Cómo actuar cuando a tu hijo pequeño le sangra la nariz

Es muy común que a los niños pequeños les sangre la nariz. Para solucionar este problema, o tratarlo de ser necesario, tienes que conocer las causas, cómo detenerlo y diferentes métodos para prevenirlo. A continuación te lo explicamos.

Conoce las causas de las hemorragias nasales

  1. La forma en que se comportan los niños pequeños hace que les sangre la nariz. La nariz tiene diminutos vasos sanguíneos que se irritan fácilmente cuando la nariz es golpeada o hurgada. Los niños pequeños, al ser muy curiosos, descuidados y torpes, son muy propensos a que les sangre la nariz, pues es común que se caigan y que se metan el dedo o pequeños objetos en sus narices y ambos son factores que contribuyen al sangrado de nariz.
  2. Las gripes comunes provocan que les sangre la nariz. Cuando tu niño pequeño tiene una gripe es probable que se limpie o suene la nariz varias veces al día, haciendo que se le irriten las membranas mucosas sensibles.
  3. Algunos medicamentos pueden desencadenar un sangrado de nariz. Si tu niño pequeño usa antihistamínicos en forma de aerosol nasal, puede que le sangre la nariz; pues dichos medicamentos secan las fosas nasales, haciéndolas más susceptibles a ser irritadas y, por lo tanto, que sangren.
  4. Ten en cuenta al clima. El clima frío y seco hace que los sangrados de nariz sean más frecuentes; sin embargo, los sistemas de calefacción también contribuyen, pues secan las membranas mucosas de la nariz, haciéndolas más sensibles y propensas a sangrar.
  5. Pregúntale a tu pediatra si hay alguna posibilidad de que exista un problema con la coagulación de la sangre. Es muy raro que el sangrado de nariz de los niños pequeños sea señal de una condición médica que esté evitando que la sangre se coagule correctamente. Pregúntale a tu pediatra si hay indicios de este problema y, si los hay, ordenará exámenes para evaluar.
    • En la mayoría de casos, los niños pequeños que tienen problemas de coagulación sanguínea provienen de familias en donde algunos de sus miembros padecen de dicha condición. Si tú, tu pareja o cualquier otro miembro de la familia cercana sufre de este tipo de problema, debes hablar de inmediato con el pediatra de tu hijo.

Detén la hemorragia

  1. Conserva la calma. La mayoría de veces, no hay nada de qué preocuparse si sangra la nariz; si entras en pánico asustarás a tu hijo y harás que la situación empeore. Siempre conserva la calma lo más que puedas.
    • La regla de “conservar la calma” también aplica si estás seguro de que a tu hijo le sangra la nariz porque se la hurga mucho. No lo reprimas o lo avergüences, ni te molestes o enojes cuando le está sangrando; debes conservar la calma, arreglar la situación y después ocuparte de la causa.
  2. Evalúa la situación. Si a tu niño le está sangrando la nariz porque se cayó o porque recibió un golpe, especialmente si se cayó de cara o alguien le pegó en la cara, te debes asegurar que no haya ningún golpe grave.
    • Si tu niño se cayó o lo golpearon en la cara, y la nariz no solo está sangrando sino que también está hinchada, debes ir con un doctor inmediatamente; pues la nariz podría estar fracturada.
  3. Ve a un lugar adecuado para ocuparte del sangrado de nariz. Si es posible, lleva a tu hijo a un baño (o a un lugar que no tenga alfombra, pues la sangre la podría manchar). Si estás en un lugar público, llévalo a un lugar donde no pase mucha gente, pues se le podrían quedar viendo y hacerlo sentir incómodo; además, algunas personas se sienten mal o incluso se desmayan cuando ven sangre.
  4. Pon a tu hijo en una posición adecuada. Su cabeza debe quedar más alta que su corazón para que no haya tanta presión en la nariz y que no sangre tanto. Para mejores resultados, sienta a tu hijo en una silla o en tus piernas.
    • Si colocas a tu hijo en una posición reclinada, la sangre se puede ir a la garganta, provocando náuseas y vómitos. Lo mejor es que lo sientes recto.
  5. Haz que tu hijo escupa la sangre que podría haber en su boca. Ayuda a tu pequeño a que, con cuidado y sin hacer mucha fuerza, escupa la sangre en una palangana, servilleta o en el lavamanos.
  6. Ayuda a tu hijo a inclinarse hacia adelante. Tu niño debe inclinarse un poco hacia adelante, sin importar si está sentado en una silla o en tus piernas.
    • Si está sentado en una silla, pon tu mano en su espalda y suavemente empújalo hacia adelante.
    • Si está sentado en tus piernas, inclínate un poco hacia adelante, empujándolo suavemente.
  7. Limpia la sangre. Usa un pañuelo, una toalla o cualquier otra prenda que sea suave y limpia toda la sangre que puedas ver.
  8. Pídele a tu niño que se suene cuidadosamente la nariz. Sonarse la nariz lo ayudará a deshacerse de todo el exceso de sangre.
  9. Aprieta la nariz de tu niño. Usa tus dedos para mantener su nariz cerrada; pero no lo hagas tan duro, pues podrías empeorar la situación si la nariz está golpeada.
    • Asegúrate de no cubrir su boca al mismo tiempo, pues tiene que poder respirar sin dificultad.
  10. Revisa constantemente si sigue sangrando. Después de haber apretado su nariz por cinco minutos, revisa si sigue sangrando; si lo hace, aprieta su nariz por cinco o diez minutos más.
  11. Usa una compresa fría. Si el sangrado continúa, coloca una compresa fría en el caballete de la nariz de tu niño. Esto hace que los vasos sanguíneos se hagan más estrechos y puede ayudar a que disminuya el sangrado.
  12. Deja que tu niño descanse. Cuando su nariz haya parado de sangrar, trata de hacer que tu niño descanse. Pídele que no ya no se la siga tocando o sonando.
  13. Evalúa si necesitas ir con el médico. Lleva a tu hijo al doctor si su nariz está lastimada o si se cumple alguna de las siguientes situaciones:
    • A tu hijo le sangra la nariz varias veces a la semana.
    • Tu hijo acaba de empezar a tomar un nuevo medicamento.
    • A tu hijo le dan dolores de cabeza.
    • Tu hijo sangra de otras partes (por ejemplo de los oídos, boca o encías) o sus heces tienen sangre.
    • Tu hijo tiene inexplicables moretones.
  14. Limpia. Después de ocuparte de tu hijo, limpia con desinfectante la sangre que haya podido caer en el piso o muebles.

Evita futuras hemorragias de nariz

  1. Mantén sus fosas nasales húmedas. Si tu niño sangra muy frecuentemente de la nariz, utiliza aerosol nasal con una solución salina o aplícale vaselina en las noches para mantener sus fosas nasales húmedas.
    • También puedes poner un humidificador en el cuarto de tu hijo. Los humidificadores mantienen húmedo el ambiente, previniendo futuras hemorragias nasales.
  2. Evita los alérgenos. Puedes prevenir las hemorragias nasales si mantienes el cuarto de tu hijo libre de polvo y otros alérgenos que secan las membranas mucosas, causando hemorragias nasales. Los alérgenos suelen estar en las alfombras, cortinas y peluches, así que préstales especial atención.
  3. Córtale las uñas a tu pequeño. Los niños pequeños son curiosos y propensos a meterse los dedos en la nariz, por lo que debes mantener sus uñas cortas para que, cuando se meta el dedo en la nariz, no la haga sangrar.
  4. Nútrelo apropiadamente. Para fortalecer el sistema inmunológico de tu niño y que sus vasos sanguíneos estén sanos, evita usar endulzantes artificiales y aumenta las comidas que contengan ácidos grasos omega-3, por ejemplo el salmón y el aceite de linaza.

Consejos

  • Nunca le metas nada, ni siquiera un clínex, a la nariz de tu niño para parar la sangre. Cuando lo quites, puede que le arranques el coágulo que se ha formado, causando que empiece a sangrar otra vez.
  • Si no te gusta tocar la sangre, puedes usar un par de guantes de látex mientras ayudas a tu hijo. Puedes encontrarlos en casi cualquier tienda, están en la sección de curitas y otros productos de primeros auxilios.
  • La sangre puede manchar la ropa, especialmente si no la lavas antes de que se seque. Lava tan pronto como puedas cualquier ropa que la sangre de tu hijo haya manchado.
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