Cómo cuidar las patas de un gato

Cuidar las patas de tu gato es un elemento vital de su cuidado general. Tu gato requiere que sus patas estén saludables, así podrá realizar las actividades que a los gatos les gustan, como arañar y escalar. Mientras más medidas adoptes para cuidar las patas de tu gato, más saludable y feliz estará, y podrás desarrollar un vínculo más sólido con él.

Llevar a cabo el cuidado general de las patas de tu gato

  1. Masajéale las patas. Tendrás que manipular las patas de tu gato con frecuencia para cuidarlas de manera adecuada; por ello, tendrá que sentirse cómodo con el hecho de que lo toques. Una manera grandiosa de hacerlo es masajearle las patas con cuidado. Para ello, escoge un momento en el que sea más probable que esté relajado, como después de una comida. Colócalo en una posición cómoda en tu regazo.
    • Ten a la mano algunos pedazos de golosinas sabrosas, así podrás premiarlo por comportarse bien cuando toques sus patas. Escoge una golosina que solo le darás cuando le masajees las patas.
    • Para empezar, escoge una pata y frota con cuidado su parte superior.
    • Sostén cada pata aproximadamente por 3 segundos, sin oprimirla ni apretarla. Si el gato intenta retirar su pata, sostenla con suavidad y sigue la dirección en la que la jale.
    • Si el gato se siente más cómodo cuando sostienes su pata, presiona con suavidad la base de cada dedo para extender sus uñas. Esto empezará a alistarlo para sus cortes de uñas.
    • La frecuencia con la que le masajees las patas dependerá de ti. Puedes adoptarlo como un ritual diario (lo que sería grandioso para desarrollar un vínculo) o solo de vez en cuando.
    • Las patas pueden ser áreas sensibles en los gatos, por lo que es probable que al tuyo no le agrade en un inicio que se las toques. Si sigue resistiéndose, intenta sostener su pata nuevamente, pero ráscale detrás de la oreja y dale una golosina. No le toques las patas por un momento, luego vuelve a realizar estas acciones. Con el tiempo, llegará a disfrutar que le toques las patas.
  2. Córtale las uñas a tu gato. Hazlo una vez cada 10 a 14 días. Lo mucho que debas contenerlo para cortarle las uñas dependerá de lo cómodo que se sienta con el proceso. Si no tiene problemas con que le toques las patas, podría bastar con contenerlo en tu regazo con delicadeza presionando tu antebrazo contra su cuerpo.
    • Es probable que tengas que usar una bolsa de contención para gatos si el tuyo podría rasguñarte o morderte.
    • Antes de cortarle las uñas, masajéale las patas. Recuerda que es probable que no puedas cortarle todas las uñas de una sola vez. Quizás solo puedas cortarle las uñas de una sola pata por sesión.
    • Si tu gato usa el rascador vertical con frecuencia, es probable que no tengas que cortarle las uñas seguido, ya que las desgastará al arañar.
    • Quizás tengas que hacer que tu gato se acostumbre al sonido del cortaúñas. Para ello, coloca un pedazo de espagueti seco en tu regazo cuando le masajees las patas. Mientras presionas la almohadilla de su pata con una mano para extender su uña, usa el cortaúñas para cortar el espagueti. Suelta su dedo y dale una golosina.
  3. Dale un rascador vertical a tu gato. Los rascadores verticales son grandiosos para mantener cortas las uñas de tu gato de manera natural. Estos cuentan con diversas texturas (p. ej., sisal o cartón corrugado) y posiciones (p. ej., horizontal o vertical). Puedes contar con varios tipos de rascadores verticales para tu gato, así no se aburrirá con solo uno.
    • No reemplaces los rascadores verticales con demasiada rapidez. Quizás consideres que el rascador vertical luce viejo y gastado, pero podría ser perfecto para tu gato.
  4. Limpia las patas de tu gato. Esto es esencial para los gatos que salgan de casa y los que no. Si mantienes limpias las patas de tu gato, esto evitará que ingiera los residuos o los químicos caseros adheridos a sus patas que podrían enfermarlo. Límpiale las patas todos los días con un paño húmedo (de preferencia tibio).
    • Si limpias tus pisos con frecuencia, esto también será de utilidad para mantener limpias las patas de tu gato.
    • Debes limpiar entre los dedos de sus patas y sus almohadillas plantares.
  5. Revisa las patas de tu gato. Dedica un tiempo adicional a revisarle las patas a tu gato cuando se las limpies o las masajees. Identifica toda anomalía, como cortes, rasguños, hinchazones o astillas. Los gatos que pasan tiempo al aire libre podrían ser propensos a sufrir lesiones en las patas; sin embargo, si tienes un gato que no sale de casa, su curiosidad y su deseo de explorar también podrían provocarle lesiones.
    • Puedes tratar tú mismo las lesiones leves (como cortes superficiales, raspaduras o astillas), pero las más graves (como cortes profundos, hemorragias abundantes o abscesos) requerirán una atención veterinaria inmediata.
  6. Corta el pelo largo de las patas de tu gato. Si tu gato tiene pelo largo, el pelo que se encuentra entre los dedos de sus patas podrían molestarlo mucho. Es más, el pelo puede crecer tanto que podría influir en la capacidad de tu gato de caminar con normalidad. Mantén el pelo corto con unas tijeras pequeñas de punta redonda.

Tratar las lesiones leves en las patas

  1. Organiza tus implementos. Si tu gato tiene lesiones leves (cortes superficiales, raspaduras o astillas), puedes tratarlas en casa. Requerirás algunos implementos, como una solución antiséptica (Betadine), gasa y toallas limpias, y pinzas. Si no cuentas con estos implementos listos, puedes comprarlos en la farmacia de tu localidad.
    • La solución antiséptica será de utilidad para evitar las infecciones.
    • Asimismo, necesitarás un poco de jabón suave.
  2. Limpia y desinfecta la pata. En el caso de los cortes leves y las raspaduras, limpia la pata con cuidado usando una toalla mojada con agua tibia y jabón, así eliminarás los residuos. Coloca una cantidad pequeña de la solución antiséptica en un poco de gasa y úsala para limpiar la pata.
    • Préstale atención al lenguaje corporal de tu gato. Si se resiste a que le toques las patas, podría ser una mala idea forzar las cosas, en particular si no cuentas con una manera adecuada de contenerlo. Llévalo al veterinario si no puedes mantenerlo lo suficientemente quieto como para curarle las patas.
  3. Extrae los objetos externos con las pinzas. Si tu gato tiene una astilla o algún otro objeto pequeño atorados en la superficie de su pata, requerirás un par de pinzas para extraerlos. Para empezar, desinfecta las pinzas con Betadine. Luego limpia la pata afectada con agua y jabón, y sujeta el objeto con las pinzas.
    • Luego de sujetarlo, jálalo con lentitud en la dirección en la que haya entrado. Sostén la pata de tu gato con firmeza conforme extraigas el objeto. Luego de retirar el objeto, vuelve a limpiar la pata y aplícale un poco de solución antiséptica.
    • Lleva a tu gato al veterinario si no puedes retirar el objeto. Si tu gato siente mucho dolor, es probable que solo te deje tratar de sacar el objeto con las pinzas una vez.

Cuidar las patas en el invierno y el verano

  1. Limpia las patas de tu gato. Esto es importante en especial si tienes un gato que pasa tiempo fuera de casa. Si has colocado sal en tu entrada o acera, tu gato podría enfermarse al lamer la sal adherida a sus patas. Límpiale las patas tal como lo harías en otras épocas del año.
  2. Humecta las almohadillas plantares de tu gato. Las almohadillas plantares de tu gato son excelentes para evitar las heridas por punciones; sin embargo, no son muy adecuadas para brindar aislamiento contra las temperaturas extremas. Las almohadillas plantares de tu gato son muy sensibles a las temperaturas calientes y frías, e incluso pueden resecarse y agrietarse debido a estas temperaturas extremas. Una manera grandiosa de cuidar las patas de tu gato es humectarlas durante el invierno y el verano.
    • Toma un emoliente penetrante de absorción rápida (como la vaselina) y aplícalo en las patas de tu gato 2 o 3 veces a la semana durante algunas semanas, así curarás la resequedad. Podrás conseguir vaselina en la farmacia de tu localidad, y esta puede aguantar las lamidas de tu gato.
    • El aceite de oliva es otro agente humectante adecuado. No se recomienda humectar las almohadillas plantares de tu gato con crema de cortisona o aceite del árbol del té.
  3. Mantén corto el pelo de las patas de tu gato durante el invierno. En el invierno, los gatos que salen de casa y tienen pelo largo podrían acumular nieve y cristales de hielo en el pelo que esté cerca de sus patas. Esto no solo podría incomodarlos al caminar, los cristales de hielo también podrían lastimar sus almohadillas plantares. Mantén el pelo corto durante el invierno usando las tijeras pequeñas de punta redonda.
  4. Mantén a tu gato lejos de las superficies incómodas al aire libre. El concreto puede calentarse demasiado en el verano y enfriarse muchísimo en el invierno. Si ocurre una tormenta de hielo en tu área, tu gato se sentirá muy incómodo al caminar sobre el hielo. Si hay temperaturas extremas, trata de mantener a tu gato alejado de las superficies que podrían generar incomodidad en sus almohadillas plantares.
    • Si tu gato pasa tiempo al aire libre, podrías tener que hacer que permanezca dentro de casa durante el invierno.

Consejos

  • Algunas razas de gatos podrían ser muy susceptibles a sufrir problemas en las patas. Aprende más sobre la raza de tu gato, así determinarás si tendrás que brindarles cuidados adicionales a sus patas.
  • Empieza a tocar y cuidar las patas de tu gato en una etapa temprana de su vida. Será mejor que desarrolles una rutina para el cuidado de sus patas lo más pronto posible.
  • Las almohadillas plantares resecas y agrietadas podrían indicar la presencia de niveles bajos de proteínas, una insuficiencia de ácidos grasos o incluso determinadas enfermedades (p. ej., diabetes). Los suplementos de aceite de pescado pueden ser de utilidad para tratar una insuficiencia de ácidos grasos; no obstante, debes conversar con un veterinario antes de dárselos a tu gato.

Advertencias

  • Los suplementos de hierbas pueden provocar lesiones en los órganos de los gatos. Consulta con el veterinario antes de darle suplementos de hierbas a tu gato.
  • No hagas que le extraigan las garras a tu gato. La cirugía puede provocarle un dolor considerable a los gatos y generar posibles problemas de comportamiento.
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