Cómo llegar a ser un activista

Los activistas son personas que ven la necesidad de cambio y dedican su tiempo a hacer algo al respecto. Los motiva la pasión y la visión de un futuro mejor. El activismo es natural en algunos, mientras que otros se ven obligados a hacerlo tras haber experimentado problemas que los hirió a ellos o sus seres queridos. Sean cuales sean tus motivos para ser activista, podrás serlo sea cual sea tu edad, tus medios o tu origen. Las personas como tú, quienes saben con certeza que tienen el poder de cambiar las cosas, son las que cambian el mundo para bien. Ve al paso 1 para que aprendas más y seas activista.

Buscar tu motivación

  1. Determina qué te apasiona. La pasión a menudo proviene de una compresión repentina que cambia tu vida para siempre. Cuando comprendes algo de pronto, eso aviva las llamas de tu deseo de ser activista, aunque estés en los puntos más bajos, cuando sientas tirar la toalla.
    • Cuando tengas consciencia de algo en el mundo que crees que deba arreglarse, cambiarse o revisar, esa consciencia te seguirá constantemente y hará que veas la necesidad por doquier, te aportará un sentido de responsabilidad. Por ejemplo, podrías descubrir que cierta empresa en tu ciudad contamina el río local y decides que harás algo para ayudar a detener la contaminación.
    • Los activistas tienen tanta pasión que están seguros que pueden cambiar las cosas si trabajan lo suficiente para encontrar una solución. Si bien muchos pueden quedarse estancados frente a la pregunta “¿Qué tanto bien podría hacer una sola persona?”, los activistas creen que una persona dedicada y persistente puede marcar la diferencia.
  2. Infórmate sobre proyectos existentes. Es probable que tu causa ya esté puesta en marcha a nivel local, regional, nacional o internacional. Averigua lo que existe y dónde encajas. Determina si puedes aliarte con los proyectos existentes y considera cómo unirte o reforzarlos de manera independiente. Pregúntate lo siguiente:
    • ¿Quieres ofrecerte como voluntario en un grupo existente o unirte a la junta?
    • ¿Quieres encontrar un empleo pagado en una organización activista? Los sitios web como Idealist.org y ActivistJobBoard.com publican vacantes de empleo relacionadas a causas importantes.
    • Si trabajas a nivel local, ¿acaso hay alguna organización nacional que tenga recursos que puedas usar? Por lo general, podrás usar los recursos de una organización más grande para obtener información, investigación legal, volantes, sugerencias de estrategia y capacitación.
    • Donde veas que no hay proyectos existente, no lo veas como una tarea titánica de proporciones inalcanzables. Más bien, divídelos en partes pequeñas. Procura conseguir otras personas que piensen como tú para que suban a bordo. Ahora es más fácil, porque podemos usar Twitter, Facebook, foros, blogs, sitios web, entre otros para que poner en marcha el proyecto.
  3. Determina lo que puedes hacer para la causa. Ya sea que te dediques en pos de los derechos animales, la política, el medio ambiente, el sistema educativo, el jardín de la comunidad local o el sistema económico mundial, lo importante será tener ideas específicas sobre cómo puedes contribuir. Determina qué habilidades y recursos puedes entregar a la causa y cuánto tiempo quieres dedicarle.
    • Si bien es bueno pensar en grande, también será importante pensar en términos pequeños y graduales. Un cambio progresivo puede ser igual de importante (y a menudo más duradero) que un gran cambio que pase rápidamente y moleste a la gente grandemente. Piensa bien en todas las posibilidades para poder desatar un cambio lento en tu escuela, trabajo, comunidad, ciudad, región, país o el mundo.
    • Decide si eres un activista radical o un activista reformador. El primero hace referencia a aquella persona que necesita seguir presionando para que haya un cambio fundamental y se valdrá de protestas, boicots, cumbres alternativas, etc. y por lo general suele tener conocimiento de los funcionarios de las instituciones en las que quiere que haya un cambio. Un reformista se contentará con trabajar con aquellas instituciones en las que quiere que haya un cambio, usará herramientas de la democracia para trabajar dentro de la estructura existente para forzar un progreso social o político.
  4. Infórmate más sobre el activismo. Uno de los medios más inspiradores y útiles para estar más involucrado en el mundo del activismo consiste en leer extensivamente sobre este campo. En particular, busca libros escritos por activistas destacados que compartan sus conocimientos provenientes de experiencias personales. Los libros que mencionaremos en el presente artículo son un buen punto de inicio. Luego, lee extensivamente sobre la causa en sí para comprender los problemas con claridad y también para aprender las tácticas, las ideas, las experiencias, los pros y los contras y demás datos útiles de aquellos que ya hayan tenido un papel activo en pos de esa causa.
    • Lee libros que traten sobre cómo usar y trabajar con los medios. Este tipo de libros será valioso para que tengas un mayor entendimiento del funcionamiento de los medios y también para que los representantes de los medios no te engañen con su agenda. El punto del activismo es educarse, sensibilizar al público y hacer que otros se apasionen por un tema en particular. Si bien puedes hacerlo parcialmente por tu propia cuenta, sobre todo vía Internet, los medios serán herramientas valiosas si las usas correctamente. Ponte en contacto con amigos tuyos que sepan redactar un comunicado de prensa, una editorial y ponte en contacto con la prensa.
    • Ten conocimientos de los procesos legislativos, administrativos y judiciales en tu país o región. Saber efectuar cambios a las leyes y cómo aprovechar al máximo el sistema legislativo será importante para todo activista.
  5. Escoge tu método de activismo. Si bien el activismo puede adoptar cientos de formas, tómalo como si el fin fuera utilizar tus propios talentos y recursos al máximo. Estás en la mejor posición de decidir la manera en que alcanzarás tus metas como activista, además del marco de tiempo y si quieres lanzarte solo o no. Toma en cuenta lo siguiente:
    • ¿Quieres trabajar por tu cuenta? Ser un activista individual es más fácil que nunca, gracias a los foros, videos, fotos, sitios web, blogs, las redes sociales y incluso a la publicidad que comunicarán tu mensaje. La desventaja es que ser la única persona que trabaja en pos de algún problema puede ser solitario y agotador. A veces podrías dudar de estar en el camino correcto o de si vale la pena el esfuerzo.
    • ¿Quieres trabajar con otros? Puedes unirte a un grupo existente o empezar tu propio grupo y solicitar colaboradores. Una de las ventajas de ser parte de un grupo es que habrá una gran cantidad de capacidad, recursos, redes y de pasión. También será una oportunidad excelente para practicar tus habilidades de resolución de conflictos y para aprender a trabajar con otros, ¡cosa que muchas veces es difícil de perfeccionar! También deberás colaborar un poco sin tener que armar una estructura permanente, por ejemplo, al invitar a colaboradores a publicar en un blog grupal o armar una revista bianual.
    • ¿Te gustaría contribuir a tu causa con tu capacidad para escribir, enseñar, hablar, planificar evento o con tus dones artísticos? ¿O quizá seas excelente haciendo páginas web, blogs o podcasts? Sé realista al evaluar tus talentos, tu tiempo y recursos disponibles.
  6. Muéstrate dispuesto a dedicarte al trabajo sin que haya recompensas inmediatas. En muchos casos, los activistas trabajan muchos años en un proyecto y no ven ningún cambio sustancial. Las leyes, las normas sociales y demás factores pueden dificultar muchísimo un cambio inmediato. Lo sensato es saber que tu esfuerzo de toda una vida puede preparar el camino para un cambio en algún momento, pero podrías no verlo directamente. Comprender este punto te ayudará a no sentirte frustrado, fracasado ni resentido por tu causa.

Hacer oír tu voz

  1. Expresa tus opiniones. El activismo empieza con las conversaciones diarias con los amigos, familiares y las personas que recién conoces. Cuando algo te apasiona, será difícil dejar de hablar sobre ello, así que exprésate libremente y haz que los demás participen en conversaciones serias sobre tu causa. Procura informar a los demás y ayudarlos a participar.
    • Sé atrevido. No titubees al acercarte a la chica que lee una revista en la cafetería, porque puede estar buscando al grupo que vas a crear.
    • Eso sí, no impongas tus opiniones sobre aquellos que se muestren reacios a oírlas. Después de dejar clara una idea, los demás podrían necesitar tiempo para digerir lo que les has dicho. No esperes que todos se conviertan a tu causa de inmediato.
  2. Reparte volantes. Haz volantes que contengan información esencial sobre tu causa, el nombre de tu organización, la fecha y la hora de reunión y todo lo que quieras que los demás sepan. Pega los volantes por la escuela, el vecindario (primero consúltalo, porque en ciertas ciudades está prohibido pegar información pública y no querrás que te multen), en paneles de boletines comunitarios, dentro de cafeterías.
    • Además de los volantes, puedes repartir botones, postales, pegatinas para el auto u otros materiales para ayudar a difundir tu proyecto.
    • Cuando repartas los materiales, muéstrate dispuesto a responder las dudas de la gente y conversar sobre tu causa.
  3. Arma una mesa de información. Puedes alquilar una mesa, ya sea en la escuela, la universidad o en algún lugar cercano como fuera del supermercado o en el parque. Deberás tener listas de inscripción, información sobre tu organización y carteles coloridos para atraer al público. Tener cosas gratuitas para repartir, tales como pegatinas o pegatinas de auto, tampoco es mala idea. Prepárate para informar a la gente que se detenga a ver y quiera aprender más sobre la causa.
  4. Practica tu activismo casero. Este término hace referencia al activismo que se puede realizar desde la comodidad del hogar. Lo único que se necesita es una computadora. Publica mensajes en Facebook o blogs con información sobre la causa para educar a tus amigos al respecto. Sé activo en Twitter y participa en conversaciones pertinentes al proyecto que te apasione.
  5. Organiza una charla informativa en tu comunidad. Ponte en contacto con alguien sobresaliente que trabaje para la misma causa. Puede ser un autor, profesor, director de una organización sin fines de lucro o un músico activista. Planifícate para organizar la charla en algún evento de la comunidad local, luego publica el evento con volantes y mensajes en Facebook.
    • Para organizar una charla así, te recomendamos hacerlo en una escuela o universidad local, un local de conciertos o el centro comunitario.
    • Asegúrate de tener folletos informativos para repartir en el evento y pon una hoja de inscripción para reunir los correos electrónicos de la gente y le puedas comunicar los próximos eventos que organizarás.
  6. Inevitablemente encontrarás personas que no estén de acuerdo. El cambio preocupa a la mayoría y podría hacerla reaccionar en maneras que no siempre serán consideradas ni constructivas. Es normal que un activista tenga que lidiar con diversos grados de negatividad. Lo importante será prepararse y mantenerse fuerte frente a los que no están de acuerdo.
    • Si ves que hay personas que no están de acuerdo dentro de la causa, te recomendamos autoexaminarte y analizar sus motivos con más detalle. Observa si su idea es válida y procura volver a examinar tu enfoque en vista de su desacuerdo. Hacerlo no quiere decir que tengas que cambiar de enfoque, a menos que lo quieras, significa que tener una mente abierta a la larga hará que la causa sea más sólida e infalible.
    • Inevitablemente habrá desacuerdos sobre la causa por parte de personas ajenas al proyecto. Estarás desafiando al estatus quo. Pasarás por muchas experiencias, verás que unos cuestionarán tu conocimiento, autoridad, hechos, respeto e incluso tu cordura. Mantén la calma y la sensatez. Algunas personas en desacuerdo evidentemente estarán buscando formas de retrasarte, cambiar y ocultar tácticas. Otras serán más sutiles, maliciosas y perjudiciales. Deberás conocer cuándo responder, cuándo mantener la calma y cuándo solicitar un abogado. Si te sientes amenazado de alguna manera, llama a la policía.

Llegar a ser líder

  1. Organiza a los demás. Cuando ya hayas aprendido cómo funciona el mundo del activismo, quizá quieras crear tu propio grupo y ser organizador. Tienes que reunir personas comprometidas y crear un plan sólido de acción. Decide desde el principio tu meta: ¿quieres organizar diversas acciones para lograr un objetivo en particular y luego disolver la organización cuando lo logres? ¿Quieres formar un grupo permanente que trabaje en proyectos diferentes sobre un tema en particular? ¿O solo quieres trabajar en grupo para una sola acción, por ejemplo, para coordinar una protesta o un evento para recaudación de fondos?
    • Pon tus metas por escrito y esboza un plan básico que resalte tus necesidades, lo que quieres alcanzar y algunos pasos grandes que evidentemente serán necesarios para lograr las metas.
    • Considera la posibilidad de crear una página web o de Facebook para estar al tanto de las metas y los miembros del grupo.
    • Si quieres que el grupo permanezca unido por mucho tiempo, necesitarás un buen nombre.
  2. Organiza reuniones. Al tener reuniones regulares, podrás estar al tanto de tus metas y coordinar los esfuerzos de todos en pos de un proyecto en común. Fija fechas de reunión con mucha anticipación y publícalas abiertamente. Asegúrate de tener un local reservado con antelación, ya sea un espacio físico o una reunión virtual con tecnología como conferencias o una sala de chat. Los lugares físicos en donde tendrán que reunirse pueden ser salones de clase, la biblioteca pública, en la casa de alguien, el parque, un edificio municipal o de la comunidad, un centro juvenil, el centro comunitario, una cafetería, la sala de reuniones de una iglesia, etc.
  3. Crea subcomités para que se distribuyan el trabajo. Si hay muchos participantes en tu grupo o se han ofrecido como voluntarios temporales, crear subcomités puede serte muy útil. Lo será en el caso de grupos grandes que estén a cargo de varios proyectos o que organicen varias acciones en pos del mismo objetivo. A continuación te presentaremos ejemplos de subcomités que podrías necesitar para organizar una acción grande como un concierto benéfico, una carrera benéfica o una marcha de protesta:
    • Relaciones públicas: este subcomité se encargará de toda la campaña, sobre todo justo antes del evento. También se encargará de la publicidad que aparecerá en el campus universitario, en los periódicos locales, en radio o televisión. Los miembros tienen que reservar las mesas para ciertos eventos, ayudar a crear pancartas y carteles para pegar en la zona. También será como un contacto de prensa para llamar la atención de los medios sobre el evento.
    • Alcance: este subcomité se unirá con otras organizaciones, empresas locales y con todos los que puedan apoyar el evento con publicidad, fondos, donaciones en efectivo para el espacio o de comida, etc.
    • Logística: este subcomité se encargará de todos los asuntos prácticos como horarios, reservar a los artistas, buscar el equipo y los servicios necesarios, conseguir los permisos necesarios, organizar el estacionamiento, encargarse de la comida, etc.
    • Finanzas: este subcomité estará al tanto del presupuesto del evento y se asegurará de que todo marche sobre ruedas (todo lo referido a dinero). Sus tareas son crear un presupuesto, pagar a los artistas y prestadores de servicios, fijar cualquier precio del evento, organizarse para las donaciones, identificar las necesidades para recaudar fondos antes del evento, entre otras.
  4. Aprende a comunicarte efectivamente. Una de las cosas que estresa a los que ya tienen poco tiempo disponible, un presupuesto ajustado y mucho trabajo es que les digan que lo que hacen es pésimo. Este tipo de mensaje hará que la persona rechace al mensajero y el mensaje en sí. Por tal motivo, mientras sigas manteniendo tu pasión, mantén también un grado de cortesía, respeto y conocimientos básicos de sicología motivacional. En resumen, a nadie le gusta que le digan que su manera de vivir es errada y seguro a ti tampoco. Más bien, céntrate en ilustrar a la gente sobre las prácticas sociales e individuales que han durado más que su utilidad y bríndale alternativas realistas y asequibles.
    • Ten una visión afirmativa, una que muestre para qué estás, no solamente aquello por lo que estás en contra.
    • Recuerda que el miedo es el meollo de gran parte de la resistencia. El miedo a perder el trabajo y un estilo de vida son dos miedos particulares que originan mucha resistencia a los mensajes de los activistas. Si no ofreces alternativas viables, asequibles y respetuosas de los posibles afectados, no te sorprendas si rechazan tu llamado a cambiar.
    • Crea una visión completa en vez de una fragmentada. ¿Cómo vislumbras un futuro que tenga los cambios por los que tanto luchas? Traza una visión para todos y haz que se imaginen en ella.
  5. Haz planes para el futuro. Un buen activista piensa en el futuro, imagina la vida después de que las metas se han alcanzado. ¿Y ahora qué? ¿El cambio que promoviste necesita muchos cuidados para que subsista? ¿O será autosostenible y crecerá para ser fuerte cuando se haya implementado? Si te preocupa que solo cambiar las cosas no sea suficiente, pensar sobre este punto con anticipación puede hacerte cambiar de táctica.
  6. No trabajes hasta el cansancio. Es normal que muchos activistas terminen agotados, sobre todo cuando mucho de su trabajo apasionado no se palpa en ningún cambio tangible. Si estás cansado, agotado y al borde de la locura, el activismo puede volverse algo negativo. Cuídate mucho para evitar que suceda, pues no tendrás tantas fuerzas si estás exhausto y resentido.
    • Descansa mucho. Toma descansos y refresca tus pensamientos sobre la misión de tu activismo.
    • Si te resiente la falta de pasión de los demás, tómalo como un signo de advertencia para dar un paso atrás y volver a evaluar tu dirección y propósito.
    • Inevitablemente tendrás épocas bajas. A veces creerás que tus esfuerzos son en vano o que las cosas están estancadas. Todo lo que se hace con progreso tiene que pasar por esas épocas. Lo importante es saber que sucederán y que tendrás que aprender a sobrellevarlas. Para salir de las épocas estancadas, haz nuevas asociaciones y combina tus enfoques existentes con otros nuevos.

Consejos

  • ¡Sé creativo! En el activismo no tiene necesariamente que haber grandes eventos. Los blogueros pueden ser activistas a través de su escritura, los maestros pueden ser activistas al animar a sus estudiantes a que desafíen sus creencias, los artistas pueden dejar obras de arte guerrillero activista por toda la ciudad, la gente con conocimientos informáticos puede organizar una revista electrónica, etc.
  • Cuando trabajes con otros, toma en cuenta las necesidades del grupo. Debes estar dispuesto a ceder en cuanto a los detalles, no en tus valores fundamentales.
  • Si tu activismo se convierte en un evento grande, puedes vender productos para recaudar fondos adicionales. Puedes hacer camisetas, hacer una venta de pasteles o vender libros relacionados al problema que vas a abordar.
  • Una organización fuerte de arriba hacia abajo (o de abajo hacia arriba) asegurará que todo marche sobre ruedas. No olvides documentar tus pasos, adaptar tus planes conforme pase el tiempo y comunicarte frecuentemente.
  • Aprende a recaudar dinero. Si bien evidentemente puedes hacer activismo con tu propio dinero, existen unos cuantos tipos de activismo que no requieren ningún dinero en absoluto. Los artistas necesitan suministros, los blogueros necesitan planes de alojamiento para sus páginas web, los manifestantes solitarios necesitan carteles. Si sabes escribir propuestas, algunas formas de activismo pueden atraer dinero de donaciones.

Advertencias

  • Si vas a participar en actividades de desobediencia civil, no olvides las consecuencias. Si crees que quizá te arresten, lleva una tarjeta de un abogado. En algunos países como EE.UU., la ACLU (Unión estadounidense por las libertades civiles) hace tarjetas de bolsillo para este propósito.
  • Ten cuidado con la discriminación dentro de los círculos activistas. Desafortunadamente, es muy habitual que las personas que luchan por un problema actúen desde una posición de privilegio. Por ejemplo, se dan casos de sexismo en algunos grupos de derechos homosexuales y racismo entre feministas blancas. Nunca permitas que el racismo, el sexismo, la misoginia, la homofobia, el capacitismo (prejuicio hacia las personas con discapacidad), etc. pasen por alto en algún grupo. Ten en cuenta las necesidades de los demás y escucha con una mente abierta las inquietudes que hayas omitido. Si no estás familiarizado con este concepto, procura que tus eventos sean accesibles e infórmate para crear un espacio seguro.

Cosas que necesitarás

  • Contexto de la causa
  • Libros de activismo
  • Recursos (tiempo, dinero, bienes)
  • Acceso a Internet
Información
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