Cómo aplicar una inyección subcutánea

Una inyección subcutánea es una inyección administrada en el área grasosa justo debajo de la piel (a diferencia de la inyección intravenosa, que se administra directamente al torrente sanguíneo). Debido a que dan una liberación más lenta y gradual que las inyecciones intravenosas, las inyecciones subcutáneas se usan frecuentemente como una forma de administrar tanto vacunas como medicamentos (por ejemplo, los diabéticos tipo I a menudo usan este tipo de inyección para administrar insulina). Las recetas para medicamentos que requieren inyecciones subcutáneas usualmente están acompañadas de instrucciones detalladas acerca de la forma correcta de aplicar la inyección. Las instrucciones en este artículo están previstas para usarse solo como una guía; contacta a un médico antes de aplicar alguna inyección en casa. Sigue leyendo más adelante para las instrucciones detalladas.

Preparándote para una inyección subcutánea

  1. Reúne tus suministros. Administrar una inyección subcutánea adecuadamente requiere más que solo una aguja, jeringa y el medicamento. Antes de proceder, asegúrate de que tienes lo siguiente:
    • Una dosis esterilizada de tu medicamento o vacuna (usualmente en un frasco pequeño y etiquetado)
    • Una jeringa adecuada con una aguja esterilizada. Dependiendo del tamaño de tu paciente y la cantidad de medicamento a administrarse, quizás escojas una de las siguientes configuraciones u otro medio seguro y esterilizado de inyección:
      • Una jeringa de 0.5, 1, o 2 cc con una aguja de calibre 27
      • Una jeringa de 3 cc luer lock (para dosis grandes)
      • Una jeringa precargada desechable
    • Un contenedor para desechar la jeringa de manera segura.
    • Una almohadilla de gasa esterilizada (usualmente 5 x 5 cm o 2 x 2 pulgadas)
    • Una venda adhesiva esterilizada (nota: asegúrate que el paciente no sea alérgico al adhesivo, ya que puede provocar irritación cerca de la herida)
    • Una toalla limpia
  2. Asegúrate de tener el medicamento y la dosis correctos. La mayoría de los medicamentos que se inyectan subcutáneamente son claros y vienen en contenedores de tamaños similares. De este modo, es fácil confundirlos. Revisa dos veces la etiqueta del medicamento para asegurarte de que tienes el medicamento y la dosis correctos antes de proceder.
    • Nota: algunos frascos de medicamentos contienen solo una dosis, mientras que algunos contienen suficiente medicamento para múltiples dosis. Asegúrate de que tienes suficiente medicamento para administrar la dosis recomendada antes de continuar.
  3. Prepara un área de trabajo limpia y ordenada. Al realizar una inyección subcutánea, mientras menos contacto tengas con materiales no esterilizados, mejor. Tener todas tus herramientas distribuidas con anticipación en un área de trabajo limpia y fácilmente accesible hace que el proceso de inyección sea más rápido, fácil y sanitario. Pon tu toalla sobre una superficie limpia al alcance de tu área de trabajo previsto. Pon tus herramientas en la toalla.
    • Coloca tus suministros en la toalla en el orden en que los necesitarás. Nota: puedes hacer una rasgadura pequeña al borde de tus paquetes de toallitas húmedas con alcohol (una que no perfore la bolsa interna que contiene la toallita húmeda con alcohol) para que sea más fácil abrirlos rápidamente cuando los necesites.
  4. Elige un sitio de inyección. Las inyecciones subcutáneas deben aplicarse en la capa de grasa debajo de la piel. Ciertas áreas del cuerpo permiten el fácil acceso a estas áreas grasosas que otras. Es posible que tu medicamento venga con instrucciones acerca del sitio especifico de la inyección a usar, consulta con tu médico local o el fabricante del medicamento si no estás seguro de dónde administrar tu medicamento. Más adelante hay una lista común de sitios para inyecciones subcutáneas:
    • La parte grasosa en el tríceps en el lado y la parte trasera del brazo entre el codo y el hombro
    • La parte grasosa de la pierna en la porción frontal externa del muslo entre la cadera o la ingle y la rodilla
    • La parte grasosa del abdomen frontal bajo las costillas, sobre las caderas y no directamente adyacente al ombligo
    • Nota: es importante rotar los sitios de la inyección, ya que las inyecciones repetidas en el mismo lugar pueden causar cicatrices y endurecimiento del tejido adiposo, haciendo que las inyecciones futuras sean más difíciles e interfiriendo con la absorción del medicamento.
  5. Limpia el sitio de inyección. Usando una toallita húmeda con alcohol fresco y esterilizado, limpia el sitio de inyección pasando la toallita con un movimiento en espiral desde el centro hacia fuera, teniendo cuidado de no repasar las áreas que ya están limpias. Deja que el área se seque al aire.
    • Antes de limpiar, si es necesario, expón el área del cuerpo en la que se aplicará la inyección apartando cualquier prenda de vestir, joyas, etc. Esto no solo hará que sea más fácil aplicar la inyección sin obstrucciones, sino que también reduce el riesgo de infección por culpa de una prenda de vestir no esterilizada que entró en contacto con la herida de la inyección antes de vendarla.
    • Si, a este punto, descubres que la piel en el sitio de inyección que elegiste está irritada, o afectada de alguna forma, escoge un sitio diferente.
  6. Lava tus manos con agua y jabón. Debido a que las inyecciones subcutáneas perforan la piel, es importante que la persona que administre la inyección lave sus manos. Lavarlas mata cualquier bacteria presente en tus manos, que, si se transfiere accidentalmente a la pequeña herida causada por la inyección, puede provocar una infección. Luego de lavarte, seca tus manos totalmente.
    • Asegúrate de lavarte metódicamente, asegurándote de que todas las superficies de tus manos reciban jabón y agua. Estudios han mostrado que la gran mayoría de los adultos no se lavan las manos lo suficientemente bien para matar todas las bacterias.

Sacando una dosis de medicamento

  1. Retira la pestaña de protección del frasco de medicamento. Déjala en la toalla. Si la pestaña ya ha sido retirada, como en el caso de los frascos multidosis, limpia el diafragma de goma del frasco con una toallita húmeda con alcohol.
    • Nota: si estás usando una jeringa precargada, salta este paso.
  2. Agarra tu jeringa. Sostén la jeringa firmemente en tu mano dominante. Sostenla como un lápiz, con su aguja (aún tapada) apuntando hacia arriba.
    • Aunque, a este punto, no deberías haber quitado la tapa de la jeringa, de todas formas manéjala con cuidado.
  3. Quita la tapa de la aguja. Sujeta la tapa sobre la aguja con el pulgar y el dedo índice de tu otra mano y quita la tapa de la aguja. A partir de este punto, ten cuidado de no permitir que la aguja toque nada excepto la piel del paciente cuando reciba la inyección. Pon la tapa descartada sobre tu toalla.
    • Ahora estás sosteniendo una aguja pequeña pero extremadamente afilada; manéjala con precaución, nunca hagas gestos descuidadamente o movimientos repentinos con ella.
    • Nota: si estás usando una jeringa precargada, salta a la siguiente sección.
  4. Jala el émbolo de la jeringa. Manteniendo la aguja apuntando hacia arriba y lejos de ti, usa tu mano no dominante para jalar el émbolo de la jeringa, llenando la jeringa con aire hasta la dosis deseada.
  5. Agarra el frasco de medicamento. Usa tu mano no dominante cuidadosamente para agarrar el frasco de medicamento. Sostenlo boca abajo. Ten mucho cuidado de no tocar el diafragma de goma del frasco, el cual debe mantenerse esterilizado.
  6. Inserta la aguja en el tapón de goma. A este pinto, tu jeringa aún debe contener aire.
  7. Oprime el émbolo inyectando el aire en el frasco de medicamento. El aire debe alzarse a través de la medicina líquida al punto más alto del frasco. Esto sirve para dos propósitos: primero, vacía tu jeringa, asegurando que no se administre ninguna burbuja de aire junto con la medicina. Segundo, hace que sea más fácil sacar la medicina a la jeringa al aumentar la presión de aire en el frasco.
  8. Saca el medicamento a tu jeringa. Asegurándote de que la punta de la aguja esté sumergida en la medicina líquida y no en la bolsa de aire dentro del frasco, tira el émbolo hacia ti lenta y gradualmente hasta que alcances la dosis deseada.
    • Tal vez necesites darle golpecitos a los lados de tu jeringa para hacer que las burbujas de aire suban, y luego expulsarlas presionando poco a poco el émbolo, regresando las burbujas de aire al frasco de medicamento.
  9. Repite el paso anterior como sea necesario. Repite el proceso de sacar medicamento a tu jeringa y expulsar las burbujas de aire hasta que tengas la dosis deseada en tu jeringa sin burbujas de aire.
    • Es muy importante que no haya burbujas de aire en la jeringa cuando se administra el medicamento. Forzar una burbuja de aire bajo la piel puede causar una enfermedad seria conocida como una embolia, que, aunque es rara, puede ser fatal si la burbuja de aire bloquea el flujo sanguíneo al corazón, cerebro o a los pulmones.
  10. Saca el frasco de tu jeringa. Vuelve a poner el frasco en tu toalla. No dejes tu jeringa a este punto, ya que al hacerlo puedes contaminar tu aguja lo cual puede provocar una infección.

Aplicando una inyección subcutánea

  1. Prepara la jeringa en tu mano dominante. Sostén la jeringa en tu mano como si estuvieras sosteniendo un lápiz o un dardo. Asegúrate de que puedas alcanzar fácilmente el émbolo de la jeringa.
  2. "Pellizca" suavemente el sitio de inyección. Usando tu mano no dominante, toma alrededor de 4 a 5 cm (1 1/2 a 2 pulgadas) de piel entre tu pulgar y tu dedo índice creando un ligero montículo de piel, teniendo cuidado de no amoratar o dañar los alrededores. Al apretujar la piel, creas un área más gruesa de grasa para que puedas aplicar la inyección, asegurándote de administrar la dosis completa en la grasa y no en el músculo subyacente.
    • Al tomar tu piel, no tomes ningún tejido muscular. Deberías ser capaz de sentir la diferencia entre la suave capa superior de grasa y el tejido muscular más firme que está debajo. Los medicamentos subcutáneos no están previstos para inyectarse en el músculo y, si se administran en el músculo, puede resultar en sangrado en el tejido muscular. Esto se da especialmente si el medicamento tiene propiedades anticoagulantes.
  3. Inserta la jeringa en la piel. Con un ligero movimiento repentino de tu muñeca, hunde toda la aguja en la piel. Usualmente, necesitas insertar la aguja en la piel en un ángulo de 90 grados (derecho hacia arriba y hacia abajo, relativo a la piel) para asegurarte de que el medicamento se inyecte en el tejido adiposo. Sin embargo, para las personas excepcionalmente delgadas o musculosas con poca grasa subcutánea, es posible que necesites insertar la aguja en un ángulo de 45 grados (diagonalmente) para evitar inyectarla en el tejido muscular.
    • Actúa rápida y firmemente, pero sin forzar o apuñalar la aguja en el paciente con fuerza excesiva. La duda puede causar que la aguja rebote o perfore la piel lentamente, causando un aumento de dolor.
  4. Suelta la piel. Afloja tu apretón en la piel del paciente, permitiendo que regrese a su posición natural. Mantén la aguja sumergida en la piel.
  5. Aprieta el émbolo con una presión constante y regular. Presiona el émbolo sin aplicar presión extra al paciente hasta inyectar todo el medicamento. Usa un movimiento controlado y constante.
  6. Presiona suavemente un pedazo de gasa o una bola de algodón al lado de la aguja en el sitio de inyección. Este material esterilizado absorberá cualquier sangrado que ocurra luego de retirar la aguja. La presión que apliques a la piel a través de la gasa o el algodón también evitará que la aguja jale la piel mientras la retiras, lo cual puede ser doloroso.
  7. Retira la aguja de la piel con un movimiento fluido. Sostén suavemente la gasa o bola de algodón en su lugar sobre la herida o instruye al paciente para que lo haga. No frotes o masajees el sitio de inyección, ya que puede causar moretones o sangrado bajo la piel.
    • A este punto, quizás asegures la gasa o el algodón en la herida del paciente con una venda adhesiva pequeña. Sin embargo, ya que es más probable que el sangrado sea mínimo, tal vez también permitas que el paciente simplemente sostenga la gasa o el algodón en su lugar por un minuto o dos hasta que el sangrado pare. Si usas una venda, asegúrate de que el paciente no sea alérgico al adhesivo.
  8. Desecha tus agujas y jeringas de manera segura. Pon cuidadosamente tu aguja y jeringa en un contenedor especial para objetos punzocortantes. Es muy importante asegurarte de que las agujas no se desechen con la basura "normal", ya que las agujas usadas pueden propagar enfermedades potencialmente mortales que se transmiten por la sangre.
  9. Guarda todos tus suministros. Haz completado satisfactoriamente tu inyección subcutánea.

Consejos

  • Involucra a tu hijo en el procedimiento con tareas de acuerdo a su edad, por ejemplo, que sostenga la tapa después de quitarla de la jeringa, o “si es lo suficientemente grande”, dejar que la quite él mismo. Es tranquilizante que tome una parte activa en el procedimiento y aprenda a cuidar de sí mismo.
  • Puede utilizarse un cubo de hielo para entumecer ligeramente el sitio de inyección.
  • Para prevenir moretones o bultos pequeños de tejido cicatrizante, presiona el émbolo ininterrumpidamente en el sitio de inyección con la gasa o el algodón por lo menos durante 30 segundos después de retirar la aguja. Este es un gran truco para cualquiera que necesite inyecciones diariamente. Dentro del rango de “presión firme” constante, deja que tu hijo te diga si quiere mayor o menor presión.
  • Colocar un pedazo de algodón o gasa en el sitio de inyección antes de retirar la aguja, evitará que la piel se jale y disminuirá el dolor de la inyección.
  • Asimismo, rota los sitios de inyección entre las piernas, los brazos y la cintura (a la derecha y la izquierda, al frente y detrás, arriba y abajo) para evitar aplicar la inyección en la misma parte del cuerpo más de una vez cada dos semanas. Simplemente sigue el mismo orden de los 14 sitios, ¡y el espaciado es automático! Los niños aman la previsibilidad. O, si es mejor que elijan el lugar ellos mismos, haz una lista y tacha el lugar de aplicación.
  • Para información más detallada de la aplicación de inyecciones subcutáneas puedes ir a http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/patientinstructions/000430.htm
  • Para niños o para cualquier persona que requiera una inyección sin dolor, usa Emla, que es anestésico tópico en forma de parche media hora antes de aplicar la inyección.
  • Si tienes acceso a internet busca tu medicamento en el sitio web del fabricante.

Advertencias

  • Lee la etiqueta del medicamento cuidadosamente para asegurarte de que tienes el medicamento y la potencia correctos.
  • Si usas un cubo de hielo para aliviar el dolor de la inyección, no dejes el hielo demasiado tiempo en contacto con la piel ya que puede congelar las células dañando los tejidos y disminuyendo la absorción del medicamento.
  • No deseches las agujas ni las jeringas en la basura normal, utiliza solamente contenedores especiales para objetos punzocortantes.
  • No intentes aplicar ninguna inyección sin instrucciones apropiadas de tu médico.
"Descargo de responsabilidad: Este artículo refleja la apreciación y el conocimiento de su autor. Esta persona no necesariamente es un profesional de la salud y como tal, el contenido de este tutorial de wikiHow debe tomarse con todas las precauciones. Habla con tu médico o con un especialista antes de practicar los consejos de este tutorial de wikiHow o si los síntomas persisten por más de unos cuantos días. Sólo un profesional de la salud puede proporcionar consejo médico. Si se trata de un niño de corta edad, consulta a un pediatra."

Cosas que necesitarás

  • Frasco de medicamento multidosis y una jeringa calibrada adecuadamente o precargada
  • Toallitas húmedas con alcohol
  • Toalla pequeña limpia
  • Un trozo pequeño de gasa o una bola de algodón limpia
  • Contenedor especial para objetos punzocortantes (si no estás usando una jeringa con una aguja con protector)
  • Una venda esterilizada
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