Cómo ser un buen entrenador de béisbol

La clave para convertirte en un buen entrenador o encargado de un equipo de béisbol es tener una buena base del juego. El conocimiento y experiencia que se ganan siendo jugador serán parte importante de un largo camino para ganarte el respeto de tu equipo. Es crucial la habilidad de construir y mantener relaciones positivas con tus jugadores. Un buen entrenador dirige a su equipo con firmeza sin dejar que su equipo lo dirija a él. Siempre que los jugadores comprendan quién está a cargo, las cosas irán relativamente bien. Un entrenador exitoso es aquel que demuestra un buen carácter y es imparcial, dándole un trato justo a cada uno de sus jugadores. A continuación te damos más sugerencias:

Pasos

  1. Llega a conocer a tus jugadores de forma individual. Esto te traerá ventajas en muchos sentidos. Pregúntales acerca de sus equipos y jugadores favoritos. Trata de mantener el equilibrio entre ser su amigo y ser su maestro.
  2. Sé optimista y positivo (¡pero no exageradamente!) cuando des sugerencias y demostraciones de estrategias de juego. Eres una combinación entre maestro y animador.
  3. Ayuda a tus jugadores para que aprendan a confiar en ti (e incluso admirarte). Un jugador joven estará dispuesto a jugar y a trabajar duro para complacer a su entrenador. Si tú no les agradas, la moral del equipo se verá afectada.
  4. No tengas miedo de preguntarles lo que les gusta o lo que esperan de ti. Sus respuestas pueden sorprenderte y guiarte para ser un mejor entrenador. Hazles saber cuánto disfrutas entrenar a gente joven. Eso creará un fuerte lazo con ellos.
  5. Comienza con lo básico. Puede que algunos de tus jugadores no conozcan nada del juego, entonces debes comenzar desde el principio si tienes algún jugador muy joven. Cuando el equipo tenga claras las reglas principales y patrones del juego, puedes enseñarles algunos ejercicios fundamentales como rodar las bolas en el campo o dar batazos al aire. Esto te dará una idea del nivel de cada jugador. Aconseja a tu equipo sobre la importancia de practicar. Utiliza el viejo dicho “como practiques así jugarás”.
  6. Prepara a tus jugadores para un juego de verdad. Después de todo, existe una gran diferencia entre practicar y saber qué hacer cuando inicia un juego de verdad. Por ejemplo, tener al lanzador tirando la bola al bateador en un campo donde esté presente todo el equipo del pitcher. A veces es una mejor opción colocar a los corredores en diferentes bases mientras lanzas la pelota sin necesidad de un lanzador y dejas que los jardineros hagan las jugadas que consideren más apropiadas. Esto será muy valioso para tus jugadores a la hora de un juego.
  7. Para los jugadores más experimentados, puedes crear señales (o signos). La habilidad de un entrenador para crear diferentes lanzamientos y tácticas para correr hacia las bases durante un juego sin conocer al equipo oponente puede marcar la diferencia entre ganar y perder. Los directores técnicos o entrenadores deben dar instrucciones a los jugadores al batear la bola, hacer lanzamientos y correr, lanzar, robar una base, lanzar fuera o cualquier otra maniobra. Por lo tanto, el entrenador deberá realizar una serie de movimientos (como tocar diferentes partes de sus uniformes) para indicarles a los jugadores lo que quiere que hagan en las próximas jugadas sin que el equipo oponente se dé cuenta. Generalmente, el entrenador tendrá una señal “indicadora” para alertar a sus jugadores que el siguiente movimiento que él realice es la señal que deben obedecer (a diferencia de algunos movimientos anteriores que pueden ser ignorados). El bateador y cualquier corredor de bases deben responder también con señales cuando reconozcan que han recibido alguna instrucción. Cuando las señales están bien hechas le dan una ventaja al equipo bateador sobre el equipo que está en el campo.
  8. El día de juego. Este es el día en el que se refleja todo tu esfuerzo como entrenador y todo el esfuerzo que han hecho tus jugadores en búsqueda de recompensa (pero con muy poca suerte). Antes del juego debes de transmitir confianza y ánimo, y dejar que tu equipo sepa que esperas ganar. Debes alentar a tus jugadores para que se esfuercen durante el juego y para que se mantengan alertas y listos para responder a lo largo del juego (toma en cuenta tu propio consejo: nunca pierdas la concentración en las estrategias y tácticas que ayudarán a tu equipo a ganar). Otras tareas que se deben hacer antes del juego incluyen llenar las tarjetas del orden de bateo para que todos sepan su posición en el campo y el orden en el que van a batear (tus mejores bateadores deben de estar al inicio de la lista para que puedan tener la oportunidad de batear más veces a lo largo del juego).
  9. Desarrollo de la temporada. Una de tus metas principales es ayudar a cada jugador para que mejore a lo largo de la temporada. Enfatiza la importancia de esforzarse para ser mejor cada día. Habrán momentos, especialmente al final de la temporada o en los días muy calurosos, en los que tus jugadores pueden perder el entusiasmo por jugar. En esos momentos es cuando tus habilidades como entrenador son más necesarias. Necesitas alentar a tus jugadores para que se mantengan concentrados en sus labores antes que en ellos mismos y siempre den lo mejor para el bien del equipo. Recuérdales que ellos se sentirán mejor consigo mismos si siguen dando lo mejor, incluso cuando todo se complique y cuando el juego parezca más un trabajo.
  10. Termina bien. Incluso si no fue una buena temporada, tus jugadores van a recordar el año con orgullo si lo terminan con un comentario alentador. Si llevas a cabo un torneo post-temporada, ten por seguro que el equipo estará 100% enfocado en la meta principal. Recuérdales a tus jugadores que “el trabajo duro vence al talento cuando el talento no está trabajando duro”. Diles que crees en sus habilidades y crees en que ellos pueden vencer a cualquier equipo que participe en el torneo. ¡Tus palabras pueden tener más influencia si realmente crees en los que estás diciendo!
  11. Fin de la temporada.
    1. La fase final de convertirte en un buen entrenador de béisbol se presenta al final de la temporada cuando ves hacia atrás a lo largo del año y evalúas tu desarrollo y el de tu equipo. Es bueno que estés dispuesto a verte en un espejo y sepas que hiciste lo mejor que has podido para tu equipo.
    2. Si volverás a ser entrenador el siguiente año, invita a tu equipo a algunos entrenamientos antes de la temporada (siempre y cuando no esté prohibido en tu liga). Como con cualquier otra actividad en equipo, el objetivo es lograr una mejora en los jugadores y en el equipo. Trabaja en la velocidad, agilidad y en el espíritu del equipo. Nunca pierdas la oportunidad de elogiar a tus jugadores y de fortalecer su confianza.
    3. ¡Ya has pasado un año como entrenador! Evalúa lo que has aprendido y prepárate para aplicarlo en la siguiente temporada, la cual puede ser tan gratificante y tan divertida como la que acabas de terminar.

Consejos

  • Date oportunidades. Como en cualquier otro deporte, los juegos de béisbol se ganan jugando agresivamente la mayoría de las veces (pero no siempre). Debes estar atento a las oportunidades para hacer un toque de bola, robar base, batear y correr, o correr una base extra cuando se batee dentro del callejón o abajo de la línea. Debes alentar a tus jugadores para que piensen de forma agresiva.
  • Roba señales. No existe ninguna regla que diga que no puedes robar las señales de tus oponentes y tú decides si lo tomas como ejemplo para enseñárselo a tus jugadores. Entonces, puedes ganar ventaja sobre tus oponentes cuando detectes las señales que utilicen (no es nada fácil lograrlo: ¡requiere de mucho esfuerzo y dedicación!).
  • No te decepciones cuando cometas errores, pues los cometerás. Aprende y continúa. Ese también es un buen consejo para tus jugadores.
  • Mantén el espíritu deportivo en todo momento. Como director técnico o entrenador, te encontrarás con malas decisiones por parte de los árbitros en casi todos los juegos. No dejes que la adversidad te gane. El ejemplo que les des a tus jugadores y a los espectadores será recordado por mucho más tiempo que el resultado del partido.
  • Entrena a tus jugadores de la forma en que te gustaría que te entrenaran. Esa es la regla de oro del entrenamiento. Diles a tus jugadores que pueden acercarse a ti cuando necesiten ayuda en cualquier situación. El béisbol puede ser un juego repleto de errores. Cuando se cometan errores que son inevitables, recuerda que estás trabajando con niños o jóvenes. Ellos quieren complacerte (también a sus compañeros de equipo, amigos y familia). ¡Ten por seguro que no quieren decepcionar a nadie!

Advertencias

  • Padres: puede que en algún momento los padres de los jugadores te digan lo que piensan de tu trabajo. Acepta lo que ellos te digan, sin importar si es bueno o malo, pero no trates de basar tus decisiones estratégicas en sus opiniones. Tú estás a cargo (y no se supone que seas un “experto”).
  • No discutas con el árbitro acerca de las bolas, strikes o cualquier otra decisión. Si consideras que tienes alguna objeción, hazla cautelosamente. Las decisiones de los árbitros son definitivas; si tratas de retarlos de manera ofensiva, pueden molestarse y expulsarte del juego. De nuevo, te recuerdo que debes dar el ejemplo (es muy raro que un árbitro cambie su decisión, pero esto puede suceder si él consulta con otro árbitro).
  • Felicidad de los jugadores: en algunos casos el entrenador debe ser también un psicólogo. Mientras más experiencia tengan tus jugadores, más fuerte puede ser su ego. Deja que todos jueguen. Esa es la razón por la que están en el equipo. Un equipo feliz es por lo regular un equipo ganador. Un jugador infeliz puede ser la parte débil del equipo (y es importante evitarlo).
  • Ten cuidado con tus lanzadores. Si en el juego notas que alguno de tus lanzadores la está pasando mal o presenta algún signo de dolor, no dudes en sacarlo del juego (o moverlo a otra posición), porque es tu responsabilidad proteger los brazos jóvenes de tus jugadores (por no mencionar otras partes del cuerpo). La seguridad de los jugadores es siempre prioridad.
  • Malas rachas: perder dos o más juegos seguidos puede ser difícil. Las malas rachas son comunes. Es parte del juego. Tu reto es mantener a los jugadores lo más animados y entusiasmados que puedas. De nuevo, recuerda que un equipo feliz por lo general es un equipo ganador, por lo que debes hacer lo que puedas para ayudar a tu equipo para que juegue con confianza y sin tensión. El punto clave de cualquier juego es disfrutarlo. Cualquier equipo puede disfrutar cuando gana. Tus mejores oportunidades para entrenar serán con un equipo que esté luchando constantemente para ganar.

Cosas que necesitarás

  • Conocimiento del béisbol
  • Buenas relaciones interpersonales (habilidad para enseñar de forma alentadora)
  • Una memoria corta (cuando se trata de los errores de tus jugadores)
  • Cualquier equipo con el que se pueda contribuir si la escuela o la liga no pueden proporcionarlo
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