Cómo deshacerte del herpes labial con remedios caseros

El herpes labial surge debido a una infección viral llamada virus del herpes simple de tipo 1. Las ampollas del herpes labial pueden brotar en muchas áreas diferentes del cuerpo; no obstante, aparecen con más frecuencia cerca de los labios, las mejillas, la nariz y (con poca frecuencia) en el ojo. Aproximadamente del 50 al 90 % de las personas portan el virus, pero muchas de ellas nunca sufren los síntomas ni se percatan de ellos. Por lo general, el herpes labial se cura por sí solo luego de dos a cuatro semanas, pero es probable que desees acelerar el proceso de curación en la medida de lo posible, ya que esta condición puede causarte dolor y avergonzarte. La mayor parte de los remedios caseros no cuentan con el sustento de evidencias científicas sólidas; sin embargo, hay anécdotas que sugieren la eficacia de muchos de ellos para el tratamiento del herpes labial.

Recurrir a tratamientos naturales

  1. Emplea el peróxido de hidrógeno. El peróxido de hidrógeno cuenta con propiedades antisépticas y antivirales que pueden ser de utilidad para aliviar la inflamación y combatir la infección viral que provoca el herpes labial.
    • Remoja un pedazo de algodón o un hisopo en una cucharadita de peróxido de hidrógeno, colócalo de manera directa sobre el herpes labial y mantenlo allí por cinco minutos. Luego enjuágate la cara con cuidado usando agua fría y desecha el pedazo de algodón usado.
    • No debes ingerir el peróxido de hidrógeno cuando te lo apliques.
  2. Emplea vaselina o miel. Luego de haber drenado tu herpes labial, protégelo cubriéndolo con vaselina medicinal. Esto será de utilidad para mantener el herpes húmedo y evitar que tu piel se agriete, ya que básicamente lo cubrirá con un sello protector mientras se cura.
    • No apliques la vaselina con los dedos, ya que podrías extender el virus a las yemas de estos. En lugar de ello, aplica la vaselina con un pedazo de algodón o un hisopo según sea necesario, hasta que el herpes se cure.
    • Si no cuentas con vaselina a la mano, podrías usar un poco de miel. La miel cuenta con propiedades antivirales y antibacterianas que, además de combatir el virus subyacente, pueden hacer que el herpes esté protegido contra otras amenazas. Toma un pedazo de algodón y aplícate un poco de miel, cubriendo toda el área del herpes.
  3. Colócate un cubo de hielo en el herpes. Coloca un cubo de hielo o una compresa fría de manera directa sobre el herpes, y mantenlos allí por unos minutos, así aliviarás la inflamación y entumecerás el dolor. Si vas a colocar un cubo de hielo, puedes envolverlo con una toalla para garantizar tu comodidad. Presiona el herpes con la superficie helada, hasta que el frío haya entumecido el dolor y lo elimine luego de un breve momento. No mantengas el hielo colocado por un tiempo prolongado. Vuelve a realizar este procedimiento dejando de una a tres horas.
    • Ten en cuenta que solo debes emplear este remedio si el herpes acaba de formarse. Si este ya se ha abierto, el hielo podría obstaculizar el proceso de curación, ya que reducirá el flujo de sangre (y sus respectivas propiedades curativas) enviado al área de la lesión.
  4. Emplea la equinácea. Se cree que el té de equinácea fortalece al sistema inmunitario y, por ende, mejora la respuesta inmunitaria natural de tu cuerpo cuando combate el herpes labial. Deja reposar 1 bolsita de té de equinácea en una taza (250 ml) de agua recién hervida por 10 minutos. Bebe el té cuando esté listo. Consume este té una vez al día, hasta que el herpes labial haya desaparecido.
    • Asimismo, podrías consumir 300 mg de suplementos de equinácea hasta por cuatro veces al día, así mejorarás tu inmunidad.
    • Consulta con el doctor o pediatra antes de darle equinácea a tu hijo.
    • Entre las personas que no deben consumir equinácea se encuentran aquellas con enfermedades autoinmunes, diabetes, tuberculosis, trastornos del tejido conector, esclerosis múltiple, trastornos hepáticos y VIH o SIDA.
    • Las personas que tienen alergia a las plantas de la familia de las margaritas también podrían tener alergia a la equinácea.
  5. Emplea el bálsamo de limón. La mayor parte de las investigaciones sugieren usar el bálsamo de limón como un remedio para aliviar el enrojecimiento y la inflamación del herpes labial, y también para disminuir el riesgo de sufrir infecciones recurrentes. El bálsamo de limón también se emplea para el tratamiento del insomnio, la ansiedad y la indigestión. Este contiene eugenol, el cual alivia los espasmos musculares, relaja los tejidos y elimina las bacterias. Los aceites esenciales elaborados con hojas de bálsamo de limón contienen químicos vegetales llamados terpenos, lo cuales también pueden ser importantes para los efectos relajantes y antivirales de la hierba. La mayor parte de las tiendas de productos nutritivos y medicinas herbales cuentan con bálsamo de limón como suplemento dietético, crema tópica, tintura y té de hierbas.
    • Aplica un ungüento de bálsamo de limón en el área con herpes labial hasta tres veces al día. Del mismo modo, puedes elaborar un té remojando ¼ de cucharadita de bálsamo de limón seco en una taza de agua caliente (entre 80 y 85 °C) durante 3 a 5 minutos. Cuélalo y bébelo de inmediato sin agregarle edulcorantes. Asimismo, puedes echarle 1 cucharadita de té de bálsamo de limón a un pedazo de algodón y aplicártelo en el herpes.
    • Aplicar una crema de bálsamo de limón de manera tópica se considera seguro para los niños. Debes consultar al doctor o pediatra para determinar la dosis sugerida para tu hijo o bebé.
  6. Aplica un aceite o un extracto naturales. Algunos aceites y extractos naturales cuentan con propiedades antisépticas y, al aplicarse de manera directa sobre el herpes labial, pueden luchar contra el virus que lo causa. Otros cuentan con propiedades astringentes, por lo que pueden secar el área y evitar que ocurra una infección, y que el herpes empeore.
    • El aceite de hierbabuena puede encargarse de los virus que escapan del área de la infección, por lo cual es útil para el herpes labial. Moja un pedazo de algodón con aceite de hierbabuena y aplícate el aceite en el herpes. Hazlo dos veces al día, hasta que el herpes desaparezca.
    • El aceite de hamamelis cuenta con propiedades astringentes y antisépticas. Remoja un pedazo de algodón en una cucharadita (5 ml) de hamamelis y colócalo de manera directa sobre el herpes. No lo enjuagues. Aplícate esta cura una o dos veces al día.
    • El extracto de vainilla pura está hecho a base de alcohol y hace que el virus tenga dificultades para sobrevivir. Remoja un pedazo de algodón en 1/2 cucharadita (2,5 ml) de extracto de vainilla y presiónalo de manera directa sobre el herpes. Mantenlo allí por uno o dos minutos. Hazlo hasta cuatro veces al día.
    • El aceite del árbol del té y el de ajo pueden ser de utilidad para el proceso de curación, ya que hacen que las ampollas del herpes labial se mantengan blandas. Si las ampollas están blandas, menor será la probabilidad de que se abran. Si una ampolla se abre, esta puede reactivarse o volver a brotar con más fuerza. Aplica un poco de alguno de estos aceites de manera directa sobre el herpes una o dos veces al día.
  7. Aplica un ungüento de ruibarbo y salvia. Las investigaciones indican que la aplicación de una crema tópica elaborada con extractos de ruibarbo y de salvia (23mg/g de cada uno) cura el herpes labial con la misma eficacia de los medicamentos de venta con receta. Puedes conseguir estos extractos en las tiendas de salud naturista. Tan solo aplica el ungüento (en una cantidad del tamaño de un frejol) en un pedazo de algodón y colócatelo en el herpes.
    • Antes de emplear el ruibarbo y la salvia en bebés y niños menores de 5 años, consulta con el doctor para determinar si es seguro hacerlo.
  8. Elabora un ungüento de regaliz. El ingrediente clave aquí es el ácido glicirrícico, el cual se encuentra en la raíz de regaliz. Este cuenta con propiedades antiinflamatorias y antivirales, y puede ser de utilidad para aliviar los síntomas y frenar la producción de las células del virus.
    • Mezcla una cucharada (15 ml) de polvo o extracto de raíz de regaliz con 1/2 cucharadita (2,5 ml) de agua o dos cucharaditas (10 ml) de vaselina. Cubre todo el herpes labial con esta crema y déjala reposar por varias horas, pero lo ideal es dejarla de un día para otro.
    • Otra opción consiste en mezclar el polvo de raíz de regaliz con vaselina, la cual cuenta con sus propias propiedades curativas. En este caso, empieza mezclando una cucharadita de vaselina con la raíz de regaliz. Luego, agrega más vaselina hasta obtener la consistencia deseada.
  9. Emplea productos lácteos fríos. Se cree que la leche y el yogur fríos son de cierta utilidad para el tratamiento del herpes labial. La leche contiene inmunoglobulinas, anticuerpos especiales que combaten los virus; y lisina, la cual combate a la arginina, un aminoácido que puede generar brotes de herpes labial. Remoja un pedazo de algodón en una cucharada (15 ml) de leche fría, colócalo de manera directa sobre el herpes y mantenlo allí por unos minutos.
    • El yogur contiene probióticos que pueden ser de utilidad para combatir el virus del herpes que provoca el herpes labial. Aplica un poco de yogur natural directamente sobre el herpes labial o consume dos o tres tazas de yogur bajo en grasa todos los días durante un brote.
  10. Colócate un poco de gel de aloe vera. El aloe vera puede reducir el dolor generado por el herpes labial (y muchos otros tipos de irritación cutánea) y puede combatir las bacterias que podrían infectar el herpes y agravar tu condición. Asimismo, puede ser de utilidad para acelerar el proceso de curación.
    • Toma un pedazo de algodón y aplica 1/2 cucharadita (2,5 ml) de gel de aloe vera de manera directa sobre el herpes. Déjalo reposar. El gel más apropiado es aquel que proviene de la planta, el cual puede encontrarse con facilidad y dura un largo tiempo. Quiebra una hoja gruesa y vierte el gel en el área del herpes labial.
    • Si no puedes conseguir una planta de aloe, puedes adquirir un gel de aloe vera de buena calidad y 100 % natural en una farmacia u otro establecimiento que ofrezca medicamentos.

Modificar tu dieta

  1. No consumas alimentos inflamatorios. Existen algunos alimentos que pueden ralentizar el proceso de curación del cuerpo, perjudicar al sistema inmunitario y aumentar la inflamación. Estos deben evitarse en particular si la persona cuenta con una enfermedad autoinmune, si consume medicamentos para enfermedades del corazón, los pulmones o el sistema digestivo, o si acaba de tener un resfriado, tos o fiebre. Si cuentas con herpes labial, tampoco debes consumir alimentos que generen inflamación crónica, como los siguientes:
    • carbohidratos refinados, como el pan blanco, las pastas y las donas;
    • alimentos fritos y grasosos;
    • bebidas endulzadas con azúcar, como las bebidas gaseosas y las bebidas energéticas;
    • carne roja como la de ternera, el jamón o el bistec, y la carnes procesadas como los perros calientes;
    • margarina, manteca vegetal y manteca de cerdo.
  2. Consume una dieta mediterránea. Algunos alimentos pueden generar inflamación; sin embargo, hay otros que son de utilidad para aliviarla. Una dieta mediterránea se centra principalmente en estos alimentos que disminuyen la inflamación. Entre estos tenemos a los siguientes:
    • frutas, como las fresas, las cerezas y las naranjas;
    • nueces, como las almendras y las nueces de nogal;
    • vegetales de hoja verde, como la espinaca o la col rizada (vegetales con un alto contenido de antioxidantes);
    • pescados grasos ricos en omega-3, como el salmón, la caballa, el atún y las sardinas;
    • granos integrales, como el arroz integral, la quinua, el mijo, la avena y la linaza;
    • aceite de oliva o canola.
  3. No consumas alimentos ricos en arginina. El metabolismo del virus del herpes simple necesita arginina, un aminoácido esencial que se encuentra en muchos alimentos. Los expertos recomiendan consumir menos alimentos ricos en arginina, ya que esto puede ser de utilidad para controlar la aparición y la reaparición del herpes labial, además de aliviar la inflamación de las ampollas existentes..
    • Entre los alimentos ricos en arginina tenemos al chocolate, el refresco de cola, los frejoles, los cereales de granos refinados, la gelatina, el maní, los anacardos y la cerveza.
  4. Consume más vitamina C. Si fortaleces tu inmunidad contra los virus y las bacterias, esto será de utilidad para que tu cuerpo se cure con más rapidez y para evitar infecciones futuras. Las investigaciones han demostrado que la vitamina C es esencial como antioxidante, fomenta las funciones inmunes, disminuye el riesgo de desarrollar diferentes enfermedades, ayuda en la curación y mejora el aspecto natural de tu piel. Puedes consumir vitamina C en suplementos dietéticos (1000 mg/día) o a través de alimentos ricos en vitamina C. Es bastante sencillo obtener vitamina C a través de alimentos, ¡tan solo consume más frutas y vegetales! Estas son buenas fuentes naturales de vitamina C:
    • pimientos dulces rojos o verdes;
    • frutas cítricas (como la naranja, el pomelo, la toronja, la lima) o jugos cítricos no concentrados;
    • espinaca, brócoli y col de Bruselas;
    • bayas, como las fresas y las frambuesas;
    • tomates.
  5. Usa el ajo. El ajo cuenta con propiedades antivirales y antiinflamatorias que pueden ser de utilidad para acelerar el proceso de curación. Este también tiene un alto contenido de antioxidantes (como la vitamina B6, la vitamina C y el manganeso), lo que es de utilidad para mejorar la inmunidad contra las infecciones como el herpes. Los investigadores consideran que estas propiedades medicinales se deben a una enzima sulfúrica llamada aliina, la cual es el ingrediente activo del ajo.
    • Para liberar la aliina, lo mejor es consumir un diente de ajo crudo. Cada diente cuenta aproximadamente con un gramo. También puedes hacer que el ajo sea más fácil de ingerir si lo aplastas y lo mezclas con una cucharada de miel o aceite de oliva. Este tratamiento natural será de utilidad para fortalecer el sistema inmunitario y disminuir la probabilidad de padecer de herpes recurrente.
    • Puedes obtener un ungüento tópico preparando una pasta. Para ello, aplasta dos o cuatro dientes de ajo, luego toma un pedazo de algodón, aplícatelo en el herpes y mantenlo allí de 10 a 15 minutos. Esto podría hacer que sientas un escozor leve y provocar un mal olor; no obstante, las propiedades antivirales del ajo serán de utilidad para desinfectar el área y acortar el tiempo de curación.
    • Ten en cuenta que podrías sufrir de mal aliento y una presión arterial baja si consumes demasiado ajo; por ello, restringe tu consumo entre dos y cuatro dientes al día. No debes consumir ajo antes de someterte a una cirugía o si cuentas con un trastorno hemorrágico. Debes dejar de consumir ajo y acudir de inmediato al doctor si sufres efectos secundarios como distensión abdominal, fatiga, pérdida del apetito, dolores musculares, vértigo, alergias como una reacción asmática, erupciones cutáneas y lesiones en la piel.
  6. Recurre al zinc. El zinc es un oligoelemento vital que se encuentra en muchos alimentos que consumes con frecuencia, el cual mantiene la fortaleza de tu sistema inmunitario. Este cuenta con propiedades antioxidantes que son de utilidad para proteger a las células contra las bacterias y los virus, como el virus del herpes simple. Es normal contar con niveles un poco bajos de zinc; no obstante, podrás obtener todo el zinc que necesitas si consumes un multivitamínico y una dieta saludable. Las mejores fuentes dietéticas de zinc son las ostras, los mariscos, las carnes rojas, las carnes de aves, el queso, el camarón y el cangrejo.
    • También puedes aliviar el herpes labial y acelerar el proceso de curación usando un ungüento de zinc. Tan solo coloca una cantidad pequeña en un pedazo de algodón y aplícalo en el herpes de tres a cinco minutos, por un máximo de dos o tres veces al día.
    • Puedes conseguir zinc en suplemento y como ingrediente de muchas cápsulas multivitamínicas. Antes de consumir suplementos de zinc, conversa con un doctor. Si sufres de problemas digestivos (como reflujo gástrico), puedes consumir formas de zinc que se absorban con más facilidad, como picolinato de zinc, citrato de zinc, acetato de zinc, glicerato de zinc y monometionina de zinc. La etiqueta del producto indica la cantidad de zinc que contiene (por lo general, entre 30 y 50 mg). Ten en cuenta que puedes consumir un aproximado de 10 a 15 mg a través de alimentos, así podrás determinar la cantidad que debes consumir a través de suplementos. La dosis diaria sugerida para los adultos es de 8 a 11 mg. No debes consumir dosis elevadas de zinc por más de unos días, salvo que el doctor te lo indique.
  7. Consume suplementos de lisina. La lisina es un aminoácido vital que se consigue en fuentes dietéticas, como el salmón, el atún, el pollo, la leche sin grasa, el queso parmesano, la soya, los huevos, las lentejas, las coles, los frejoles rojos, los garbanzos y la quinua. Asimismo, puedes consumir suplementos de lisina. Las personas que sufren más de tres brotes de herpes labial al año deben suplementar su dieta diaria con 2000 a 3000 mg de lisina, así disminuirán la aparición de herpes labial a largo plazo. Consume 1000 mg de lisina tres veces al día con el estómago vacío. No la consumas con leche.
    • Conversa con un doctor antes de consumir lisina, en particular si cuentas con un colesterol elevado o una enfermedad cardiaca.

Modificar tu estilo de vida

  1. Duerme erguido. Si sufres de herpes labial, coloca algunas almohadas debajo de tu cabeza cuando te vayas a dormir, así harás que la gravedad ayude con el drenaje de las ampollas. Si no lo haces, el líquido podría depositarse en las ampollas en la noche.
    • La almohada que colocarás en tu cabeza debe brindarle soporte a la curva natural de tu cuello y hacer que te sientas cómodo. Si la almohada está muy alta, tu cuello adoptará una posición que producirá distensión muscular en la espalda, el cuello y los hombros. Escoge una almohada que mantenga el cuello alineado con el pecho y la parte inferior de la espalda.
  2. Ejercítate con frecuencia. Si haces ejercicio varias veces a la semana o (incluso mejor) todos los días, esto puede ser de utilidad para mejorar tu sistema inmunitario y, por ende, disminuir el riesgo de sufrir brotes recurrentes de herpes labial. Podrás obtener beneficios generales increíbles incluso al realizar ejercicios leves o moderados como caminar, practicar yoga y estirarte. Además, estos acortarán el periodo de recuperación y aliviarán los síntomas del herpes labial.
    • Asimismo, el ejercicio frecuente disminuye el riesgo de sufrir una infección a largo plazo y mejora tu estado de ánimo, lo que reduce tus niveles de estrés. Se recomienda realizar ejercicios de intensidad moderada (como dar caminatas rápidas, trotar y nadar) de 30 a 45 minutos todos los días.
    • Puedes conversar con un doctor para que te ayude a elaborar un plan de ejercicios personalizado.
  3. Usa bloqueador solar y protector labial. La exposición moderada al sol brinda beneficios para tu sistema inmunitario, ya que aumenta la producción de vitamina D. No obstante, la luz solar es uno de los elementos más comunes que provocan herpes labial; por ello, puedes disminuir el riesgo de sufrir de brotes de herpes labial si usas frecuentemente un bloqueador solar y un protector labial con FPS (factor de protección solar) cuando salgas de casa. Puedes proteger tu piel contra el daño producido por el sol si usas un bloqueador solar no comedogénico que cuente con un FPS mínimo de 30.
    • Los bloqueadores solares contienen algunos químicos que pueden causar alergias; por ello, lo mejor es conversar con un dermatólogo para determinar qué bloqueador es adecuado para ti.
  4. Controla tu estrés. Los brotes de herpes labial pueden aumentar el estrés y provocar baja autoestima, ansiedad y depresión. Asimismo, el estrés hace que el sistema inmunitario se debilite y, por ende, nos vuelve más propensos a desarrollar infecciones virales, como el herpes simple. Estas son algunas maneras de controlar el estrés:
    • Escribe un diario. Reserva un tiempo para escribir tus pensamientos todos los días, incluso si solo lo haces de 10 a 20 minutos. Si escribes un diario, esto puede ser grandioso para aliviar el estrés, ya que permite organizar tus pensamientos, brinda claridad y facilita la resolución de problemas.
    • Escuchar música es una manera eficaz de disminuir el estrés en personas saludables y en aquellas que tienen problemas de salud. Las investigaciones han descubierto que la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la ansiedad pueden disminuir si se escucha música relajante.
    • Reserva un tiempo para las actividades recreativas. Reserva un tiempo todas las semanas para realizar actividades que disfrutes y te relajen, ya sea practicar yoga, leer, cocinar, coser o lo que te interese.
    • Emplea técnicas de relajación y meditación, como el yoga, la respiración profunda y el tai chi. La meditación puede ser de utilidad para disminuir la presión arterial, el dolor crónico y la ansiedad, y combatir los niveles bajos de colesterol; por ello, fomenta el bienestar físico y emocional. Puedes realizar un ejercicio de meditación sencillo sentándote con las piernas cruzadas en un ambiente tranquilo y respirando de manera profunda y lenta de 5 a 10 minutos como mínimo. Intenta meditar como mínimo 5 minutos todos los días, lo que será de utilidad para mantener el estrés bajo control.
  5. No beses ni hagas sexo oral. El virus del herpes simple es altamente contagioso; por ello, no debes besar ni hacer sexo oral durante un brote (es decir, cuando tienes herpes labial), hasta haberte curado por completo. Si haces sexo oral, puedes propagar el virus del herpes a los genitales y podrías contraer el virus del herpes simple de tipo 2 a través de una persona infectada. Los brotes de herpes no siempre son visibles y es probable que tu pareja pueda contagiártelo sin darte cuenta.
    • Toda persona que tenga una relación sexual con una pareja infectada con herpes simple debe acudir a un doctor para que la oriente sobre la manera de mantenerse segura.

Mantener tu higiene personal

  1. No toques las ampollas del herpes. Si sientes dolor a causa de la inflamación, es probable que desees apretar o tocar tus ampollas. Si tocas el herpes labial o si tu piel entra en contacto directo con la piel de otra persona, la infección viral puede extenderse a las yemas de tus dedos, lo que se denomina panadizo herpético. Asimismo, si tocas las ampollas, podrías ralentizar el proceso de curación, lo que aumentará su duración y elevará el riesgo de extender la infección a otras partes del cuerpo.
  2. Lávate las manos con frecuencia. Si tienes herpes labial, debes lavarte las manos con cuidado antes de tocarte la cara y entrar en contacto con otras personas (en particular bebés), ya que el herpes simple puede extenderse con rapidez de esta manera.
    • Una opción consiste en llevar contigo un desinfectante para manos o toallitas húmedas si vas a salir de casa o si estarás en el trabajo, así podrás mantener tus manos limpias con rapidez.
  3. No compartas los alimentos. No compartas artículos como alimentos, utensilios, toallas, protector labial, cepillos dentales ni ningún otro objeto que pueda propagar el virus entre diferentes personas si cuentan con ampollas. Las bacterias y los virus pueden adherirse con rapidez a las superficies y pueden transmitirse de una persona a otra de esta manera, lo que hará que tu herpes labial tenga una mayor duración o que los síntomas se agraven. Asimismo, no expongas tus utensilios y artículos personales a una humedad excesiva, ya que el ambiente húmedo permite que las bacterias se desarrollen.
  4. Usa un pañuelo cuando vayas a toser o estornudar. Si vas a estornudar o toser, usa un pañuelo, así evitarás la propagación de los gérmenes a través del aire y no permitirás el ingreso de otras bacterias o virus a tus pulmones cuando inhales.
    • Si no cuentas con pañuelo a la mano, estornuda o tose en tu codo, en lugar de colocar tu mano encogida sobre tu cara, ya que esto solo le transmitirá los gérmenes.
  5. Mantén limpio tu cepillo dental. Lava tu cepillo antes y después de usarlo, así las bacterias no se acumularán en las cerdas. Si tienes herpes labial, guarda tu cepillo en un recipiente separado, si vives con más personas.
    • Nunca compartas tu cepillo dental con otras personas, o los gérmenes y las bacterias que causan la enfermedad podrían transmitirse a tu boca y a la de los demás.
    • No cubras los cepillos dentales ni los guardes en un recipiente cerrado. Si los guardas en un ambiente oscuro y húmedo, puedes fomentar el desarrollo de bacterias.
    • Cambia tu cepillo dental cada tres o cuatro meses, y justo después de recuperarte del herpes labial. Como precaución adicional, remoja tu cepillo en 29 ml (1 oz) de peróxido de hidrógeno o un enjuague bucal elaborado a base de alcohol de tres a cinco minutos, así eliminarás todas las bacterias que permanezcan en las cerdas.

Advertencias

  • No uses cosméticos para ocultar el herpes labial. Los cosméticos pueden empeorar el herpes labial y hacer que el proceso de curación tome más tiempo.
Información
Usuarios que están en este grupo no pueden dejar comentarios en la página