Cómo manejar y recuperarse de una cirugía de reemplazo completo de rodilla

La cirugía de reemplazo de rodilla (Artroplastia Total de Rodilla, o ATR) se sugiere cuando la osteoartritis, la artritis inflamatoria o, en el caso de una vieja lesión, la artritis traumática, causa un dolor debilitador, rigidez, inflamación y/o bloqueo en la articulación de la rodilla al punto de una función limitada y una menor calidad de vida. Tomar la decisión de someterse a la cirugía requiere que evalúes el dolor e incomodidad de tu condición actual con los riesgos de la cirugía y el largo periodo de recuperación necesario para recuperar la mayor parte o la totalidad de tu movilidad. Mientras que el proceso de recuperación varía en diferentes zonas del país y el mundo, y de persona a persona, este artículo podría ayudar a que te prepares y a que sepas qué esperar.

Pasos

  1. Mantén una cuenta robusta de glóbulos rojos. Alrededor de un mes antes de la cirugía, tu médico podría pedirte que tomes un suplemento de hierro para elevar la hemoglobina en tu sistema sanguíneo.
  2. Si te lo ofrecen, asiste a un seminario pre-operatorio. Esto explicará por lo que estarás pasando mientras estés en el hospital y qué esperar cuando vuelvas a casa para recuperarte.
  3. Prepara tu cuerpo antes de la cirugía. La rehabilitación post operatoria será significativamente más sencilla si tus músculos son más fuertes. Pídele a tu médico que te dé algunos ejercicios que puedas hacer en casa a fin de prepararte o considera trabajar con un entrenador o terapeuta físico personal. La terapia física antes de la cirugía puede permitirte recuperar el control de tu cuerpo con más rapidez (el investigador Beaupre condujo un estudio en 2004 y encontró que todos los que hicieron ejercicio tuvieron tiempos menores de recuperación. Estas también son las cosas que aprenderás durante el seminario.
  4. Considera medicina mente-cuerpo tal como la visualización guiada o la meditación para prepararte para el dolor involucrado en la rehabilitación y la recuperación.
  5. Discute con tu proveedor de servicios de salud sobre donación de sangre autóloga, es decir, donar tu sangre para tu propio uso en caso de que pierdas demasiada durante la cirugía, alrededor de dos horas antes de la cirugía. Algunos cirujanos usan un aparato bipolar de sellado que puede reducir o eliminar la necesidad de este paso.
  6. Haz una cita con tu proveedor de servicios de salud para someterte a un examen físico preoperatorio, alrededor de 10 días antes de la cirugía. Tu médico te revisará tu salud general, solicitará análisis de sangre, rayos X del tórax y otros análisis a fin de determinar si estás lo suficientemente saludable para someterte a la cirugía.
  7. Hazte análisis preoperatorios con tu cirujano, por lo general uno o dos días antes de la cirugía. Los detalles de último momento serán discutidos y se te pedirá que firmes algunos papeles, incluyendo una forma de consentimiento, en la que darás permiso para que el cirujano lleve a cabo el reemplazo de rodilla.
  8. Llega un par de horas antes de tu hora programada para la cirugía, el día de la intervención, así podrás pasar por los procedimientos de admisión y someterte a cualquier análisis de último minuto que te deban realizar. Lo más probable es que el anestesiólogo te visite para revisar tu historial y hablar contigo de las opciones de anestesia. Se te colocará un catéter en la vejiga, a fin de que no tengas que levantarte de la cama a orinar durante el primer día. Estarás en la sala de recuperación por varias horas antes de ser trasladado a tu habitación. Se te sugerirá que dejes tus objetos de valor en casa -tus visitantes podrán traértelos más tarde, de ser necesario, junto con tus artículos de tocador y otras cosas personales. Recuerda, sin embargo, no podrás vigilarlos todo el tiempo. Tal vez no tengas ganas de hacer más que descansar durante ese primer día.
  9. Dependiendo de cuánto tiempo estés en la sala de recuperación, podrías necesitar analgésicos, ya que la anestesia se pasará. No dudes en pedirlos.
  10. Cuando las enfermeras sientan que estás estable, pedirán un cuarto en el piso de ortopedia o cirugía y serás transferido a ella después de la recuperación.
  11. Una vez que estés en tu habitación, probablemente te dejarán solo por un rato, aunque se te tomarán los signos vitales frecuentemente, y se te preguntará si necesitas medicamentos para el dolor. Esto a menudo se evalúa pidiéndote que califiques tu dolor de acuerdo a una escala particular.
    • Podrías recibir visitantes, dependiendo de las políticas del hospital.
    • En ocasiones te quedarás en la cama todo el día; sin embargo, algunos cirujanos harán que al menos te pongas de pie durante la primera noche del día de tu cirugía.
    • Si tienes el ánimo, puedes comer, probablemente una dieta líquida para comenzar. Los alimentos sólidos generalmente se ofrecen cuando se escuchan los sonidos de los intestinos.
    • Tal vez te den anticoagulantes, tales como heparina, para evitar los coágulos de sangre en la pierna operada. De la misma manera, es probable que te den una faja de compresión y/o un compresor de pierna (mallones con una bomba de aire) que también ayuda a prevenir los coágulos de sangre.
    • Tu pierna operada podría o no ser puesta en una máquina de movimiento pasivo continuo, dependiendo de las órdenes de tu médico y si está o no cubierto por tu seguro médico. El propósito de la máquina es hacer que tu rodilla comience a moverse antes de que salgas de la cama, para disminuir la rigidez, y para prevenir el desarrollo de tejido cicatrizal.
    • Algunos entornos de hospital permiten la autoadministración de medicamentos para el dolor a través de una bomba intravenosa. Esto se llama analgesia controlada por el paciente. Cuando tienes dolor, te puedes administrar medicamento a través de la bomba apretando un botón. La máquina no te permitirá darte más de una cantidad preprogramada para que no puedas suministrarte una sobredosis.
    • Si tienes muchos problemas para dormir, pide una pastilla para dormir.
  12. Durante el segundo día, se tomarán tus signos vitales, te sacarán sangre, te quitarán el catéter, te ayudarán a salir de la cama y se iniciará la terapia física. Lo más probable es que comiences por simplemente sentarte en una silla por un rato. En la mayoría de los casos, te mostrarán cómo darte una ducha, ya sea con o sin acompañante..
    • El terapeuta físico te enseñará cómo bajarte de la cama usando la maniobra de giro, que te permitirá hacerlo sin poner demasiado peso sobre tu rodilla. Luego te enseñará cómo usar una caminadora. Durante la primera sesión, podrías caminar sólo 10 pies antes de regresar a tu cama o silla. Sentarse en una silla cómoda es una alternativa preferida a permanecer acostado en la cama, ya que ayuda con tu función pulmonar y circulación.
  13. El tercer día podrías tener varias sesiones de terapia física. Tal vez camines dos o tres veces tanto como durante la sesión del día previo. Los medicamentos para el dolor podrían hacer que caminar (con ayuda) sea más sencillo y menos doloroso. Ten presente que más movilidad conlleva más circulación y un proceso de sanación más rápido. Usa la máquina de movimiento pasivo de acuerdo con las instrucciones de tu médico.
  14. Dependiendo de tu condición, podrías ser dado de alta al cuarto día. Las prescripciones necesitan estar por escrito, los medicamentos matutinos deben ser suministrados y se deberán llevar a cabo otros procedimientos de revisión. Desde el momento en el que tu médico te escriba la orden de alta hasta aquel en el que te vayas pueden pasar algunas horas. Ten a mano la ropa, asegúrate de que tus pantalones te sirvan con la rodilla hinchada. Tu médico te dará prescripciones para medicamentos que podrás comprar en la farmacia local, algún familiar podría comprártelos una vez que estés descansando cómodamente en casa. Estas prescripciones son para analgésicos y otros medicamentos que tu médico sienta que son necesarios para tu recuperación.
  15. Subirte al auto podría ser difícil, ya que la rodilla estará muy rígida. Haz el asiento hacia atrás tdo lo que puedas y luego baja el respaldo, a fin de que puedas mover tus glúteos tan lejos de la manija de la puerta como te sea posible. Una vez dentro, puedes reacomodar el respaldo del asiento a la posición normal. Alternativamente, puedes deslizar los glúteos en el asiento trasero y mantener tu pierna elevada durante el viaje a casa.
    • Si no tienes a nadie que te cuide en casa y que te pueda ayudar, tal vez puedas ir a un centro de cuidado después del alta del hospital. Esto te dará más tiempo para recuperarte, así cuando vayas a casa podrás cuidarte con más facilidad.
  16. Durante tu primer día en casa, intenta descansar intermitentemente durante el día. Cuando te sientas descansado será un buen momento para hacer los ejercicios que te enseñó el terapeuta físico en el hospital. Si tu compañía de seguros te provee de una máquina de movimiento pasivo, úsala de acuerdo a las instrucciones de tu médico cuando te dio el alta. Esto te dejará poco tiempo para cualquier otra cosa, excepto tal vez un buen libro o la TV.
  17. Nuevamente, dependiendo de tu médico y de tu aseguradora, podrías recibir terapia física en casa. Si la compañía de seguros no paga la terapia física, considera pagar por ella tú mismo a fin de minimizar las posibilidades de complicaciones. Necesitarás establecer horarios de sesiones con el terapeuta. Las sesiones te ayudarán a recuperarte más rápida y completamente.
  18. Después de usar la caminadora, probablemente te graduarás y podrás caminar con un bastón. Practica caminar sobre una superficie nivelada y segura y ten a alguien contigo durante tus primeras caminatas con un bastón. Si tienes escaleras en tu casa, el terapeuta físico del hospital te habrá dado instrucciones sobre el uso de muletas, y habrá probado tu habilidad para negociar las escaleras independientemente con tus muletas. Si no puedes manejar las escaleras con muletas, es mejor quedarte en la planta baja, acomodando una cama y una mesa de noche en la sala, por ejemplo.
    • Caminar con bastón te da mucha más libertad. Recuerda sostener el bastón con la mano opuesta de la rodilla operada. Cuando subas o bajes las escaleras, recuerda que la pierna operada baja primero y sube segunda.
  19. Cuando puedas caminar por la comunidad y no haya más barreras en casa, tiene sentido buscar a un buen terapeuta físico en una ubicación conveniente. Poder manejar dependerá de varios factores, tales como la frecuencia de los analgésicos, si tu coche es automático o standard y cuál fue la rodilla reemplazada.

Consejos

  • Córtate las uñas de los pies el día antes de tu cirugía, lávate el cabello la noche antes o la mañana misma de tu operación.
  • Los narcóticos con frecuencia causan constipación, por lo tanto tener tu remedio favorito en casa podría ser una de las mejores cosas que puedes hacer por ti mismo. Probablemente te recetarán medicamentos para esto en el hospital.
  • El dolor se controla mejor tomando medicamentos antes de que éste se vuelva insoportable. Por ejemplo, si te prescriben Percocet cada 3 horas, intenta tomarlo cada 3 horas, no hay razón para aguantar por tanto tiempo como puedas soportarlo, al menos por los primeros uno o dos días.
  • Considera tomar medicamentos para el dolor alrededor de una hora antes de que esté programada tu terapia para hacer que sea más fácil tolerar el doloroso estiramiento que es necesario para recuperarse adecuadamente del reemplazo total de rodilla.
  • Si puedes escoger el hospital, considera uno que haya obtenido el estatus Magnet, un indicador de excelencia en enfermería.
  • Usa una recámara vacía, de ser posible, para tu terapia física y/o máquina de movimiento pasivo. De esa manera no tendrás que poner y quitar la máquina de la cama todas las noches.
  • A fin de encontrar un terapeuta físico calificado para que te asista en la recuperación después de una cirugía de reemplazo completo de rodilla, considera visitar el sitio web de The American Physical Therapy Association. Tienen una sección llamada “Find a PT” donde puedes buscar terapeutas en tu área con experiencia en ortopedia. Los terapeutas con las iniciales “OCS” han sido certificados por esta organización como poseedores de un nivel particular de experiencia en el área de lesiones ortopédicas y en cirugías tales como los reemplazos completos de rodillas.
  • Podrías querer hablar con tu enfermera del turno de la noche sobre si deseas que te despierten para tomar tu medicamento para el dolor.
  • Piensa en todas las cosas que puedas hacer antes de tu cirugía para que tu vida sea menos complicada después. Algunos médicos les darán a sus pacientes una prescripción para el dolor de antemano, que podría ser necesaria en casa; de esta manera, no tendrás que detenerte camino a casa cuando vuelvas del hospital y esperar a que te llenen la receta. Si puedes cocinar o comprar tus alimentos, considera llenar el congelador con alimentos para el microondas. Enlista a algunos amigos para que pasen a verte, te ayuden con las compras y pagos, caminen contigo o simplemente te hagan compañía. Recuerda, la mayoría apreciará la oportunidad de ayudar a un amigo, aunque una gran parte de nosotros tenemos problemas para pedirlo.
  • La mayoría de los hospitales no te pedirán que uses un atuendo de hospital durante tu estancia. Podrías sentirte más cómodo usando tu propia ropa, particularmente dado que frecuentemente estarás caminando por los pasillos, lo que tiene más sentido es usar ropa suelta con una cintura elástica o shorts. Apreciarás los zapatos que puedas ponerte sin tener que inclinarte.
  • Cuando tengas que mover tu rodilla nueva para subir o bajar de la cama, utiliza tu pierna sana como apoyo y levantarla. En unas pocas semanas, ya no tendrás necesidad de hacer esto.
  • Si no tienes una bicicleta fija en casa, pregunta a tus amigos para ver si alguien te puede prestar una durante tu recuperación, una vez que tengas el visto bueno de tu cirujano. Un pedaleador fijo es una alternativa menos costosa y más conveniente que una bicicleta fija.

Advertencias

  • Esta es una cirugía significativa con un periodo de recuperación muy doloroso. No permitas que el miedo al dolor evite que te sometas a la cirugía. El dolor es tolerable y se puede manejar con medicamentos. El resultado final bien vale el dolor de la recuperación.
  • La cirugía de reemplazo completo de rodilla puede alargar o acortar la pierna, creando o exacerbando (o solucionando) una discrepancia en la longitud de las piernas.
  • Escoge al cirujano y terapeuta físico con cuidado. Considera a uno cirujano que utiliza la cirugía asistida por computadora para alinear mejor la prótesis y ayudarse en todos los cortes importantes con sierra en tu fémur y tibia.
  • Las prótesis de rodilla pueden contener níquel. Algunas personas son alérgicas a este elemento. Discute esto con tu cirujano; hay prótesis hechas de zirconio.
  • A fin de evitar gastos inesperados, revisa con tu seguro médico antes de someterte a la cirugía, así sabrás exactamente qué es lo que cubre tu póliza, incluyendo los deducibles, copagos y la cantidad de visitas de terapia que cubre.
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