Cómo vencer el miedo a las agujas

Es posible que los seres humanos sean condicionados de manera evolutiva a temerle al pinchazo de los objetos punzantes como las agujas. Esto probablemente no te ayude, pero por lo menos hace que sea más fácil entender por qué la amenaza de las agujas envía un escalofrío por la columna vertebral. Se estima que más del 10% de los estadounidenses le tienen miedo a las agujas, lo cual hace que esta fobia sea bastante común. Algunas personas le tienen miedo al dolor, algunas le tienen miedo al tamaño de la aguja y otras realmente experimentan un miedo a desmayarse. Otra cosa importante que debes recordar es que no estás solo. Las inyecciones pueden ser atemorizantes al principio, pero con un poco de práctica y la actitud correcta, puedes entrenar tu cuerpo y mente para que no le teman a las agujas.

Recomendaciones médicas para combatir el miedo

  1. Comparte tu miedo. En lugar de mantener tu miedo a las agujas en secreto y dejar que se haga una bola de nieve hasta que se convierta en un ataque de ansiedad, habla con el profesional médico que usará la aguja. Hazle saber acerca de tu miedo. La expresión y la conexión social a menudo ayudan a las personas a tranquilizarse. El profesional médico hablará contigo acerca de tus opciones y tomará precauciones especiales para hacer que el proceso sea menos doloroso y te produzca menos ansiedad.
    • En lugar de limitarte a hablar con el profesional médico que te pondrá la inyección o que te sacará un poco de sangre, programa una cita para hablar con tu médico. Tu médico será capaz de referirte con un terapeuta que te pueda ayudar a calmar este miedo psicológico, así como también recetarte medicamentos que aliviarán tu ansiedad.
  2. Toma un anestésico. La anestesia es un analgésico que por lo general se aplica sobre la piel y sirve para aliviar el dolor que produce el pinchazo de la aguja. Si bien es cierto que las agujas solo causan un poco de dolor para la mayoría de gente, una persona con fobia a las agujas puede sentir una cantidad intensa de dolor durante su aplicación. En estos casos, un anestésico tópico puede ser de muchísima ayuda.
    • Tu profesional médico debe tener una gama amplia de anestésicos tópicos disponibles para ayudarte. En Estados Unidos, los más comunes incluyen (pero no se limitan a):
      • NeedleBuster
      • Numby Stuff
      • Crema EMLA
  3. Posiciona tu cuerpo de manera eficaz. Para algunos pacientes que se desmayan y pierden la conciencia, acostarse o elevar las piernas puede ayudar a aliviar algunos síntomas de la fobia a las agujas. Esta es una gran preocupación para mucha gente, ya que las personas con fobia a las agujas también reportan un miedo a desmayarse asociado con un síncope vasovagal. En estos casos, tratar tanto el miedo a las agujas como la posibilidad de desmayarse es importante.
  4. Toma un medicamento contra la ansiedad. Los medicamentos contra la ansiedad pueden ayudar especialmente a quienes temen sufrir un desmayo o tienden a desmayarse durante una vacuna o una inyección. Si se usan correctamente junto a la colocación correcta del cuerpo y un anestésico tópico, tu cita con una aguja puede ser como un paseo por el parque. Hay varias cosas que tal vez quieras recordar a la hora de tomar un medicamento contra la ansiedad:
    • Con el fin de superar tu miedo a las agujas y no solo posponerlo temporalmente, es posible que desees empezar con una dosis más fuerte y luego disminuirla en los procedimientos posteriores. Esto te ayudará a entrenar tu mente y convencerla de que el hecho recibir un pinchazo no necesariamente tiene que ir acompañado de ansiedad o sensaciones de desmayo.
    • Debido a que los medicamentos contra la ansiedad te pueden causar somnolencia, considera la opción de llevar a un amigo o a un familiar contigo al hospital o clínica para que te pueda llevar de regreso a casa. De lo contrario, es posible que necesites quedarte en el hospital o clínica después de que el medicamento haya hecho efecto.
  5. Intenta usar otros medicamentos. Los beta bloqueadores, que debilitan los efectos de varias hormonas del estrés, también pueden hacer que la experiencia sea más agradable, especialmente si tu miedo es desmayarte y no está relacionado con el dolor que produce el pinchazo de la propia aguja. A diferencia de otros medicamentos contra la ansiedad, por lo general no producen somnolencia, lo cual significa que no afectan tu capacidad para conducir después.

Distrayéndote durante el procedimiento

  1. No le des mucha importancia. No pienses en la aguja o en el pinchazo. No te preocupes por el tamaño de la aguja y no te estreses pensando en el dolor que sentirás. Si sigues preocupándote por la aguja incluso antes de recibir la inyección, simplemente crearás ansiedad al respecto. A la larga, esto hace que el proceso sea más incómodo.
  2. Piensa en otra cosa. ¡Distráete! Lleva amigos contigo para que puedas hablar y bromear con ellos. Piensa en esa fiesta que está por venir o en esa persona especial de la cual estás enamorado(a). Si lo deseas, haz una cuenta regresiva en tu cabeza (incluso puedes contar ovejas). Puedes tratar de llevar un iPod contigo y escuchar música para distraer a tu mente de la aguja.
    • Pídele a tu amigo o pareja que sostenga y apriete tu mano durante el procedimiento. Este estímulo físico te ayudará a aliviar el dolor de la aguja y distraerá a tu cuerpo del procedimiento.
  3. Trata de no mirar. No veas cómo te administran la inyección. Mira hacia otro lado y trata de concentrarte en algo atractivo. No te centres necesariamente en la enfermera o el médico que administra la inyección, ya que pueden estar centrados en la propia inyección y te dirán en qué momento te van a pinchar.
    • Algunas personas consideran que cerrar los ojos es completamente útil, aunque esto le puede dar a tu mente menos material sensitivo para distraerse a sí misma.
  4. Recuerda respirar lenta y profundamente. Concéntrate en mantener tu respiración. Una respiración lenta y constante calmará tus nervios y le dará a tu mente algo con lo cual distraerse.
  5. ¡Trata de relajarte! Recuerda relajarte, mirar hacia otro lado, contar del 1 al 10 o hacia atrás desde 10. Cuando estás distraído, no pensarás acerca de la aguja. Para el momento en que termines la cuenta regresiva, el procedimiento se habrá terminado y estarás listo para irte.

Haciendo apelaciones racionales y emocionales

  1. Recuérdate a ti mismo que eres más grande que esto. La aguja no es tu dueño. Tú controlas tu vida y no hay razón para que un pequeño pinchazo termine con ella. Recupera el control sobre lo que sientes siendo intencional y no reactivo. ¡Tú eres el dueño de tu propio futuro!
  2. Recuérdate a ti mismo que recibir una inyección o hacerte pruebas de sangre es necesario por razones médicas. Tu salud mejorará con este procedimiento, incluso si tu sensación temporal es de dolor. Evadir esto, al igual que otras tácticas, por lo general no es la respuesta.
    • Muchas personas que le tienen miedo a las agujas evitan ir al médico y hacerse pruebas de sangre necesarias, así como los medicamentos que solo se pueden administrar por vía intravenosa. Esto pone en riesgo tu salud, lo cual por lo general significa hacerte más exámenes de sangre y administrarte medicamentos con el fin de compensar. Así que si lo piensas, evitar agujas en realidad te pone en un riesgo de contacto mayor con ellas.
  3. Recuérdate a ti mismo que cientos de miles de personas entran en contacto con agujas todos los días sin ningún incidente. Bueno, tal vez no sea el argumento emocional más efectivo, pero es uno racional aceptable. Esto es algo que les sucede día tras día a muchas personas y sin costo alguno para el paciente. ¡Si ellos pueden hacerlo, tú también puedes!
  4. Recuérdate a ti mismo que solo es cuestión de segundos. Hay 86,400 segundos en un día y recibir una inyección o hacerte una prueba de sangre toma un espacio de tiempo de 2 a 30 segundos. Después de eso, la aguja se habrá ido y el procedimiento habrá terminado. Incluso si hay dolor o algún malestar, ¡es probable que solo tome un 0,0003 % de tu día!
  5. Date una buena recompensa después de la inyección. Bueno, tal vez el pinchazo no se haya sentido muy bien, pero si te das una golosina o una gratificación después, es más probable que asocies esta experiencia con al menos algo positivo.
  6. Recurre a tu “yo” más optimista. El optimismo es la creencia de que, en igualdad de condiciones, es más probable que todo resulte positivo en lugar de negativo, incluso si toma un tiempo para que se muestre lo positivo. Recibir una inyección no es el fin del mundo. De hecho, es la continuación del mundo. La vida sigue adelante y es más probable que todo sea mejor después de esa inyección. La aguja es solamente un pequeño bache en la carretera a lo largo del camino.

Consejos

  • Trata de decir el alfabeto al revés en tu cabeza cuando recibas la inyección. Es tan difícil que tu cerebro no tendrá tiempo para pensar en la sensación de malestar y desmayo.
  • No mires cuando el médico está usando la aguja. Piensa en cosas felices.
  • Una inyección duele más en un músculo tenso, así que hazte masajes antes de recibirla y relájate mientras te la apliquen.
  • Escucha rock and roll o dubstep. Esto ayuda a que tu cerebro se enfoque más en los sonidos interesantes que en una aguja insignificante.
  • Usa tu otra mano para pellizcarte la pierna. Te ayudará a encubrir el dolor de la aguja y mantenerte enfocado en otra cosa.
  • Lleva algo contigo para morder, como un caramelo duro o una paleta. Obtén un poco de azúcar en tu cuerpo y haz inhalaciones y exhalaciones.
  • ¡Cuenta! Es posible que te distraigas y no sientas nada.
  • Pídele al profesional médico que te aplique la inyección en tu brazo más fuerte. Debido a que usas este brazo mucho, el dolor después se irá mucho más rápido.

Advertencias

  • No te muevas mientras recibas la inyección. Es posible que corras el riesgo de tener que recibirla de nuevo.
  • No hagas nada que pueda distraer a la persona que te aplicará la inyección.
  • Trata de no esperar ningún tipo de dolor, ¡no pienses en ello!
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