Cómo tomar vino

Tomar vino es mucho más que tomar cualquier trago; es una experiencia única. Aunque existen muchas variedades distintas de vino, si quieres disfrutar completamente de la experiencia de tomar un buen vino, necesitarás aprender a hacer ciertas cosas. Principalmente, necesitarás aprender cuáles son los componentes del vino (como el cuerpo, el aroma, el buqué y el sabor), para encontrar el más adecuado para ti.

Servir el vino

  1. Abre la botella de vino. Existen tipos diferentes de botellas; muchas vienen cerradas con corcho y otras con tapa rosca. Las botellas con tapa rosca son fáciles de abrir, ya que se las abre como cualquier otra botella común. Las botellas que vienen cerradas con corcho son más problemáticas.
    • Necesitarás un sacacorchos para abrir una botella de vino con corcho. Empieza retirando el papel aluminio en el que está envuelto el corcho. Luego, penetra el corcho con la espiral metálica del sacacorchos y empieza a atornillarlo. Cuando hayas atornillado la mitad de la espiral metálica dentro del corcho, jala el sacacorchos para destapar la botella.
  2. Sirve el vino a temperatura ambiente. Para disfrutar de tu vino al máximo, asegúrate de servirlo a la temperatura adecuada. Por ejemplo, los vinos tintos deben servirse casi a temperatura ambiente, mientras que los vinos blancos deben servirse fríos.
    • La mayoría de los vinos tintos deben tomarse a una temperatura de entre 13 a 18 ºC (55 a 65 ºF), lo que es ligeramente más frío que la temperatura ambiente. Para que tu vino llegue a la temperatura ideal, colócalo en un balde con hielo o en el congelador durante 10 minutos antes de servirlo.
    • Los vinos blancos deben tomarse a una temperatura de entre 5 a 9 ºC (41 a 48 ºF). Por lo tanto, es mejor que coloques tus botellas de vino blanco en el refrigerador. Para que tu vino llegue a la temperatura ideal, retíralo del refrigerador 20 minutos antes de servirlo.
  3. Utiliza la copa correcta. Las copas para tomar vino blanco suelen ser más pequeñas que las copas para vino tinto. Esto es necesario porque los vinos blancos no necesitan respirar tanto como los vinos tintos. Cuando escojas copas para tomar vino blanco, busca unas que tengan un cáliz angosto y cuya apertura apunte hacia afuera. Así el aroma del vino puede concentrarse y la intensidad de su sabor durará por más tiempo. El vino tinto necesita respirar para que su sabor se concentre, por lo que las copas para vino tinto generalmente son más grandes que las para vino blanco. Su cáliz tiene que ser más ancho, para permitir que una mayor cantidad del vino tinto entre en contacto con el aire. Cuando el vino tinto respira, su sabor se vuelve más marcado.
    • Cuando tomes vino, siempre sostén la copa por el tallo y no por el cáliz. Sostener una copa de vino por el cáliz lo calentará demasiado rápido.
  4. Echa el vino en la copa. Los vinos blancos y tintos se sirven de manera diferente. Asegúrate de echar la cantidad apropiada de vino a tu copa para disfrutar de la mejor experiencia posible.
    • Cuando sirvas vino tinto, acerca la botella a la copa y echa cuidadosamente el líquido hasta que llenes la mitad de la copa. Esto equivale aproximadamente a 120 ml (4 oz) de vino. Al terminar, gira la botella hacia arriba y sobre el vaso, lentamente, para no derramar el vino.
    • Cuando sirvas vino blanco, envuelve una servilleta alrededor del cuello de la botella para aislarla de la temperatura externa. Así tus manos no calentarán la botella. Luego echa cuidadosamente el líquido hasta que la copa esté un tercio de llena. Esto equivale aproximadamente a 90 ml (3 oz) de vino. Al terminar, gira la botella hacia arriba y sobre el vaso, cuidadosamente, para no derramar el vino.

Probar el vino

  1. Busca una recomendación. Si eres nuevo tomando vinos, visita una tienda que se especialice en la venta de vinos para que te den una recomendación. Si no existe una tienda de vinos cerca de tu casa, no entres en pánico. La mayoría de las licorerías y supermercados tienen una gran variedad de vinos, así que no tendrás ningún problema para encontrar el vino ideal para ti.
    • Explícale al empleado de la tienda qué sabores son tus preferidos para que te ayude a escoger el vino ideal para ti.
    • Si vas a tomar el vino durante una comida, dile qué estará en el menú para que te ayude a escoger el vino que acompañe mejor esa comida.
  2. Escoge un vino. Saber qué características buscas en un vino es muy importante, porque existen muchas variedades de vino. ¿Prefieres un vino con mucho cuerpo o uno más ligero? El cuerpo del vino se define como el peso del vino en la boca. ¿Prefieres un vino seco o uno más dulce? En la jerga del vino, seco es opuesto a dulce. ¿Prefieres un vino con sabor intenso o uno más suave? Los vinos más ácidos tienden a ser más intensos, mientras que los que tienen poca acidez son considerados vinos suaves.
    • Las variedades de vino tinto más populares incluyen el Cabernet Sauvignon, el Merlot y el Pinot Noir.
    • Las variedades de vino blanco más populares incluyen el Chardonnay, el Pinot Grigio y el Sauvignon Blanc.
  3. Echa aproximadamente 30 a 60 ml (1 a 2 oz) de vino en la copa antes de beber una entera. Es común probar algunos sorbos de vino antes de tomar una copa entera. Probar un vino de manera adecuada es muy importante para determinar si te gusta o no su sabor.
  4. Siente el aroma. Mueve el vino girando la copa para que quede más expuesto al aire. Así intensificarás su aroma. Asegúrate de sostener la copa por la base o por el tallo cuando la gires. Huele el vino mientras lo mueves para apreciar todos sus aromas. Los aromas más comunes incluyen diversos tipos de frutas, especias, hierbas y flores.
    • Asegúrate de oler el vino varias veces, moviéndolo antes de cada vez. Un vino complejo tendrá varios aromas y apreciar cada uno de ellos intensificará el sabor del vino.
    • El sabor del vino es una combinación de aromas y sabores, así que es importante que no te saltes este paso.
  5. Prueba el vino. Prueba el vino en sorbos pequeños. Mueve el vino en tu boca para que tus papilas gustativas absorban su sabor. Luego mantén el vino en tu boca por 5 a 10 segundos antes de tragarlo. Después de tragarlo, toma nota del regusto. Los vinos de calidad tienen un regusto muy definido, que dura una larga cantidad de tiempo.

Tomar el vino

  1. Toma algunos sorbos de vino. El vino tiene un mejor sabor cuando lo tomas a sorbos, en vez de hacerlo de golpe. Toma varios sorbos pequeños y mantén el vino en tu boca antes de tragarlo. Así podrás discernir mejor los sabores más complejos del vino.
    • El vino tinto suele tener un sabor muy intenso, por lo que es mejor tomarlo en sorbos y saborearlo. Puedes servirlo con un plato fuerte, con un postre o disfrutarlo por sí solo. Asegúrate de tomar el vino tinto despacio, para que puedas apreciar todo su sabor. Mueve el vino después de cada sorbo, para dejar que respire.
    • Puedes disfrutar un vino blanco por sí solo o acompañarlo con una variedad de comidas y bebidas. Los vinos blancos son más refrescantes que los tintos, así que son ideales para equilibrar alimentos que tienen un sabor intenso. Toma un sorbo pequeño de vino por vez y deja que tus papilas gustativas absorban su sabor antes de tragarlo.
  2. Acompaña el vino con la comida adecuada. Debes tomar ciertos factores en cuenta cuando quieras acompañar un vino con comida. Los sabores deben complementarse. Por ejemplo, los vinos espumantes van mejor acompañados de comidas saladas y fritas. La carbonatación y los ácidos presentes en el vino son parecidos a los de la cerveza y limpian la sal del paladar con cada sorbo.
    • Escoge un vino blanco suave cuando quieras acompañarlo con pescados grasos o salsas cremosas. Por ejemplo, el Chardonnay es ideal para acompañarlo con salmón o mariscos con salsas cremosas.
    • Acompaña un Rosé seco con comidas llenas de queso. Algunos quesos saben mejor con vinos blancos y otros con tintos. Sin embargo, la mayoría de los quesos son perfectos para acompañarlos con un Rosé seco, que tiene la acidez de un vino blanco y el sabor a frutas de un vino tinto.
    • Los vinos tintos como Cabernet y Bordeaux son ideales para acompañarlos con carnes rojas como res o cerdo. Estos refrescan el paladar después de cada bocado de carne.
    • Para los postres, asegúrate de comprar un vino que sea más dulce que el postre en sí. Por ejemplo, acompaña un postre de chocolate amargo con un vino tinto dulce, como el Zinfandel.
    • Revisa esta guía para obtener más información sobre los mejores acompañamientos para distintas clases de vino.
  3. Cambia de vino. Cuando tomas y pruebas vinos, es común probar una variedad de vinos tintos y blancos. Empieza con los vinos dulces y termina con los más secos. Si quieres probar tanto vinos blancos como tintos, empieza con los blancos y termina con los tintos. Si vas a acompañar el vino con una comida, empieza con un chardonnay antes de comer y termina con un vino tinto para después de comer. También puedes escoger un vino dulce para el postre.
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