Cómo curar un pezón agrietado durante la lactancia

La lactancia materna es la forma más natural de proporcionarle nutrición a un bebé. Al empezar la lactancia materna, es normal sentir un poco de sensibilidad a medida que te acostumbras a esta nueva experiencia. Si la sensibilidad continúa, puede hacer que los pezones se agrieten y sangren. La causa principal de los pezones agrietados y doloridos después de la lactancia son los problemas de enganche. Por eso, aprender la técnica adecuada para amamantar es una parte importante para evitar que los pezones se agrieten.

Curar los pezones doloridos

  1. Usa tu leche para aliviar los pezones agrietados. Uno de los remedios más fáciles para aliviar los pezones agrietados es aplicar la propia leche en la piel sensible. Tu propia leche es estéril y es el líquido más natural para aplicarte sobre la piel y que no afectará negativamente al bebé.
    • Saca manualmente un poco de leche y deja que se seque al aire en el pezón.
    • Además de ser una forma natural para aliviar la piel, también se cree que la leche materna humana tiene propiedades curativas antibacterianas.
    • Sin embargo, no debes dejar la leche en la piel durante un periodo largo de tiempo si tienes candidiasis. Los hongos pueden desarrollarse en la leche si se les permite y esto puede empeorar la infección.
  2. Lávate los pezones después de amamantar. Asegúrate de limpiarte los pezones con agua y un jabón suave después de amamantar, para enjuagar la saliva del bebé y la leche seca.
    • Enjuagar los pezones después de amamantar disminuirá el riesgo de contraer una infección, que puede provocar que la piel se agriete y duela.
    • Usa solamente un jabón suave y sin perfume para lavarte la piel y reducir la irritación. Asegúrate de enjuagar el jabón por completo, ya que al dejar residuos, se puede irritar la piel y empeorar el problema.
    • Después de lavarte los pezones, sécalos suavemente con un paño suave y deja que se sequen al aire. Esto puede ayudar a reducir el dolor y prevenir la irritación que causa el sostén o la blusa.
    • También puedes evitar que los pezones irritados entren en contacto con el sostén estrecho al ponerte en los pezones unas conchas de lactancia en forma de rosquilla.
  3. Usa una pomada. Es posible que quieras usar alguna pomada de venta sin receta para ayudar a aliviar los pezones agrietados. Asegúrate de revisar los ingredientes, ya que todos deberán ser naturales y no debe contener productos químicos que no sean adecuados para el bebé.
    • Elige una pomada antibacteriana para aliviar y tratar la piel infectada. El especialista en lactancia o médico también puede darte una receta para comprar una pomada más fuerte.
    • El aceite de oliva o las pomadas de lanolina de grado médico también pueden ayudar a estimular la curación de los pezones agrietados y evitar que se forme una costra. Debido a que todos los ingredientes son naturales, no es necesario que te preocupes por enjuagarla cada vez que amamantes al bebé.
    • Una barrera de humedad también puede ayudar a acelerar la curación de los pezones doloridos, ya que las investigaciones han demostrado que al mantener naturalmente húmedo un pezón agrietado y ralentizar la evaporación natural, se estimula la curación.
  4. Colócate una compresa fría o un apósito de hidrogel en los pezones. Puedes usar una compresa fría o un apósito húmedo para tratar la piel agrietada. Ambas técnicas pueden ayudar a aliviar la irritación, el dolor y la inflamación.
    • Las almohadillas de hidrogel pueden colocarse en los pezones cuando no estés amamantando para evitar que se resequen. Asegúrate de no tocar el tejido del pezón directamente con los dedos, ya que podrías transferirle bacterias.
    • Evita usar almohadillas de hidrogel si ya tienes una infección por hongos o bacterias en el pezón, ya que al encerrar el pezón en un ambiente húmedo, se puede empeorar la infección.
    • Puedes hacer una compresa fría con hielo o comprar una bolsa de hielo en la farmacia. Las compresas frías ayudan a aliviar los pezones y pueden disminuir la inflamación.
  5. Utiliza pezoneras con la orientación de un educador en lactancia. Algunos médicos pueden recomendar usar pezoneras, que son protectores de silicona que se colocan sobre los pezones al amamantar. Ten en cuenta que estos dispositivos, si se emplean incorrectamente, pueden producir más daños que beneficios, incluyendo mayor dificultad para que el bebé se enganche. Solicita la ayuda de tu médico o educador en lactancia para que seas cómo usarlas correctamente.
    • El problema para enganchar y amamantar debido a las pezoneras puede hacer que los pezones se contraigan, creando una lesión mayor.
  6. Prueba un enjuague de agua salada. Puedes preparar en casa una solución salina que sea tan salada como las lágrimas para limpiar y desinfectar los pezones agrietados.
    • Mezcla ½ cucharadita de sal de mesa en una taza de agua estéril. Lava los pezones durante no más de 5 minutos con esta solución.
    • Enjuaga los pezones con agua estéril para eliminar el sabor salado antes de amamantar al bebé.
  7. Reconoce las otras causas del dolor en los pezones. El dolor en los pezones es casi inevitable durante las primeras semanas después del parto debido a que la boca del bebé es muy pequeña. Los problemas para enganchar y posicionarse suelen ser las causas principales de que los pezones se agrieten y sientas dolor durante la lactancia. Sin embargo, existen otras causas del dolor en los pezones que debes tener en cuenta.
    • El bebé puede tener una infección por hongos en la boca o en la garganta (que se conoce como candidiasis) y transmitírtela durante la lactancia. Los síntomas de la candidiasis incluyen los pezones doloridos y a veces agrietados, así como el enrojecimiento y picazón en el seno. Si sospechas que tienes candidiasis, busca un tratamiento médico para ti y para el bebé.
    • La mastitis, una infección bacteriana en las glándulas mamarias, puede hacer que los pezones se agrieten y que los conductos se inflamen demasiado como para permitir que la leche baje de forma eficaz. Esta infección también puede causar fiebre, escalofríos y dolores en el cuerpo, en los casos de las complicaciones más graves.
    • Puedes sufrir de molestias en el pezón debido al síndrome de Raynaud, que hace que el pezón se ponga azul o blanco después de una sesión de lactancia y sientes dolor cuando la sangre fluye de nuevo al pezón.
  8. Debes saber cuándo buscar ayuda médica. Si el dolor en el pezón continúa después de la primera semana de lactancia o si crees que podrías tener una infección, busca la ayuda de un especialista en lactancia o un médico. Es posible que tengas otro problema subyacente, además del problema de enganche del bebé.
    • Si sientes cualquier síntoma de infección, incluyendo sangrado o supuración en los pezones, sensibilidad alrededor de la areola, dolor durante o después de amamantar, fiebre y escalofríos, habla con el médico.

Aprender la técnica adecuada para amamantar

  1. Deja que el bebé se auto-enganche. El bebé nace con el instinto para alimentarse. A menos que existan anormalidades anatómicas, puedes evitar que la lactancia sea dolorosa dejando que el bebé dirija el enganche.
    • Siéntate en una posición semireclinada y coloca al bebé boca abajo sobre tu pecho, con la cabeza cerca del seno expuesto.
    • Deja que el bebé se dirija al pezón y se auto-enganche.
  2. Posiciona al bebé de forma correcta. Puedes ayudar a guiar el cuerpo del bebé y tu propio cuerpo a la posición más eficaz para amamantar. Esto le ayuda al bebé a engancharse al pezón de forma correcta.
    • Siéntate cómodamente con el bebé en el regazo. Sostén los hombros del bebé con el brazo, pero no dirijas su cabeza, sino deja que pueda engancharse por sí mismo.
    • Apunta el pezón hacia abajo, hacia la nariz del bebé para que pueda engancharse correctamente; deberás dirigir el pezón hacia el techo de la boca del bebé.
  3. Acomoda al bebé sin desengancharlo. Si te duele el pezón al empezar a amamantar al bebé, acomoda su cuerpo en lugar de separarlo del seno. Si lo desenganchas, puedes hacer que el bebé se sienta frustrado y tome medidas reprensivas contra el pezón, causando más daño.
    • Coloca los hombros del bebé más abajo o más arriba para ayudar a ajustar el ángulo de su cabeza, ya que esto puede mejorar el enganche.
    • Trata de acercar al bebé a tu cuerpo para que su cabeza se sumerja ligeramente hacia abajo. Esto permite introducir más el pezón en la boca y mejorar el enganche.
  4. Reconoce las señales iniciales de hambre. Un bebé hambriento y frustrado está más propenso a tomar medidas reprensivas contra el pezón y a no engancharse de forma correcta al mismo. Busca consejos para alimentar al bebé antes de que se frustre y sienta demasiada hambre.
    • Calma al bebé quisquilloso dejando que se alimente de inmediato cuando muestre señales de que tiene hambre.
  5. Revisa si el bebé tiene el frenillo corto. El bebé puede ser incapaz de engancharse de forma correcta porque tiene el frenillo corto. Un pequeño trozo de piel une la lengua del bebé con el fondo de la boca, lo que hace imposible que mueva la lengua hacia adelante.
    • Revisa si el bebé puede extender la lengua más allá del labio inferior o puede levantar la lengua hasta el techo de la boca cuando llora.
    • Un médico puede cortar el pequeño trozo de piel que ata la lengua del bebé para ayudarle a mejorar el enganche. Este es un procedimiento simple del cual el bebé se recupera muy rápidamente.

Consejos

  • Es sumamente útil consultar con un educador en lactancia mientras das de lactar.
  • Consulta con el médico si piensas tomar analgésicos para aliviar el dolor fuerte. Algunos analgésicos pueden no ser adecuados durante la lactancia.

Advertencias

  • Si hay pus o cualquier otra señal de infección proveniente del pezón o cerca del mismo, consulta con un médico lo antes posible.
  • No uses remedios caseros (como miel) para curar los pezones agrietados sin antes hablar con un médico.
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