Cómo tratar un dolor de muelas o cualquier infección menor en la boca en casa

Por lo general, un dolor de muela es el resultado de una mala higiene dental, caries y lesiones en la mandíbula o boca. En ocasiones, este dolor se produce a causa de un dolor en otras partes del cuerpo, lo que se conoce también como "dolor referido". Por ejemplo, un dolor de oído o una infección viral puede provocar dolor de muela en algunas ocasiones. Tener una higiene dental adecuada y realizarte revisiones dentales periódicas puede hacer que tu dolor de muela sea más manejable y reducir las probabilidades de volver a sufrirlo o incluso de tener infecciones bucales menores en el futuro. Ten en cuenta que los tratamientos caseros mencionados en este artículo pueden ayudarte a lidiar con el dolor temporal de muelas u otros problemas en la boca, así como a tratarlos adecuadamente, pero la causa subyacente seguirá presente y, en caso de no solucionarse, podría empeorar. Si tienes dolor de muela, lo mejor es que consultes con tu dentista inmediatamente.

Tratamientos caseros contra los dolores de muelas

  1. Aplica los primeros auxilios para tratar una lesión. Las lesiones en la mandíbula pueden provocar la pérdida o el daño en los dientes, lo que puede dar lugar a un dolor de muelas intenso. Si tú o alguien que conoces ha tenido una lesión, como una mandíbula fracturada o dislocada, puedes comunicarte con el número de emergencias o buscar atención médica de inmediato. Se recomienda vendar la mandíbula temporalmente alrededor de la parte superior de la cabeza o sujetarla con suavidad en su lugar con las manos hasta recibir la atención médica. Entre las señales de una fractura o dislocación de mandíbula se encuentran las siguientes:
    • Sensibilidad o dolor en la mandíbula que empeora al morder o masticar.
    • Dientes sueltos o dañados.
    • Dientes que no están correctamente alienados.
    • Hinchazón facial o moretones.
    • Dificultad para mover la boca o la mandíbula.
    • Síntomas de emergencia (p.ej., dificultad para respirar o un sangrado profundo de la boca).
  2. Haz gárgaras con agua y sal. La sal ayuda a reducir la hinchazón e inflamación, así como a combatir las bacterias causantes de infecciones. Disuelve 1 cucharadita de sal en 1 taza de agua tibia. Enjuágate la boca varias veces y agita en agua salada por todos lados durante algunos minutos.
    • El dolor de muelas puede desaparecer instantáneamente o reducirse al cabo de unos cuantos minutos.
  3. Ponte una compresa fría. Si tu dolor de muela se debe a una lesión en los dientes o la mandíbula, aplica una compresa de hielo o una botella con agua fría en la parte exterior de la mejilla durante 5 a 10 minutos. Si no tienes a la mano una compresa de hielo, también puedes humedecer un paño en agua fría, exprimirlo y mantenerlo sobre la mejilla para reducir la inflamación y el dolor.
    • Coloca la compresa de hielo únicamente en la parte externa de la boca y no sobre el diente, sino solo incrementará el dolor.
    • Si padeces sangrado de encías, enjuágate la boca con agua tibia antes de usar la compresa fría.
    • Si el sangrado persiste en las encías o los dientes, consulta inmediatamente con tu dentista o médico.
    • Si bien una compresa fría ayuda a reducir la inflamación, consumir alimentos o bebidas fríos puede aumentar el dolor y sensibilidad en los dientes, lo que deberás evitar hasta que el malestar desaparezca.
  4. Prueba las gárgaras con aceite. Haz gárgaras con aceite para eliminar los gérmenes y las bacterias perjudiciales. Esto no solo te ayudará a aliviar el dolor de muela, sino que también prevendrá las caries.
    • Toma 1 cucharada de aceite y haz gárgaras con él (como lo harías con un enjuague bucal) durante 1 minuto para experimentar los beneficios. Si puedes, trata de hacerlo durante 15 a 20 minutos. Realiza este procedimiento con el estómago vacío para asegurarte de que el aceite absorba y neutralice la mayor cantidad de bacterias posible. Al terminar, escupe el aceite y lávate la boca con agua tibia.
    • El aceite vegetal contiene lípidos que despojan las toxinas de la saliva y las absorben. El aceite también ayuda a evitar que las bacterias se adhieran a las paredes de la boca. El aceite de coco es el más popular debido a que tiene un sabor agradable y contiene antioxidantes y vitaminas, como la vitamina E. El aceite de sésamo y el de oliva también son buenas alternativas.
  5. Mastica un chicle. Los estudios revelan que masticar chicle sin azúcar durante 20 minutos al día después de las comidas puede ayudar a prevenir las caries, las cuales provocan dolor de muela. Esta acción neutraliza los ácidos que producen las bacterias, fortalece el esmalte de los dientes y los músculos de la mandíbula, y propaga por toda la boca sustancias que combaten las enfermedades. Evita los chicles azucarados, pues aumentan las bacterias generadoras de placa dental y podrían producir caries.
    • No permitas que masticar chicle reemplace el cepillado o el uso del hilo dental, pues estos son los pasos más importantes de tu higiene bucal.
  6. Deja de fumar. Los cigarrillos y el mascado de tabaco son perjudiciales para la salud bucal, pues pueden provocar y agravar la gingivitis, el cáncer bucal, así como ralentizar la curación después de una extracción, una cirugía o durante un dolor de muela. Estos hábitos también pueden reducir los sentidos del gusto y olfato, debilitan el esmalte dental y manchan los dientes.
    • Fumar también es el hábito responsable de problemas pulmonares, cardiacos y otros más. Consulta con tu médico para someterte a un plan de tratamiento que te ayude a dejar de fumar.

Tratar las aftas en casa

  1. Enjuágate la boca con una solución de agua y sal. Disuelve 1 cucharadita de sal en 1/2 taza de agua tibia y haz gárgaras con esa solución durante 1 minuto.
    • También puedes utilizar bicarbonato de sodio y así obtener un efecto similar. Disuelve la misma cantidad de bicarbonato de sodio en 1/2 taza de sal. Otra opción también sería mezclar 1/2 cucharadita con unas cuantas gotas de agua para crear una pasta que puedas aplicar directamente sobre la llaga y así aliviar el dolor. Puedes emplear todos estos métodos con tanta frecuencia como sea necesaria.
    • Ten en cuenta que enjuagarte con agua salada puede generar ardor.
  2. Utiliza leche de magnesia. La leche de magnesia es una suspensión líquida de hidróxido de magnesio y puede ayudar a reducir el dolor del afta así como acelerar el proceso de curación. Aplica una cantidad pequeña (suficiente para cubrir la llaga) sobre el afta unas cuantas veces al día.
    • También puedes utilizarla después de aplicarte una solución de partes iguales de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y agua directamente sobre la llaga. El peróxido de hidrógeno funciona como antiséptico y puede reducir la cantidad de bacterias en la boca.
  3. Limita tu consumo de alimentos ácidos o picantes. Las frutas cítricas, el café, los tomates, los chiles, la salsa picante y cualquier cosa abrasiva pueden agravar el dolor del afta.
  4. Adormece la llaga de manera natural. Comer o beber algo muy frío es una forma excelente de adormecer la boca y obtener un alivio temporal. Los batidos, los helados y las malteadas son buenas alternativas.
    • También puedes aplicar hielo directamente sobre las aftas dejando que los cubos de hielo se disuelvan lentamente sobre las llagas. Solo ten cuidado de ahogarte.
  5. Ten cuidado cuando te cepilles los dientes. Asegúrate de utilizar un cepillo suave que no irrite las aftas, así como una pasta dental que no forme espuma (p.ej., Biotene o Sensodyne ProNamel).
    • Tómate tu tiempo y cepíllate los dientes con cuidado para no empeorar las aftas.

Tratar en casa las infecciones menores de las encías

  1. Utiliza una pasta de dientes para el control del sarro. Si tus encías están un poco hinchadas y enrojecidas o sensibles al tacto, utiliza una pasta de dientes para el control del sarro que contenga fluoruro. El sarro es placa endurecida en tus dientes que puede introducirse en la línea de las encías y provocar gingivitis.
    • También debes utilizar un enjuague bucal con fluoruro y agentes antimicrobianos, lo que puede ayudar a reducir las lesiones pequeñas en los dientes (las cuales aumentan la probabilidad de sufrir caries) y combate las bacterias presentes en la placa dental que causan gingivitis.
  2. Procura tener una higiene bucal adecuada. Siempre cepíllate los dientes después de las comidas y utiliza hilo dental cada noche antes de acostarte. Es posible revertir la gingivitis leve con una adecuada higiene oral, así que es importante que hagas un esfuerzo en este ámbito en caso de que quieras evitar el desarrollo de una periodontitis más grave. Si no estás seguro de si tu cepillado dental es lo suficientemente profundo, consulta con tu dentista para que te dé instrucciones. También asegúrate de hacerte revisiones y limpiezas de dientes frecuentes.
    • Si por alguna razón no puedes cepillarte los dientes después de comer, mastica un chicle sin azúcar o utiliza un palillo de dientes para quitar las partículas de comida restantes.
    • Otra buena opción es enjuagarse la boca con agua salada tibia. Mezcla 1 cucharadita de sal con 1 vaso de agua tibia y haz gárgaras. Sin embargo, no te tragues la solución; escúpela al terminar de enjuagarte.
  3. Evita consumir drogas y fumar. Si consumes por mucho tiempo drogas ilegales, como las metanfetaminas, puedes sufrir problemas en las encías. Asimismo, fumar tabaco está significativamente relacionado con los problemas en las encías y también reduce la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones de las encías además de ralentizar el proceso de curación.

Mantener la higiene dental

  1. Elige el cepillo de dientes adecuado. Tener una rutina de higiene dental adecuada ayudará a prevenir los dolores de muelas, pues elimina las bacterias y la placa dental que provocan daño y caries. Tanto los cepillos de dientes eléctricos como los manuales pueden limpiar los dientes de manera eficaz. Las personas que tienen dificultades para utilizar un cepillo manual pueden considerar más sencillo el uso de uno eléctrico. Tu dentista puede ayudarte a decidir el tipo más adecuado para tus necesidades.
    • Un cepillo de cerdas suaves es más adecuado para las personas que tienen dientes y encías sensibles.
    • Asegúrate de reemplazar tu cepillo de dientes cada 3 a 4 meses.
    • No compartas tu cepillo de dientes con nadie, pues hacerlo podría propagar gérmenes y bacterias causantes de enfermedades en tu boca.
    • Lava tu cepillo de dientes antes y después de cada uso para evitar que las bacterias se acumulen en las cerdas.
  2. Cepíllate los dientes 2 veces al día. El cepillado de dientes es la parte más importante de la rutina de cuidado dental. Para tener una boca y sonrisa sanas, los expertos recomiendan lavarse los dientes 2 veces al día con un cepillo de cerdas suaves. La técnica correcta de cepillado es la siguiente:
    • Coloca el cepillo de dientes en un ángulo de 45 grados en relación con las encías.
    • Mueve el cepillo con suavidad con movimientos de adelante hacia atrás y que cubran el ancho de los dientes. Cepilla las superficies externas, internas y de masticación.
    • Para limpiar las superficies internas de los dientes frontales, inclina el cepillo de manera vertical y realiza varias pasadas de arriba a abajo.
    • Cepíllate la lengua para eliminar las bacterias y mantener el aliento fresco.
  3. Utiliza una pasta de dientes apropiada. Si sospechas que tu pasta dental podría ser la causante de tu sensibilidad dental, utiliza una específicamente diseñada para dientes sensibles, como las de la marca Sensodyne.
    • Utiliza esta pasta dental en lugar de la otra y determina si notas alguna diferencia al cabo de 1 semana. También puedes frotar con el dedo una cantidad pequeña de la pasta dental directamente sobre la zona adolorida o sensible de 2 a 3 veces al día.
  4. Utiliza el hilo dental correcto. Además del cepillado, este es uno de los pasos más importantes en la rutina de cuidado dental. Originalmente, el hilo dental se hacía de fibras de seda que eran muy costosas. En la actualidad, el que se vende comercialmente está hecho de nailon sintético o filamentos de plástico y suele tratarse con agentes saborizantes (p.ej., menta o limón), edulcorantes artificiales y alcoholes azucarados (p.ej., xilitol y manitol) para hacer el procedimiento más agradable. También pueden estar recubiertos de cera de abejas o de una cera a base de plantas con la finalidad de facilitar su uso, aunque no existe ninguna diferencia con el convencional en lo respectivo a la eficacia.
    • Los hilos dentales orgánicos hechos de seda siguen comercializándose en Internet y algunas farmacias para las personas que prefieren evitar los edulcorantes artificiales, filamentos de plástico o fluoruro, pero pueden ser más costosos que los convencionales. Tanto los hilos dentales orgánicos como los veganos se empacan en recipientes de plástico de acuerdo con lo exigido por la Administración de Alimentos y medicamentos (FDA, por su sigla en inglés).
    • Nunca utilices un hilo o cualquier otra cosa a modo de hilo dental, pues podría dañar considerablemente tus dientes y encías. Solo los hilos dentales que están aprobados por la Asociación Dental Americana (ADA, por su sigla en inglés) han sido sometidos a pruebas que confirman su seguridad y eficacia.
  5. Utiliza el hilo dental con frecuencia. Hazlo por lo menos 1 vez al día para eliminar la placa dental y los restos de alimentos que quedan entre los dientes y que pueden provocar dolor. Los niños deben comenzar a utilizar el hilo dental apenas tengan 2 o más dientes. No obstante, debido a que la mayoría de los niños menores de 10 u 11 años no pueden hacerlo correctamente, es necesario que un adulto supervise el proceso. Ten en cuenta que el hilo dental pueden causar un cierto malestar al principio, pero tampoco debe generar dolor. Si lo utilizas con mucha fuerza, puedes dañar el tejido ubicado entre tus dientes. Si utilizas el hilo dental y te cepillas a diario, el malestar deberá disminuir al cabo de 1 o 2 semanas. En caso de que persista, es mejor que hables con tu dentista. Los pasos adecuados para utilizar el hilo dental son los siguientes:
    • Utiliza aproximadamente 45 cm (18 pulgadas) de hilo dental y envuelve la mayor parte de él alrededor de uno de tus dedos medios.
    • Envuelve el poco hilo restante alrededor del mismo dedo de la otra mano. Básicamente, esto hace que este dedo quede envuelto en el hilo usado a medida que se ensucie. Envuelve el hilo restante alrededor del mismo dedo en la mano opuesta. Este es el dedo donde estará el hilo que vayan ensuciándose.
    • Mientras sostienes el hilo entre los pulgares e índices, empújalo suavemente entre tus dientes. En lugar de empujarlo directamente hacia la encía, intenta moverlo de un lado a otro mientras avanzas entre los dientes (similar a un movimiento de sierra).
    • Una vez que el hilo se encuentre en la línea de la encía, cúrvalo contra un diente para que llegue a todos los lados de esta zona. Luego, pásalo entre el espacio ubicado entre la encía y el diente, y comienza a alejarlo en un movimiento de arriba abajo (una vez más, similar a una sierra, pero esta vez en vertical en lugar de horizontal).
    • Repite el procedimiento en el resto de tus dientes. Desecha el hilo utilizado, pues ya no sirve para nada.
  6. Utiliza un enjuague bucal. En tu rutina diaria de cuidado bucal, haz gárgaras con 30 ml (1 oz) de enjuague después de cepillarte durante 2 a 3 minutos y luego escúpelo. Pídele a tu dentista que te recomiende el enjuague bucal más adecuado para tus necesidades específicas.
    • Una taza de agua tibia y destilada (es decir, agua hervida) es un enjuague casero eficaz para las personas que tienen dientes y encías sensibles, pues puede ayudar a matar las bacterias y eliminar los restos de comida.
    • Para evitar el alcohol, el cual puede aumentar la sensibilidad de los dientes y encías, lee atentamente las etiquetas de los ingredientes, pues muchos enjuagues de venta libre contienen grandes cantidades de alcohol y lo utilizan como ingrediente principal.
    • Al comprarlo en una tienda, revisa la lista de ingredientes para evitar el lauril sulfato de sodio, detergente artificial que puede causar sensibilidad, dolor de muelas y úlceras en la boca. Opta por un enjuague que contenga un emulsionante natural, como aceites vegetales, bicarbonato de sodio o cloruro de sodio (sal). Los extractos de plantas, como la menta, la salvia, la canela y el limón, también pueden ayudar a refrescarte el aliento.
  7. Ve al dentista con frecuencia. No existe una sola recomendación acerca de la frecuencia con la que hay que acudir al dentista. Algunas personas solo necesitan hacerlo 1 o 2 veces al año para someterse a una revisión y limpieza convencionales mientras que otras tienen que hacerlo con más frecuencia.
    • Si bien a muchas personas no les gusta ir al dentista (de hecho 100 millones de estadounidenses ni siquiera van anualmente), los exámenes dentales pueden prevenir la mayoría de los problemas y las enfermedades.

Buscar atención médica

  1. Consulta con tu médico acerca del consumo de medicamentos. Puedes tomar un analgésico de venta libre, como la aspirina, ibuprofeno o un gel antiséptico, para aliviar los dolores de muelas provocados por una lesión, caries o absceso. Puede tardar de 1/2 hora a más para que notes los efectos. No obstante, debes consultar con tu médico los posibles efectos secundarios que podrían estar relacionados con el medicamento que tomas o cualquier interacción que pueda tener con las hierbas, los alimentos u otros fármacos que puedas tomar.
    • No tomes analgésicos con el estómago vacío, sino puedes sufrir un reflujo estomacal.
    • Evita colocar la aspirina u otro analgésico directamente contra tu encía, pues puede provocar un daño en el tejido.
    • Sigue las instrucciones del envase y no excedas la dosis indicada (por lo general, 1 comprimido cada 4 horas).
    • Pregúntale a tu dentista o médico si el medicamento contiene benzocaína. La benzocaína está relacionada con una afección poco frecuente y grave conocida como "metahemoglobinemia", la cual disminuye la cantidad de oxígeno que transporta la sangre. Si es absolutamente necesario, utilízala según la receta. Nunca consumas más de la dosis recomendada y evita dársela a los niños y personas que padezcan una enfermedad cardiaca o pulmonar.
  2. Sométete a una radiografía dental. Si sueles sufrir dolores de muelas o sangrado de encías, una radiografía puede ayudarle a tu dentista a comprender mejor la causa. Con ella, tu dentista podrá detectar cualquier señal de daño o enfermedad en tus dientes que podrían no ser visibles durante una revisión rutinaria.
    • Si eres un paciente nuevo, tu dentista podría recomendarte una radiografía para determinar el estado actual de tu salud oral.
    • Es posible que tu dentista necesite sacarte más radiografías cada pocos años para que pueda detectar la presencia de alguna caries, analizar la salud de tus encías o evaluar el crecimiento y desarrollo de tus dientes.
    • Si estás embarazada, díselo a tu dentista para que pueda utilizar un accesorio especial que te proteja a ti y a tu hijo de la exposición a la radiación.
  3. Presta atención a las señales de gingivitis. La gingivitis es una enfermedad periodontal, la cual puede provocar inflamación e infección de las encías y los alveolos dentales, además de caries y dolor de muela. Se produce a causa de la acumulación prolongada de placa dental en los dientes por una mala higiene dental, dientes mal alineados y aparatos ortopédicos mal colocados o sucios.
    • El embarazo, la diabetes no controlada y el consumo de algunos medicamentos pueden aumentar los riesgos de gingivitis.
    • Entre los síntomas de la gingivitis están las encías sangrantes (p.ej., sangre en el cepillo dental aun cuando te hayas cepillado con suavidad), encías con aspecto rojo brillante o rojo púrpura, encías más sensibles al tacto pero sin dolor, llagas en la boca, encías hinchadas, placa y sarro visible en la base de los dientes.
    • Si sospechas que tienes gingivitis, programa lo antes posible una revisión con tu dentista.
  4. Solicita atención médica en caso de que sientas un dolor intenso en los dientes. Si además del dolor de muela, tienes alguno de los siguientes síntomas, acude al dentista de inmediato:
    • Problemas para respirar o tragar.
    • Fiebre.
    • Dolor persistente durante 1 día o más.
    • Señales y síntomas de infección, tales como hinchazón, dolor al cerrar o abrir la boca, encías rojas o secreción con mal sabor.
    • Una infección sinusal o de oído también puede sentirse como dolor en los dientes. La secreción de las orejas o la nariz puede ser una señal de infección.

Advertencias

  • Si tienes dolor de muela o algún otro tipo de dolor en la boca, acude inmediatamente al dentista o médico. Si bien los remedios caseros pueden aliviar el dolor que sientes, no pueden tratar la causa subyacente, como una caries o una mandíbula rota.
Información
Usuarios que están en este grupo no pueden dejar comentarios en la página