Cómo consolar a alguien cuando no hay nada más que le puedas ofrecer

A veces no hay nada que puedas hacer por alguien. Es la peor sensación del mundo, saber que alguien está sufriendo y que no hay nada que puedas hacer. ¿Y qué dices cuando estás allí de pie, sin poder ayudar, observando cómo hunden su cabeza en sus brazos y luchan con el peso que la vida ha puesto sobre sus hombros? Tal vez no puedas quitarles ese peso. Tal vez tampoco puedas cargarlo por ti mismo; podría ser demasiado. Pero puedes hacer que olviden el peso por un rato y ayudarles a pasar por ese trance. No pienses que no puedes hacer nada; a veces, un poco de amistad puede hacer mucho.

Pasos

  1. Escucha. A veces lo único que necesitan las personas es sentir que alguien los escucha. Da el regalo de escuchar  a esa persona y demuéstraselo. Comprende de verdad lo que dice, concéntrate y no divagues. Controla tu mente. Asiente con la cabeza y haz preguntas si crees que eso ayude. Si entra en pánico, haz tu mejor esfuerzo para calmarlo. Imagínate sufriendo su pena; esta es una excelente forma de comprender verdaderamente por lo que pasa esta persona. Después de que termine de hablar di algo que reasegure que aunque no puedes mover una varita mágica y sanar todo, estuviste escuchando y estarás allí para ellos. Incluso un ‘siento que esto te esté pasando, deseo que sepas que estaré allí para ti,’ puede ser mucho para alguien.
  2. Dales un abrazo. Esto puede sonar bobo, pero este simple gesto físico puede hacer mucho por alguien con problemas, asustado o molesto. Sostenlo cerca de tu y su están llorando, deja que lloren sobre ti. Haz tu mejor esfuerzo para reconfortarlos y ser cálido.
  3. Cálmalo. Tal vez esté estresado, molesto o miserable. Tal vez no puedas ofrecer ningún consejo, pero puedes calmarlos con algunas palabras simples. Ten cuidado de no ‘maquillar’ los inconvenientes – ‘No es tan malo’ o ‘Te ahogas en un vaso de agua’ es totalmente inapropiado. En vez de ello intenta algo como ‘Sé que esto es difícil, pero no estarás solo,’ ‘Siempre estarás seguro,’ o ‘Puedes conseguir ayuda’ –algo que hable de la seguridad y el reasegurarlo para calmarlo. 
  4. Recuérdales que estás allí. Saber que alguien está al pendiente de ti es uno de los sentimientos de seguridad más agradables del mundo. Envuélvelo tan fuerte como puedas. ‘Siempre estaré allí,’ ‘Me importas mucho,’ ‘Te ayudaré tanto como puedas,’todas estas cosas le recordarán a esa persona que sin importar con lo que esté lidiando y a pesar del hecho de que tal vez no puedas estar al pendiente de todo, al menos puedes acompañarlo a encararlo, mano con mano.

Consejos

  • Ten cuidado con tus palabras, pues las personas en estas situaciones pueden estar extremadamente sensibles. Lo que debes de cuidar es no tratar a la ligera sus sentimientos o esfuerzos, ser demasiado rígido o incómodo o no escuchar bien.
  • Recuerda que sin importar lo que te prometan, si su vida y su seguridad están en peligro, es TU responsabilidad  decirle a alguien INMEDIATAMENTE. Cuando estén seguros y mejor, te lo agradecerán. El código de responsabilidad  supera un ‘Por favor, no le digas a nadie.’
  • No te deprimas. Mantente fuerte para esta persona, no ayudará que también seas arrastrado. Necesitan apoyo, no alguien más con quién llorar.
  • No te enganches demasiado. Si no te cuidas no puedes cuidar a nadie. No te presiones ni te canses con la vida de alguien más. Balancéalo para que puedas ayudarlos y apoyarlos pero permitiéndoles recuperarse a su propio paso.

Advertencias

  • Algunas veces las personas no quieren abrazar, hablar o estar cerca de nadie. Si es así, deja que la persona se tranquilice y piensa en la mejor forma de acercártele.
 
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