Cómo almacenar camotes

Los camotes (batatas) pueden durar varios meses cuando se almacenan correctamente, pero debes seguir con cuidado los procedimientos de almacenamiento adecuados para evitar que se echen a perder o se magullen. Esto es lo que debes saber sobre el almacenamiento de camotes, tanto a temperatura ambiente como congelados.

almacénalos a temperatura ambiente

  1. Usa camotes frescos y gruesos. Los mejores son los camotes recién cosechados y aún con raíces.
    • Los camotes gruesos se almacenan tan bien como los delgados, pero tienen más "carne" útil para consumir.
    • Si tú mismo vas a cosechar los camotes, usa un rastrillo o pala para cavar de 4 a 6 pulgadas (de 10 a 15 cm) por debajo de la tierra para levantar todas las raíces. Trátalos con cuidado, ya que los camotes tienden a magullarse con facilidad, y sacude el exceso de suciedad, pero no laves las raíces.
  2. Cura los camotes de 1 a 2 semanas. Mantén las raíces en una habitación u otro lugar que alcance entre 75 y 80 grados Fahrenheit (24 y 27 grados centígrados) con una humedad relativa de 90 a 95 por ciento.
    • Los camotes tienen que curarse por lo menos durante 7 días, pero pueden mantenerse allí hasta por 14 días.
    • El proceso de curado crea una segunda piel que se forma sobre los rasguños y magulladuras, permitiendo que los camotes duren más tiempo en almacenamiento.
    • Usa un pequeño ventilador eléctrico en el área para que el aire circule. Esto ayuda a evitar que se pudran y les salga moho.
    • Controla la temperatura y la humedad con regularidad para asegurarte de que los camotes estén en las condiciones necesarias para el curado correcto.
    • Para mejores resultados, coloca los camotes a distancia uno del otro durante el curado.
  3. Desecha los camotes magullados. Después de terminar el curado, desecha los que luzcan magullados, podridos o mohosos.
    • Los camotes magullados no se han curado correctamente, por lo que no van a durar tanto como los otros camotes e incluso pueden hacer que los otros se echen a perder más rápido.
  4. Envuélvelos en papel de periódico. Envuelve individualmente los camotes en hojas de papel de periódico o en bolsas de papel de envolver.
    • El periódico y las bolsas de papel de envolver dejan pasar el aire, dejándolo circular lo suficiente para evitar que los camotes se pudran demasiado rápido.
  5. Coloca los camotes en una caja o cesta. Guarda los camotes envueltos individualmente en una caja de cartón, en una caja de madera o en una cesta de madera.
    • No uses recipientes de almacenamiento hermético.
    • Coloca una manzana en la caja. La manzana ayudará a prevenir que los camotes se pudran.
  6. Almacénalos en un lugar fresco y oscuro. Almacena los camotes en un área que se mantenga entre 55 y 60 grados Fahrenheit (entre 13 y 16 grados Celsius).
    • Para mejores resultados, almacena los camotes en un sótano o bodega para vegetales crudos. Si no cuentas con ninguna de estas opciones, almacénalos en un aparador oscuro, fresco y bien ventilado o en una despensa lejos de fuentes de calor intenso.
    • No uses el refrigerador.
    • Controla la temperatura con frecuencia para asegurarte de que no disminuya o sobrepase este rango.
    • Si los almacenas de esta forma, los camotes pueden durar hasta 6 meses. Retíralos del almacenamiento con cuidado para evitar magulladuras.

almacénalos en el congelador

  1. Lava y pela los camotes. Lávalos con agua del grifo y un cepillo para verduras. Usa un pelador de verduras para quitar la cáscara.
    • No es suficiente enjuagar los camotes con agua para limpiarlos. Para limpiarlos a fondo, debes frotarlos suavemente con un cepillo para verduras. Hazlo con suavidad para evitar magulladuras.
    • Si no tienes un pelador de verduras, también puedes quitarles la cáscara con un cuchillo de cocina pequeño de hoja lisa.
    • Comienza teniendo a la mano unos camotes frescos para que puedan estar almacenados por más tiempo.
  2. Hierve los camotes durante 15 o 20 minutos. Llena una olla grande con agua y hiérvela a fuego alto. Agrega los camotes y cocínalos hasta que estén tiernos.
    • Tienes que cocinar los camotes antes de congelarlos, ya que los camotes crudos tienden a descomponerse y a perder el sabor y los nutrientes en el congelador.
    • Hervirlos es el método preferido de cocinar los camotes para almacenarlos en el congelador. Un camote de tamaño estándar debería hervir aproximadamente 20 minutos.
  3. Corta o tritura los camotes. Usa un cuchillo para cortar los camotes en rodajas finas o un machacador de papas para triturarlos.
    • No almacenes los camotes cocidos enteros.
    • También puedes usar una batidora eléctrica para batir los camotes y darles una consistencia de puré.
  4. Rocíales jugo de limón. Agrégales aproximadamente 1 cucharadita (5 ml) de jugo de limón por cada camote a las rodajas o al puré.
    • Asegúrate de que los camotes estén recubiertos por el jugo de limón. El jugo de limón puede evitar la decoloración, pero solo debes usar un poquito para no alterar el sabor.
  5. Déjalos enfriar. Deja que los camotes se enfríen antes de guardarlos.
    • Si congelas los camotes cuando todavía están calientes, se puede causar condensación en el recipiente, haciendo que se echen a perder más rápido.
  6. Transfiere los camotes a unos recipientes herméticos. Coloca el puré de camote o las rodajas en bolsas de plástico con cierre o recipientes de plástico que se puedan meter en el congelador.
    • No uses recipientes de metal o de vidrio.
  7. Congélalos de 10 a 12 meses. En promedio, los camotes cocidos almacenados en el congelador pueden durar de 10 a 12 meses.

Cosas que necesitarás

  • Ventilador eléctrico pequeño
  • Termómetro para habitación
  • Periódico o bolsas de papel de envolver
  • Caja de cartón, caja de madera o cesta de madera
  • Olla
  • Pelador de verduras
  • Cepillo de verduras
  • Bolsa de plástico o recipiente que se pueda meter en el congelador
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