Cómo lidiar con la emetofobia

Vomitar no es una experiencia agradable para ninguna persona. Aunque muchas personas no hayan oído de la emetofobia o del temor a vomitar, es un trastorno de ansiedad muy común (es la quinta fobia más común), especialmente entre las mujeres y los adolescentes. Para una persona que tiene emetofobia, la ansiedad que acompaña a la posibilidad de vomitar puede ser extenuante. De hecho, la emetofobia puede presentarse con síntomas similares al trastorno de pánico y hacer que los enfermos eviten cualquier cosa que pueda hacer que vomiten (como estar cerca de personas enfermas, comer en restaurantes, tomar bebidas alcohólicas y usar baños públicos). Sin embargo, afrontar activamente el temor de vomitar y aliviar las náuseas pueden ayudarte a lidiar con la emetofobia.

Afrontar el temor de vomitar

  1. Identifica los desencadenantes. En la mayoría de los casos, la emetofobia se desencadena por algo específico, como un aroma u ocupar el asiento trasero de un coche. Averiguar qué desencadena la emetofobia puede ayudarte a evitar la causa o a afrontarla en terapia. Algunos desencadenantes comunes son:
    • ver o imaginar a una persona o a un animal vomitando
    • el embarazo
    • el viaje o el transporte
    • los medicamentos
    • los aromas o los olores
    • los alimentos
  2. Evita los desencadenantes. Para muchas personas, lidiar con la emetofobia puede ser tan sencillo como evitar lo que desencadena el trastorno y la ansiedad relacionada. Sin embargo, sé consciente de que esto no siempre puede ser posible (por ejemplo, si tienes a un niño enfermo y debes encontrar formas alternativas de lidiar con tu temor de ser necesario).
    • Averigua con anticipación cómo evitar el desencadenante. Por ejemplo, si ciertos alimentos estimulan tu temor, no los tengas en tu casa. Si estás en un restaurante, puedes pedir a tus compañeros de mesa que eviten o que cubran los alimentos que puedan hacer que sientas náuseas.
    • Mantente alejado de los desencadenantes siempre y cuando no afecten tu vida o la de alguien más. Por ejemplo, si usar un baño público te hace sentir náuseas, asegúrate de que esta no sea la causa de que te quedes en casa.
  3. Acepta tu trastorno. La emetofobia es relativamente común, pero puede ser extenuante si la tienes. Hacer las paces contigo mismo con respecto al temor a vomitar puede ayudar a que te relajes, lo cual puede ayudarte a lidiar con la ansiedad relacionada al temor.
    • Aceptar la emetofobia también puede ayudar a otros a aceptar tu trastorno.
    • Quizás no puedas aceptar tu trastorno de la noche a la mañana, ya que el temor puede ser significativo. Debes decirte gradualmente a ti mismo “No hay problema con este temor. Yo estoy bien”.
    • Considera hacer afirmaciones positivas diariamente para reforzar tu confianza y que puedas relajarte. Por ejemplo, puedes decirte a ti mismo “Tomo a diario el transporte público sin ningún problema y hoy no será distinto”.
    • Lee los foros en línea de fuentes como la Sociedad Internacional de Emetofobia. Estos foros pueden darte consejos sobre cómo aceptar tu trastorno y ponerte en contacto con personas que tengan emetofobia.
  4. Comunícate con las personas. Las personas reaccionan extrañamente a tu conducta en situaciones en las que evitas los desencadenantes. Sé honesto con respecto a tu trastorno con los demás, lo cual puede prevenir las situaciones o las preguntas incómodas. A su vez, esto puede ayudar a que te relajes y controles el temor.
    • Haz saber a los demás acerca de tu temor antes de que algo suceda. Por ejemplo, si el olor del aderezo de la ensalada te molesta, di “Por favor, disculpa mi reacción. Tengo un trastorno que hace que el aderezo de la ensalada me produzca náusea” o “A pesar de que tu bebé es muy hermoso, cambiar los pañales sucios me produce un poco de náusea”. Quizás puedas lograr que las personas te ayuden a evitar este tipo de desencadenantes al no ordenar esa comida o al cambiar los pañales cuando tú no estés.
    • Considera usar el humor en tu beneficio. Hacer un chiste de la emetofobia puede aliviar la tensión. Por ejemplo, si estás en un coche puedes decir “¿Puedo sentarme en el asiento delantero para que esto no se convierta en el cometa del vómito?”.
  5. Tolera los estigmas sociales. Algunas personas quizás no entiendan la emetofobia ni crean que exista. Trata de ser comprensivo si te estigmatizan y date cuenta que su conducta puede provenir simplemente de la ignorancia con respecto al trastorno.
    • Ignora cualquier afirmación que te moleste o contéstales con información acerca del trastorno.
    • Hablar con la familia y los amigos o buscar su apoyo puede ayudarte a lidiar con los sentimientos y con cualquier estigmatización que sientas.
  6. Únete a un grupo de apoyo. Debido a que la emetofobia es tan común, hay grupos de apoyo reales y virtuales a los que puedes unirte. Ser parte de una comunidad en donde las personas tengan experiencias similares puede ayudarte a lidiar más efectivamente con la emetofobia o recibir tratamiento para ella.
    • Forma parte de las discusiones y de los foros acerca de tu tipo de emetofobia. Pregunta a tu doctor o al personal de un hospital local acerca de grupos de apoyo. También puedes buscar en línea comunidades virtuales, incluyendo a la Sociedad Internacional de Emetofobia.
    • Considera unirte a un grupo de apoyo para personas que sufren de ansiedad, ya que la emetofobia es un trastorno de ansiedad. Los grupos (como la Asociación Americana para la Depresión y la Ansiedad) pueden ayudarte a localizar un grupo de apoyo local o virtual para tu ansiedad relacionada a la emetofobia.
    • Habla con tus familiares y tus amigos acerca de tu trastorno, lo cual puede proveer un apoyo inmediato si tus temores se reavivan.

Recibir tratamiento

  1. Programa una cita con tu doctor. Si tu miedo a vomitar influye en tu capacidad para tener una vida normal, programa una cita con tu doctor. Quizás él pueda ayudarte con algunos mecanismos de afrontamiento o prescribirte antieméticos, los cuales pueden aliviar la náusea o el vómito.
    • Recuerda que aunque el temor a vomitar sea común, si afecta a tu vida diaria, es importante que busques ayuda.
    • Pregunta a tu doctor acerca de la posibilidad de que hayan causas subyacentes de tu emetofobia (como una mala experiencia siendo niño o durante el embarazo) y acerca de formas para lidiar con ella.
    • Considera ver a un psiquiatra o a otro profesional de la salud mental para que te pueda ayudar a afrontar el temor a vomitar por medio de diferentes tipos de terapia.
  2. Sométete a terapia. La emetofobia no es necesariamente algo que debas padecer el resto de tu vida, aunque el tratamiento puede tomar mucho tiempo. El trastorno se puede tratar exitosamente con diferentes tipos de terapia, las cuales no deben causar que vomites. Esto te ayudará a vivir la vida de manera agradable sin el temor a vomitar. Las terapias típicas a las que te puedes someter incluyen:
    • La terapia de exposición, la cual te expone a los desencadenantes (como ver la palabra vómito, así como a los olores, a los videos, a las fotografías o a comer en mesas de bufet).
    • La terapia cognitivo conductual, la cual involucra una exposición más gradual a los desencadenantes y te ayuda a desasociar el vómito y el temor, el peligro y la muerte, etc.
  3. Toma medicamentos. Si la emetofobia y la náusea relacionada son graves, tu doctor puede prescribir medicamentos para ayudarte a lidiar con ambas. Pregunta acerca de la posibilidad de tomar un antiemético (el cual puede prevenir la náusea y el vómito) y un ansiolítico o un antidepresivo para lidiar con los trastornos subyacentes.
    • Obtén una prescripción para los antieméticos más comunes, incluyendo la clorpromazina, la metoclopramida y la proclorperazina.
    • Prueba medicamentos para la cinetosis o los antihistamínicos, los cuales pueden aliviar la náusea y el vómito si no puedes visitar a tu doctor de inmediato. Un antihistamínico común para la náusea es el dimenhidrinato.
    • Toma antidepresivos como la fluoxetina, la sertralina o la paroxetina; también puedes tomar ansiolíticos como el alprazolam, el lorazepam o el clonazepam para combatir tu temor a vomitar.
  4. Usa técnicas de relajación. Debido a que la emetofobia suele tener síntomas similares al trastorno de pánico, la relajación puede ayudar a controlar tus reacciones y a calmar la náusea y el vómito. Prueba distintas técnicas de relajación para que puedas calmarte y sentirte mejor. Algunos ejercicios posibles incluyen:
    • Respirar profundamente para aliviar la tensión. Inhala y exhala usando un patrón equilibrado. Por ejemplo, inhala contando hasta cuatro, contén la respiración contando hasta dos y luego exhala contando nuevamente hasta cuatro. Asegúrate de estar sentado derecho y con los hombros hacia atrás para aprovechar al máximo los beneficios de la respiración profunda.
    • Hacer la relajación muscular progresiva para relajar tu cuerpo entero. Empezando con los pies y ascendiendo gradualmente hasta la cabeza, estira y contrae cada grupo muscular por cinco segundos. Luego suelta los músculos por 10 segundos para obtener una relajación profunda. Después de 10 segundos, pasa al siguiente grupo muscular hasta que hayas terminado.

Calmar la náusea o el vómito

  1. Come alimentos simples. Si tienes un ataque de náusea o de vómito, es probable que quieras comer usando el principio de la dieta de BRAT (cuyas iniciales en inglés significan: plátano, arroz, compota de manzana y pan tostado). Los alimentos que incluye esta dieta pueden hacer que tu estómago mejore y calmar el temor a vomitar, ya que son fáciles de digerir.
    • Prueba otros alimentos que se digieran fácilmente, como las galletas saladas, las papas cocidas y las gelatinas con sabor.
    • Añade alimentos más complejos a medida que te sientas mejor. Por ejemplo, puedes probar el cereal, las frutas, las verduras cocidas, la mantequilla de cacahuate y las pastas.
    • Aléjate de los alimentos desencadenantes o de cualquier cosa que pueda alterar tu estómago. Por ejemplo, los productos lácteos y los alimentos azucarados pueden hacer que sientas náusea.
  2. Bebe líquidos transparentes. La deshidratación puede causar la náusea y el mareo y puede desencadenar la emetofobia. Bebe líquidos transparentes a lo largo del día para mantenerte hidratado y no recargar a tu estómago.
    • Bebe cualquier líquido que sea transparente o que se vuelva un líquido transparente, como un cubo de hielo o una paleta helada.
    • Mantente hidratado eligiendo bebidas como el agua, el jugo de frutas sin pulpa, la sopa o el caldo y las gaseosas transparentes (por ejemplo, la ginger ale o la Sprite).
    • Toma té de jengibre o de menta, lo cual puede mantenerte hidratado y aliviar la náusea. Puedes usar bolsas de té comerciales o preparar tu propio té con algunas hojas de menta o un pedazo de jengibre.
    • Evita cualquier líquido que pueda causarte náusea, como el alcohol, el café o la leche.
  3. Duerme lo necesario y toma siestas. Asegúrate de dormir lo necesario cada noche, lo cual puede ayudar a que te relajes y también a que controles tus temores. Considera tomar una siesta corta durante el día para aliviar la náusea.
    • Reduce tu actividad si experimentas una mala fase, ya que mucho movimiento puede estimular la náusea y el vómito.
  4. Usa ropa holgada. Usar ropa ceñida pone presión en tu vientre. Esto puede aumentar la sensación de náusea o hacer que vomites. Evitar la ropa ceñida puede mantener tu estómago calmado y, a su vez, puede relajarte y calmar tu temor a vomitar.
    • Si vas a salir a comer y hay una posibilidad de que te hinches, piensa en la ropa. Usar jeans al comer pizza u otra comida que haga que te hinches puede no ser una buena idea, pues a medida que tu estómago se llene, tu ropa estará más ceñida. En vez de eso, quizás debas usar un vestido o una camisa abierta.

Advertencias

  • Enfocar más en el temor que en superarlo puede hacer que la emetofobia empeore.
  • Busca ayuda lo más pronto posible si la emetofobia te impide vivir normalmente.
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