Cómo cocinar para gatos

Como carnívoros, los gatos necesitan comer carne y evitar comer alimentos poco saludables llenos de carbohidratos indigeribles. Alimentar a los gatos con la dieta equivocada puede ocasionar problemas de salud y, en última instancia, acortar sus vidas. Cocinar para gatos puede ser una gran forma de darles las proteínas que necesitan y también puede ser un pasatiempo muy placentero para las personas que lo hagan. Lo único que tienes que saber son las necesidades básicas dietéticas y las posibilidades de cocina involucradas en darle a tu gato la mejor nutrición posible.

Comprender las necesidades dietéticas de un gato

  1. Familiarízate con los requerimientos dietéticos de los gatos. Los gatos tienen requerimientos nutricionales que son ampliamente diferentes a los nuestros, lo que requiere una consideración y planificación cuidadosa de los alimentos que reciben. Los gatos necesitan una dieta alta en proteínas y grasas. De hecho, los gatos necesitan dos veces la cantidad de proteínas que los perros.
    • Los gatos necesitan aproximadamente 85 % de carne, grasa, vísceras y huesos en su dieta, mientras que los vegetales, las hierbas y la fibra alimentaria comprenden solo el 15 % de los requerimientos dietéticos felinos.
  2. Identifica todas las partes de una dieta saludable para gatos. Una dieta saludable para un gato asegurará lo siguiente: agua limpia (disponible en todo momento y fácilmente accesible), proteínas (la mayoría de los gatos no comerá alimentos que contengan menos del 20 % de proteínas), grasas (los gatos necesitan grasa para obtener energía y ácidos grasos esenciales, para el consumo de vitaminas solubles en grasa y para el sabor), vitamina A (los gatos necesitan una buena dosis de esta vitamina, la cual se encuentra en el hígado, los huevos y la leche, aunque estos ingredientes deben usarse con precaución), vitamina B (los gatos necesitan vitamina B y comerán levadura de cerveza sin problemas si hay señales de deficiencia, como pérdida de apetito durante unos días o fiebre), vitamina E (la vitamina E se necesita para descomponer las grasas insaturadas en la dieta del gato) y calcio (esta es una parte importante de desarrollar y conservar los huesos del gato).
    • La taurina es un aminoácido que también es esencial para la dieta de un gato. Por lo general hay cantidades suficientes de taurina en los alimentos comerciales para gatos (tanto secos como húmedos), pero tu gato puede tener riesgo de deficiencia de taurina si lo alimentas con comida casera o una dieta vegetariana. La deficiencia de taurina en felinos puede ocasionar degeneración retiniana central, lo que ocasiona ceguera irreversible así como insuficiencia cardiaca. Es por esta razón que agregar taurina a la dieta de tu gato es crucial.
  3. Piensa en cuándo y cómo debes alimentar a tu gato. Por ejemplo, los gatos en diferentes etapas de la vida pueden necesitar diferentes horarios de alimentación o tipos de comida. Si bien la mayoría de los gatos puede regular su consumo de alimentos bastante bien, hay algunos casos en los que tendrás que regularlo por ellos.
    • A los gatitos se les debe alimentar de 3 a 4 veces al día desde la edad de seis semanas hasta los tres meses. Para los seis meses de edad, la alimentación puede reducirse a dos veces al día.
    • A los gatos adultos se les debe permitir comer cuando quieran, picoteando a lo largo del día, pero si eso es imposible, se les debe alimentar por lo menos varias veces cada día.
    • Si tienes muchos gatos que tienen dietas diferentes, es posible que tengas que encontrar un sistema de alimentación que mantenga a cada gato lejos de la comida de los demás.
  4. Considera la salud de tu gato por encima de tu régimen dietético personal. Los gatos no pueden desarrollarse bien (o sobrevivir) con una dieta vegetariana. Se reconoce que hay un debate y una pasión intensos en este tema, pero poner las necesidades naturales del gato primero es una preocupación principal del bienestar de los gatos.
    • Si bien existen suplementos específicos que algunos vegetarianos les dan a sus gatos, como la taurina, y numerosas sugerencias para dietas vegetarianas para gatos, darle a un gato una dieta vegetariana puede dar como resultado ceguera e insuficiencia cardiaca. Este tipo de dieta no solamente es un esfuerzo altamente intensivo para un dueño sino que también corre el riesgo de acortar la esperanza de vida y de ocasionar enfermedades, sobre todo si introduce en la dieta del gato un nivel más alto de productos que contengan carbohidratos poco saludables.
  5. Recuerda que preparar comida casera para tu gato requerirá un poco de investigación de tu parte y solo debes hacerlo bajo el consejo de tu veterinario. Una dieta preparada enteramente en casa sin incluir ningún alimento comercial de marca de calidad requiere un equilibrio cuidadoso para asegurar que tu gato obtenga todo lo que necesita. No es recomendable a menos que hayas investigado minuciosamente lo que tu gato necesita y le hayas planteado el tema a tu veterinario.
  6. Ten en cuenta que los gatos se vuelven fácilmente adictos a comer de cierta forma. Si aún no lo has notado, puede ser frustrante tratar de cambiar la dieta de tu gato. ¡No te sorprendas si rechazan tus intentos de cocina! Persevera y sigue intentando hasta que despiertes la curiosidad de tu gato. Dejar de darle la comida usual a tu gato para probar la comida nueva es una parte importante de estimularlo a darle una oportunidad a la nueva comida.
    • Trata de agregar tu comida casera gradualmente a la comida usual de tu gato. Esto lo aclimatará a las nuevas texturas y olores de una dieta casera.
    • No dejes afuera la comida sin comer. Si tu gato no la ha comido en el espacio de una hora, deséchala. Simplemente inténtalo de nuevo otra vez.
  7. Evita darle a tu gato alimentos que sean peligrosos o tóxicos para él. Recuerda que solo porque tú puedas comerlo no significa que tu gato pueda. Los alimentos que no debes darle a tu gato incluyen las cebollas, el ajo, los cebollinos, las uvas, las pasas, el chocolate (incluso el chocolate blanco), el azúcar, la masa de levadura cruda y las especias de tu alacena, como la nuez moscada, el polvo de hornear y el bicarbonato de sodio.
    • Otros ingredientes que debes evitar incluyen el alcohol (tiene el mismo impacto que en los humanos solo que mucho más rápido; solo dos cucharaditas de whisky pueden inducir un coma en un gato de 2,25 kg o 5 libras), la comida para perros (seca o húmeda; la comida para perros tiene un contenido de nutrientes completamente diferente), los caramelos y la goma de mascar (si están endulzados con xilitol esto puede ocasionar insuficiencia hepática), el café, el té y otros productos con cafeína, como los medicamentos para el resfrío, las bebidas estimulantes y los analgésicos (grandes cantidades de estos pueden matar a un gato y no existe un antídoto), y los medicamentos humanos de cualquier tipo (el paracetamol y el ibuprofeno pueden ser mortales para los gatos).
  8. Limita los alimentos que no sean tóxicos para los gatos pero que tampoco sean buenos para ellos en grandes cantidades. Los gatos necesitan una dieta completa pero eso no significa que necesiten todos los nutrientes en grandes cantidades.
    • Limita los recortes de grasa y los huesos. No se les debe dar huesos cocidos a los gatos y la grasa puede ocasionarles pancreatitis.
    • Usa solo partes de huevos crudos. Las yemas crudas pueden digerirse pero las claras crudas no. Cocina el huevo entero si también vas a usar las claras. Dadas las preocupaciones actuales sobre los problemas bacterianos con los huevos, considera cocinar el huevo entero cada vez. Si bien los gatos son menos susceptibles a la salmonela que los humanos (se cree que los gatos adultos y las gatas adultas que no estén embarazadas son prácticamente inmunes), el problema es que el gato puede ser un portador subclínico, lo que significa básicamente que la enfermedad puede transferirse de los gatos a los humanos.
    • La carne cruda debe congelarse antes de dársela al gato a menos que estés absolutamente seguro de que sus orígenes sean saludables.
    • Alimenta a tu gato con hígado no más de dos veces a la semana.
    • El atún puede ser adictivo si se lo das al gato en exceso y puede dar como resultado una deficiencia de tiamina. Básicamente, dedicar demasiado de la dieta a cualquier clase de pescado también puede dar como resultado tal deficiencia.
    • La leche y los productos lácteos pueden causarles malestar a muchos gatos, incluyendo indigestión y comezón. Habla con tu veterinario si quisieras seguir usándolos en su dieta. No todos los veterinarios ni dueños de gatos están convencidos de que la leche no es apropiada para los gatos que puedan tolerarla.
  9. Ten mucho cuidado antes de querer cocinar para tu gato como una estrategia permanente de alimentación. A menos que estés absolutamente seguro de haber encontrado el equilibrio correcto, cocinar toda la dieta de tu gato en casa puede dar como resultado deficiencias y puede perjudicar a tu gato. Muchos veterinarios no recomiendan una dieta casera para las mascotas simplemente porque saben que, debido a las restricciones de tiempo, los dueños ocupados pueden desviarse de cumplir con las recetas recomendadas dirigidas a proporcionar una nutrición óptima. Además, los veterinarios pueden tener preocupaciones sobre la falta de conocimiento suficiente sobre las necesidades dietéticas y las faltas de atención a la dieta ocasionadas por eventos en la vida de los humanos.
    • Si estás deseoso de cocinar para tu gato todo el tiempo, esto es factible, solo que requiere mucha investigación (la cual a menudo proporcionará información opuesta) y comparar las opciones de lo que está disponible en tu localidad.
    • Considera tu estilo de vida. Si viajas mucho y otras personas alimentan a tus gatos, ¿vas a poder asegurar que su dieta casera sea adecuada? Si trabajas muchas horas, ¿estás dispuesto a preparar tandas de comida cada fin de semana para dársela a tu gato a lo largo de la semana?
    • Considera la necesidad de alimentos crudos en la dieta de tu gato. Si vas a cocinar absolutamente todo, ¿cómo va a obtener tu gato la nutrición que normalmente se deriva de los alimentos crudos o los alimentos comerciales fortificados?

Preparar tu propia comida para gatos

  1. Desarrolla o busca una receta y empieza a cocinar. Una vez que tengas los conceptos básicos de las necesidades dietéticas felinas, estás listo para empezar a cocinar para tu gato. Ten en cuenta que las siguientes ideas son recetas sugeridas para brindar una variedad ocasional y no representan un plan de dieta. Si deseas cocinar o preparar comida casera como un cambio dietético permanente para tu gato, es importante que investigues para crear una dieta balanceada que satisfaga todas las necesidades de tu gato y también que obtengas la aprobación de tu veterinario.
    • A tu gato puede no gustarle la comida casera pero te lo hará saber pronto.
    • Si tienes alguna preocupación, habla con tu veterinario sobre cuán apropiado es preparar comida para tu gato, sobre todo si este está en crecimiento, si tu gata está embarazada, si tu gato está enfermo o si tiene problemas médicos.
  2. Recuerda que tienes que conseguir o crear una receta que le dé a tu gato una nutrición bien balanceada. Tener una receta equivocada o a la que le falten los nutrientes esenciales podría ocasionar problemas de salud severos en tu gato. Tal como en otros animales, incluyendo a los humanos, la clave es un equilibrio saludable. Incluso los nutrientes esenciales pueden afectar negativamente la salud de tu gato si le das muchos de ellos.
    • Debido a que el equilibrio de nutrientes es tan importante, debes obtener contribuciones en cuanto a tu receta de tu veterinario o de un experto en salud felina incluso si la receta la desarrolló alguien más.
  3. Empieza con las proteínas. Por ejemplo, compra muslos enteros de pollo de granja libre de antibióticos y hormonas de una fuente respetada. También puedes usar hígados de pollo, pavo y yemas de huevo, entre otras opciones.
    • Puedes ya sea dejar cruda la fuente de proteínas o cocinarla. Por ejemplo, puedes hervir los muslos de pollo para cocinar la parte exterior, dejando cruda la mayor parte de la carne de pollo. Coloca los muslos directamente en agua fría. Retira un poco de la carne del hueso y córtala en trozos de alrededor de 12 mm (0,5 pulgadas) usando tijeras de cocina afiladas o un cuchillo.
  4. Muele la proteína animal para hacer que sea más fácil de comer. Coloca los huesos jugosos en una picadora de carne que tenga discos con agujeros de 4 mm (0,15 pulgadas). Coloca 113 g (4 onzas) de hígados de pollo por cada 1,3 kg (3 libras) de carne cruda de pollo en la picadora. Coloca 2 huevos cocidos por cada 1,3 kg de carne cruda de pollo. Mezcla todo en un tazón y refrigéralo.
    • Si no tienes una picadora de carne, puedes usar un procesador de alimentos en su lugar. No será tan eficiente ni tan fácil de limpiar, pero cortará la proteína en trozos pequeños y digeribles.
  5. Mezcla ingredientes adicionales. En un tazón separado, por cada 1,3 kg (3 libras) de carne, vierte 1 taza de agua, 268 mg (400 UI) de vitamina E, 50 mg de vitaminas del grupo B, 2.000 mg de taurina, 2.000 mg de aceite de salmón silvestre y 3/4 de cucharadita de sal ligera (con yodo). Mezcla todos los ingredientes.
    • Vierte la mezcla de suplementos sobre la carne molida y mezcla bien.
  6. Considera una variedad de otros alimentos que puedan darle a tu gato nutrientes importantes. Si bien estos ingredientes no deben conformar la mayor parte de las comidas de tu gato (de hecho, no deberían ser parte de todas las comidas), pueden agregar una nutrición clave para tu gato.
    • Mezcla un poco de arroz al vapor con un poco de salmón picado y un poco de agua. La consistencia será como la de una sopa; simplemente viértela en el tazón de tu gato.
    • Corta los vegetales en trozos pequeños y agrégalos a la comida (el tipo de vegetales depende de ti).
    • Agrega avena a la comida de tu gato. Hierve 8 tazas de agua. Sigue las instrucciones en el empaque de la avena para la proporción de agua a avena. Agrega la avena y tapa la olla. Luego, apaga el fuego, dejando que la avena se cocine durante 10 minutos hasta que esté suave.
    • Algunas otras sugerencias son una comida cruda para gatos con base en avena, golosinas de atún para gatos y recetas holísticas de comida para gatos para una salud completa.
  7. Prepara porciones del tamaño de una comida y congélalas. El gato promedio come alrededor de 113 a 170 g (4 a 6 onzas) al día. Mantén la comida de tu gato en el congelador hasta la noche anterior a cuando planees dársela. Ahí deberás moverla al refrigerador. Esto le dará a la comida tiempo suficiente para descongelarse.

Consejos

  • Limpia los tazones del gato regularmente. Los tazones sucios pueden albergar bacterias y gérmenes, así como ser desagradables para tu gato.
  • Forma tu propia opinión sobre la comida cruda en la dieta. La evidencia a favor y en contra de las dietas para gatos con base en comida cruda en escenarios domésticos abunda, e incluso los veterinarios no están de acuerdo en este asunto. Aunque se afirma comúnmente que la comida que se les dé a los gatos en casa debe estar cocida, es importante observar que la carne cruda es el estado natural de la dieta de un gato. Desafortunadamente, el potencial para la transmisión de parásitos ha ocasionado un rechazo de la comida cruda para gatos, en su mayoría porque los dueños no tienen el tiempo ni la disposición para hacer el esfuerzo de asegurarse de que la comida cruda que les proporcionen a sus mascotas sea carne saludable preparada correctamente. Una falta de comida cruda en la dieta de un gato significa que muchos elementos beneficiosos para el gato, incluyendo los aminoácidos, pueden destruirse en el proceso de cocción, lo que potencialmente disminuye la salud del gato.

Advertencias

  • La leche contiene lactosa y los gatos no tienen la enzima lactasa que la descompone. Debido a esto, la leche puede ocasionar diarrea en algunos gatos y gatitos. Sin embargo, no todos los gatos reaccionan de esta forma y a algunos puede irles bien con la leche. Sí funciona como una fuente de calcio si tu gato la disfruta y no sufre los efectos secundarios, pero puede ocasionar comezón e incapacidad para digerir. Es sensato discutir esto con tu veterinario.
  • Las ideas sobre cómo alimentar a nuestras mascotas continúan cambiando a medida que se publican más investigaciones veterinarias. Actualiza tus conocimientos continuamente.
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