Cómo preparar jícama

La jícama es una planta enredadera indígena de México. Solo la raíz de la planta es comestible y se parece a un nabo grande de color marrón claro. La parte interior cremosa y blanca tiene una textura crujiente similar a la de una pera o papa cruda. Cocinarla o servirla cruda son dos formas igual de sabrosas para preparar esta raíz ligeramente dulce.

Elige y prepara las raíces de jícama

  1. Elige una jícama madura. La puedes encontrar en tiendas de comestibles latinas (si vives en EE.UU.), tiendas naturistas y en el área de productos agrícolas de algunos supermercados importantes. Busca una jícama mediana o pequeña con la cáscara marrón, que sea un poco brillante y no opaca. Elige una raíz sin ninguna mancha o partes blandas.
    • Las jícamas más pequeñas son más dulces y menos maduras. Si quieres que tenga sabor almidonado, elige una jícama grande; sin embargo, es posible que tenga una textura un poco leñosa.
    • La jícama es pesada por su tamaño. Si la sientes ligera, es posible que haya estado en ese lugar por mucho tiempo y que la humedad se haya empezado a evaporar.
    • La jícama no es un tubérculo de estación, así que podrás encontrar una buena selección en todo el año.
  2. Limpia la jícama. Utiliza un cepillo de cerdas para verduras o un paño humedecido en agua para limpiar la cáscara de la jícama. Si bien tienes que quitarle la cáscara por no ser comestible, igual limpia cualquier suciedad antes de pelarla.
  3. Pela la jícama. Es fácil usar un pelador de papa o de zanahoria para hacerlo. Pela toda la cáscara de jícama ya que si la comes te puede causar dolor de estómago.
  4. Corta la jícama. Utiliza un cuchillo afilado para cortar la jícama en juliana, rebanadas, rodajas o trozos pequeños; cualquier forma funciona con esta receta. Encontrarás que su textura es similar a la de la papa. La pulpa debe ser consistente, sin excepciones.
  5. Mantén la jícama fresca. Si no vas a usarla de inmediato, puedes mantenerla fresca por más tiempo y sin que se decolore al sumergir la jícama procesada en un tazón con agua fría y un chorrito de jugo de limón. El ácido cítrico del jugo ayudará a que la jícama se mantenga en buen estado hasta dos días si la conservas en el refrigerador.

Come la jícama cruda

  1. Agrega la jícama a tu ensalada. La jícama es un complemento crujiente, lleno de sabor e ideal para cualquier ensalada. Solo córtala en juliana o en cubos pequeños, y mézclala en la ensalada con tus otros ingredientes favoritos. La jícama combina muy bien con una guarnición cítrica.
    • La jícama cruda es excelente para las ensaladas de frutas, bañarlas en salsa, las ensaladas de lechuga, pollo o pasta, o en cualquier otro plato que imagines.
  2. Prepara ensalada de jícama. Este uso popular para la jícama cruda es ideal para acompañar un bistec o pescado. Corta una jícama pequeña en juliana, después mézclala con los siguientes ingredientes para preparar una ensalada deliciosa:
    • 1/2 cabeza de col cortada
    • 1 zanahoria grande cortada en juliana
    • 1/2 taza de jugo de limón
    • 2 cucharadas de vinagre
    • 1 cucharada de miel
    • 1/2 taza de aceite de semillas de uva o colza
    • Sal, pimienta y otras especias al gusto
  3. Prepara rodajas de jícama. Si tienes una jícama dulce y sobre todo cruda, una manera excelente de servirla es en rodajas. Estas constituyen un aperitivo o acompañamiento saludable. Solo tienes que cortar la jícama en rodajas pequeñas y delgadas. Colócalas de forma atractiva en un plato para servir y exprime un limón sobre ellas. Espolvorea sal, pimienta y chile en polvo.
  4. Sirve la jícama con salsa de la misma manera que lo harías con zanahorias.

Cocina la jícama

  1. Asa la jícama. La pulpa de la jícama es igual de buena cocida como cruda. Cuando la asas, su sabor se vuelve un poco más dulce. Prueba con asar una jícama en lugar de papas o camotes. Para hacerlo, utiliza el siguiente método:
    • Precalienta el horno a 204 °C (400 °F).
    • Pela y corta la jícama en cubitos.
    • Mezcla los cubitos con ¼ taza de aceite de cocina, sal, pimienta y tus especias favoritas.
    • Asa los cubitos de jícama por 15 minutos.
  2. Sofríe la jícama. La jícama sofrita es un acompañamiento único y exquisito. Pela y corta la jícama en cubos, luego calienta aceite en una cacerola y sofríe la jícama hasta que adquiera un tono marrón claro. Condiméntalo con sal y pimienta al gusto.
  3. Saltea la jícama. La jícama es una excelente verdura para reemplazar las castañas de agua o papas en un salteado. Corta la jícama en pedazos pequeños, después añádelos a una sartén con otras verduras cortadas como guisantes, zanahorias y judías verdes. Condiméntalas con salsa de soya, vino de arroz y aceite de sésamo.
  4. Guisa la jícama. Puedes añadir la jícama a cualquier receta de sopa o guiso. Corta la jícama en cubitos y agrégalos a tu receta de sopa favorita o mézclalos casi al terminar la cocción del guiso.
  5. Hierve y prepara un puré de jícama. Puedes usar la jícama hervida para reemplazar las papas en un puré. Solo pela la jícama, después córtala en cubos y hiérvela en agua con un poco de sal. Agrega un diente de ajo pelado y molido para darle más sabor. Finalmente, agrega mantequilla y leche o crema, revuelve hasta que quede una pasta suave y esponjosa.

Consejos

  • La jícama cortada puede conservarse refrigerada o a temperatura ambiente hasta 4 horas según las recomendaciones de seguridad para manipulación de alimentos. No cambiará de color ni se oxidará, pero se secará; así que envuélvela bien para mantener la humedad o guárdala en un plato con algo de agua en el fondo para que no se seque.
  • La jícama sin pelar se conserva mejor a temperatura ambiente. Una jícama refrigerada puede arruinarse rápidamente por la humedad del refrigerador. Sin embargo, una jícama sin pelar puede se puede mantener fresca hasta por un mes.
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