Cómo pintar un cuadro

Pintar un cuadro es una forma excelente de ser creativo. Si quieres canalizar tu Rembrandt o Pollock interno, aprende a desarrollar tus habilidades y a adquirir todos los materiales que te permitirán pintar todos los cuadros que desees. Aprende cómo elegir tus pinturas y pinceles, seleccionar el tema adecuado y a quién pintar en el lienzo. Mira el paso 1 para mayor información.

Elige las pinturas y pinceles

  1. Trata de pintar el cuadro con acuarelas. El tipo de pintura más barata, fácil de usar y de conseguir es la acuarela, que se encuentra disponible en tubos o estuches de plástico con varias paletas de colores. En base a la calidad de la pintura, las acuarelas pueden ser claras y pastorales o muy vibrantes y brillantes. Esta es forma hermosa y efectiva de empezar, especialmente para los paisajes y las pinturas extravagantes de naturaleza muerta.
    • En su estado básico, la acuarela es espesa y pesada, pero se hace más maleable al humedecer el pincel y ralear la pintura con agua o si no al mezclar la pintura con agua en una paleta. La acuarela es aguada y clara, fácil de trabajar para los principiantes, aunque un poco difícil de controlar.
    • Tener una pintura de buena calidad para empezar te evitará cualquier frustración al principio. Las pinturas de la marca Sennelier son acuarelas disponibles en tubos y estuches, con una mayor calidad que las acuarelas comunes que te dan en la escuela. Prueba con un estuche de acuarelas para que no compres varias pinturas por separado y disfrutes de la comodidad de tenerlas todas en un solo lugar. También las marcas de Schminke y Windsor & Newton son de calidad y fáciles de conseguir en las tiendas de artesanías.
  2. Usa las pinturas acrílicas por su versatilidad. Las pinturas acrílicas, de secado rápido pero igual de versátiles que el óleo, son las más comunes tanto para los pintores aficionados como para los profesionales. Las pinturas acrílicas al agua son fáciles de usar y conseguir en las tiendas de artesanías y especializadas en arte, son perfectas para usar con obras maestras abstractas y en detalles intrincados. Estas son más baratas que las pinturas de óleo, pero no menos profesionales.
    • Las pinturas acrílicas se venden con mayor regularidad en tubos, como las de óleo, y pueden mezclarse en una paleta con agua simple para ralearla, combinarla y crear nuevos colores. Debido a que esta se seca muy rápido, es perfecta para pintar en capas ya que crea tonos base para crear profundidad y detalles en los paisajes, retratos u otros cuadros.
  3. Usa pinturas de óleo como los maestros. Las pinturas disponibles más versátiles, profesionales y vibrantes son las de óleo. También son las más costosas y toman más tiempo en secarse; sin embargo, ofrecen todo tipo de técnicas avanzadas de mezcla y opciones para crear capas a los pintores profesionales. Puede que no sea la mejor para empezar, pero considérala para el futuro o para realizar un experimento si buscas un reto.
    • A menudo, la pintura de óleo también se vende como bloques solubles en agua que pueden funcionar de la misma manera que las acuarelas y secarse más rápido que las pinturas de óleo tradicionales en tubos. Consigue una variedad de colores primarios y aprende a mezclar tus propios tonos para reducir los gastos.
    • A menos que quieras aplicar la pintura de óleo espesa del tubo al lienzo, tal como las manchas instintivas en las pinturas de empaste del pintor de Kooning (unas con un aspecto impresionante pero muy costosas); también tendrás que conseguir un disolvente de pintura, además de la pintura en sí.
    • Si solo pintas con pinturas de óleo, necesitarás imprimar primero la superficie con una pintura acrílica base; de otra manera, la pintura destruirá con el tiempo el lienzo o papel. Cualquier superficie que toque la pintura al igual que la paleta o mesa de mezclas debe ser imprimada para prolongar su duración.
  4. Pinta con los ingredientes naturales que dispongas. ¿Quién dijo que debes comprar pintura? Usar en tu lienzo bayas, emulsiones de té o incluso cenizas son todos métodos muy recomendables, según el cuadro que quieras crear.
    • Las pinturas de alimentos cambian con el tiempo (o se pudren, según cuánto quieras verla). Eso le da a tu cuadro un elemento temporal al cambiar con los días y semanas después de que lo termines. Registra tu pintura de huevo antes de que empiece a apestar y deséchala a tiempo, o aplícale pintura acrílica para darle un acabado.
  5. Elige los pinceles correctos para el trabajo. Según el tipo de pintura que elijas para pintar tu cuadro, consigue los pinceles adecuados para trabajar con él.
    • Usa un pincel de punta redonda para las acuarelas. Los pinceles sintéticos de punta plana son mejores para las pinturas acrílicas, mientras que los pinceles de lengua de gato lo son para las pinturas de óleo. Puedes experimentar con diferentes fibras para pinceles y elegir el más conveniente para tu rango de precios.
  6. Reúne otros materiales necesarios para empezar a pintar. Para mantener tu ropa limpia y tus pinturas ordenadas, necesitarás otras cosas más que las pinturas y los pinceles para empezar tu cuadro.
    • Elige un lienzo adecuado para el tipo de pintura que escojas. Usa un lienzo enmarcado para las pinturas acrílicas o de óleo pesadas y papel acuarela para pintar con acuarelas. El papel acuarela resistirá la humedad de las pinturas sin doblarse o debilitarse.
    • Mantén varias tazas a un lado para humedecer los pinceles, limpiarlos y tener a la mano agua si usas acuarelas. De esa manera no tendrás que limpiar los pinceles tanto como tus vasos. Deja a un lado algunos vasos antiguos para ello.
    • Consigue una paleta o bandeja para pintura. Las mejores superficies sobre las que puedes mezclar las pinturas, ralearlas y comprobar su consistencia son las bandejas para pintura esmaltadas o de plástico blanco. Estas te permiten tener un fondo blanco agradable con el cual contrastar la exactitud del color. Puedes conseguir una con agujeros en el borde para colocar la pintura y fácil de usar por unos pocos dólares. Las placas de vidrio son otra alternativa común.

Empieza

  1. Prepara tu espacio para pintar. Usa ropa vieja y saca todos tus implementos para empezar. Es probable que cualquier proyecto de pintura resulte en un desastre, así que es importante prepararse para evitar manchas de pintura imposibles de quitar en tu alfombra u otras superficies. Para empezar a pintar, busca un área abierta muy iluminada para establecerte.
    • Es común utilizar un caballete para pintar, pero no es necesario. Encuentra una superficie dura como una tabla portapapeles en el cual sujetar tu papel acuarela o apoya tu lienzo en un escritorio cubierto con una sábana o periódico viejo.
    • Coloca una sábana o periódico viejo en el piso y en cualquier superficie que esté en contacto con la pintura. No tendrás que preocuparte por derramarla si tienes armado algo que la contenga, lo que te permite concentrarte en pintar.
  2. Bosqueja tu pintura con un lápiz. Si bien no es paso necesario, ya que siempre puedes solo empezar a pintar, es útil bosquejar la forma básica del tema para usarla como una guía. Si quieres pintar una maceta, no tienes que interesarte por los pequeños detalles del polen en el centro, pero es una buena idea tener el contorno básico de los pétalos en el papel antes de añadir el color.
    • Usa líneas de contorno para bosquejar la forma básica y líneas gestuales para empezar a entrever la relación espacial entre los objetos del tema. El objeto se compone de muchas formas pequeñas, al igual que en muchas pinturas pequeñas. Trata de enfocarte en la relación entre las cosas.
    • Ubica la fuente de la línea que ilumina tu tema, empieza a ver cómo la sombra se proyecta sobre el tema y cómo tendrás que capturarla con el color y la línea.
  3. Mezcla varios colores a medida que los necesites. En tu paleta, dedica un tiempo a mezclar tus pinturas y a tratar de conseguir los colores que quieras usar para capturar tu tema. Algunos pintores se preocupan mucho por obtener el valor lo más exacto posible para que luzca como la "vida real ", mientras que otros buscan cambiar un poco las cosas.
    • Combina una poco de color y pinta unas cuantas tiras de prueba para ver cómo luce en un fondo blanco, en lugar de mezclar los tubos completos de pintura azul y blanca para hacer azul claro. Solo prepara la cantidad necesaria.
    • Matiza tus colores brillantes con un poco de blanco para difuminarlos o añade negro para crear diferentes tonos del color. Añadir el color opuesto de la rueda de colores a una pintura creará un "tono" diferente y te dará una gama infinita de posibilidades.
    • Usar diversos valores contrastables en tu pintura ayudará a crear en ella un sentido de color más dinámico. Utiliza muchos tonos, sombras y tintes; piensa seriamente en el color.
  4. Practica el uso del pincel. Aprende a usar, limpiar y cuidar tus pinceles antes de empezar a pintar. Antes de meterte hasta el cuello en tu obra maestra, adquiere experiencia al aplicar la cantidad adecuada de pintura en tu pincel y practicar al pintar en liso e incluso con líneas. No te preocupes por lo que pintas, solo dibuja algunas rayas mientras mezclas los colores o raleas la pintura.
    • Utiliza trazos pequeños y otros largos e uniformes. Aplica la menor cantidad posible de pintura en tu pincel para lograr el valor que buscas. No empapes la hoja con pintura. Usa pinceles diferentes por sus efectos distintos, sécalos, dibuja y haz puntos con ellos.
  5. Pinta primero el fondo. Por lo general, querrás empezar por el fondo al trabajar desde atrás hacia el frente de la pintura. Eso te permite pasar de los detalles generales a los específicos al añadir capas para crear los detalles mínimos y no a la inversa. Si comienzas por los pétalos, la pintura puede terminar desequilibrada. Experimenta para ver qué funciona mejor para ti.
    • Bob Ross, el pintor favorito de todos de la televisión, era excelente al empezar sus pinturas con los fondos en el momento y usar su imaginación para empezar. Por lo general, encontraba colores complementarios y pintaba con un pincel seco el fondo con colores agradables de una puesta de sol, después empezaba a completar los árboles y otras escenas naturales sin planear casi nada. Esta es una forma excelente de iniciar con el lienzo.

Pinta tu pintura

  1. Empieza a pintar tu tema y deja que los accidentes sucedan. Solo pinta gradualmente al aplicar un poco de pintura en tu pincel para comenzar con las formas. Si solo pintas lo que imaginas, deja que la pintura cree las formas y síguelas. Si ya comenzaste con un bosquejo, una vez que tengas un buen fondo de color en tu hoja o lienzo, puedes sobreponer los colores y formas para crear un sentido del espacio.
    • A medida que comiences a pintar tu tema, tendrás que trabajar duro para que la superficie plana se vea más dinámica y tridimensional.
    • Crea una perspectiva al espaciar los objetos de manera adecuada. Si todo está equidistante y con la misma forma, se verá plano en el papel en vez de dinámico. Las cosas más atrás en el tema deben ser proporcionalmente más pequeñas, mientras que las cosas más cercanas deben ser más grandes.
    • Algunos pintores encuentran efectivo colocar al revés su pintura para analizarla. La mente ofrece una versión simbólica de lo que se pinta. En ella, conoces lo que es una manzana, así que tratarás de pintar esa versión de la manzana en lugar de lo que ves frente a ti. Algunas veces, mirar desde otra perspectiva puede ayudarte a ver las formas como lo que son, en lugar de los símbolos.
  2. Añade el color de lo claro a lo oscuro. Identifica la fuente de luz y la sombra para añadir el valor a la pintura. Empieza con los colores más claros y poco a poco crea los tonos más oscuros. Es mucho más fácil poner la capa de los colores más oscuros sobre la de los más claros y no al revés. No te metas en un lío. Mezcla pequeñas cantidades de pintura a medida que avances y añade el color atinada y lentamente.
  3. Usa tu pincel para crear texturas. Varía la cantidad de pintura que apliques en el pincel y el tipo de pinceladas que uses para crear diferentes texturas. Las pinceladas pequeñas pueden verse como pelo, mientras que las pinceladas más largas y finas nivelarán la pintura. Usar menos pintura puede ayudar a "envejecer" el tema, mientras que usar más puede engrosarla y crear una densidad.
    • Si arruinas una parte del cuadro al añadirle mucha pintura, no entres en pánico. Aprovecha los accidentes felices e incorpóralos a la pintura. No dediques mucho tiempo a cubrirlos con capas, pásalos por alto y piensa en ellos al final para ver cómo afecta a la composición. Sigue avanzando.
  4. Trabaja en una cosa a la vez. Es una buena idea enfocarse en una parte de la pintura, al trabajarla, antes de pasar a otra. Sin embargo, descubre cuál funciona mejor para ti. Algunos pintores pasan de un lado a otro de la página al pintar diferentes regiones, según las formas y el tema que pintan. Eso depende de ti. Pero en general, trabaja en una parte de la pintura antes de cambiarla por otra.
    • También es importante alejarse y apreciar el "panorama general". Concéntrate en cómo esos momentos cortos afectan a la composición general y a la pintura misma.
  5. Haz que la pintura se mueva. Incluso si solo pintas un estante de libros o un tazón con naranjas, es necesario que obligues a tu ojo a desplazarse por la pintura. Todo desde la composición hasta el uso de color debe ser variado y tener textura, algo que toma tiempo y práctica.
    • Si sientes que tu cuadro se ve plano, trata de estudiar un poco la teoría del color para entender más cómo usarlo.
  6. No desistas. ¡Pintar no es tarea fácil! No te frustres cuando empieces a hacerlo. En el momento que tengas todos los materiales reunidos y el espacio preparado, experimenta al pintar diversos temas y sigue desarrollando tu arte. Si te inclinas más hacia un estilo de pintura, cámbialo de vez en cuando y pinta diferentes tipos de cuadros. Sigue inventando cosas.

Elige el tema

  1. Pinta un paisaje. El paisaje es uno de los temas más clásicos y queridos mundialmente que permite mostrar tus habilidades y apreciar el mundo natural. El paisaje valora la perspectiva y la profundidad, al buscar un ángulo en el mundo natural y capturarlo en las pinturas. Es una tarea a la que algunos artistas dedican toda una vida.
    • No tienes que vivir a los pies de una montaña o en medio del desierto para pintar paisajes hermosos. Dirígete al patio trasero y encuentra un buen ángulo en el cobertizo o un campo adyacente con una perspectiva interesante con la cual iniciar tu paisaje.
    • Con el auge del Trascendentalismo y Naturalismo en el siglo XIX, pintar paisajes se elevó a un alto nivel de apreciación y estatus, aun así pintar los exteriores ha sido común desde el periodo minoico de la historia del arte. Actualmente, es común que los paisajes retraten la influencia humana como las calles, carteleras o incluso automóviles.
  2. Pinta un retrato. Encuentra un modelo humano o animal, ilumínalo bien y contrástalo con un fondo en blanco para estudiar la forma de vida. Esto requerirá un pincel firme para conseguir los detalles correctos o puedes tomar un enfoque más impresionista del tema y tratar de obtener su esencia, si no es una representación perfecta de la imagen.
    • En general, el retrato se basa en el detalle: incluso algunos de los retratistas más exitosos del Renacimiento se formaron en un principio con el grabado y orfebrería para acostumbrarse a trabajar a menor escala. No hay una manera correcta de pintar un retrato.
    • Estudia el dibujo natural para aprender cómo capturar la forma humana con las proporciones y movimientos adecuados. Considera trabajar a partir de una fotografía para evitar que tu modelo permanezca inmóvil por horas completas. También puedes tomar el camino anticuado y sentarlo con una copa de vino y música clásica para relajarlo.
    • También los autorretratos son una forma común y vibrante para explorar. Instala un espejo y pinta lo que ves en él. Encuentra tu Rembrandt interno.
  3. Pinta naturaleza muerta. Reúne en una mesa un grupo de objetos con iluminación directa para estudiarlo y pintarlo. Las flores, frutas, vegetales, juguetes entre otros artículos son todos perfectos para una naturaleza muerta moderna. Júntalos de una forma estéticamente agradable y con la luz suficiente para proyectar la sombra y crear profundidad. Después de hacerlo, ponte a trabajar.
    • Las pinturas clásicas de naturaleza muerta conllevan sus propios temas y tradición simbólica particular, con exhibiciones de mesas de aspecto sencillo que representan cuadros metafóricos complejos, llamadas vanitas, palabra latina para vanidad. A veces, la recolección de flores y alimentos, cosas efímeras y naturales, significa mortalidad; mientras que la Edad de Oro clásica de la pintura de naturaleza muerta utiliza exhibiciones opulentas para celebrar la riqueza. En algunas regiones, las cosechas se reúnen para celebrar el fin del trabajo y la agricultura.
  4. Pinta con música. Rompe las reglas. Pinta experimentos expresionistas abstractos. Pon algo de jazz hard bop en tu reproductor y pinta lo que escuches mientras mezclas tus colores. Logra una referencia visual con los sonidos o captura otras abstracciones en el color.
    • Sin importar los materiales o tus temas, no sientas ninguna presión por pintar de manera representativa o "exacta". ¿Quieres pintar adaptaciones caricaturescas exageradas o una caricatura de tus temas? ¡Hazlo!

Consejos

  • Siempre trabaja en un lugar de poca importancia ya que si pintas sobre mesadas de granito, ¡las puedes echar a perder!

Cosas que necesitarás

  • Paleta
  • Agua
  • Pintura
  • Superficie sobre la cual pintar
  • Pinceles
  • Papel de cocina
Información
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