Cómo reconocer y evitar el lavado cerebral

Fue el periodista norteamericano Edward Hunter quien usó por primera vez el término “lavado cerebral”, en los años cincuenta, al denunciar el tratamiento que recibían los prisioneros norteamericanos en los campos de prisioneros chinos durante la guerra de Corea. Las técnicas de lavado cerebral están documentadas desde los tiempos del Libro Egipcio de la Muerte y las utilizan los cónyuges y los padres abusivos, los psíquicos autoproclamados, los líderes de sectas, las sociedades secretas, los revolucionarios y los dictadores para someter a otros bajo su control y manipularlos, aparentemente, por voluntad propia. Estas técnicas no implican armas fantásticas ni poderes exóticos, sino que conllevan un conocimiento de la psique humana y el deseo de explotarlo. Si comprendes mejor estas técnicas, aprenderás cómo protegerte tú mismo, y a otros, de ellas.

Reconocer las técnicas de lavado cerebral

  1. Comprende que aquellos que intentan lavarle el cerebro a otras personas tienden a aprovecharse de los débiles y los vulnerables. No todas las personas son blancos para el control mental; sin embargo, ciertas personas, en diferentes momentos, son más susceptibles a algunas formas de este control. Un manipulador hábil sabe qué buscar y apunta a personas que estén pasando por un periodo difícil en su vida, o por un cambio que pueda o no ser voluntario. La lista de candidatos posibles incluye:
    • Las personas que han perdido su trabajo y que tienen miedo sobre su futuro.
    • Las personas divorciadas recientemente, en especial si el divorcio fue amargo.
    • Aquellos que sufren de enfermedades prologadas, especialmente si se trata de un mal que no comprenden.
    • Los que han perdido a un ser querido, especialmente si eran muy cercanos a esa persona y si cuentan con pocos amigos.
    • Los jóvenes que están lejos de su hogar por primera vez. Ellos, en particular, son los favoritos de los líderes de las sectas religiosas.
    • Una táctica predatoria específica es descubrir información suficiente sobre la persona y su sistema de creencias para explicarle la tragedia que está experimentando, de una manera consistente con ese sistema de creencias, lo que después podría extenderse a darle una explicación de la historia en general, a través de ese sistema de creencias, mientras que sutilmente se modifica el mismo, de acuerdo a la interpretación del manipulador.
  2. Ten cuidado con las personas que tratan de aislarte, o a alguien que conozcas, de las influencias externas. Como las personas que experimentan una tragedia personal u otro cambio significativo en su vida tienden a sentirse solas, un manipulador hábil trabajará en aumentar esos sentimientos de soledad. Este aislamiento puede tomar formas diversas.
    • En el caso de los jóvenes que forman parte de una secta, es probable que se evite que tengan contacto con sus amigos y con los miembros de su familia.
    • Si se trata de una pareja en una relación abusiva, puede implicar no dejar nunca que la víctima esté fuera del alcance de la vista del abusador o no permitirle el contacto con sus familiares y amigos.
    • Si se trata de prisioneros en un campo penitenciario enemigo, puede suponer aislarlos unos de otros mientras se les somete a torturas, sutiles o abiertas.
  3. Observa los ataques a la autoestima de la victima. El lavado cerebral solo funciona cuando el manipulador está en una posición de superioridad frente a la víctima. Esto significa que la victima tiene que estar destruida para que así el manipulador pueda reconstruirla a su imagen y semejanza. Puede hacer esto por medios mentales, emocionales o, en última instancia, físicos, por todo el tiempo necesario para desgastar física y emocionalmente a su objetivo.
    • Las torturas mentales pueden empezar con mentirle a la victima y pueden progresar hasta avergonzarla o intimidarla. Esta forma de tortura se puede realizar con palabras o con gestos que van desde expresiones de desaprobación hasta la invasión del espacio personal de la víctima.
    • Las torturas emocionales no son gentiles, desde luego, sino que pueden empezar con insultos y luego avanzar hasta llegar al acoso, los escupitajos, o cosas mucho más deshumanizantes como desnudar a la víctima para que la fotografíen o solo para que la observen.
    • Las torturas físicas pueden incluir hambre, congelamiento, privación del sueño, golpes, mutilaciones y otros actos inaceptables para la sociedad. Con frecuencia, los padres y los cónyuges abusivos utilizan la tortura física. También se le emplea en las prisiones y en los campos de “reeducación”.
  4. Préstale atención a aquellos que tratan de que formar “parte del grupo” sea más atractivo que el mundo exterior. Junto con el menoscabo de su resistencia, es importante proveerle a la víctima una alternativa, aparentemente, más atractiva que lo que conocía antes de contactar al manipulador. Esto puede hacerse a través de una variedad de métodos:
    • Permitirle contacto solo con otras personas a quienes ya se les haya lavado el cerebro. Así se crea una forma de presión de grupo que anima a la victima a querer parecerse a los miembros del nuevo grupo y a buscar su aceptación. Esto puede reforzarse a través de contactos, charlas, sexo grupal o por medios más estrictos como un código uniforme de vestimenta, una dieta controlada u otras reglas rígidas.
    • Repetición del mensaje por medios que van desde cantar o corear la misma frase una y otra vez, muchas veces enfatizando ciertas palabras claves o frases.
    • Imitar el ritmo del latido del corazón humano mediante la cadencia del discurso del líder o el acompañamiento musical. Esto puede intensificarse con la iluminación, ni muy débil ni muy intensa, y con una temperatura ambiental que promueva la relajación.
    • Nunca dejar que la victima tenga tiempo para pensar; esto puede significar simplemente nunca dejarla sola o bombardearla con conferencias constantes sobre temas que vayan más allá de su comprensión y, al mismo tiempo, rechazar sus preguntas.
    • Presentar una mentalidad de “nosotros contra ellos” en la que el líder ideológico tiene razón y el mundo exterior está equivocado. El objetivo es lograr una obediencia ciega por la cual la víctima entregue su dinero y su vida al manipulador y a sus objetivos establecidos.
  5. Reconoce que los manipuladores, con frecuencia, le ofrecen recompensas a la víctima cuando ya se ha “convertido”. Una vez que la víctima esté totalmente doblegada y complaciente, él o ella podrá volverse a reconvertir. Este proceso puede tomar desde una pocas semanas hasta varios años, dependiendo de las circunstancias del lavado cerebral.
    • Una forma extrema de esta complacencia es conocida como el síndrome de Estocolmo, donde dos asaltantes de bancos, en Suecia, retuvieron a cuatro rehenes por un periodo de 131 horas, en 1973. Luego de que los rehenes fueron rescatados, se identificaron con los secuestradores al punto que una de las mujeres se comprometió con su captor y otro estableció un fondo de defensa legal para los criminales. A Patty Hearst, secuestrada por el Ejército Simbiótico de Liberación (ESL) en 1974, también se le considera una víctima del síndrome de Estocolmo.
  6. Identifica nuevas formas de pensar en la mente de la víctima. Para gran parte del proceso de reconversión se aplican las mismas técnicas de acondicionamiento operante, basadas en la recompensa y el castigo, que se usaron, en primer lugar, para doblegar a la víctima. En esta etapa, las experiencias positivas se utilizarán para recompensar a la víctima por pensar tal como desea el manipulador. De otro lado, las experiencias negativas se emplearán para castigar los últimos vestigios de desobediencia.
    • Una forma de recompensa es darle a la víctima un nombre nuevo. Aunque comúnmente se asocia esta práctica a las sectas, el ESL también lo hizo al bautizar a Patty Hearst con el nombre “Tania”.
  7. Repetición constante. Aunque el lavado cerebral puede ser profundo y efectivo, la mayoría de los manipuladores siente la necesidad de comprobar la intensidad de su control sobre las víctimas. El control se puede probar de diversas maneras, dependiendo de los objetivos del manipulador; los resultados determinarán cuánto refuerzo es necesario para mantener los efectos del lavado cerebral en la víctima.
    • La extorsión económica es una manera de probar el control y, al mismo tiempo, enriquecer los bolsillos del manipulador. La psíquica Rose Marks usó su control sobre el escritor Jude Deveraux para estafarlo por 17 millones de dólares, en efectivo y propiedades, mientras le arruinaba la carrera.
    • Cometer actos delictivos, con o para el manipulador, es otra manera. Un ejemplo de ello es la participación de Patty Hearst en uno de los robos cometidos por el ESL.

Identificar a quiénes tienen el cerebro lavado

  1. Busca una mezcla de fanatismo y dependencia. Las víctimas de lavado cerebral podrían parecer concentradas en el grupo y en su líder hasta el punto de la obsesión. Al mismo tiempo, parecerán incapaces de resolver sus problemas sin la ayuda del grupo o de su líder.
  2. Busca a una persona que solo dice “sí”. Las víctimas de lavado cerebral suelen estar incuestionablemente de acuerdo con cualquier cosa que su grupo o su líder dictaminen, sin preocuparse por lo difícil que resulte seguirles los pasos o por las consecuencias de hacerlo. Además, tienden a alejarse de las personas que no comparten su interés en el manipulador.
  3. Busca señales de aislamiento. Las victimas del lavado cerebral tienden a ser indiferentes, introvertidas y carentes de cualquier personalidad que pudiera haberlos caracterizado antes de que se les lavara el cerebro. Esto es particularmente notorio tanto en las víctimas de las sectas como en los cónyuges que están inmersos en una relación abusiva.
    • Algunas víctimas pueden internalizar su enojo, lo que puede llevarlos a la depresión y a presentar desórdenes físicos, incluso al suicidio. Otros pueden volcar su enfado en alguien más a quien vean como la causa de sus problemas, con frecuencia mediante la confrontación verbal o física.

Eliminar el lavado cerebral

  1. Haz que la persona se dé cuenta de que se le ha lavado el cerebro. Con frecuencia, la negación y la angustia acompañan este descubrimiento a medida que la persona empieza a cuestionarse cosas. Gradualmente, él o ella se dará cuenta de cómo se le ha manipulado.
  2. Expón a la persona a ideas que contradigan el lavado cerebral. Exponer a la persona a opciones múltiples, sin abrumarla con demasiadas alternativas al mismo tiempo, le dará una perspectiva nueva y más amplia para desafiar las creencias implantadas por el manipulador.
    • Algunas de estas ideas contrastantes, en sí, pueden crear sus propias formas de manipulación. En tales casos es útil buscar formas imparciales de dichas ideas.
    • Una forma más fuerte de esta exposición es forzar a la personas a revivir la experiencia del lavado cerebral recreándola, pero brindándole opciones para contrarrestar el lavado cerebral. Este tipo de terapia requiere de un terapeuta cualificado en técnicas de psicodrama.
  3. Alienta a la persona para que tome sus propias decisiones con base en las nuevas informaciones. Al principio, la persona podría ponerse ansiosa por tomar decisiones por si misma o sentirse avergonzada sobre tomar la decisión “errónea”, ahora o en el pasado. Sin embargo, con práctica esta ansiedad se desvanecerá.

Consejos

  • Es posible recuperarse de los efectos del lavado cerebral sin la ayuda de alguien más. Estudios llevados a cabo en 1961 por el psiquiatra Robert J. Lifton y por el psicólogo Edgar Schein mostraron que pocos prisioneros de guerra expuestos a las técnicas de lavado cerebral chinas se convirtieron realmente al comunismo; los pocos que lo hicieron, renunciaron a sus creencias después de dejar el cautiverio.

Advertencias

  • Si bien se pueden utilizar algunas formas de hipnosis para el lavado cerebral, esta no es sinónimo de lavado cerebral. El lavado cerebral se vale un sistema superficial de recompensas y castigos para afectar a sus víctimas y su objetivo siempre es doblegar la resistencia de aquellos a quienes se les inflige. Habitualmente, la hipnosis empieza haciendo que el objetivo se relaje, implica profundizar en la psiquis y, usualmente, no acarrea recompensas ni castigos. A pesar de su profundidad, con frecuencia la hipnosis funciona más rápido en las personas que el lavado cerebral.
  • Durante los años ochenta, algunos padres, preocupados en rescatar por la fuerza a sus hijos de las sectas, contrataron a ciertos especialistas llamados desprogramadores. Sin embargo, muchos de estos desprogramadores utilizaban técnicas similares al lavado cerebral para revertir el adoctrinamiento en las personas “rescatadas”. No obstante, sus métodos de reprogramación muchas veces resultaron infructuosos debido a que el lavado cerebral requiere refuerzo continuo y porque recibieron cargos criminales por el secuestro de sus objetivos.
Información
Usuarios que están en este grupo no pueden dejar comentarios en la página