Cómo asar langosta al horno

La langosta gratinada es uno de los platillos más costosos de un restaurante de categoría y sin embargo, es bastante sencillo de preparar. Al gratinar langosta fresca, se obtiene una carne suculenta y tierna, que es deliciosa en una salsa de hierbas y mantequilla. Ve al paso 1 para aprender a preparar y servir colas de langosta y una langosta entera.

Gratinar colas de langosta

  1. Escoge colas frescas o congeladas. La manera más fácil para gratinar langosta consiste en comprar algunas colas, ya sean congeladas o frescas, del supermercado o de la pescadería local. Las colas son la parte más pulposa de la langosta. Sin lugar a dudas, podrás gratinar las demás partes también, pero si buscas una experiencia de preparación más sencilla, no hay forma de que te equivoques con las colas.
    • Si optas por comprar colas de langosta fresca, mantenlas refrigeradas hasta que las uses.
    • Si optas por comprar colas de langosta congelada, descongélalas en el refrigerador toda la noche antes de usarlas. Así tendrás la garantía de que se cocinen de manera uniforme.
  2. Precalienta el gratinador. Justo antes de que pongas la langosta a cocinar, precalienta el gratinador. Si el tuyo está dentro de la parte principal del horno, pon la rejilla en el centro del horno para tener la garantía de que se gratine parejo.
  3. Lava las colas con agua fría. Límpialas con una hoja de papel toalla.
  4. Corta una “ventana” en las conchas. Con unas tijeras de cocina afiladas, corta un trozo rectangular a lo largo de la curva superior de las colas de langosta. Así se expondrá la carne, que se cocinará bien debajo del gratinador. No saques toda la concha: solo córtale una sección de unos pocos centímetros de ancho a lo largo de la cola de la langosta.
    • Si no tienes tijeras, podrás hacerlo con un cuchillo. Prueba hacerlo con un cuchillo serrado, pues es menos probable que se deslice por la concha.
    • Si prefieres, podrás hacer solamente un corte a lo largo de la cola, luego abre las mitades con tus manos para exponer la carne.
  5. Prepara la marinada de mantequilla. Como la carne de langosta se reseca rápidamente cuando se cocina, normalmente se gratina con mantequilla saborizada para mantenerla tierna. Desde luego, el ingrediente más importante de la salsa de mantequilla es la mantequilla, que puedes saborizar como quieras. Para hacer una salsa básica de mantequilla deliciosa, mezcla los siguientes ingredientes en un tazón:
    • 1/4 taza de mantequilla derretida por cola de langosta
    • 1 diente de ajo picado por cola de langosta
    • Sal y pimienta al gusto
  6. Baña las colas de langosta. Pon la carne hacia arriba en una asadera pequeña en donde caiga el jugo. Vierte la salsa de mantequilla sobre las colas de langosta, dejando que llenen el interior de las conchas.
  7. Gratina las colas de langosta. Pon la asadera debajo del gratinador y cocina las colas de langosta unos 10 a 12 minutos. Las colas de langosta estarán listas cuando la carne esté opaca en el medio y la mantequilla se haya dorado. Sácalas del horno.
    • Si la carne todavía se ve traslúcida, las colas de langosta todavía no estarán listas. Gratínalas otros 2 a 3 minutos y vuélvelas a revisar.
    • No cocines la langosta de más, porque la textura de la carne podría terminar gomosa. Asegúrate de revisarla después de los 10 a 12 minutos para que veas si está lista.
    • Como regla general, la langosta gratinada se cocina correctamente con 1 minuto por cada 30 g (1 oz) de carne.
  8. Sirve la langosta. Las colas de langosta gratinadas son deliciosas con una salsa con extra de mantequilla, un chorrito de jugo de limón y una pizca de hierbas frescas como eneldo o cebollinos. Lo mejor es servir la langosta inmediatamente después de cocinarla. Puedes dejar la carne dentro de la concha para que tenga una buena presentación o puedes sacarla.

Gratinar una langosta entera

  1. Compra una langosta fresca. Busca los tanques de langostas vivas en el supermercado o cómprala en tu pescadería local. Asegúrate de mirar bien el tanque de la langosta y buscar las que estén saludables y llenas de energía. Evita las langostas que estén demasiado quietas o tengan agujeros o marcas negras en la concha.
  2. Dale un hervor. Este es el método recomendado para preparar la langosta viva antes de gratinarla. Hervirlas las matará rápidamente y garantizará que la carne esté bien cocida, lo cual es difícil de hacer solo gratinándolas. Para darle un hervor a la langosta, haz lo siguiente:
    • Llena ¾ de una olla grande con agua. Añade 2 cucharadas de sal por cada litro de agua. Ponla a hervir a fuego fuerte.
    • Una por una (si tienes más de una), echa las langostas vivas al agua boca abajo. Tapa la olla.
    • El periodo de tiempo que deberás hervir la langosta difiere según su peso. Una langosta de ½ kilo (1 libra) debe hervirse unos 3,5 minutos; una de 1 kilo (2 libras), 5,5 minutos; una de 1,5 kilos (3 libras), 7,5 minutos.
    • Sumerge la langosta precocida en un baño de hielo para cortar la cocción.
  3. Precalienta el gratinador. Justo antes de que pongas la langosta a cocinar, precalienta el gratinador. Si el tuyo está dentro de la parte principal del horno, pon la rejilla en el centro del horno para tener la garantía de que se gratine parejo.
  4. Parte la langosta longitudinalmente a la mitad. Con un cuchillo afilado o unas tijeras de cocina, pártela de la cabeza a la cola. Saca el coral y el “tomalley”, el cual parece rábano picante verdoso. Estos son los desechos intestinales. Si bien son comestibles, no se ven bien, por eso se los saca a efectos de presentación. Lava la langosta para sacar los trozos pequeños.
    • Si también quieres gratinar las uñas, rómpelas para que el calor del gratinador penetre más fácilmente.
  5. Baña la langosta con una marinada de mantequilla. Pon la langosta con la carne hacia arriba en una asadera. En un tazón, mezcla ¼ taza de mantequilla (por langosta), 1 diente de ajo picado por langosta y sal y pimienta al gusto. Vierte la mezcla sobre la langosta para que su carne se mantenga húmeda durante la cocción.
  6. Gratina la langosta. Pon la asadera debajo del gratinador y cocínala hasta que la carne esté opaca y la mantequilla se haya dorado. Dependiendo del tamaño de la langosta, te tomará de 10 a 12 minutos. Por lo general, una langosta tiene que cocinarse 1 minuto por cada 30 g (1 oz) de peso. Sácala del horno.
    • Si la carne empieza a verse seca durante el gratinado, báñala con más mantequilla para que no se cocine de más.
    • Si la carne todavía se ve traslúcida después de 12 minutos, ponla de nuevo en el gratinador de 2 a 3 minutos más.
  7. Sirve la langosta. Ponla entera en un plato para servir. Decórala con jugo de limón y una pizca de eneldo, perejil o cebollinos picados. La langosta entera gratinada normalmente se sirve en su caparazón para sorprender al comensal.

Consejos

  • Para que tenga más sabor, prueba servir la langosta con más mantequilla en tazones pequeños. Remojar la carne en la mantequilla potenciará su sabor natural y le dará más jugosidad.
  • La carne de langosta es delicada y se cocina demás muy rápidamente. Si no estás seguro, revisa la temperatura de las colas. La carne estará lista cuando la temperatura diga 60 °C (145 °F). cuando llegue a esa temperatura, la carne estará de color dorado claro y seguirá firme al tacto. Quizá te tome varios intentos con el gratinador para que encuentres el equilibrio correcto.
  • Si vas a gratinar una langosta de 250 g (9 oz) o más grande, caliéntala en la estufa a fuego medio durante 1 a 2 minutos antes de ponerla debajo del gratinador. Pon la langosta en una sartén de fondo pesado con la carne hacia arriba. Así, la langosta se cocinará bien sin resecarse.

Cosas que necesitarás

  • Colas de langosta, frescas o congeladas, o una langosta entera
  • Mantequilla derretida
  • Sal marina
  • Jugo de limón
  • Tijeras de cocina
  • Brochita para echar la salsa
  • Gratinador
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