Cómo lidiar con alguien que tiene problemas de alcohol y drogas

El abuso de las drogas o el alcohol es una enfermedad compleja. La “adicción” es un trastorno que causa una disfunción en los mecanismos de recompensa, motivación y memoria de tu cerebro. Provocará que un adicto busque recompensa o alivio por medio de una sustancia, a menudo a pesar de los riesgos personales, sociales y para la salud. La adicción y la dependencia de sustancias pueden tener varios factores coadyuvantes como las características biológicas de la persona, sus experiencias personales y sociales, y los aspectos psicológicos. Como es un problema increíblemente complejo, la adicción debe tratarse con la ayuda de un profesional. Para ayudar a alguien a lidiar con las drogas y el alcohol, puedes aprender sobre el abuso de sustancias, brindarle tu apoyo y cuidarte para que puedas mantenerte fuerte.

Mantenerte fuerte

  1. Determina qué es lo que puedes cambiar. Tratar de cambiar las acciones de otra persona por lo general termina en frustración, porque no puedes controlar su comportamiento. Sin embargo, sí puedes cambiar el tuyo.
    • Por ejemplo, si un amigo tiene problemas con el alcohol, puedes evitar beber esta sustancia cuando estés cerca de él. Ofrécele otras opciones para socializar, como ir al cine en lugar del bar.
    • Recuerda que no eres responsable del comportamiento de la otra persona ni de sus consecuencias. Por ejemplo, si su problema de abuso de sustancias interfiere con su capacidad de conservar un trabajo, no es tu responsabilidad hacer lo que ella debería hacer. Esta actitud podría en realidad permitirle a la otra persona seguir con su problema.
    • No tienes que hacer excusas para la otra persona ni cubrir su problema. Tampoco debes darle dinero para comprar las sustancias.
  2. Establece límites. Su objetivo será protegerlos a ambos. Los límites pueden ayudarte a que no llegues a sentirte maltratado, manipulado o en peligro. Por otro lado, pueden ayudarle a la persona que amas a saber cuál es un comportamiento aceptable y cuál no.
    • Piensa con qué comportamientos estás dispuesto a ser flexible y cuáles “no son una opción”.
    • Por ejemplo, la persona podría ser hostil o descortés contigo, especialmente cuando está consumiendo la sustancia. Este comportamiento es inaceptable, pero dependiendo del tipo de relación que tengan, es posible que estés dispuesto a tolerarlo en cierto nivel.
    • Sin embargo, el maltrato físico o psicológico prolongado pueden provocar un daño sustancial. Esto se aplica sobre todo si hay niños pequeños en el entorno. Aunque parezca muy difícil, poner límites contundentes que prohíban de manera absoluta este tipo de comportamiento es importante para protegerte a ti y a las demás personas afectadas por el comportamiento del consumidor.
  3. Mantente firme en cuanto a tus límites. Existe una línea delgada entre mantenerte seguro y saludable y confrontar tus propios prejuicios y presunciones respecto al consumo de sustancias. Es importante que una persona que tiene este problema sepa que no te podrá obligar o manipular para que apoyes su adicción. Sin embargo, también es primordial que sepa que tú eres una fuente del apoyo que necesita y no de los comportamientos que le gustaría que tengas.
    • Pon en práctica las consecuencias, especialmente con los límites inflexibles. Estas podrían ser muy pequeñas, como no volver a hacer planes para albergar a la otra persona o más significativas, como irte de la casa o crear una cuenta bancaria separada.
    • Hay una diferencia entre ser flexible y ponerte en peligro. Si te parece que estás en peligro a causa de la persona que consume drogas o alcohol, llama para pedir ayuda y aléjate. Existen números de servicios de emergencia y varias líneas de ayuda. El alcohol y las drogas pueden provocar comportamientos violentos e impredecibles incluso en las personas que no tienen una historia en este tipo de acciones.
  4. Obtén apoyo para ti. Cuidar o incluso interactuar con alguien que tiene problemas con el alcohol o las drogas puede ser exigente a nivel emocional, mental y físico. Quizás te parezca beneficioso encontrar tus propias fuentes de ayuda, como un grupo de apoyo o una terapia.
    • Nar-Anon y Al-Anon son redes de apoyo para los familiares y amigos de las personas que tienen problemas con las drogas o el alcohol. Nar-Anon brinda reuniones de apoyo para los familiares y amigos de los consumidores de drogas. Mientras que Al-Anon ofrece lo mismo para los familiares y amigos de los consumidores de alcohol.
    • Asimismo, es posible que tener citas con un terapeuta te parezca provechoso, en especial si tienes sentimientos de culpa o responsabilidad por la otra persona. En algunos casos, esta elegirá a las drogas o el alcohol en lugar de ti y un terapeuta puede ayudarte a lidiar con eso.
  5. Cuídate a ti mismo. Es importante cuidar tu cuerpo, así como tus emociones. Cuidar de otros es una experiencia muy estresante y puede aumentar el riesgo de que te enfermes. Cuidarte adecuadamente también es un buen ejemplo de cuidado personal para tu ser querido.
    • Duerme lo necesario. Trata de evitar estimulantes en la noche. No uses pantallas por unas horas antes de irte a la cama. Establece una “rutina” previa al momento de acostarte.
    • Come bien. Consume muchas frutas, verduras y carbohidratos complejos con alto contenido de fibra. El estrés puede hacer estragos en tu sistema inmunológico, y los antioxidantes de las frutas y verduras pueden aumentar la capacidad de tu cuerpo para combatir las enfermedades. Los carbohidratos complejos como el camote, el arroz integral y las legumbres pueden hacer que tu cerebro produzca serotonina que es una hormona relajante.
    • Ejercítate. Hacer ejercicios no solo te mantienen en forma, sino que pueden reducir los efectos del estrés. Los que se enfocan en tu respiración y consciencia, como el yoga y el tai chi, podrían ser particularmente beneficiosos.
    • Reduce el estrés. Es posible que la meditación te parezca beneficiosa. Escuchar música tranquila y lenta podría relajarte. Los ejercicios de respiración, como la respiración profunda, te pueden ayudar a sentirte tranquilo e incluso podrían reducir tu presión arterial.
  6. Reconoce cuáles son tus límites. Cuidar y apoyar a alguien que tiene dificultades con el consumo de las drogas o el alcohol puede ser fatigante. No te esfuerces demasiado ni te pongas en situaciones peligrosas. Si no te preocupas de ti mismo, tampoco podrás cuidar de otra persona. No tienes por qué avergonzarte de respetar tus propias limitaciones y preocuparte de ti.
    • Una persona que consume alcohol o drogas, o ambos, podría echarte la culpa de sus problemas. Es posible que intente manipularte amenazándote con consumir o autolesionarse si no le das lo que quiere. Tendrás que recordarte que no eres responsable de las acciones de nadie sino únicamente de las tuyas.
    • El alcohol y las drogas pueden hacer que las personas nieguen la gravedad de sus problemas. Podrían mentirte sobre su comportamiento. Además, podrían robar o incluso usar amenazas o violencia para conseguir más cantidades de la sustancia. Quizás tu mejor opción es separarte de esta situación.

Ofrecer apoyo

  1. Habla con la persona. Primero, expresa tu preocupación por ella. Dile que la quieres y que estás preocupado por los comportamientos que has observado. Ofrécele apoyo en aspectos específicos, como estar dispuesto a buscar ayuda con ella.
    • No apeles a las emociones para hacer que la otra persona se “sienta culpable” y haga lo que quieras. Esto podría hacer que la necesidad de consumir la sustancia sea peor.
    • No trates de hablar con la otra persona cuando esté bajo los efectos de las drogas o el alcohol, pues no tendrá un estado mental racional y su juicio podría verse afectado.
  2. Ubica recursos de apoyo en tu área. Hay varios recursos disponibles para el abuso de sustancias y muchos son gratis o de bajo costo. La opción más popular y exitosa son los programas grupales orientados a procesos, como Alcohólicos Anónimos. Estos programas son valiosos por muchas razones, pero en especial porque enfatizan la creación y el refuerzo de una red sólida de apoyo social. Estas redes, que con frecuencia incluyen una asesoría las 24 horas al día y una comunidad de experiencias compartidas, por lo general son muy beneficiosas tanto para las personas que están teniendo dificultades como para las que están tratando de dejar las sustancias.
    • Los programas de “manejo de contingencias” pueden ser útiles para tratar el abuso de alcohol, estimulantes, opiáceos, marihuana y nicotina. Por lo general los realizan los centros médicos locales e implican dar “recompensas” u otros refuerzos positivos por no consumir la sustancia.
  3. Considera la terapia. Muchos terapeutas están entrenados para apoyar a las personas que tienen dificultades con la adicción. Como esta se presenta generalmente con otros problemas psicológicos, como la depresión, el estrés postraumático o la ansiedad, buscar ayuda de un profesional de la salud mental puede contribuir a que la persona se dé cuenta de algunas de las causas subyacentes al consumo de sustancias en su caso.
    • La terapia de familia puede ser una buena opción si la persona a la que estás ayudando es un familiar o tu pareja. Las investigaciones demuestran que el tratamiento en base a la familia (FBT, por sus siglas en inglés) puede ayudar a cambiar patrones disfuncionales dentro de las relaciones familiares que contribuyan o empeoren el abuso de sustancias. También puede enseñarles, a ti y a la persona que tiene el problema, a lidiar con la adicción.
    • La terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser beneficiosa para tratar el abuso del alcohol, la marihuana, la cocaína, la metanfetamina y la nicotina. La TCC se enfoca en mejorar el sentido de autoeficacia de la persona, enseñándole a identificar y desafiar pensamientos y comportamientos problemáticos.
    • La terapia de estímulo motivacional (MET, por sus siglas en inglés) se puede usar para ayudar a la persona a superar su resistencia a comenzar un tratamiento de abuso de sustancias. Normalmente es más efectiva con las personas que consumen alcohol o marihuana. Por lo general no es tan efectiva para motivar a las que consumen otras drogas, como la cocaína y la heroína.
  4. Considera un centro de rehabilitación de pacientes internados. Si tienes preocupaciones inmediatas, este tipo de centro de rehabilitación podría ser apropiado. Estos programas son especialmente importantes si la persona consume cocaína, crack, heroína o algunos medicamentos recetados. La abstinencia de estas sustancias debe estar a cargo de profesionales médicos, pues las alteraciones drásticas o repentinas en su consumo podrían provocar complicaciones médicas graves o incluso la muerte.
    • Estos centros retiran a la persona por completo de su situación exterior. Esta se “desintoxicará” bajo supervisión médica. Con frecuencia estos centros combinan el tratamiento médico con la terapia u otros programas educativos.
    • Los programas de pacientes internados proporcionan 24 horas de cuidado supervisado, que puede ser beneficioso si la persona todavía está muy motivada a buscar y consumir las sustancias.
    • Estos centro también eliminan los desencadenantes sociales y del entorno. Por ejemplo, es más probable que una persona consuma sustancias si es que está cerca de amigos que también lo hacen o si está en un lugar en específico que asocie al consumo.
    • Estos programas pueden ser costosos y requieren un compromiso de tiempo significativo. En la mayoría de casos, la persona debe estar dispuesta a entrar en rehabilitación.
    • “Desintoxicarse” solamente casi nunca es suficiente para superar la adicción. Para recuperarse por completo, es necesario tener un cambio de comportamiento, como el que promueve la terapia.
    • La Administración de Salud Mental y Abuso de Sustancias de Estados Unidos tiene un localizador de tratamientos de salud mental en su página web. Averigua si en tu país hay una herramienta parecida.
  5. Consulta con un médico. Si los centros de pacientes internados no te parecen apropiados o son muy caros, la persona que tiene el problema de consumo de sustancias debe tener una consulta con un médico para que le dé un plan de tratamiento. Esta persona debe estar bajo supervisión médica al momento de ejecutar el plan para evitar complicaciones severas o incluso la muerte.
    • La Sociedad Estadounidense de Medicina de la Adicción tiene una opción para “Encontrar un médico” en su página web. Busca herramientas similares en las páginas de tu país. La Academia Americana de Psiquiatría de Adicción (American Academy of Addiction Psychiatry) tiene un programa de remisión de pacientes.
    • El doctor o el profesional que realiza el tratamiento podrían ayudarte a idear maneras de apoyar a la persona durante el plan.
  6. Recuerda que no hay una solución igual para todos. La situación de cada persona es única y por eso su tratamiento tendrá que elaborarse para adaptarse a ella. Es posible que tengas que explorar varios tipos de opciones de tratamiento y apoyo antes de encontrar una que funcione.
    • Recuerda que será un proceso, no un resultado inmediato. Tu ser querido y tú podrían experimentar varios retrocesos y recaídas. Sé paciente.

Ayudarlo en el proceso

  1. Organiza redes sociales fuertes. Las investigaciones sostienen la idea de que los seres humanos necesitan relaciones sociales de manera fundamental. El apoyo social puede contribuir al bienestar personal y, en particular, es beneficioso en situaciones que involucran problemas de abuso de sustancias.
    • La misma importancia tiene la manera cómo el adicto percibe a su red de apoyo. Por ejemplo, si todos los individuos de su “contexto local” o su comunidad le dicen constantemente que “es una mala persona” o que nunca se sanará, este podría sentir la necesidad de seguir usando la sustancia porque siente que no tienen una mejor opción.
    • Por otro lado, las comunidades que apoyan a una persona que tiene dificultades con el abuso de sustancia podrían ayudarla a sentirse más fuerte y motivada para tener éxito.
  2. Enfócate en los resultados positivos. Concentrarse incluso en los logros más pequeños puede motivar a la persona que tiene dificultades con las drogas y el alcohol a continuar. “Sermonear” a alguien o resaltar sus fracasos no será efectivo y podría alentarlo a consumir la sustancia para apaciguar su culpa.
    • Por ejemplo, podrías hacerle preguntas como “¿qué de bueno te ha pasado hoy?, o “¿con qué has tenido más dificultades?”.
    • Elogia incluso los logros y esfuerzos pequeños. Alcohólicos Anónimos es famoso por su lema “Un día a la vez”, que se enfoca en superar la adicción a diario en lugar de verla como una tarea monumental. Habla frecuentemente con la persona y alienta cualquier comportamiento positivo, sin importar cuán pequeño sea.
  3. Fíjate en el comportamiento de la otra persona. Los cambios en su rutina diaria podrían significar que ha comenzado a consumir sustancias otra vez. Podrían ocurrir cambios inusuales en su estado de ánimo o la persona podría mostrar mayor agresión o actitudes defensivas.
    • Faltar a la escuela o al trabajo con frecuencia, o disminuir el nivel de su desempeño también podrían indicar el abuso de sustancias.
  4. Comunícate directamente. No asumas que el comportamiento o actitud de la persona se debe al abuso de sustancias. Pregúntale directamente sobre los problemas que has observado, pero trata de no tener un tono acusador o crítico.
    • Por ejemplo, si tu hijo adolescente ha faltado a la escuela toda la semana, puedes acercarte a él y decirle: “Acabo de recibir una llamada de la escuela. Me dijeron que no has asistido toda la semana. ¿Podemos hablar sobre la razón por la que no has ido?”. Este enfoque le da a la otra persona la oportunidad de compartir contigo lo que le está pasando, en lugar de ponerla en actitud defensiva.
    • Evita el lenguaje duro y acusador. Por ejemplo, una manera improductiva de confrontar a tu hijo adolescente podría ser la siguiente: “Llamaron de tu escuela y dijeron que no te has aparecido por ahí toda la semana. ¿Estás consumiendo drogas otra vez? Estás castigado”.
  5. Haz asociaciones positivas. Demuestra tu apoyo por la otra persona sin recordarle constantemente sus problemas. No querrás que la única vez que interactúes con ella sea cuando la confrontes sobre sus dificultades con el alcohol o las drogas. Socializa con la persona. Pregúntale de su vida, vayan al cine o a cenar. Ayúdala a que se sienta cómoda a tu alrededor y es posible que tenga más libertad para abrirse contigo.
    • Ofrecerle otras oportunidades para divertirse podría ayudarle a darse cuenta de que no necesita recurrir tanto a las drogas o el alcohol.

Entender las adicciones

  1. Entiende el rol de los aspectos biológicos. La adicción es un estado neurbiológico muy complejo. Muchos de los comportamientos que se vuelven adictivos, al principio, provocan un estado de placer intenso o un “periodo de inconciencia”. Además podrían aliviar la sensación de tristeza o debilidad de manera temporal, lo que hace que las personas los busquen como una forma de desahogo.
    • La mayoría de los comportamiento adictivos, como el consumo de las drogas y el alcohol, pueden hacer que la dopamina se dispare. Este es un neurotransmisor que se encuentra en el cerebro y que causa una sensación de placer. La persona que tiene comportamientos adictivos podría considerar que este nivel intenso de placer es “normal”. Las actividades que solían ser placenteras ya no podrán competir con el aumento de dopamina que proporcionan las drogas y el alcohol.
    • La adicción cambia el mecanismo de recompensa de la persona. Incluso sabiendo que tendrá que enfrentar consecuencias negativas, una persona adicta podría perseguir la recompensa o el alivio que le proporciona la sustancia.
    • La dependencia de una sustancia sucede cuando esta se vuelve cada vez más necesaria para producir el efecto deseado. La dependencia es muy peligrosa, pues se consumen dosis cada vez mayores de la sustancia y esto con frecuencia provoca una sobredosis e incluso la muerte.
    • Varias sustancias, entre las que se encuentran el alcohol y la cocaína, dañan los lóbulos frontales del cerebro que te ayudan a controlar los impulsos y lidiar con la demora en la gratificación. Sin esta regulación, las personas podrían tener un juicio bastante afectado y dificultades para entender las consecuencias.
    • Asimismo, las factores genéticos ayudan a determina si una persona adquirirá una adicción o no.
  2. Reconoce el elemento social de la adicción. Las investigaciones indican que la presencia de estímulos sociales podría afectar el consumo y la adquisición de una adicción a las sustancias. Las personas que tienen menos recursos, como las que viven aisladas o en pobreza, podrían sentirse más propensos a consumir sustancias dañinas porque no tienen otras opciones para experimentar placer.
    • Un estudio demostró que las ratas que vivían en un entorno “rico en recursos” que tenía fuentes de placer, recreación y socialización, tenían menos probabilidades de consumir o volverse adictas a sustancias que las que vivían en entornos “pobres en recursos”.
    • Es importante entender de qué manera el entorno de una persona puede incrementar o reducir las probabilidades de que consuma sustancias. Por ejemplo, los conflictos parentales o familiares, la presión de grupo y los niveles altos de estrés están asociados con mayores niveles de abuso de sustancias.
  3. Entiende la dimensión psicológica de la adicción. Esta es más que solo presiones biológicas y sociales. La psicología única de cada persona, sus emociones y deseos, pueden afectar su predisposición a la adicción y su manera de enfrentarla.
    • Los factores de protección como una familia y amigos comprensivos pueden contribuir a promover la “resiliencia” de una persona o su capacidad para lidiar con su adicción. Sin embargo, esta podría tener la motivación de trabajar en su comportamiento.
  4. No juzgues a la persona. El abuso de sustancias involucra una serie muy compleja de problemas y la situación de cada persona es única para ella. Juzgar a un adicto no le ayudará a “despertar” ante el peligro de la situación. Sin embargo, sí podría alejarlo de una fuente de apoyo emocional y moral. Recuerda que se trata de “una persona” no solo de “un adicto”.
    • La sociedad promueve muchos mitos sobre la adicción. Entre las ideas más comunes está la creencia de que los consumidores de sustancias “no tienen fuerza de voluntad” o que algunas drogas causan de inmediato enfermedades mentales o psicosis si se prueban “aunque sea una vez”. Estas creencias no se basan en investigaciones científicas y pueden promover el prejuicio contra las personas que tienen problemas con el abuso de sustancias.
    • Las investigaciones han demostrado que muchas personas tienen menos probabilidades de mostrar empatía con alguien que está sufriendo si creen que, de alguna forma, este “merece” lo que le está pasando. Entender la red compleja y enredada de factores que contribuyen a la adicción podría ayudarte a no caer en esta manera simplista de pensar.

Consejos

  • Recuerda que tú eres el único responsable de tus decisiones y acciones. Puede dolerte que alguien que ames tome decisiones malas para él, pero tú solo puedes cambiar tu propio comportamiento.
  • Los grupos de apoyo pueden ser un recurso excelente para los amigos y la familia de las personas que tienen problemas con las drogas y el alcohol. Todos ahí han pasado por lo mismo que estás experimentando. Escucharás consejos que te ayudarán y, como mínimo, encontrarás empatía y comprensión.

Advertencias

  • Ofrece amor y apoyo, pero no te pongas en riesgo o en peligro. Si no te sientes seguro o te sientes maltratado en tu situación, encuentra una manera de salir de ella o pide ayuda.
Información
Usuarios que están en este grupo no pueden dejar comentarios en la página