Cómo acariciar a un perro

Los perros pueden ser los mejores amigos del hombre, pero no siempre actúan de esa manera. Sigue estas instrucciones para acercarte a un perro desconocido, estar atento a las señales de agresión y acariciarlo de una manera no amenazante. Los consejos que debes seguir para acariciar a tu propio perro u otro perro que conoces bien también están incluidos en este artículo.

Acercándote a un perro de manera cautelosa

  1. Pídele permiso al dueño para acariciar a su perro. Tal vez el perro tenga una apariencia amigable, pero si no lo conoces, no hay manera de saber cómo reaccionará con los extraños. Si el dueño te da instrucciones especiales que difieren con las de este artículo, síguelas. Si el dueño te permite acariciar a su perro, pregúntale en qué parte le gusta que le acaricien.
  2. Ten cuidado si el perro no tiene dueño. Si ves a un perro sin dueño suelto en la calle, procede con cuidado y mantente en una posición que te permita defenderte si es necesario. Los perros encadenados o que están en un patio pueden ser más propensos a morder, al igual que los perros que están comiendo o masticando algo. Acércate a estos perros con precaución y abandona cualquier intento de acariciarlo si muestran la mínima señal de agresión, como se describe en el siguiente paso.
  3. Retrocede si el perro muestra señales de agresión o incomodidad. Las señales de agresión incluyen gruñidos, ladridos, una cola parada o un cuerpo rígido. Las señales de incomodidad, miedo o ansiedad incluyen lamerse los labios y mostrar la parte blanca de sus ojos. Si el perro no se calma o se acerca a ti en menos de 30 segundos, abandona el intento.
  4. Agáchate o ponte en cuclillas para invitar al perro a que se acerque. Invita al perro a dar el primer paso poniéndote en cuclillas cerca de su nivel. Para acariciar un perro con más confianza solo es necesario agacharse un poco; sin embargo, no te agaches directamente hacia el perro, ya que podrías hacer que se sienta amenazado.
    • Nunca te pongas en cuclillas cerca de un perro que no tiene dueño o un perro que actúe de manera agresiva (mira las señales que se mencionaron anteriormente). Permanece de pie para defenderte en caso de que el perro ataque.
  5. Convence a los perros tímidos para acercarte a ellos. Si ponerte en cuclillas todavía no ha atraído al perro y sigue actuando tímido o asustadizo (huye o se esconde), mira hacia otra lado, ya que el contacto visual puede ser amenazante. Haz ruidos suaves, persuasivos y amigables; no importa cuáles sean, ¡solo evita los ruidos fuertes o los ruidos que parecen asustar al perro! Gira tu cuerpo hacia un lado para parecer más pequeño y menos amenazante.
    • Pregúntale al dueño por el nombre del perro y úsalo para convencer al perro. A algunos perros los entrenan para responder al sonido de su nombre.
  6. Extiende tu puño. Si el perro parece receptivo a las caricias después de estos pasos o por lo menos luce relajado y no muestra signos de agresión o incomodidad, ofrécele tu puño para continuar. Mantén tu puño en dirección a su nariz; no directamente en frente de su cara. Deja que el perro se acerque y huela el dorso de tu mano durante todo el tiempo que quiera.
    • No le ofrezcas tu mano abierta, ya que si es un perro desconocido, puede morderte los dedos.
    • Cuando un perro te olfatea significa que te está evaluando, no pidiendo que lo acaricies. Espera hasta que el perro deje de olfatearte antes de continuar.
  7. Mira si el perro se siente cómodo. Si los músculos del perro están relajados (no rígidos o tensos), si hace un breve contacto visual o si mueve la cola, es probable que esté cómodo contigo. Pasa a la siguiente sección, pero deja de acariciarlo y ofrécele tu puño de nuevo si trata de alejarse.

Acariciando un perro desconocido

  1. Acaricia al perro alrededor de sus orejas. Si el perro aún no muestra signos de agresión, acaricia lenta y suavemente la base de las orejas del perro. Acércate desde el lado de su cabeza, no por encima de su cara.
  2. Pasa a otras áreas. Si has tenido éxito hasta este punto y el perro no trata de huir, continúa con otras áreas. Puedes mover tu mano hacia su espalda o hacia su coronilla y rascar suavemente con tus dedos.
    • A muchos perros les gusta que les rasquen en la parte superior de la espalda o en ambos lados de la columna vertebral. La parte delantera cerca del cuello y los hombros tienen una menor probabilidad de hacer que el perro esté ansioso a diferencia de la parte de atrás cerca de la cola y las patas traseras.
    • Es posible que los perros amigables disfruten que los acaricien debajo de la barbilla o en el pecho, pero a otros les incomoda que los extraños toquen su mandíbula.
  3. Detente si el perro reacciona mal. Ten en cuenta que algunos perros son tímidos y no les gusta que los acaricien en la parte superior de sus cabezas. A algunos perros no les gusta que los acaricien en sus partes posteriores o en cualquier otra área. Cualquier gruñido, cola hacia abajo o movimientos repentinos es un indicador de que debes dejar lo que estás haciendo inmediatamente y permanecer quieto. Si el perro se calma de nuevo y se acerca a ti, continúa acariciándolo en un lugar diferente.
  4. No hagas ningún movimiento brusco. No rasques al perro de manera repentina o con fuerza, no le des palmaditas en los costados y tampoco te muevas rápidamente a un área diferente. Si al perro le gusta que lo acaricies en una zona, puedes pasar de acariciarlo a rascarlo suavemente o de hacerlo con una mano a dos manos. Sin embargo, hazlo cuidadosamente, ya que no sabes cómo puede reaccionar este perro desconocido antes las caricias más enérgicas. Acariciarlo de manera rápida o vigorosa puede hacer que incluso un perro amigable se sobreexcite y salte hacia tus brazos o te ladre.

Acariciando un perro conocido

  1. Ten en cuenta los puntos claves de un perro. A medida que conozcas a un perro, descubre qué tipos de caricias le gusta más. A algunos perros les gustan los masajes en el vientre, mientras que otros prefieren los masajes en las patas. Otros te gruñirán si te acercas a estas áreas. Presta atención al lenguaje corporal del perro y concéntrate en las áreas que más disfruta. Una cola que se menea, unos músculos relajados y unos suspiros son señales de que el perro disfruta de las caricias. Jadear puede ser una señal de emoción, pero esto no siempre significa que el perro esté relajado.
  2. Ten cuidado de frotar la panza de un perro. Cuando un perro está recostado sobre su espalda, tal vez tiene miedo y está tratando de apaciguarte, no de pedirte caricias. Es posible que incluso un perro amigable a quien le gusta las caricias en su panza esté llevando a cabo esta acción por otra razón. No frotes el vientre de un perro si parece nervioso, tenso o infeliz.
  3. Enséñales a los niños cómo tratar a los perros. Por lo general, los perros se ponen nerviosos alrededor de los niños, incluso los que son más grandes, ya que los niños pueden ser bruscos al momento de acariciarlos. Asegúrate de que cualquier niño en tu casa evite abrazar, agarrar o besar al perro, ya que si realiza estas acciones de manera muy brusca es posible que lo estrese o incluso lo muerda. Enséñales a los niños a nunca jalar la cola de un perro o arrojarle objetos.
  4. Dale al perro un masaje minucioso de vez en cuando. Cada cierto tiempo, tómate 10 o 15 minutos para frotar a un perro que conoces desde la cabeza hasta la cola. Aplica un movimiento circular para cubrir su cara, debajo de su barbilla y su pecho. Pasa a la parte superior de su cuello, sus hombros, su espalda y continúa hasta su cola. Es posible que algunos perros te permitan masajearlos en la parte de abajo de cada una de sus piernas.
    • Además de darle un masaje agradable, esto te ayudará a hacer un seguimiento de los “bultos” que son normales y están siempre presentes y los que son nuevos y tal vez sean una señal de problemas de salud.
  5. Masajea a los perros y a los cachorros en sus patas. Quizás algunos perros no te permitan tocar sus patas, pero si puedes hacerlo suavemente, frótalas con delicadeza para mejorar su circulación y localizar algún objeto punzante que cause dolor. Si los cojines en sus patas parecen agrietados y secos, pídele a un veterinario que te dé una crema hidratante adecuada para perros y frótasela en sus pies.
    • Masajear a los cachorros en sus patas puede hacer que recortar sus uñas sea mucho más fácil, ya que se acostumbrarán a que toquen sus patas.
  6. Masajea a los cachorros en la zona de la boca. Es probable que los cachorros jóvenes te dejen masajear sus bocas y sus patas si te conocen bien. Los masajes en la boca a menudo se sienten bien para los cachorros cuyos dientes están empezando a crecer y puede ser útil para que se acostumbren a la manipulación en esa zona. Esto puede hacer que cepillar sus dientes después sea mucho más fácil.
    • Para masajear la boca de un perro, frota suavemente sus mejillas y su mandíbula en un patrón circular. Asimismo, para masajear sus encías, usa un “cepillo dental para dedos” que puedes comprar en cualquier tienda de mascotas o veterinaria.

Consejos

  • Siempre pregúntale al dueño si está bien darle al perro cualquier golosina. Algunos perros tienen sensibilidad a ciertos alimentos como el gluten, el cual puede encontrar en las golosinas menos costosas.
    • ¡Nunca le des chocolate a un perro! La teobromina que contiene es veneno para su organismo y podría causarle aun la muerte.
  • La mejor manera de ganarte la confianza de un perro es alimentarlo.
  • Presta atención a tu perro mientras otras personas lo están acariciando. Pídeles a los extraños de manera cortés que cambien su método de acariciar o que se detengan si tu perro no se siente cómodo.

Advertencias

  • Nunca acaricies a un perro si está comiendo o masticando cualquier cosa. Algunos perros son protectores de sus huesos o juguetes y pueden atacarte con el fin de que agarres sus cosas.
  • Es probable que incluso un perro amistoso se sientan agobiado si más de un extraño lo está acariciando al mismo tiempo.
  • ¡Ten cuidado si parece que el perro te va a morder! Camina con calma y poco a poco mientras lo observas.
  • Sé prudente y no te fíes demasiado de cualquier perro. Algunos perros pueden ser muy agresivos y son capaces de morder aun a sus dueños.
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