Cómo colocar mantillo en el jardín

Usar un mantillo adecuado puede ayudar a conservar el agua del suelo, proteger las raíces de tus plantas de temperaturas extremas, mejorar el complejo de nutrientes en la tierra, e impedir el crecimiento de hierbas no deseadas.  Además un mantillo con intención decorativa puede añadir un toque agradable de color y vistosidad al espacio entre las plantas.  Instalar un matillo es un proceso bastante simple, pero siempre es mejor saber todos los detalles para sacar el máximo provecho.

Pasos

  1. Elige los materiales apropiados para tu mantillo. Entre los factores para considerar están:
    • Objetivo.  ¿Quieres que tu mantillo mantenga las malas hierbas a raya?  ¿Quieres que adorne los costados o el centro de un pasillo en tu jardín?  ¿Que permita reducir la evaporación? Cada una de estas razones es válida e implica diferencias en la forma de instalar el mantillo.
    • Disponibilidad.  ¿Puedes usar algo que esté a tu disposición en el mismo jardín, como recortes de césped u hojas secas, o tendrás que comprar un mantillo en alguna tienda?
    • Permeabilidad.  Una cubierta delgada de materiales plásticos evitará que surja la mala hierba, pero también afectará la irrigación de las plantas.
    • Biodegradabilidad.  ¿Quieres que tu mantillo pueda descomponerse para que se integre naturalmente al suelo (cortezas, hojas, astillas) o algo no degradable (piedras, plástico, caucho, cristal pulido)?
    • Apariencia.  ¿El mantillo va a formar parte de la vista principal de tu jardín o sólo cubrirá la tierra de tu pequeña hortaliza durante el invierno?
  2. Prepara la zona donde lo instalarás. Si hay algo que desees hacer en la tierra antes de colocar el mantillo, este es el momento.
    • Arranca o poda a conciencia las malas hierbas, si planeas impedir que vuelvan a crecer con el mantillo. Aunque no es estrictamente necesario, recuerda que mientras más plana sea la superficie debajo del mantillo, y mientras más compacto se coloque éste, se cumplirá mejor el objetivo de bloquear la luz para impedir el crecimiento de malas hierbas.
    • Enriquece el suelo el suelo con nutrientes, cavando respiraderos si vas a hacerlo. El mantillo biodegradable puede desintegrarse en un suelo nutrido y de tierra suelta, pero es más fácil si ayudas al proceso preparando la tierra.
    • Si deseas hacerlo, pon una cubierta del material de tu elección previa al mantillo, como mantas de tela o plástico para jardinería.  Puedes crear tu propia manta para bloquear las malas hierbas con papel periódico y cartón extendido sobre la tierra, si prefieres usar materiales biodegradables.
    • Instala cualquier marco o borde para el área destinada a tus plantas.
  3.   Consigue tu mantillo.
    • Puedes conseguir bastante material para crear tu propio mantillo simplemente ofreciendo recoger las hojas secas y la basura de jardín de tus vecinos.
    • Puedes comprar mantillo en bolsas grandes en cualquier tienda especializada, o un centro de materiales para el hogar con una sección grande de jardinería. También puedes comprar a granel cantidades más grandes si las necesitas e incluso solicitar la entrega a domicilio.
    • Algunas comunidades se encargan de recoger la basura de jardín de cada casa, y triturarla para ofrecerla a la venta como abono o mantillo. Pregunta a tu colonia o municipio si tienen un programa así implementado o si considerarían ponerlo en práctica.
    • Llama a una empresa de servicios forestales en tu localidad. Puedes conseguir que te hagan una entrega de recortes de ramas y desperdicios de troncos, que no se verán tan uniformes como un mantillo de hojas o corteza, pero servirán muy bien como cubierta para distintas áreas de tu jardín.
  4. Transporta el mantillo a su destino.  Si puedes transportarlo en carro no hay mucho problema, pero si vas a usar una bicicleta de camino a tu casa es buena idea atar un pequeño carrito para transportarlo detrás de ti. Para transportarlo ya dentro de tu jardín, si compraste grandes cantidades de mantillo, puedes usar una carretilla.
  5. Coloca el matillo siendo muy generoso para lograr una espesura entre los 5 y 10 centímetros.
    • El único lugar que no quieres saturar de mantillo es justo el área que rodea a los tallos de tus plantas: deja una abertura de unos 10 centímetros para que las raíces puedan respirar y tener acceso al agua de lluvia sin que se que ésta se estanque
    • Dependiendo del tipo de jardín, puedes usar también el mantillo para crear pequeñas cuencas de agua.
  6. Esparce el mantillo para lograr uniformidad; es mejor usar un rastrillo para este fin.
  7. Retira el mantillo de una porción de tierra cuando desees plantar en ella algo nuevo.
  8. Renueva los mantillos biodegradables cuando sea necesario (con el tiempo perderán su espesor). Puedes enterrar los restos del mantillo anterior para que terminen de descomponerse en la tierra o simplemente agregar encima el mantillo nuevo.
  9. Puedes ayudar a algunas clases de plantas a pasar el invierno si las podas para reducir su extensión y cubres su lecho con mantillo para mantenerlas aisladas del frío. Recuerda retirar el mantillo cuando llegue la primavera.

Tips

  • En lugar de empuñar una bolsa enorme de mantillo para dejarlo caer como si fuera cereal, puedes usar un cuchillo para cortar un costado completo de la bolsa mientras ésta yace horizontalmente en el piso. Después sólo inviértela para que esta capa alargada de mantillo caiga sobre la tierra que deseas cubrir, y podrás esparcirla mucho más fácilmente.
  • Si colocaste una cubierta plástica debajo del mantillo, asegúrate de hacer éste lo suficientemente espeso para bloquear toda la luz del sol. Esto evitará problemas de humedad no deseada y del plástico descomponiéndose bajo los rayos ultravioleta.
  • El mantillo guardado en bolsas o apilado en montones puede empezar a descomponerse si no se usa, en especial en un clima húmedo y con poco aire. Antes de poder colocarlo en tu jardín tendrás que esparcirlo en el pasto y dejarlo secar por varias semanas; evita que suceda esto instalando tu mantillo en cuanto lo tengas en casa.
 

Advertencias

  • Deshazte de cualquier planta enferma y no la incorpores nunca a tu mantillo o composta.
 *Las plantas con espinas se vuelven más punzantes una vez que se secan: si quieres hacer tu jardín amigable evita incorporarlas al mantillo.
  • Ten cuidado de incluir plantas que parecen estar secas en tu mantillo, pero que son tan tenaces al propagarse que pueden volver a cobrar vida e invadir tu espacio de siembra: evita plantas como la hiedra, la menta, y claro está, las malas hierbas.
  • Siempre levanta objetos pesados con cuidado; pide ayuda si la necesitas.
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