Cómo escoger el nombre de un bebé

Según Dale Carnegie, lo más dulce al oído de una persona es su nombre. Así que recomendó recordar y correctamente pronunciar nombres de las personas a quienes tratamos. Aunque hemos conocido nombres difíciles de recordar, otros arduos para pronunciar y deletrear, lo peor es que hay individuos que se avergüenzan de su nombre. De ahí que eventualmente llegan a cambiarse el nombre por medios legales.

Pasos

  1. Piensa seriamente en seleccionar nombres adecuados para tus hijos. Esto va más allá de una simple tarea que junto a tu conyugue debes ejecutar. Es una responsabilidad y desición que si es mal hecha puede afectar negativamente a tu criatura por toda una vida. Recuerda que el nombre propio es un instrumento legal. Por eso, nombrar a recién nacidos es, entre otros cargos, una responsabilidad de mayor importancia para todo padre y madre. Ten presente que:
    • El bebé no puede escoger u opinar en cuanto a su nombre propio. Aún así, tendrá que desenvolverse con el nombre que tú le des (por lo menos hasta llegar a su mayoría de edad, cuando podrá cambiarlo legalmente).
    • El nombre de un bebe no es broma o una buena oportunidad para vengar las ofensas de tu conyugue. Como aquél que nombró a su hijo “Hochiminh” para castigar a la madre que olvidó tomar un contraceptivo. En estos casos la inocente criatura es quien sufre el mayor peso del castigo.
  2. Junto a tu conyugue, selecciona los nombres de tu bebé con el mayor adelanto posible y reconsidera tu selección cuantas veces sea necesario.
    • Obtén un amplio listado de nombres. Haz una búsqueda en Internet con la palabra “nombres” y te sorprenderá cuantos Webs ofrecen largas listas que hasta explican el significado y origen de los nombres propios.
    • Mantén cautela a no escoger un nombre que pueda arrojar connotaciones prejuiciosas o incite la cruel burla. Por ejemplo, si nombras a tu hija “Lesbia”, toda su vida le estarán preguntando si es lesbiana o si le gustan las mujeres. Esto puede causar inmerecidos momentos vergonzosos para tu niña.
    • Selecciona nombres apropiados al sexo de la criatura. No debes nombrar María a un niño y no llames José a una niñita.
    • Asegúrate que el nombre sea apropiado para el apellido. Por ejemplo, no llames a tu hija:
      • Cruz o Luz si el apellido es Rojas,
      • Rosa si el apellido fuese Espinoza,
      • Linda, Clara o Blanca si el apellido será Luna.
    • Evita usar nombres que puedan ser confusos, dificultosos para deletrear y algunos que se pueden deletrear en más de una forma. Por ejemplo:
      • Ema o Emma o Enma,
      • Estefanía o Estephanía o Stephania
      • Jessica o Jésica o Yesica
      • Sophia o Sofía
      • Vladimir o Bladimir
    • Declina nombres foráneos a menos que estos sean comunes. Por ejemplo, sería impractico en Latinoamérica llamar a tu niño Ethan, Matthew, Elijah, o Samantha pues por siempre tu criatura estará corrigiendo el deletreo de su nombre. Esto puede enfadar a las personas que redactan el nombre erróneamente y cause perdidas de oportunidades a tu hijo. Cuando tu hijo corrija a los “todo poderosos” oficinistas (especialmente los gubernamentales), sus documentos tenderán a extraviarse, ya sea por honesta omisión o vengativa perdida de documentos en la oficina.
    • Si tu criatura residirá en países anglosajones con posibilidad de regresar a Latinoamérica o viceversa, considera nombres bilingües que no requieren traducción o diferente deletreo, por ejemplo;
      • David
      • Daniel
      • Eva
      • Ana
      • Gabriel
      • Benjamin

Consejos

  • No elijas nombres raros, pues estos son difíciles de recordar. Recuerda que incluyendo a tus retoños, todos merecemos ser personas memorables.

Advertencias

  • En ocasiones, un nombre de mal gusto a sido la causa directa o indirecta de suicidios, denegación de trabajo y merecidas oportunidades.
  • Si a causa de su nombre una persona es objeto de la despiadada burla durante toda su niñez y adolecencia, seguro que crecerá como una persona enojada y muy amargada. Ese enojo y amargura causará que su comportamiento hacia otros sea desagradable y negativo.
  • Los desafortunados que llevan nombres raros o dificiles para deletrear, son menos propicios a ser exitosos y rara vez llegan a ser personas sobresalientes. Debido a la dificultad en recordar o deletrear esos nombres, las personas son ignoradas u omitidas en muchas facetas de sus vidas.
  • Dentro del marco social, educacional y laboral, un nombre inusual suele ser el blanco de reacciones desfavorables. Si los demás repetidamente reaccionan desfavorable hacia un individuo, la autoevaluación de la persona también puede ser desfavorable. Quien no aprecia su persona, quizás no aprecie su vida o la de sus semejantes.
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