Cómo dar a luz en casa

Los “partos en casa” hacen referencia a las mujeres que deciden dar a luz en su propio hogar en vez de optar por un hospital. Algunas prefieren hacerlo en casa por una gran diversidad de motivos, por ejemplo, las madres tienen una mayor libertad durante el parto para moverse, comer y bañarse. También les da la comodidad de dar a luz en un lugar familiar, rodeada de sus seres queridos. Sin embargo, el parto en casa también implica riesgos únicos, así que si vas a considerarlo, será importante que comprendas exactamente qué implica el proceso con mucha anticipación. Ve al paso 1 a continuación para empezar.

Decidir si el parto en casa es lo ideal para ti

  1. Conoce los pros y los contras de dar a luz en casa. No hace mucho tiempo, la gran mayoría de partos se llevaba a cabo en casa. Sin embargo, desde 2009 en Estados Unidos, solo el 0.72% de todos los partos son de este tipo. Las estadísticas de la mayoría de países desarrollados son también bajas. A pesar de su relativa poca frecuencia en los países desarrollados en esta era moderna, algunas madres prefieren los partos en casa que en un hospital. Existen diversos motivos por los cuales le dan esa preferencia. Sin embargo, cabe señalar que ciertos estudios científicos han asociados los partos en casa con 2 a 3 veces más riesgos de complicación. Si bien la tasa elevada de complicaciones no es muy alta en términos absolutos (solo corresponden con unos cuantos partos por cada 1000), las gestantes que todavía no hayan tomado una decisión deberán tener presente que los partos en casa podrían ser un poco más riesgosos que los que se realizan en los hospitales. Por otro lado, los partos en casa ofrecen ciertas ventajas que los convencionales no pueden brindar, por ejemplo:
    • Mayor libertad para que la madre se mueva, se bañe y coma según crea conveniente
    • Mayor capacidad de la madre para que se acomode a la posición que ella guste durante el parto
    • La comodidad del entorno y de las personas conocidas
    • La capacidad de dar a luz sin asistencia médica (como analgésicos), si lo desea
    • La capacidad del parto de cumplir ciertas expectativas religiosas o culturales
    • Menores gastos, en algunos casos
  2. Conoce las situaciones en las que no deberás intentar dar a luz en casa. En ciertas situaciones, los partos acarrean un mayor riesgo de complicaciones para el bebé, la madre o ambos. En dichas situaciones, la salud de la madre y del bebé es más importante que cualquier ventaja menor que pueda ofrecer el parto en casa, por eso se deberá dar a luz en el hospital, donde se podrá disponer de la ayuda de médicos experimentados y de tecnología que salva vidas. A continuación te presentaremos algunas situaciones en las que la gestante deberá planificar su parto en un hospital:
    • Si la madre tiene alguna afección crónica (diabetes, epilepsia, etc.)
    • Si la madre ha dado a luz por cesárea anteriormente
    • Si las ecografías revelan ciertos problemas de salud del no nacido
    • Si la madre ha desarrollado alguna afección asociada con el embarazo
    • Si la madre fuma, toma alcohol o se droga
    • Si la madre va a tener gemelos, trillizos, etc. o si el niño no está en posición boca abajo
    • Si el parto es prematuro o tardío. Es decir, no planifiques un parto en casa antes de la semana 37 ni después de la semana 41 del embarazo.
  3. Averigua si dar a luz en casa es legal en tu país. Por lo general, la mayoría de gobiernos no lo prohíben. En el Reino Unido, Australia y Canadá es legal dar a luz en casa y dependiendo de las circunstancias, el gobierno podría proveer ayuda económica. Sin embargo, la situación legal en EE.UU. con respecto a las matronas es un poco más complicada.
    • En los 50 estados de EE.UU. es legal contratar enfermeras obstétricas certificadas. Ellas son enfermeras certificadas que suelen trabajar en hospitales. En 27 estados también es legal contratar matronas profesionales certificadas, es decir, matronas que han alcanzado su nivel siendo autodidactas, aprendices, etc. y no se les exige ser enfermeras ni médicos, además están certificadas por el Registro Estadounidense de Matronas. Tampoco necesitan llevar seguro social ni son examinadas por sus colegas.

Planificar un parto en casa

  1. Haz las coordinaciones con un médico o una matrona. Te recomendamos que una matrona certificada o un médico te acompañe mientras des a luz en casa. Coordina con la matrona o el médico para que vayan a tu casa con anticipación. Reúnete y conversa sobre el parto con él o ella antes de que el trabajo de parto comience. Y si comienza inesperadamente, ten su número telefónico a la mano para llamarle.
    • La clínica Mayo también recomienda asegurarse de que el médico o la matrona tenga acceso directo a las consultas de los médicos en un hospital cercano, si es posible.
    • También podrías considerar la posibilidad de buscar o contratar una doula, es decir, una asistente que proporciona apoyo físico y emocional a las mujeres durante el parto.
  2. Elabora un plan para el parto. Dar a luz es una experiencia muy exigente a nivel emocional y físico, por decir lo mínimo. Lo último que querrás durante el parto, cuando estés con un dolor intenso, es tener que tomar decisiones importantes a último minuto sobre la manera en que quieras que se realice el alumbramiento. Es mucho más recomendable elaborar y revisar un plan aproximado mucho antes del trabajo de parto. Procura tomar en cuenta todos los pasos del parto de principio a fin. Aunque no puedas seguir el plan a rajatabla, el hecho de tener un plan te dará tranquilidad. En él, procura responder las preguntas a continuación:
    • Además del médico o de la matrona, si quieres que haya otras persona ¿quiénes quieres que estén presentes?
    • ¿Dónde tienes pensado dar a luz? Ten presente que durante gran parte del parto, podrás moverte cómodamente.
    • ¿Qué provisiones deberás tener? Habla con tu médico, quien normalmente te dirá que tengas muchísimas toallas, sábanas, almohadas y mantas extra, además de cubiertas para que no se mojen la cama ni el piso.
    • ¿Cómo sobrellevarás el dolor? ¿Tomarás analgésicos médicos, emplearás la técnica Lamaza u otro método para soportar el dolor?
  3. Coordina el transporte para ir al hospital. La gran mayoría de partos en casa se llevan a cabo con éxito y no presentan complicaciones. No obstante, al igual que con cualquier otro parto, siempre existe la posibilidad de que algo salga mal que pueda poner en riesgo la salud del bebé y/o de la madre. Por ello, en el caso de que haya una situación de emergencia, es importante que se lleve a la madre a un hospital cuanto antes. Llena el tanque de gasolina del auto y pon muchos productos de limpieza, mantas y toallas. Deberás conocer la ruta más cercana al hospital, incluso podrías ir a modo de práctica.
  4. Escoge el lugar en donde darás a luz. Si bien podrás cambiar de posición e incluso caminar durante gran parte del trabajo de parto, te recomendamos dedicar un lugar especial de tu casa para que sea el lugar final del parto. Procura escoger un lugar seguro y cómodo, muchas madres prefieren su propia cama, aunque también es posible dar a luz en el sofá o sobre una parte suave del piso. Independientemente de la ubicación que elijas, asegúrate de que se haya limpiado recientemente y esté provista de toallas, mantas y almohadas para cuando empiece el parto. También deberás poner una sábana de plástico a prueba de agua que impida que queden manchas de sangre.
    • En caso de necesidad, podrás poner una cortina de baño limpia y seca como protector plástico para las manchas.
    • Si bien será probable que el médico o la matrona los tengan, también te recomendamos tener almohadillas de gasa esterilizadas y broches a la mano para cortar el cordón umbilical.
  5. Espera a sentir las señales del parto. Cuando ya te hayas encargado de todas las preparaciones necesarias, simplemente tendrás que esperar que empiece el parto. En promedio, la mayoría de embarazos suele durar 38 semanas, aunque un parto saludable puede empezar una o dos semana después de pasadas las 38 semanas. Si entras en trabajo de parto antes de la semana 37 o después de la semana 41, acude inmediatamente a un hospital. De lo contrario, prepárate para sentir cualquiera de los signos del inicio de parto a continuación:
    • Si se rompe la fuente
    • Dilatación del cuello uterino
    • Si hay manchas de sangre (secreción de mucosidad de color rosado o marrón con tintes de sangre)
    • Contracciones de 30 a 90 segundos

Dar a luz

  1. Escucha a tu médico o a tu matrona. El profesional de la salud que hayas elegido para tu parto en casa está capacitado y certificado para traer al mundo bebés de manera segura. Escúchalo siempre y esfuérzate para seguir sus instrucciones. Algunas de sus instrucciones podrían intensificar el dolor temporalmente. Sin embargo, su objetivo será ayudarte a dar a luz con la mayor rapidez y seguridad posible, así que procura seguir sus instrucciones lo más que puedas.
    • El resto de nuestros consejos en esta sección son guías generales. Siempre deberás referirte a los consejos de tu médico o de tu matrona.
  2. Mantente en calma y centrada. El parto puede ser una experiencia prolongada y dolorosa, por lo que sentir cierto grado de nerviosismo será casi inevitable. Sin embargo, nunca deberás ceder a los pensamientos de desesperación y desesperanza. Da todo de ti para estar lo más relajada y lúcida posible. Así podrás seguir las instrucciones del médico o de la matrona lo mejor que puedas, cosa que garantizará que el parto sea lo más rápido y seguro posible. Será muy fácil estar relajada si estás en una posición cómoda y respiras profundamente.
  3. Observa algún signo de complicación. Como lo hemos mencionado anteriormente, la mayoría de partos se da sin complicaciones, pero siempre existe la posibilidad de que se dé uno. Si observas alguno de los signos a continuación, acude a un hospital inmediatamente, ya que podrían implicar complicaciones graves que tendrán que tratarse con la tecnología y experiencia apropiadas de un hospital:
    • Rastros de heces en el líquido amniótico cuando la fuente se rompe
    • El cordón umbilical aparece en la vagina antes que el bebé.
    • Tienes sangrado vaginal no relacionado con el sangrado postparto o si este último contiene una gran cantidad de sangre (normalmente es un líquido rosado, marrón o con ligeros tintes de sangre).
    • No sale la placenta después de que haya nacido el bebé o si no sale intacta.
    • El bebé no nace de cabeza.
    • El bebé parece tener dolor de alguna manera.
    • El trabajo de parto no avanza al parto en sí.
  4. Haz que el encargado de tu parto monitoree la dilatación de tu cuello uterino. Durante la primera fase del trabajo de parto, el cuello uterino se contraerá o se dilatará para que el bebé pueda pasar. Al principio, podrías sentir una ligera molestia. Con el tiempo, las contracciones se harán cada vez más frecuentes e intensas. Quizá empieces a sentir un mayor dolor o presión en la parte baja de la espalda o abdomen a medida que el cuello uterino vaya dilatándose. A medida que lo haga, el encargado deberá realizar exámenes pélvicos frecuentes para monitorear su progreso. Cuando se haya dilatado al máximo, o sea a 10 cm, estarás lista para pasar a la segunda fase del trabajo de parto.
    • Quizá empieces a sentir el impulso de pujar, pero el encargado del parto te indicará que no lo deberás hacer hasta que el cuello uterino se haya dilatado 10 cm.
    • A estas alturas, no es demasiado tarde para tomar analgésicos. Si has planificado esta eventualidad y tienes analgésicos a la mano, habla con tu médico o tu matrona para evaluar si son apropiados o no.
  5. Sigue las instrucciones del encargado del parto para pujar. En la segunda fase del trabajo de parto, las contracciones serán cada vez más frecuentes y más intensas. Quizá sientas un fuerte impulso de pujar y si el cuello uterino se ha dilatado por completo, el profesional de la salud te dará luz verde para hacerlo. Comunícate con tu médico o tu matrona e infórmale de cualquier cambio que sientas. Él o ella te indicarán cuándo pujar, cómo respirar y cuándo descansar. Sigue sus instrucciones lo más que puedas. Esta fase del trabajo de parto podría durar un máximo de 2 horas para las madres primerizas, mientras que en madres experimentadas podría durar mucho menos (a veces hasta 15 minutos).
    • No tengas miedo de probar posiciones diferentes: a gatas, de rodillas o de cuclillas. El médico o la matrona querrá que estés en la posición en la que estés más cómoda y te permita pujar con mayor efectividad.
    • Mientras pujes y hagas esfuerzos, no te preocupes por si orinas o defecas por accidente, porque es extremadamente habitual y a la persona que asista el parto no le sorprenderá. Concéntrate solamente en pujar para que salga el bebé.
  6. Puja para que el bebé salga por el canal de parto. La fuerza que ejerzas para pujar junto con las contracciones hará que el bebé se desplace del útero al canal de parto. A estas alturas, el encargado del parto podrá ver la cabeza del bebé. A esto se le denomina “coronación”, inclusive podrás verlo con un espejo. No te frustres si la cabeza del bebe desaparece después de asomarse, porque es normal. Con el tiempo, la posición del bebé cambiará para salir por el canal de parto. Tendrás que pujar con fuerza para expulsar su cabeza. En cuanto suceda, el encargado del parto quitará cualquier resto de líquido amniótico de la nariz y la boca del bebé, y te ayudará a sacar todo su cuerpo.
    • Parto podálico (cuando el bebé nace de pie) es una afección médica que acarrea más riesgos para el bebé, por lo que será necesario acudir al hospital. Hoy en día, la mayoría de partos podálicos se interviene por cesárea.
  7. Cuida al bebé después de dar a luz. ¡Enhorabuena! Acabas de dar a luz en casa con éxito. El médico o la matrona cortará el cordón umbilical del bebé con tijeras esterilizadas. Limpia al bebé con toallas limpias, luego vístelo y arrópalo con una manta limpia y abrigadora.
    • Después de dar a luz, la persona encargada del parto quizá te recomiende que lo amamantes.
    • No bañes al bebé inmediatamente. Al momento del nacimiento observarás que el bebé tiene una cubierta blancuzca. No te preocupes, a esa cubierta se llama vernix caseoso y sirve para proteger al bebé de infecciones bacterianas y para hidratar su piel.
  8. Expulsa la placenta. Después de que el bebé haya nacido, si bien habrá terminado lo peor, no habrás terminado del todo. En la tercera y última etapa del parto, deberás expulsar la placenta, órgano mediante el cual el bebé se alimentaba mientras se encontraba en el útero. Las contracciones leves (tan leves que algunas madres ni las sienten) separan la placenta del pared uterina. Al poco tiempo, la placenta saldrá expulsada por el canal de parto. Este proceso suele durar unos 5 a 20 minutos y a comparación del parto en sí, es una labor relativamente menor.
    • Si la placenta no sale o si no sale entera, ve al hospital. Esta es una afección médica que si no se trata, podría producir consecuencias potencialmente graves.
  9. Lleva al bebé al pediatra. Si tu bebé parece gozar de una perfecta salud después del parto, lo más probable es que así sea. Sin embargo, será importante que después de unos cuantos días de nacer, lleves a tu recién nacido al doctor para que lo examine y así tengas la seguridad de que no sufra de ninguna afección que no pueda detectarse fácilmente. Programa ir al pediatra después de uno o dos días después de dar a luz. El pediatra lo examinará y te brindará instrucciones para cuidarlo.
    • También tú podrías someterte a un examen médico, porque el parto es un proceso intenso y muy exigente. Si no te sientes como de costumbre, lo mejor será que un médico determine la causa.

Consejos

  • Procura tener amigos o una enfermera registrada cerca de ti.
  • Nunca des a luz sola sin la ayuda de un médico o enfermera, porque muchas cosas podrían salir mal.
  • Si puedes, lávate la vulva antes de que el bebé nazca. Hacerlo te ayudará a tener la garantía de que el área esté lo más limpia posible.

Advertencias

  • Si vas a dar a luz en casa, es probable que las enfermeras, tus amigos e incluso los médicos se preocupen un poco. Hoy en día, no es algo muy cómodo, pero trata de comprenderlos si parecen reacios o distraídos. No les hables con brusquedad innecesariamente.
  • Si vas a dar a luz a gemelos y si el primero está en posición cefálica (con la cabeza abajo), pero el segundo está en posición podálica, será una complicación difícil (una pierna empezará a salir mientras la otra permanecerá dentro del útero, por lo se necesitará la experiencia de una matrona, una enfermera o un médico especialmente capacitado para resolver el problema).
  • Si el cordón umbilical queda enredado en el cuello del bebé, si los cordones de los gemelos están enredados o si los bebés está unidos en alguna parte del cuerpo (siameses), será necesario dar a luz por cesárea. Así que no des a luz sin contar con la ayuda calificada.
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