Cómo disciplinar a un niño sin castigo físico

Ser padre es una experiencia desafiante y gratificante al mismo tiempo. Como con cualquier otro “trabajo”, requiere una serie de herramientas para ejecutarlo mejor. Elegir disciplinar a un niño sin castigos físicos puede ser un poco más difícil, porque requiere un poco más de planificación, tiempo y creatividad. Sigue estos pasos para descubrir varias técnicas que puedes usar solas o combinarlas para ser un padre más eficaz.

Pasos

  1. Elige no azotar. Esto puede parecer obvio, pero hay mucha diferencia entre elegir azotar bajo ciertas circunstancias y declarar que nunca azotarás a tus hijos.
  2. Díselo a tu familia y amigos. La mejor manera de expandir esta disciplina sin azotes es dejar ver el buen comportamiento de tu hijo. Proporciona métodos alternativos de educación a tus conocidos si sospechas que alguien azota a sus hijos.
  3. Aprende sobre el desarrollo infantil. Si sabes lo que tu hijo comprende a su edad y comprendes cómo procesa la información, estarás mejor preparado para saber cuándo la disciplina es necesaria y cuándo es mejor ignorar ciertos comportamientos.
  4. Prueba a variar técnicas. Algunas funcionarán mejor para ti que otras.
    • Consecuencias naturales. El concepto básico tras esto es dejar que la naturaleza siga su curso cuando sea apropiado. Algunos ejemplos: si tu hijo se olvida un juguete fuera, se puede perder o estropear. Si se le olvida el paraguas en el colegio, la próxima vez que llueva se mojará. Si se olvida el almuerzo en casa, tendrá hambre al volver del colegio.
    • Consecuencias lógicas. Proporciona consecuencias lógicas cuando no haya consecuencias naturales (como en el caso de hermano A rompe el juguete del hermano B cuando B es mucho más pequeño) o cuando la consecuencia natural puede ser muy peligrosa (como en el caso de un niño corriendo por el medio de la carretera). Dile cuales serán las consecuencias por este mal comportamiento. Castigarles sin un cuento a la hora de dormir o cancelar una actividad planeada puede ser peor que un azote.
    • Distracción. Con los bebés y los preescolares, la distracción puede ser una herramienta útil para cambiar la atención de algo que quieran hacer (y sea inapropiado) a algo más apropiado. Por ejemplo, si un niño quiere saltar en el salón, sugiérele saltar fuera en el trampolín, o ir a dar un paseo al parque (cumpliendo su deseo de estar físicamente activo). Puedes encontrar alternativas para cosas poco apropiadas. La clave está en hacer la distracción atractiva y excitante, y no volver a mencionar la actividad inapropiada para no recordársela.
    • Disciplina positiva. Una técnica que ve el mal comportamiento como una oportunidad de enseñar buen comportamiento. Cuando tu hijo ve que su juguete está roto, puedes enseñarle a cómo ordenar las cosas. También incluye enseñar ejemplos positivos en tu manera de actuar como padre, eliminando lenguaje inapropiado. En lugar de decir “No hagas eso” es mejor que digas “¿Por qué no haces esto en lugar de eso?”
    • El sistema de recompensas. Es un suplemento para otros métodos de disciplina. El sistema de recompensas se basa en que alabes el buen comportamiento (por ejemplo, dándole las gracias por ayudarte con algo, comentar lo bueno que es cuando es silencioso, etc.).
    • El sistema de puntos. Dale puntos por buen comportamiento y quítaselos por mal comportamiento. En algunas casas, los puntos acumulados se intercambian con recompensas. En otras palabras, privilegios basados en el buen comportamiento. Ten cuidado de que tu hijo no empiece a hacer sólo las cosas por los puntos para conseguir cosas.
    • Combina las técnicas o crea las tuyas propias.
  5. Encuentra páginas Web que te apoyen. En algunos sitios se encuentran buenos ejemplos de disciplina e ideas para evitar azotar a tus hijos.
  6. Mantente firme en ello. Si estás acostumbrado a azotar, puede que tardes tiempo en acostumbrarte a las nuevas técnicas.
  7. Revisa los resultados y los comportamientos de tu hijo, considerando lo que funciona y lo que no. Ajusta tus técnicas basándote en esos resultados.

Consejos

  • Si eres un padre que azotaba con anterioridad a sus hijos, puedes notar un empeoramiento del comportamiento antes de que mejore. Esto es normal, ya que el niño está probando si le pegarás o no. Si les disciplinas de una manera adecuada, el comportamiento mejorará en una semana aproximadamente.
  • Los niños aprenden de los ejemplos de sus padres. Los padres que son agresivos con sus hijos hacen que estos sean agresivos. Los padres que se enfrentan a los conflictos de manera positiva causan el mismo efecto en sus hijos.
  • Piensa una variedad de posibles castigos, y castigos de diferentes intensidades, para repetidas ofensas. Si tu hijo es maleducado, no te escucha, hace algo peligroso, no comparte, etc. No hagas una norma diferente para cada situación, porque puede que no te esté escuchando.
  • Cuando sientas la necesidad de azotar a tu hijo, deja que se pase la ira y separa a todos de la situación.
  • Habla directamente, no evites la mirada de tu hijo. Tienes que ser firme, directo e informarle que, sea lo que sea que ha hecho, está mal. No hace falta gritar, sólo habla de manera firme y directa.

Advertencias

  • Tu pareja debe apoyar tu decisión para que sea efectiva. Si no estás seguro, puedes probarlo durante un mes para ver cómo funciona.
  • No azotar no significa no disciplinar. Tienes que ser un participante activo en la disciplina de tu hijo. Esto significa no dejarle salirse con la suya con mal comportamiento, planear posibles castigos con antelación y mantenerlos cuando se porten mal.
  • Puede que algunos familiares cercanos no apoyen tu decisión. Explícales que no vas a ser un padre permisivo, y cuenta ejemplos de cuando has tenido éxito.
  • Haz saber a la gente que no apruebas los azotes, y pide que hagan lo mismo. Prepárate para ofrecer varios métodos alternativos si es necesario.
  • No asumas que la única alternativa a no azotar es no hacer nada. Eso es falso.
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