Cómo cuidar niños

Cuidar a un niño pequeño, ya sea un hermano o el vecino de al lado, requiere algo de práctica, paciencia y comprensión. Con frecuencia, cuidar niños representa un cambio significativo en la vida de los adolescentes jóvenes; esta tarea puede parecer abrumadora, si no se cuenta con una preparación apropiada. Con un poco de planificación y coordinación, esta actividad puede ser agradable y lucrativa. Ve al paso 1 para empezar o consigue consejos más específicos revisando las secciones enumeradas a continuación.

Volverte un cuidador de niños

  1. Asiste a una clase de cuidado de niños. Si bien no es necesaria ninguna acreditación o certificación para poder cuidar niños, es de utilidad conocer algunas responsabilidades y técnicas básicas para el cuidado de niños. Busca clases de cuidado de niños, reanimación cardiopulmonar y primeros auxilios en tu área, para que estés bien preparado y calificado para tu primer trabajo. Estas suelen encontrarse en la Cruz Roja, YMCA y otros centros comunitarios. También puedes leer libros sobre el tema y responder muchas preguntas comunes sobre cómo lidiar con bebés y niños en muchas de las situaciones habituales.
  2. Sé un ayudante para madres. Estar en una casa mientras uno de los padres esté allí te brindará una oportunidad para practicar y ganar experiencia, la cual puedes promocionar. Ayudar a cuidar a tus propios hermanos también es una excelente práctica.
  3. Establece un horario. Como cuidador de niños, es probable que trabajes para ti (en lugar de una compañía) y, por lo tanto, tengas que elaborar y mantener tu propio horario. Si bien esto puede parecer anticuado, llena un calendario con todos tus días y horas libres; de esta forma, cuando un padre te llame para que cuides a sus hijos, sabrás exactamente cuándo estarás disponible.
    • Crear un sistema con códigos de colores puede ser de utilidad para organizar tus días “ocupados” en el calendario.
    • Actualiza tu horario con frecuencia, así no te fijarás dos compromisos a la misma hora por accidente.
  4. Elige el pago que vas a cobrar. Si bien algunos padres tienen en mente una cantidad específica cuando contratan a un cuidador de niños, muchos solicitan que el cuidador les brinde su tarifa por hora. Hay dos opciones para elegir una tarifa: recibir un pago fijo por hora o recibir un pago por cada niño. La primera es mejor para las familias pequeñas, mientras que la segunda es mejor si planeas cuidar a más de dos niños al mismo tiempo.
    • En los EE.UU., los pagos fijos por hora suelen estar entre los $7 y $12 por hora, pero pueden ser significativamente mayores o menores dependiendo de la casa.
    • Los pagos por niño están entre los $4 y $6 por cada niño, y por hora.
  5. Crea una lista de información de salud o seguridad. También necesitarás información personalizada de cada niño (como información sobre alergias), pero debes contar con una lista generalizada de números telefónicos para las “peores situaciones posibles”. Puedes incluir a los siguientes:
    • Control de intoxicaciones
    • Estación de policías
    • Departamento de bomberos
    • Línea directa de enfermería
    • Una persona confiable que tenga hijos (como una tía o un padre) para comunicarte con ella por si surge un caso menor de confusión
    • Cualquier otro teléfono relevante
  6. Promociónate. Si eres nuevo en el cuidado de niños, tendrás que hacer que las personas conozcan tu interés. El boca a boca suele ser la forma más fácil de conseguir un trabajo. Habla con tus vecinos, las personas de la iglesia o las familias de tu escuela que tengan hijos pequeños. Consulta a tus amigos que sean cuidadores de niños si conocen alguna oportunidad de trabajo. Si tienes un hermano mayor que vaya a realizar otro trabajo, comunícate con sus clientes.
    • Siempre es mejor cuidar a los hijos de alguien que conozcas o alguien de quien hayas escuchado por parte de un amigo. Si eres nuevo en el cuidado de niños, podrías elegir solo cuidar a los hijos de las personas que conozcas.
    • Si el boca a boca no funciona, considera promocionarte en tu vecindario. Puedes colocar volantes en las puertas de las casas o enviar correos electrónicos, si tu vecindario brinda una lista de residentes. Si decides promocionarte, primero habla con tus padres. Ellos tienen que estar al tanto siempre que brindes información personal.
    • Elabora un currículum indicando todas las habilidades específicas y experiencia que puedas ofrecer. Por ejemplo, si has asistido a un curso sobre el cuidado de niños, indícalo en tu currículum. Coloca toda experiencia que hayas tenido en el cuidado de niños, incluso si fueron tus hermanos o hermanas pequeños, o tus primos. ¿Has asistido a un curso de primeros auxilios en la escuela? ¿Sabes conducir? Debes colocar todo esto en tu currículum. Antes de empezar, también debes saber la frecuencia o la duración con las que deseas trabajar y cuánto piensas cobrar.
  7. Aprende qué hacer cuando te entrevisten. Es bastante difícil encontrar padres que busquen a un cuidador de niños. El próximo paso (y quizás el más difícil) es hacer que consideren que mereces el trabajo. Es más fácil decirlo que hacerlo. Ahora es el momento de organizar entrevistas para conocer a los padres y sus hijos.
    • Así como tu determinarás si el trabajo es bueno, los padres buscarán conocer todo lo posible sobre ti. Háblales de ti, tu familia, tu escuela y la razón por la que quieres cuidar niños.
    • Prepárate elaborando una lista de preguntas para que sepas que es lo que esperan de ti. Anótalas para no olvidar ninguna pregunta. Las respuestas que te brinden para este tipo de preguntas te ayudarán a decidir si es el trabajo adecuado para ti.
    • Si has entrevistado a la familia y has conocido a los niños, pero aún quieres saber más, recomienda otra visita, para que puedas pasar más tiempo con los niños. La mayoría de los padres estarán felices de que quieras averiguar todo lo posible.
  8. Conoce tu zona de confort y sus límites. Antes de acudir, determina con qué te sientes cómodo y con qué no. Necesitas sentir que tienes el control. Si no estás seguro acerca de un trabajo, es mejor esperar al próximo. Tu seguridad es tan importante como la de los niños que cuidarás. Si este es tu primer trabajo cuidando niños, asegúrate de sentirte cómodo con la familia. Confía en tus instintos y no sientas que tienes que aceptar el trabajo de inmediato. Dile a la familia que necesitas hablar de ello con tus padres antes de comprometerte con el trabajo. El cuidado de los niños es una mejor experiencia para ti y para ellos cuando sabes qué es lo que quieres y lo que esperas.
    • Si sientes que no tienes las habilidades necesarias para cuidar a un bebé recién nacido, no aceptes el trabajo.
    • Si eres alérgico a los animales, podrías tener que rechazar un trabajo si la familia tiene mascotas.
  9. Hazte estas preguntas antes de decidir dar el salto.
    • ¿Disfrutas pasar el tiempo con niños?
    • ¿Estás preparado para cuidar niños?
    • ¿Tienes conocimiento de las necesidades de los niños pequeños?
    • ¿Has asistido a un curso sobre el cuidado de niños?
    • ¿Tienes experiencia en el cuidado de hermanos o familiares jóvenes?
    • ¿Qué puedes ofrecerle a los niños y sus familias?
    • ¿Quieres cuidar niños de vez en cuando o buscas un trabajo constante?
    • Si tus ingresos son un problema, ¿las horas y el pago cubren tus necesidades?
    • ¿A cuántos niños cuidarás?
    • ¿Cuáles son sus edades? El nivel de cuidado varía para cada edad.
    • ¿Los niños tienen alguna necesidad especial? ¿Siguen dietas especiales?
    • ¿La familia tiene mascotas o una piscina?
    • ¿Cuántas horas se espera que trabajes?
    • ¿Qué tienes permitido hacer en la casa (p. ej., usar la computadora, servirte comida y bocadillos, o llevar los tuyos)?
    • Si tienes licencia de conducir, ¿tienes que llevar a los niños en auto?

Prepararte para el trabajo

  1. Consigue la información de los padres y el niño. Cuando llegues a la casa para el trabajo, empieza consiguiendo la información sobre el lugar en el que estarán los padres cuando salgan. Anota sus nombres completos y números telefónicos, la dirección de su destino o destinos, el tiempo estimado en el que estarán de regreso en casa, y un contacto de emergencia. También anota toda la información del niño, como sus alergias (u otra información sobre su salud). Esta lista tendrá que ser más larga y detallada para los periodos de tiempo más largos.
    • Haz que los padres te muestren la ubicación de los suministros y medicamentos de primeros auxilios.
    • Consigue una lista de medicamentos que cada niño necesite o pueda consumir en caso de un accidente o una lesión (como Tylenol para los dolores causados por el crecimiento o un dolor de cabeza).
    • Anota el horario del niño o los niños. La mayoría de las familias cuentan con un horario general (o en ocasiones, más específico) para los eventos del día de un niño. Por lo general, esto incluye a las horas para las comidas, los periodos para ciertas tareas domesticas o de la escuela, y la hora de dormir. Anotarlo con anticipación permitirá que el niño (si es mayor) no pueda engañarte cuando sus padres se hayan ido.
  2. Determina qué actividades están permitidas. Cada casa en la que trabajes será un poco diferente, y es importante determinar qué actividades están permitidas en cada una de ellas. Consulta sobre la televisión, los videojuegos, el uso de la computadora, las horas en las que el niño puede jugar al aire libre y en qué lugares, si sus amigos pueden visitarlo, y sobre muchas áreas de la casa que podrían estar prohibidas. Estas reglas pueden variar para cada niño de la misma casa, dependiendo de su edad, así que asegúrate de especificarlo.
  3. Establece un menú de alimentos para el tiempo que pases allí. Dependiendo del tiempo que estarás cuidando al niño o los niños, podrías tener que alimentarlos con una o dos comidas. Consulta a los padres sobre las comidas que prefieran que cocines y sirvas, y sobre qué alimentos son apropiados como bocadillos. Pregunta sobre todo alimento que esté prohibido; estos suelen ser los caramelos y las golosinas brindadas como postres que los niños podrían pedir cuando sus padres no estén supervisándolos.
    • Debes consultar con sus padres en el caso de que tengan alguna dieta especial, ya sea porque son alérgicos o intolerantes a algún alimento. Por ejemplo, si son celíacos debes evitar que los alimentos de su dieta se contaminen con cereales que contengan gluten (trigo, centeno, cebada y avena).
  4. Averigua cuáles son los castigos apropiados que se emplean cuando el niño se comporta mal. Es bastante probable que el niño que cuides se comporte mal en algún momento. En lugar de adivinar y castigarlo de forma muy blanda o con demasiada severidad, consulta a los padres sobre lo que suelen hacer para corregir las faltas pequeñas. Muchas veces, esto incluye quitarle privilegios o darle un tiempo a solas de castigo. Un padre podría incluso decirte que no debes castigarlo y que, en lugar de ello, debes informarle sobre todas sus faltas.
    • Lo mejor en este caso es informarle a sus padres. Cada quien tiene diferentes criterios para disciplinar.

Observar a los niños

  1. Pasa tiempo conociendo a los niños. Cuidar de niños es tanto un trabajo como una oportunidad para disfrutar la compañía de niños. Los niños serán más receptivos contigo y tus reglas si les agradas, y llegarás a agradarles más rápido si tratas de entablar una amistad con ellos. Habla con ellos, hazles preguntas y bromea para desarrollar una buena relación.
  2. Participa en las actividades que realicen en su hora de juego. Si bien tu trabajo es observar a los niños, debes interactuar con ellos en la medida de lo posible, jugando con ellos. El juego variará según su edad; si vas a cuidar a un bebé, lo único que podrías hacer es hacer muecas y sostener juguetes. Usa tu creatividad con las actividades que se te ocurran para los niños, para mantenerlos interesados y alejados de los problemas. Los juegos sobre situaciones imaginarias son muy divertidos.
    • Haz que los niños se entretengan. Los padres adoran a los cuidadores que ayudan a los niños a divertirse y aprender, y a la vez hacen cumplir las reglas y mantienen la disciplina. Pídeles a los niños que te muestren sus juguetes favoritos. Averigua por medio de los padres y otros cuidadores cuáles son los juegos que los niños de diferentes edades adoran jugar. Haz que los niños salgan al aire libre, si es posible.
    • Jugar con juguetes, juegos de mesa y juegos basados en actividades son buenas opciones para los niños mayores. Pregúntales qué es lo que más les gusta hacer. También puedes llevar algunos de tus juegos y juguetes favoritos, los cuales usabas cuando tenías su edad.
  3. Cuenta historias. A los niños les gustan las historias, e incluso los peores narradores de historias los sorprenderán. Cuenta algunos cuentos de hadas desconocidos que podrían no haber escuchado, como “El zapatero y los duendes” o “Las doce princesas bailarinas”. Incluso puedes emplear las historias como premios.
  4. Desarrolla proyectos divertidos. Si vas a pasar un largo tiempo cuidando a los niños, pueden realizar proyectos que sean divertidos para todos. Considera hacer un proyecto de arte y manualidades o cocinar u hornear una nueva receta (o una de sus favoritas) juntos. Las cajas con mezclas de brownies, galletas y bizcochos son deliciosas. Contar con un producto final hará que sientan que hicieron algo productivo, hará que el tiempo pase y le dará a los niños algo de lo cual sentirse orgullosos.
  5. Llévalos a un área de juegos si los padres están de acuerdo. Los juegos simples como las atrapadas y las escondidas hacen que los niños estén activos y les ayudan a estar en buena forma física (un tema muy importante en estos días). ¡Bailar con ellos también es un ejercicio grandioso!
  6. Revísalos con frecuencia. Los niños no son tan buenos como los adultos para controlar su tiempo, y suelen olvidarse de satisfacer sus necesidades fisiológicas básicas. Revísalos aproximadamente una vez por hora para determinar si necesitan ir al baño o beber agua, o si están cansados o hambrientos. La mayor parte del tiempo, ellos no pensarán en decirte estas cosas, así que siempre asegúrate de preguntarles.
  7. Sigue el horario. Si los padres te han dado un plan básico de actividades diarias, debes asegurarte de seguirlo. Asegúrate de alimentar al niño o los niños a las horas apropiadas para las comidas, hacer que tomen siestas y hagan sus tareas a tiempo, etc.

Evitar los errores

  1. Nunca dejes a los niños solos. Sin importar las circunstancias, tu trabajo como cuidador es supervisar a los niños en su casa, por lo que no debes dejarlos solos. Asegúrate de nunca dejar a los niños solos en la casa. Puedes estar en una habitación diferente, pero definitivamente no debes ir a la tienda para conseguir ingredientes ni salir a caminar sin ellos. Esto aplica incluso en el caso de los niños mayores, salvo que los padres te indiquen de forma explícita que ellos podrían quedarse solos en casa por un periodo corto de tiempo.
  2. No lleves a otras personas a la casa. Nadie debe entrar a la casa en ningún momento durante tu estadía, salvo que los niños tengan amigos cuya visita había sido prevista. No debes recibir a ninguna persona (amigos o familiares) para que pase tiempo contigo mientras deberías estar trabajando. Puedes sentir la tentación de querer invitar a un amigo por la noche, cuando los niños están dormidos, pero incluso esto está prohibido.
  3. No abuses del uso de aparatos electrónicos. El uso de los celulares, las tabletas y las laptops se ha extendido ahora más que nunca; por ello, puede ser fácil caer en la tentación de enviar mensajes de texto a tus amigos o revisar tu Facebook. Al igual que muchos otros trabajos, debes apagar tus aparatos electrónicos o usarlos solo en caso de emergencia. Te van a pagar por cuidar niños, no por hablar con tus amigos.
  4. No dejes que vean películas o programas de televisión uno tras otro. Por lo general, los niños solo pedirán ver películas o programas de televisión y, si bien esto puede ser apropiado en un tiempo corto, verlos por muchas horas puede volverlos perezosos. Si los padres no han establecido un horario máximo para el uso de aparatos electrónicos, trata de que sea dos horas o menos. Los niños disfrutarán tener a alguien con quien jugar, y los padres no pensarán que eres perezoso o descuidado en el trabajo.
  5. Nunca abras la puerta cuando toquen, salvo que esperes a alguien y te hayas cerciorado de que sea esa persona. Observa por la mirilla o la ventana (No abras la puerta) antes de abrir la puerta. La persona que esté en la puerta podría ser un extraño. Pregúntale a los padres si están esperando a alguien antes de que partan.
  6. Limpia antes de que los padres regresen a casa. Si bien en ocasiones los cuidadores se olvidan de la limpieza, una parte importante del cuidado de niños es limpiar lo que ensucien. Es probable que no tengas mucho que limpiar, pero si has cocinado o realizado un proyecto, asegúrate de regresar todo a su lugar. Los padres apreciarán regresar a casa y encontrar todo limpio, y será más probable que vuelvan a contratarte en el futuro.
  7. No dejes que los niños se “salgan con la suya”. Puedes sentir la tentación de querer ser el cuidador “genial” que deja que los niños se salgan con la suya y que los padres nunca se enteren. Recuerda que tú no eres su padre, por lo que en realidad no puedes opinar mucho en lo que respecta a las reglas de la casa. No puedes ser el amigo de los niños en todo momento.
    • Aprende cuándo debes decir no y cuándo permitir algo pequeño, como permitir de vez en cuando que los niños se queden despiertos 15 minutos después de la hora de dormir.
    • Los niños te desafiarán. Desafiar los límites para determinar en qué medida pueden salirse con la suya es una forma normal con la que los niños (incluso los de 1 o 2 años) aprenden y determinan cuál es su situación. Sin embargo, a pesar de que los niños tratan de luchar contra las reglas, en realidad necesitan una estructura y límites, y se desarrollan mejor con ellos. Por esta razón, consulta a los padres para averiguar cuáles son las reglas, luego síguelas, ¡incluso si no estás de acuerdo con ellas! Esto no solo hará que las cosas se mantengan coherentes para los niños, también ganarás su respeto y su confianza.
    • Los mejores cuidadores de niños consideran que el trabajo es, ante todo, una responsabilidad; y en segundo lugar, lo consideran una diversión o una forma de ganar dinero. Pocas cosas son tan gratificantes como saber que te has ganado la confianza y el afecto de un niño.
  8. Siempre puedes llamar a los padres, si necesitas hacerlo. Más vale prevenir que lamentar, y lo más probable es que los padres aprecien tu preocupación.

Deberes básicos para el cuidado de niños

  1. Aprende a cambiar un pañal.
  2. Aprende qué hacer a la hora de dormir. Prepárate para muchos lloriqueos y problemas. En el caso de los niños mayores, necesitas conocer la diferencia entre los problemas reales y las tácticas de retraso. En el caso de los bebés, tienes que asegurarte de que el ambiente para dormir sea seguro. Aquí te brindamos algunos consejos para facilitar la hora de dormir.
    • Avisa a los niños antes de enviarlos a la cama. Puedes permitir que estén despiertos de 10 a 15 minutos después de la hora permitida por sus padres, solo asegúrate de que sepan que es un favor especial. Por lo demás, sé firme con la hora de ir a dormir.
    • Conoce las rutinas a la hora de dormir. Las rutinas para el final del día ayudan a los niños a relajarse y enviarle una señal a sus cuerpos indicándoles que es hora de dormir. Pregúntales a los padres qué suelen hacer antes de irse a dormir. Quizás tengan reglas como no ver televisión ni usar la computadora en la hora anterior a la hora de acostarse. Si suelen leer, hablar en voz baja o escuchar música antes de irse a dormir, sigue la misma rutina.
    • Realiza los pasos básicos. Lleva al niño al baño (o colócale un pañal nocturno). Ayuda al niño a cepillarse los dientes. Pregúntales a los padres qué más es necesario hacer antes de que el niño se meta a la cama.
    • Siempre acuesta a los bebés (y niños) en su espacio designado para dormir (ya sea una cama, una cuna, un moisés, etc.). Esto es importante en particular para los bebés, los cuales pueden lastimarse si su espacio para dormir no es el que debería ser.
    • Asegúrate de recostar a los bebés boca arriba cuando los acuestes. Esto ayuda a reducir el riesgo de que se sofoquen.
    • Antes de colocar al niño en la cuna, retira todo el acolchado en los lados de la cuna. Los bebés no deben dormir con alguien más, así que no te recuestes con un bebé que esté quedándose dormido. No dejes que los bebés pasen mucho tiempo durmiendo en sillas mecedoras o asientos de autos.
    • Dale al niño cualquier objeto que lo reconforte (como chupones, animales de peluche o mantas) y con el que suela dormir. No le des animales de peluche u objetos parecidos a los bebés.
    • Si un niño te llama o te despierta, espera un minuto antes de ir a verlo, ya que podría volver a dormirse solo.
    • Si un bebé no puede volver a dormirse, acarícialo suavemente en los brazos o la barriga. Si el bebé usa un chupón, este también puede ser de utilidad. Averigua cuáles son las tácticas que sus padres usan para calmarlo.
    • Cuando el niño esté en la cama, evita encender luces brillantes, hablar, jugar, etc.
    • Recuérdale al niño que es momento de estar tranquilo y dormir. Sé firme con ese último “buenas noches” y dile al niño “¡duerme bien!”.

Consejos

  • Sé paciente. Los niños podrían no siempre obedecerte la primera vez, ¡pero recuerda mantenerte calmado!
    • Deberás tener más paciencia aún si el(los) niño(s) que cuidas tiene(n) algún tipo de disfuncionalidad como síndrome de Down, parálisis cerebral, autismo, etc. En todo caso infórmate siempre.
  • Si un niño parece estar enfermo o sentir dolor, quédate en la habitación y llama a sus padres si los síntomas continúan.
  • En ocasiones, los niños sienten miedo de los monstruos durante la noche. Si tienes dificultades con los niños, diles que repitan una frase tonta para “deshacerse de los monstruos”, o usa un rociador lleno con agua como un “rociador contra monstruos”. También puedes ofrecerte a revisar su armario, debajo de su cama, detrás de las cortinas y en cualquier otro lugar en el que un monstruo podría ocultarse.
  • Si el niño se levanta, llévalo de regreso a la cama de inmediato. Por lo general, puedes distinguir si un niño en verdad se siente mal o si solo está evitando irse a dormir.
  • Sé bueno con los niños. ¿A quién es más probable que los niños obedezcan y adoren? ¿Al cuidador que se sienta en el sofá a revisar su Facebook o al que es bueno y juega con ellos?
  • Si vas a bañar a un niño que no quiere que entres al baño, ¡probablemente no necesites estar ahí! Solo usa el sentido común. Si decides que es muy joven y necesitas estar allí, lee un libro o una revista para hacer que se sienta más cómodo.
  • Cuando cambies el pañal de un bebé en una mesa de cambiar pañales o un mostrador, asegúrate de contar con todo lo necesario (toallitas para bebés, pañales, talco para bebé, etc.) a la mano, para que no tengas que alejarte para conseguir algo. No dejes al niño solo ni por un segundo, ya que en ese segundo, podría caerse de la mesa.
  • Si la familia para la que estás trabajando cuenta con mascotas, asegúrate de preguntar a los padres si también tendrás que cuidarlas; si debías hacerlo pero no lo has hecho, esto puede traer consecuencias.
  • Si vas a bañar a un niño, no lo dejes solo ni siquiera por dos segundos. Asegúrate de que todo el equipo necesario para bañarlo esté en el baño antes de colocar al niño en la bañera.
  • Asegúrate de que los niños estén dormidos antes de dormirte. Ellos no deben quedarse despiertos y jugando con las cosas mientras duermes.

Advertencias

  • No te duermas cuando cuides a los niños, salvo que los cuides de un día para otro (o si los padres regresarán a casa muy tarde y te lo han permitido). Nunca es bueno dormirse en el trabajo, en especial si los niños que cuidas podrían hacer travesuras y meterse en problemas.
  • Asegúrate de cuidar tus palabras. Los niños aprenden todo. No uses lenguaje soez (malas palabras).
  • Haz que las áreas en las que jueguen sean seguras para niños. Asegúrate de que todos los tomacorrientes estén cubiertos y aleja todos los objetos afilados. Asegúrate de no dejar que los niños se acerquen a los líquidos de limpieza. Mantén alejados todos los tipos de medicamentos, el niño podría pensar que es un caramelo y comérselos. Cierra todas las ventanas. Si vas a cuidar a un niño de 1 o 2 años, mantén cerradas todas las puertas que conduzcan a las escaleras del sótano, y las puertas de todos los baños.
  • Si vas a cuidar a un bebé, solo dale alimentos en porciones del tamaño de su puño, o más pequeñas.
  • Nunca dejes a los niños con extraños, incluso si los niños parecen conocerlos.
  • Recuerda nunca aceptar trabajos con los que no te sientas cómodo, ya sea por la ubicación, la edad o el número de niños.
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