Cómo ser justo

La justicia es un concepto subjetivo que se traduce en una acción justa o adecuada. Ser justo se percibe como una cualidad compleja y excepcional en los líderes y también en las relaciones. A pesar de que el mundo no puede ser blanco y negro o bueno y malo en todas las circunstancias, puedes aumentar tus posibilidades de ser justo dándole a otras personas el tiempo y la consideración que se merecen.

Ser un jefe justo

  1. Somete a todos tus trabajadores a las mismas normas. Desde luego, puede ser difícil no tener favoritos en el centro de trabajo. Es posible que haya un trabajador que siempre te escucha, te elogia e incluso te trae bocadillos horneados, mientras que otro puede ser un poco más frío y distante. Sin embargo, esto no quiere decir que sea justo que permitas que el trabajador más agradable salga del trabajo una hora más temprano y, en cambio, hagas que el menos amigable se quede hasta tarde. Si quieres ser justo, tienes que revisar tus prejuicios en contra de los diferentes trabajadores y asegurarte de que todos reciban el mismo trato.
    • Pregúntate por qué favoreces a un empleado y no a otro. Si es porque sientes que algunos de tus trabajadores menos favorecidas no ponen el esfuerzo que esperas, entonces es mejor conversar abiertamente con ellos al respecto, en lugar de darles un trato más severo.
    • Si tienes favoritos, entonces los trabajadores que no gozan de tu preferencia pensarán que eres injusto y se sentirán resentidos al trabajar para ti. La imparcialidad fomenta un ambiente positivo y de apoyo; tener favoritos es desalentador.
  2. Sé un líder dando un buen ejemplo. Si quieres ser un jefe justo, entonces tienes que ser un modelo a seguir para tus trabajadores. Tendrás que ser un modelo de lo que quieres ver reflejado en ellos, en términos trabajo arduo, entusiasmo y capacidad de trabajo en equipo. Si les dices una cosa y actúas de una manera completamente distinta, entonces no te respetarán y no creerán que los tratas de manera justa. Si quieres ser justo, entonces no puedes ser estricto con tus trabajadores y permisivo contigo mismo.
    • Si les dices que es importante que lleguen al trabajo a las 9 en punto, pero te apareces por lo menos media hora tarde, entonces creerán que es injusto que los regañes por una tardanza.
    • Si suspendes a un trabajador por holgazanear, pero te la pasaste haciendo llamadas telefónicas personales o parloteando en la cocina toda la tarde, entonces no demostrarás ser justo.
    • Si tus trabajadores piensan que no eres justo, será más probable que se resientan contigo.
  3. Establece las reglas. Otra manera de ser un jefe justo es hacer que las reglas sean muy claras. Muchas veces, cuando los trabajadores creen que su jefe es injusto, es porque no entienden sus expectativas. Si fijas ciertas cuotas de producción, diles lo que esperas en lugar de enojarte o decepcionarte cuando no cumplen tus expectativas. Si tienes objetivos específicos para un nuevo proyecto, escríbelos para que sepan lo que buscas y no adivinen.</ref>
    • Cuanto más expectativas escribas, más claras serán tus reglas. Si tienes un documento, un correo electrónico, un informe o cualquier escrito que puedas consultar cuando tus trabajadores te hagan preguntas sobre tus expectativas, entonces las reglas parecerán menos arbitrarias y más justas.
    • Si has cambiado las reglas y expectativas, es justo dejar que tus trabajadores las conozcan con anticipación, en lugar de sorprenderlos después con los cambios. Apreciarán tu honestidad y sentirán que eres más justo.
  4. No dejes que tus prejuicios personales afecten tus decisiones. Si quieres ser justo, entonces tienes que permanecer lo más objetivo posible al momento de contratar nuevos trabajadores, despedir a los trabajadores actuales, delegar responsabilidades, asignar proyectos o, simplemente, manejar tu día en el trabajo. No es correcto escoger personas que se parezca más a ti al contratar candidatos. Tienes que escoger a los más calificados; no debes despedir a una persona solo porque no te llevas bien con ella, sino porque su desempeño fue pobre. Es importante autoevaluarte y asegurarte de administrar tu negocio de una manera justa.
    • Desde luego, es imposible ser completamente imparcial. Aún así, adoptar el hábito de autoevaluarte a lo largo de los procesos de toma de decisiones podría ayudarte a ser más justo. Si prefieres a un candidato para el puesto en lugar de otro, pregúntate a ti mismo si es porque piensas que es la persona más calificada o porque fue la que más te elogió. Si no estás satisfecho con el informe que presentó uno de tus trabajadores, pregúntate si es porque tienes problemas con él.
  5. Deja que la voz de tus trabajadores se oiga. Aunque ser el jefe significa que debes establecer las normas, si quieres ser justo, entonces tienes que dejar que ellos también te digan sus impresiones y recomendaciones. Reserva un tiempo para reunirte con ellos de forma individual, pedirles recomendaciones cuando sea necesario y darle importancia sus opiniones y sentimientos. No es bueno ser demasiado blando, pero escucharlos puede establecer un entorno más justo y ayudarte a administrar tu lugar de trabajo sin problemas.
    • Si reservas tiempo para tus trabajadores, entonces pensarán que eres una persona justa. En lugar de actuar todo el tiempo como si estuvieras demasiado ocupado para dialogar con ellos, haz un esfuerzo para escuchar sus opiniones sobre el funcionamiento de la empresa. Así harás que se sientan mejor con respecto a ser escuchados.
    • Si impones reglas y mandatos sin tomar en cuenta los conocimientos y las ideas del trabajador en absoluto, entonces podrías forjarte una reputación de jefe injusto. Desde luego, a veces sólo tú sabes lo que es mejor para tu empresa y no puedes dejar que los trabajadores la administren en tu lugar. Sin embargo, si sabes que un trabajador podría tener un gran entendimiento de una determinada situación y decides ignorarlo, tu decisión podría parecer injusta.
  6. Discúlpate si has cometido un error. El hecho de que seas el jefe no significa que nunca cometerás errores. Si has perjudicado a algún trabajador, cometiste un descuido o te equivocaste durante el día de trabajo, entonces lo más justo es pedir disculpas. Si ocultas tus errores bajo la alfombra, entonces todos creerán que no es justo que los sometas a estándares elevados sin ser responsable por tus propios errores.
    • Si has cometido un descuido colosal que afecta a varios trabajadores, entonces es posible que tengas que pedir disculpas en una reunión. Mostrarte consciente de ti mismo y deseoso de cambiar es mucho mejor que actuar como si nunca te equivocaras. Si tus trabajadores ven que tienes un fuerte sentido del bien y del mal, pensarán que eres justo.
  7. No deje que la imparcialidad te consuma. Aunque ser un jefe justo es una cualidad importante para mantener a tus trabajadores contentos y para operar tu empresa sin problemas, un estudio demuestra que la "justicia procesal", es decir, eliminar los prejuicios personales en situaciones que involucran a los trabajadores, asegurarte de tomar en cuenta las recomendaciones, evitar atajos y así sucesivamente, ha demostrado causar fatiga mental a los directivos. Debes ser justo, pero también debes asegurarte de no dejar que tu deseo de ser un líder justo te agote o no serás capaz de tomar decisiones acertadas para tu empresa. Ser justo es importante, pero también lo es tomarte un tiempo para relajarte.
    • Para prevenir la fatiga, asegúrate de descansar lo necesario, comer alimentos rejuvenecedores, tomar descansos durante la jornada de trabajo y tratar de evitar pensar en el trabajo después de las 7 p.m. Te sentirás lleno de energía y no dejarás de ser un jefe justo.

Ser un maestro justo

  1. Dales a todos la oportunidad de hablar. Si quieres ser un maestro justo, entonces tienes que dejar en claro que respetas las opiniones y las ideas de todos tus estudiantes. Si solo haces participar a los mismos tres estudiantes o descartas los comentarios de alguien que batalla más que el resto, entonces podrías forjarte una reputación de maestro injusto. Si no dejas que los estudiantes más tímidos o más problemáticos tengan la oportunidad de hablar, entonces harás que ya no quieran participar en tu clase, porque sentirán que no los tratas de manera justa.
    • Ten en cuenta que permitir una gama amplia de opiniones en tu salón de clases también hace que se cree una mejor experiencia de aprendizaje para todos los estudiantes, incluso para los que no aportan mucho. No es justo dejar que solo unos cuantos de tus estudiantes favoritos se expresen.
    • Practica llamar a los estudiantes que no han levantado la manos y pregúntales qué opinan. Aunque se debe proceder con cautela con los más reservados, el establecimiento de esta norma puede hacer que todos se sientan más responsables en el aula.
  2. Sé consciente de cuál es tu reacción con cada estudiante. Es posible que creas que eres justo en el salón de clases, pero si miras en retrospectiva, tal vez te des cuenta de que no reaccionas de forma justa con todos. Lo ideal es que seas receptivo con lo que cada uno tiene que decir, que hagas una pausa para esperar una respuesta y que les des opiniones positivas y aliento a todos por igual. Cuando vuelvas a casa, pregúntate cuál fue tu reacción con cada estudiante y piensa si hay algo que podrías haber hecho para ser más justo.
    • Podrías incluso pedirle a otro maestro que te observe y te dé su opinión honesta. Podrías darte cuenta de que pasas el doble de tiempo con algunos, mientras descuidas a los demás. Aunque algunos necesitan más ayuda que otros, lo justo es darles a todos un poco de tu tiempo y de tu atención.
  3. Encuentra algo que elogiar en todos tus estudiantes. Si realmente quieres ser justo, entonces tienes que aprender a ver lo bueno en todos y cada uno de ellos. Podrías tener un estudiante cuyo rendimiento es tan malo en la clase que te hace sentir que lo único que puedes hacer es criticarlo, pero debes trabajar más duro para encontrar algo que elogiarle, ya sea su atención a los detalles o su capacidad de trabajar bien con los demás. Si quieres ser justo, entonces tienes que demostrarle a cada uno que él o ella se merece solo lo mejor.
    • Tómate el tiempo para reunirte de manera individual con los estudiantes y deja que aquellos que tienen problemas sepan que también tienen fortalezas.
    • Elogiar a los estudiantes en clase puede hacer que se sientan mejor consigo mismos, siempre y cuando elogies a todos en algún momento. Sin embargo, menospreciarlos delante de todo el mundo puede ser perjudicial para su autoestima y no es un comportamiento justo.
  4. Asegúrate de poner calificaciones justas. A veces, puede ser difícil poner calificaciones justas cuando ya tienes una idea de quiénes tienden a rendir más y quiénes siempre se quedan en el rango de la "C". Sin embargo, debes esforzarte por leer cada trabajo como si no supieras quién lo escribió e, incluso, establecer categorías de calificación para que tus notas no se basen en caprichos o en "corazonadas", sino en el hecho de se cumplan o no de una serie de criterios. Calificar de forma justa es uno de los aspectos más importantes de ser un maestro justo.
    • Trata de pasar el mismo tiempo corrigiendo cada trabajo. No pases más tiempo leyendo los trabajos más destacados en lugar de usarlo en los que realmente podrían aprovechar tus comentarios.
    • Trata de no encasillar a los estudiantes. Alguien que normalmente escribe trabajos que obtienen una "B" es perfectamente capaz de conseguir una "A" y no debes hacerle creer que no puede mejorar al dejar de reconocerlo si hace un mayor esfuerzo.
  5. Debes saber que tratar a los estudiantes de una manera justa no siempre significa tratarlos por igual. Cada niño es diferente y tiene diferentes fortalezas y problemas. Al imponer reglas en el aula y tratar con diferentes niños, debes saber quiénes son como personas y, al mismo tiempo, tratar de ser justo. A pesar de que se necesita más trabajo para llegar a conocer a todos y cada uno de tus estudiantes, y a sus padres, este paso adicional es lo que puede ayudarte a ser un maestro justo y razonable.
    • Por ejemplo, si un niño realmente se olvidó de la tarea en su casa por primera vez, mientras que otro tiene el mismo problema por quinta vez, ambos no deben recibir el mismo trato.
    • Aunque no se puede inventar excusas para los demás, cuando tus estudiantes se portan mal, tratar de buscar las causas de su comportamiento. Tal vez sepas que uno de ellos tiene problemas con el divorcio de sus padres y se porta mal debido a eso; saberlo puede ayudarte a trabajar con el niño para garantizar su éxito.
  6. Evita tener favoritos. Aunque puede ser difícil no tener favoritos cuando trabajas como maestro, tienes que esforzarte para eliminar la mayor cantidad de prejuicios y ser un líder en el salón de clases. Incluso si un estudiante trabaja duro y te trata muy bien, no puedes llenarlo de elogios y descuidar a otros que necesitan tu atención. Si alguno es problemático, debes hablar con él o ella de forma individual, pero no seas cruel en el salón de clases.
    • Si tienes favoritos, entonces te forjarás una reputación de no tratar a los estudiantes de manera justa y dejarán de respetarte.
    • Los niños que no son tus favoritos pueden sentirse desalentados de esforzarse en tu salón de clases, ya que creerán que simplemente no podrán tener éxito.

Ser un padre justo

  1. Sé comprensivo. Una de las cualidades más importantes de un padre justo es la voluntad de ser comprensivo. Si quieres tener éxito como padre, entonces tienes que hacer un esfuerzo para entender realmente lo que ocurre en la mente de tu hijo, en su vida en la escuela y en sus relaciones amistosas. A menudo los niños se portan mal por razones que no son evidentes en absoluto y es posible que tengas que esforzarte para ponerte en los zapatos de tus hijos y entender de dónde provienen sus problemas.
    • Antes de castigarlos o imponer una regla nueva, tómate un tiempo para pensar en cómo lo afectará. Es justo que tomes en cuenta cómo se podrían sentir antes de tomar acciones.
  2. Escucha las necesidades de tus hijos. Si quieres ser un padre justo, entonces es importante que escuches a sus hijos. Es posible que pienses que simplemente se ha portado mal y podrías sentirte frustrado con él o ella, pero muchas veces, el problema va mucho más allá. Si realmente quieres ser justo, entonces debes sentarte y hablar sobre lo que le sucede y por qué se porta mal en casa o en la escuela. De esta manera podrás ser justo y llegar a la raíz del problema.
    • Escuchar a tus hijos también puede ayudarte a demostrarles lo mucho que te importan y que te esfuerzas para saber lo que ocurre en sus mentes, en lugar de sólo imponer reglas.
    • Desde luego, algunos días estarás demasiado cansado para escuchar. Sin embargo, asegúrate de darles el tiempo que se merecen y de escucharlos de verdad. Guarda tu teléfono o tu computadora del trabajo y préstales toda la atención que necesitan.
  3. Dale a cada uno de tus hijos lo que necesita. Ser justo no significa tratarlos a todos por igual; significa tratarlos de manera justa. Uno de tus hijos puede ser mucho más sociable que el otro, ser más temperamental o tener más problemas en la escuela. Si realmente quieres ser justo, entonces debes asegurarte de darle a cada uno la atención que necesita y establecer normas y directrices razonables para cada uno de ellos.
    • Cada niño es único, de modo que tratar a todos los niños por igual no es justo en realidad. En lugar de eso, préstale atención a las necesidades reales de tus hijos y ayúdalos.
  4. Evita decirles que "la vida no es justa". Aunque muchos padres recurren a esta frase cuando se sienten frustrados con sus hijos, debes evitarla. De lo contrario, harás que tengan menores expectativas sobre el mundo y puedes influir en ellos para convertirlos en personas más pesimistas. Cuando tu hijo te diga: "¡No es justo!" En lugar de decirle simplemente: "La vida no es justa", tratar de explicarle el razonamiento detrás de tus decisiones o conversa con él sobre sus sentimientos, si es apropiado.
    • Debes evitar decirle "La vida no es justa" y, a la vez, dejar en claro que el mundo no gira su alrededor. Lo ideal es que ellos sientan que son capaces de alcanzar su máximo potencial en un mundo relativamente acogedor, pero sin llegar a consentirlos demasiado ni hacerles creer que pueden conseguir todo lo que quieran.
  5. Deja en claro las reglas de tu casa. Si quieres ser un padre justo, entonces tienes que ser muy claro con respecto a tus expectativas sobre tus hijos. Infórmales cuando no tengan permiso para salir, cuánto tiempo podrán ver la televisión, lo que esperas que hagan en la escuela y las tareas que deben completar todos los días. Si has establecido las reglas, entonces tienes que ser coherente y adherirte a ellas, asegurándote de que todos tus hijos se sometan a un cierto estándar. Si cambias alguna regla, explícales tu razonamiento, para que no se sorprendan.
    • Una de las maneras más fáciles de ser justo es recordarles las reglas de tu casa. Si se meten en problemas por hacer algo pensando que tenían permiso, entonces será más probable que te digan: "¡No es justo!"
    • Si tienes hijos de edades muy variadas, es natural que el hijo mayor tenga más privilegios que el más joven. Asegúrate de explicarlo de la mejor manera posible, de modo que el hijo más pequeño no sienta que eres arbitrario ni que tienes favoritos.
  6. Sé un buen modelo a seguir. Para ser un padre justo, tienes que esforzarte por hacer lo que predicas, de modo que tus hijos comprueben que vale la pena escuchar tus reglas. Desde luego, habrá algunas reglas que no se apliquen en tu caso, como ir a dormir temprano, pero cada vez que esperes un determinado comportamiento de tus hijos, debes demostrarlo tú primero, si quieres ser justo.
    • Si les dices que traten a los demás con amabilidad, pero tú tratas a tus vecinos o a los extraños de una forma irrespetuosa, si les dices que limpien, pero tú dejas tu cocina hecha un desastre, y así sucesivamente, entonces los vas a desconcertar y pensarán que tu mensaje es confuso.
    • Tus hijos pensarán que eres un hipócrita si impones reglas que tú mismo no sigues.

Consejos

  • Si tratas de ser justo en el trabajo, lee sobre leyes laborales. La mayoría de estados tienen leyes laborales para tratar de mejorar la equidad y eliminar la discriminación de raza, sexo u otros factores. Cumplir estas leyes hará que tu decisión sea más correcta y rehusarte a seguirlas por lo general será ilegal.
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