Cómo cuidar a una tortuga de caja

Las tortugas de caja son tortugas de tierra que pueden cerrar completamente su caparazón. Son pequeñas criaturas independientes y fascinantes que solo adultos o niños muy responsables deberían cuidar. Esto se debe a que sus necesidades son muy complejas; además, al ser reptiles, no les gusta interactuar o que las acaricien, a diferencia de los cachorros o gatitos. Pero si quieres llevarte a casa esta pequeña criatura escamosa y encantadora, entonces es necesario que sepas cómo brindarle el mejor cuidado posible. Para ello, comienza con el paso 1.

Consigue una tortuga de caja

  1. Busca tu tortuga en un grupo local de rescate de tortugas o en una sociedad protectora de reptiles. Busca en internet para ver si hay una de estas organizaciones en tu zona o averigua en la facultad de biología de las universidades de tu localidad. Hay muchos reptiles abandonados que necesitan un buen hogar. No apoyes a las tiendas de animales, sobre todo porque algunas tiendas obtienen tortugas de la cacería ilegal incrementada en pantanos u otros hábitats de tortugas.
    • Las tiendas de mascotas casi siempre venden tortugas capturadas de sus hábitats naturales, por eso, es mejor buscar criadores y vendedores en páginas web de buena reputación. Otra opción es buscar organizaciones de rescate que tengan tortugas en adopción.
  2. Busca un buen veterinario experto en reptiles. Para ello, averigua en sociedades protectoras de reptiles o en internet. La mayoría de veterinarios no saben mucho acerca de reptiles u otros "animales exóticos" ya que están preparados principalmente para tratar mamíferos. Evita consultar con veterinarios comunes y corrientes cuando tu tortuga se enferme. Los perros y gatos son "el pan de cada día" de un veterinario promedio. En cambio los veterinarios expertos en reptiles han adquirido su experiencia como parte de una "obra de amor" y valen su peso en oro. Visita a tu veterinario una vez al año, ya sea que tu mascota esté sana o enferma.
  3. Decide si quieres mantener a tu tortuga en el interior o en el exterior. Ambas opciones tienen sus beneficios. Si la crías en el interior de tu casa, puedes tenerla en un acuario de vidrio grande que podría ser fácil de mantener. Si la mantienes en el exterior, tienes que construirle un recinto de madera grande (o comprar uno). Ten en cuenta que es más fácil cuidarla en el interior porque no tendrás que salir al exterior o preocuparte sobre cosas como la temperatura, otros animales o elementos que puedan afectar a tu tortuga. Sin embargo, las tortugas están acostumbradas a estar al aire libre y se sentirán más felices si viven afuera.
    • Incluso si decides criar tu tortuga en el exterior, no debes dejarla andar libremente por tu jardín, ya que es muy peligroso y estará propensa a sufrir ataques de otros animales.

Construye un hogar para tu tortuga

  1. Haz un recinto al aire libre para tu tortuga. Construye el recinto de 1,2 m por 1,8 m (4 pies por 6 pies) como mínimo para una sola tortuga de caja y más grande si tienes más tortugas. Usa tablas de madera con bordes lisos de 30 cm (12 pulgadas) de ancho. Sobre cada esquina, adhiere un pedazo de madera triangular que conecte cada lado. Esto dará mayor estabilidad a las paredes y formará un borde impidiendo que la tortuga salte, ya que siempre tratan de saltar por las esquinas.
  2. En vez de eso, considera la posibilidad de hacer un recinto en el interior para tu tortuga. Si eliges el acuario de vidrio, entonces compra un acuario de al menos 150 l (40 galones) de capacidad. También puedes hacer una jaula de madera contrachapada o de concreto. Las paredes deben ser lo suficientemente altas como para que la tortuga no escape. Si son lo suficientemente altas (al menos 60 cm, es decir 2 pies), así ya no necesitas una tapa. Pero si tienes una tapa, asegúrate de que haya suficiente ventilación para que la tortuga pueda respirar. En vez de un acuario de vidrio, también puedes optar por tinas Rubbermaid. Estas tinas y cajas de madera son mejores porque sus bordes son oscuros, así que tu tortuga no se asustará o estresará debido a las distintas actividades que pueden llevarse a cabo en la habitación en la que se encuentra.
    • Reviste el fondo de la jaula con arena, barro o virutas de madera mezcladas con turba. Esto se conoce como sustrato húmedo. Si el sustrato es seco, la piel de tu pobre tortuga podría rajarse.
    • Coloca una bombilla incandescente de 75-100 watts con un reflector ubicado en un borde de la jaula, ya que las tortugas necesitan luz para mantenerse abrigadas. Si tu habitación normalmente está a 24-27 °C (75-80 °F), entonces no necesitas la bombilla, pero sí debes poner la jaula cerca de una ventana para que la tortuga reciba luz solar durante al menos 2-6 horas al día, teniendo cuidado de que no escape.
    • Los tanques son más difíciles de limpiar que los recintos de madera, así que ten cuidado a la hora de hacerlo.
  3. Consigue el sustrato adecuado. El sustrato debe estar en el fondo del recinto y debe proveer a tu tortuga de la humedad y el cuidado que necesita. Para las tortugas criadas al aire libre, usa una mezcla de mantilla y hojas, asegurándote de que tu tortuga tenga un lugar para escarbar y esconderse, y que haya suficiente barro para su hibernación. Tienes que cambiar el barro alrededor del escondite de la tortuga mientras se humedece, evitando que se congele. Para tortugas criadas al interior, usa bolitas lisas de conejo y mezcla el sustrato diariamente para mantenerlas ventiladas. También puedes usar virutas de madera o sustrato especial para reptiles si no quieres fabricar tu propio sustrato.
    • No olvides rociar el recinto todos los días para mantener húmeda a tu tortuga.
    • Algunos confían ciegamente en el sustrato "Bed a Beast" mientras que otros están en contra. Consulta con un veterinario o un experto en tortugas antes de tomar una decisión.
  4. Limpia con frecuencia el recinto. Ya sea que críes a tu tortuga en el interior o en el exterior, es importante mantener limpio su ambiente. Tienes que limpiar su arena al menos una vez a la semana, cambiar su agua diariamente y luego limpiar toda la jaula una vez al mes usando líquido lavaplatos y algunas gotas de lejía (solo asegúrate de que el líquido no contenga amoniaco). Saca a la tortuga antes de limpiar y asegúrate de que no queden restos de detergente antes de volver a poner la tortuga para que no le afecten los químicos de la mezcla.
  5. Acondiciona el terrario de la tortuga. Puedes poner plantas comestibles como la menta, grama o hierbas aromáticas como el tornillo o cebollino. Hazle un parque de juegos con troncos pequeños para que pueda escalar, macetas para que se esconda, rocas para que descanse y por supuesto un bol con agua para que se moje y beba de él. Una parte del terrario debe recibir directamente la luz solar (especialmente en la mañana para que tu tortuga se abrigue y tenga ganas de comer) y otra parte debe permanecer bajo la sombra. Ponle un montón de grama cortada que debes humedecer diariamente, ya que a las tortugas les encanta la grama para escarbar y dormir.
    • Puedes hacer esto ya sea que tu tortuga esté en el exterior o en el interior.
  6. Dale a tu tortuga abundante agua. Este tipo de tortugas adora chapotear en el agua, así que construye una piscina pequeña para que tu tortuga juegue. No olvides cambiar el agua diariamente. Si la tortuga está en el interior, entonces debes mojarla todos los días para evitar que se seque mucho. No son las mejores nadadoras del mundo, pero si se encuentran al aire libre, debes construirles un estanque grande para que naden. Al igual que las personas, a algunas les encanta nadar una hora diaria mientras que otras prefieren simplemente caminar por el agua.
    • No olvides mantener el agua temperada.
    • Asegúrate de que la tortuga pueda salir fácilmente del agua.
    • Pon el agua en un plato, cacerola, vaso o bol, pero asegúrate de que el recipiente sea de al menos 5 cm (2 pulgadas) de profundidad, suficiente para que la tortuga entre completamente. Ten cuidado con que no sea tan profunda y le sea difícil nadar.

Cuida a tu tortuga

  1. Alimenta con frecuencia a tu tortuga. Las tortugas adultas necesitan comer al menos 3 o más veces por semana mientras que las más jóvenes deben comer diariamente. Debes alimentarla en la mañana con una mezcla de frutas, verduras y proteínas (50-75% de la alimentación de una tortuga joven proviene de la proteína y el 10-20% para las tortugas adultas). Todas las verduras deben lavarse y cortarse en trocitos. Además, es necesario que la alimentes con abundante vitamina A. A continuación se presenta una lista de alimentos que las tortugas adoran comer:
    • Proteínas: caracoles, babosas, saltamontes, gusanos de tierra, grillos, pericotes, comida enlatada para perros, cigarras o cochinillas.
    • Frutas: tomates, uvas, mangos, melones, higos, peras, fresas, ciruelas, nectarinas, frambuesas y manzanas.
    • Verduras: col rizada, repollo, espinaca, lechuga de hoja roja, col china, camotes, zanahorias, champiñones, dientes de león y calabacines.
    • Alimentos que contienen vitamina A: ratones, verduras amarillas, verduras de hoja verde, comida espolvoreada con carbonato, lactato, citrato o gluconato de calcio (debes hacer esto cada 2-4 semanas si la tortuga no está consumiendo suficiente vitamina A).
      • Si tu tortuga es terca y no quiere comer, dale alimentos rojos, amarillos o naranjas, o animales vivos para estimularla. Aliméntala cuando esté más activa, es decir, en la mañana o al atardecer. También puedes rociar la jaula con un poco de agua antes de alimentarla.
  2. Dale a tu tortuga suficiente luz solar y calor. Tu tortuga necesita recibir directamente la luz del sol para metabolizar la vitamina D3 y evitar la carencia de calcio. La luz que pasa a través de un vidrio no sirve de nada. Se recomienda que tu tortuga reciba directamente la luz del día al menos 12-14 horas al día, además de otras fuentes de luz y calor. El recinto del interior no debe bajar de 15 °C (60 °F) y debe estar entre 21-27 °C (70-80 °F) durante el día.
    • Apaga las luces durante la noche, pero no olvides proveerle de calor (por ejemplo, una almohadilla eléctrica), si es necesario.
  3. Debes saber si tu tortuga está enferma. Si tu tortuga está enferma, es necesario que sepas reconocer de qué padece lo más pronto posible para que puedas llevarla al veterinario. A continuación se presenta una serie de síntomas que debes reconocer:
    • Cambios en su alimentación o conducta por más de 2 semanas
    • Manchas grises o blanquecinas en su caparazón o piel
    • Suavización del caparazón
    • Caparazón seca o descascarada
    • Piel seca, descascarada o transparente
    • Piel con un matiz rojo
    • Secreción nasal
    • Bultos o hinchazón, en especial cerca de las orejas
    • Espuma o secreción por los costados de la boca
  4. Prepárate para su periodo de hibernación. Tu tortuga va a hibernar aproximadamente durante cuatro a seis meses de frío invierno, dependiendo de dónde vives. Antes de su periodo de hibernación, llévala al veterinario experimentado en reptiles para un examen general. El veterinario es el más indicado para aclarar todas tus dudas respecto a la hibernación. Asegúrate de que tu tortuga esté fuera de peligro y que su agua se conserve caliente durante este periodo.
  5. Trata con cuidado a tu tortuga. A las tortugas no les gusta que las toquen mucho, pero aun así puedes construir una relación con tu tortuga sin necesidad de acariciarla. Las tortugas muerden si no están contentas, ¡y vaya que duelen sus mordidas! Si la tratas con cuidado, confiará en ti y te apreciará. Aliméntala diariamente a la misma hora y no tardarás en establecer una rutina y tu pequeña criatura escamosa te esperará. Mientras más se conozcan, más fuerte será su relación.
    • Si tienes que cogerla, no dejes que sus pequeñas patas se sacudan en el aire. Sostenlas con una de tus manos para que se sienta segura. Simplemente disfruta mirándola moverse y tratando de cazar desde lejos. Estará más activa en la mañana y al atardecer.
    • A veces les gusta comer de una cuchara, pero no permitas que se acostumbre demasiado a eso.
    • Si crías a tu tortuga en el interior, sácala al exterior cuando haga buen tiempo. Pero asegúrate de ponerla en un recinto al exterior sin perderla de vista, ya que puede huir con facilidad. Esto animará a tu tortuga, pero no dejes que se estrese debido al cambio de ambiente.
    • Lávate las manos antes y después de manipular a tu tortuga o sus recipientes, así mantendrás alejados a los gérmenes y harás feliz a tu tortuga.

Consejos

  • Las tortugas de caja son famosas por ser fugitivas. Ten cuidado de no dejar ninguna ruta de escape en su hábitat, ya que pueden escalar y escarbar. Te sorprenderá su habilidad para escapar.
  • Alimenta a tu tortuga con zanahorias.
  • Si la tortuga no quiere comer, tiéntala con los alimentos más deliciosos para tortugas: lombrices (a las tortugas les atrae su movimiento) y fresas (a ellas les encanta su olor).
  • Usa lámparas UVA y UVB si mantienes tu tortuga en un terrario.
  • No la dejes en el terrario a menos que se esté recuperando de una enfermedad o si no puede hibernar y tienes que mantenerla dentro de la casa.
  • Antes de traer a casa una tortuga, consulta con un veterinario experimentado en reptiles.

Advertencias

  • Lávate bien las manos con un jabón antibacteriano después de manipular tortugas o cambiar su agua. Su excremento podría contener salmonela y, a menos que lo mandes a analizar en un laboratorio, no te darás cuenta.
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