Cómo eliminar una emoción negativa

Lo que resistimos, persiste. Naturalmente queremos evitar el dolor y eso incluye nuestros sentimientos. Tratar de alejar una emoción puede funcionar por un tiempo, pero estas tendencias pueden empeorar el dolor al final. En lugar de ello, es mejor identificarlo, enfrentarlo y comenzar a esforzarte para tener una manera más positiva de pensar. Si bien es cierto que es difícil cambiar la manera de pensar y sentir, afortunadamente tú eres la persona que controla la forma en que te sientes.

Afrontar la emoción

  1. Encuentra la raíz de la emoción negativa. No la causa, sino la raíz. No porqué te sientes así, sino porqué eliges interpretar esta situación de forma negativa. ¿Has heredado esta forma de pensar? ¿Hubo un momento en tu pasado en el que la puedas precisar? ¿De dónde proviene esta ansiedad?
    • Te brindaremos un ejemplo más claro: digamos que tu amiga Marie te llamó gordo a tus espaldas y ahora no puedes dejar de sentirte feo y mal. Algunas personas tomarían esta situación y se molestarían con Marie, ¿pero por qué te sientes de esta forma?
    • Nos sirve de ayuda reconocer que una emoción proviene de la inseguridad o de una relación anterior (incluyendo la que tienes con tus padres) o de un momento estresante en tu pasado. Cuando nos entendemos a nosotros mismos, solemos darnos un poco más de holgura. Las emociones negativas se suelen asociar con lo desconocido; sin embargo, tienen menos poder cuando sabemos de dónde proviene.
  2. Conoce cómo se siente tu cuerpo. Algunas personas tomarán el paso anterior y dirán "No tengo idea de dónde viene esta emoción o porqué me siento de esta forma". No hay ningún problema con eso. Ten en cuenta a tu cuerpo si esa es tu respuesta (e incluso si no la es). Desde luego, tu mente envía señales al cuerpo, pero también funciona al revés. ¿Estás cansado? ¿Estresado? ¿Te duelen los músculos? ¿Eres hormonal? ¿Has comenzado a tomar un nuevo medicamento? Con frecuencia, los problemas físicos se manifiestan emocionalmente sin que nos demos cuenta.
    • Trata de comenzar a respirar rápida y superficialmente por alrededor de quince segundos. Luego, aguanta la respiración. ¿Cómo te sientes? Lo más probable es que si no te sientes un poco nervioso, al menos te sientes un poco intranquilo. Esto debe demostrarte que la próxima vez que sientas una emoción negativa, fíjate si algo de la razón de eso se encuentra en tu cuerpo y fíjate qué puedes hacer para hacer que desaparezca.
  3. Deja que pase. Terminarás pensando en un elefante rosado si alguien te dice que no lo hagas. Es alocado esperar que tu mente haga lo contrario. Desde luego, es posible que estas emociones desaparezcan un poco si te indicas que se tienen que contrarrestar y que no son aceptables. Sin embargo, luego regresarán. Deja que pasen, en vez de luchar contra estos; siéntelos. Deja que pasen. Esta es la única forma de que desaparezcan.
    • Piensa la última vez que algo estaba en la punta de tu lengua. Es probable que te haya molestado varias veces hasta que a) recordaste lo que era o b) lo olvidaste (hasta ahora). Esa es la forma en que se programan a los humanos. A pesar de que puede parecer un poco ilógico, una manera asegurada de deshacerse de una emoción es de sentirla.
  4. Escucha y reconoce tus pensamientos. Es ridículo decirte que dejes de tener pensamientos negativos y de dejar de sentirte así; esa no es la forma. En lugar de ello, toma ese pensamiento, escúchalo, acéptalo y ten uno nuevo y mejor al final. Este proceso nuevo y mejorado de pensamiento hará que la emoción sea menos irritante, más aceptable de sentir y causar mucho menos estrés.
    • Por ejemplo, digamos que te ves en el espejo y te sigues sintiendo feo debido al comentario de Marie. El pensamiento de "Nunca seré bonito" pasa por tu mente. Después de eso, la voz más lógica dentro de ti grita "¿Cuán cierto es ese pensamiento? ¿Quién serías sin ese pensamiento? y ¿Desde cuándo puedes predecir el futuro?".
      • Entablar un diálogo puede algunas veces traer a luz que este pensamiento es solo eso: un pensamiento. La mayoría de nuestros pensamientos no guardan relación con la verdad y con la forma en que nos sentimos en cierto momento. Es solo un video que pasa por nuestro cerebro y que necesita que se detenga.
  5. Solo vive en el presente. ¿Cuántas veces has imaginado que una situación resultaría mal y de verdad sucedió así? Es probable que nunca. Por ello, todo el tiempo que pasaste preocupándote por el futuro fue en vano. Cuando te veas acribillado con una emoción negativa, da un paso hacia atrás y enfócate en el presente. Enfócate en lo que está en frente de ti. La mente humana flota; ingresa ahora en el presente de modo que la emoción negativa se pueda disipar por su cuenta.
    • Todas las personas hemos escuchado, más veces de las que podemos contar, que la vida es corta. Esta frase sigue siendo cierta cada vez que se dice. Pasar la vida sintiendo emociones negativas es un desperdicio. Si el mundo se acabara mañana, ¿este proceso de pensamiento te llevaría a algún lado? o ¿arruinaría un buen momento? Nuestro proceso de pensamiento se reorganiza por su cuenta cuando vemos lo ridículo que nos comportamos.

Reeducar a tu cerebro

  1. Fíjate en tus vicios. Muchas personas lidian con las emociones negativas mediante el alcohol, las fiestas, el fumar, los juegos de azar o alguna combinación de malos hábitos. Estas personas desvían la forma en que se sienten en realidad y tienen un comportamiento con angustia. Tus vicios tienen que irse para comprender esta emoción y hacer que desaparezcan para siempre. Estos no te causan nada positivo.
    • Para otras personas, estos vicios provocan los sentimientos negativos. El alcohol conduce a tener malas decisiones y estas conducen a la desdicha que a la misma vez conduce al alcohol. Otras veces el ciclo es un poco menos obvio, así que las personas no notan la conexión. Se tiene que deshacer del hábito sin importar si la emoción se engendra del vicio o viceversa.
  2. Deshazte del apoyo. Para muchos de nosotros, las emociones negativas son un apoyo y son satisfactorias. Suene loco, pero logramos sentirnos cómodos con estas. Cada vez que alguien dice "¡Buen trabajo!", pensamos "No, no fue tan grandioso", y algunos de nosotros lo decimos en voz alta. Por ello, da un paso atrás y piensa en tu forma de pensar. ¿Cómo puedes sentir que esta emoción negativa es reconfortante? ¿Cómo es satisfactoria para ti?
    • Por ejemplo, la mayoría de nosotros somos personas que se preocupan mucho. Analizamos demasiado un evento hasta cansarnos. Odiamos hacerlo, pero no podemos evitarlo. Si realmente lo odiamos, uno pensaría que nos detendríamos, ¿verdad? Sin embargo, no lo hacemos. Esa preocupación nos hace sentir que nos preparamos. En realidad, no podemos predecir el futuro y no estamos mejor de lo que estaríamos sin la preocupación.
    • Debido a que este paso puede ser un poco difícil de asumir, descansa por un segundo la próxima vez que comiences a sentir esta emoción. ¿Estás acostumbrado a esta? ¿Te da miedo ser una persona feliz o contenta? ¿Cómo puedes demostrarte que no consigues nada de esto?
  3. Comprende que tus pensamientos no te definen como persona. Esta es la mejor parte: tú fabricas todos tus pensamientos en su totalidad. Desde luego, algunos de estos son ideas que las personas te han dicho, pero tú eres la persona que las repite. ¿Qué quiere decir esto? Esto quiere decir que eres el conductor de este tren y de lo que dices. No tienes que pensar de esta forma si no lo quieres.
    • Cuando veas que tus pensamientos y tú son diferentes, será más fácil ver que estos no son necesariamente verdaderos. Es más fácil ver que pensar que eres aburrido es diferente de ser aburrido. Ver la diferencia te permite salir de ti para tener una perspectiva mayor.
    • Nuestros pensamientos son pequeñas acciones efímeras que se disparan en nuestras neuronas. Son el resultado del programa de televisión que vimos anoche, lo que desayunamos y lo que nuestros padres nos dijeron cuando éramos niños. Realmente nos encargamos de nuestro propio programa. Esto tiene que ver con nuestros cuerpos, con nuestros patrones e incluso con nuestra cultura, en vez de guardar relación con la realidad.
  4. Practica la dedicación. Cuando hayas visto que a estos pensamientos les falta algún sentido de poder (después de todo, son pensamientos), será hora de comenzar a actuar. ¿Cuál es el primer paso? Practica la dedicación. Esto quiere decir ser consciente de la forma en que te sientes, observar tu mente y saber cómo y cuándo direccionarla de nuevo cuando se pierda, lo cual sucederá en ocasiones.
    • Para ello, trata de meditar. Si no te gusta escalar una montaña, pasa algunos días con monjes y siéntate por algunas horas con las piernas cruzadas, tómate unos quince minutos más o menos del día, acuéstate y ten un bien merecido momento para ti mismo. Los ejercicios de respiración profunda y el yoga son útiles.

Fomentar el positivismo

  1. Encuentra un escape. Es probable que hayas notado una o dos veces cuando estás muy ocupado que no has tenido tiempo para pensar. Bueno, los escapes y los pasatiempos pueden lograrlo. Tu mente se enmaraña tanto que haces que las emociones negativas aparezcan.
    • Además, desarrollas una habilidad. Esta habilidad puede hacerte sentir más orgulloso de ti, contento y genial. ¿Mencionamos que hacer lo que disfrutas libera endorfinas, lo que te hace sentirte más feliz? Esto fundamenta más la razón de aprender un pasatiempo que querías aprender, ya sea pintar, cocinar, hacer un blog, jugar al fútbol, aprender artes marciales o convertirte en fotógrafo profesional.
  2. Escribe tus emociones negativas. Incluso con toda una conversación positiva contigo mismo y unos nuevos pasatiempos, las emociones negativas aparecerán naturalmente en ocasiones. Cuando eso suceda, algunas personas notan que es útil escribirlos. Te brindaremos algunas maneras de escribirlos y de luego asegurarte de que nunca regresen:
    • Escríbelos en una hoja de papel y luego quémala. Suena a cliché, pero puede ser efectivo. Si quieres, puedes agarrar las cenizas y esparcirlas al viento.
    • Compra crayolas o crayones y utilízalas en la ducha. El color de estas desaparecerá con el agua. A medida en que te laves, escribe lo que te molesta y las palabras desaparecerán con la corriente de agua. Es posible que luego tengas que fregar un poco la pared de la ducha, pero valdrá la pena.
    • Invierte tu dinero en un producto como el tablero de Buda. Esto es un caballete que se coloca encima de un recipiente con agua. Sumerges tu pincel en el agua, pintas el caballete y las líneas se evaporan lentamente.
  3. Practica la autocompasión. No es fácil cambiar tu manera de pensar. Has estado ocupándote de esta por años. Sin embargo, no puedes cambiar la forma en que respondes a estos pensamientos y sentimientos. En resumen, puedes respetarte mejor y demostrar un poco de simpatía. Lo que te hace fuerte no es el contener todo en tu interior, sino el liberarlo.
    • Sentir que eres débil, triste y vulnerable es otro juicio que tienes de ti. ¿Cuál es el objetivo de eso? Comprende que eres un humano y bríndate algo de mérito; te lo mereces.
  4. Ten en cuenta que no estás solo. Todos nosotros tenemos emociones negativas que no solo nos avergüenzan, sino que deseamos que desaparezcan. En realidad, 21 millones de niños y adultos reciben el diagnóstico de depresión cada año. Es más, la depresión es la causa principal de impedimento en las personas de entre 15 y 44 años de edad.
    • Si no puedes controlar los pensamientos negativos y te afectan todos los días de tu vida, es prudente buscar una ayuda. Es posible que la terapia sea lo que necesitas. Recuerda que no se trata de que estés enfermo o de que necesites ayuda, sino que de que buscas mejorarte.

Consejos

  • Imprime estos consejos y revísalos por algunos días mientras estés calmado. De esta forma, cuando tengas sentimientos negativos, no tendrás que pasar por la molestia de encontrarlos.
  • Recuerda la frase del doctor Stephen Covey en su libro de "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva" y en el que indica "Cuando resistes una emoción, vive. Cuando permites una emoción, muere". Sin embargo, el doctor en esta frase no sugiere que actúes en base a una emoción solo para sentirla completa y finalmente.
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