Cómo dejar de tomar bebidas gaseosas

Si eres una persona que toma de ocho a más vasos de gaseosa al día, en vez de ocho vasos de agua, entonces tal vez sea momento de un cambio. Las bebidas azucaradas son una de las sustancias que se relacionan de manera directa con ganar peso, al contener una buena porción del consumo diario de calorías. Una explicación posible sería que consumes calorías sin sentirte satisfecho. Dado que los beneficios de perder peso de una gaseosa dietética se han cuestionado, cada vez más personas consideran renunciar por completo a sus adoradas gaseosas. Continúa leyendo si te gustaría dar el primer paso para convertirte en una persona más saludable al excluir la gaseosa de tu vida.

Consolida tu determinación de dejarla

  1. Establece las razones por las que dejarás de tomar gaseosa. Existen diversas razones y cualquiera de ellas puede hacer que vivir sin gaseosas sea una opción atractiva:
    • Reduce el consumo de cafeína
    • Reduce el consumo de azúcar
    • Evita el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa
    • Limita la carbonatación
    • Limita los edulcorantes artificiales
    • Reduce el consumo de ácido, el ácido fosfórico presente en las gaseosas más oscuras es perjudicial para la salud de los huesos y ablandan el esmalte dental.
    • Ahorras dinero. Si sumas cuánto dinero gastas en gaseosas durante un mes, podrías tener suficiente para un fondo de jubilación.

Encuentra sustitutos

  1. Súrtete de sustitutos. El agua es el reemplazo más saludable y barato de la gaseosa; sin embargo, el síndrome de abstinencia por dejarla y el gran cambio a tomar agua puede significar predisponerte para el fracaso. La mejor forma de renunciar a cualquier tipo de adicción es dejarla poco a poco, pero revisa los números. Algunos jugos de fruta tienen más calorías y son más costosos que la gaseosa, lo que puede frustrar las metas que acabas de fijar. A continuación, algunos sustitutos de la gaseosa recomendados:
    • Agua saborizada
    • Jugo
    • Agua con gas o agua mineral con gas
    • Jugos con agua mineral (jugos carbonatados)
    • Bebidas para deportistas
    • Té helado (por ejemplo, té verde helado) o té
    • Agua mentolada con limón
    • Alternativas a la leche (soya, almendra, avellana, cáñamo, avena, arroz, etc.)
    • Agua con stevia (edulcorante sin calorías)

Permanece al tanto de reducir tu consumo de gaseosa

  1. Controla tu consumo de gaseosa. Calcula la cantidad de gaseosa que tomes a la semana con la mayor precisión posible (esto es muy importante para el siguiente paso). ¿Tomas gaseosa cuando almuerzas en el trabajo, entre clase y clase, mientras te relajas frente a la televisión? Calcula la cantidad de calorías que acumules solo por tomar gaseosa. Para tener una idea de cómo el gas podría afectar tu peso, calcula la cantidad de calorías que deberías consumir por día y mira la cantidad que consumas por la gaseosa. Para muchas personas, esta es una observación poderosa que podría darte la motivación que necesites para cambiar este hábito.
  2. Desarrolla un programa para dejarla. Sin importar la cantidad de gaseosa que tomes a la semana, reduce la cantidad al 25% por una semana, después al 50% en la siguiente y así sucesivamente.
    • Poco a poco aumenta el consumo de los sustitutos que elijas.
    • Asegúrate de seguir consumiendo la misma cantidad de líquido (sino más); de lo contrario, podrías deshidratarte, lo que dificultaría aún más dejar la gaseosa.
  3. Compra cada vez menos gaseosa a la semana. Si tomas mucha gaseosa en casa, esto será más fácil de hacer. Si no compras gaseosa, no sentirás el impulso de tomarla cuando la tengas en casa.
    • Si tomas mucha gaseosa de las máquinas expendedoras, no lleves muchas monedas contigo. Si llevas muchas monedas, podría ser el momento de que empieces a pagar otros artículos con estas para no sentir la necesidad de gastar ese dinero en las máquinas de gaseosa.
    • Si alguien que vive contigo adora tomar gaseosa, pídele que la esconda para que no la tomes. Esto puede parecer un poco extraño, pero al final valdrá la pena.
    • Empieza a comprar latas de gaseosa de 237 ml (8 oz) en vez de latas de 355 ml (12 oz). Puedes hacerlo con facilidad al reducir tu consumo de gaseosa al 33%. También, evita comprar botellas grandes de 2 a 3 l, ya que solo son invitaciones permanentes a tomar más gaseosa de lo que deberías.
  4. Prepárate para abstenerte de cafeína. No subestimes el poder adictivo de la cafeína. Si casi todas las gaseosas que tomas contienen cafeína, puedes experimentar dolores de cabeza y otros síntomas de la abstinencia durante una semana, especialmente si reduces tu consumo de gaseosa de manera drástica. Igualmente, si dependes de la dosis de cafeína y de azúcar que te brinda la gaseosa para ayudarte a aguantar el día, es probable que te sientas más cansado mientras tu cuerpo se adapte a no tener "estimulantes" carbonatados.
  5. Adopta un enfoque gradual si es necesario. Si los síntomas son muy drásticos, cambia tu programa, de manera que abandones tu hábito de forma más gradual.
  6. Recuerda siempre tu objetivo para que sea más fácil recordarlo. Escribe una nota que diga algo así como "Toma agua" y pégala en un lugar donde la puedas ver. Evita las frases negativas como "No tomes gaseosa". Solo tienes que decirle a un niño de tres años que no haga algo para averiguar a qué se debe. La respuesta es que una frase que te indique no hacer algo implica algo de correcto en la oración. Tu cerebro no puede ayudar, pero ¡imagina hacer la mismo que trates de evitar!
    • Otra forma muy efectiva de recordar que una botella de 591 ml (20 oz) equivale a 17 cucharaditas de puro azúcar es llenar botellas vacías con esa cantidad de azúcar y guardarlas en lugares en los que acostumbras tomar gaseosa (el refrigerador, en tu escritorio, etc.).
    • Si generalmente tomas de la lata, averigua la cantidad de azúcar que contiene cada lata, colócala en una bolsa hermética y ponla sobre una lata vacía. Ver todo ese azúcar puede ser una lección para recordar lo que realmente tratas de evitar.
  7. Calcula la cantidad de azúcar que contiene una botella o lata en particular, hazlo al mirar la etiqueta de información nutricional para saber cuántos gramos de azúcar hay por porción. Si tienes una balanza, pesa la cantidad de azúcar. También puedes recordar que hay 4 gramos de azúcar por cucharadita rasa. Repítelo con cada porción que haya en el recipiente (revisa la etiqueta) y verás cuánto azúcar consumes por cada botella o lata.

Consejos

  • Si sientes la necesidad de tomar gaseosa, entonces haz algo útil; si estás ocupado, el tiempo pasará hasta que estés lo bastante sediento para querer té o agua.
  • No dejes de tomar gaseosa de manera drástica. Esto puede llevarte a dejar el azúcar. Empieza al reducir lentamente tu consumo hasta dejarla por completo.
  • Si quieres algo dulce o un bocadillo, una opción saludable es la fruta, o una o dos galletas. La fruta contiene importantes nutrientes, e incluso las galletas no implican un riesgo tan significativo para la salud como la gaseosa.
  • Recuerda que tomar gaseosa de vez en cuando está bien. Todo con moderación.
  • Otro buen sustituto es una botella rellenable con agua y una bolsa de té de hierbas o de sabor a frutas. No necesitas hervirla. Solo introduce una bolsa de té, llénala con agua cuando te vayas a trabajar, tendrás una bebida sabrosa de ingredientes naturales, sin azúcar ni calorías.
  • Ten en casa un enfriador de agua.
  • Toma agua con mayor frecuencia. Si te acostumbraste a tomar gaseosa en la cena, reemplaza la lata de gaseosa por un vaso con agua. De esa forma, iniciarás un hábito más saludable.
  • No tomes bebidas energéticas, ya que son igual de adictivas y poco saludables que la gaseosa.
  • Compra una botella rellenable. Cuando tienes algo listo para llevar, incluso si es para llevarlo a otra habitación, ¡es muy útil!
  • Prueba el agua con gas como sustituto. Tiene la misma lata y efervescencia para imitar tu hábito con la gaseosa pero es menos costosa y no contiene ingredientes poco saludables.

Advertencias

  • Si quieres tomar bebidas para deportistas, ¡ten cuidado! Las bebidas para deportistas tienen electrolitos que tu cuerpo necesita después de hacer ejercicios, pero si las tomas sin haberte ejercitado, los electrolitos en exceso no serán buenos para ti. No solamente es mala, sino que te puede producir infarto, pues acelera tu organismo.
  • Aunque el jugo de fruta es más saludable que la gaseosa, no debes tomarlo en exceso, ya que contiene un poco más de azúcar que una gaseosa normal. El azúcar contenido en el jugo de naranja es un azúcar más saludable que el de la gaseosa, pero aun así se debe tomar con moderación (no más de un vaso por día). Además, una fruta (en lugar de jugo) es más saludable.
  • Cualquier cosa que tomes o comas entre comidas alimenta las bacterias en la boca. Después de que las bacterias digieren la sustancia alimenticia, eliminan ácido en los dientes. ¡Este ácido provoca caries! Por lo tanto, limita el consumo de alimentos y bebidas (distintas del agua) entre las comidas.
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