Cómo ser la mujer perfecta

El desarrollo personal es un proyecto que dura toda la vida. Las cosas que haces y la manera en que las haces te permitirán lograr la “perfección”. Independientemente de que el objeto de tu inspiración sea una mujer en particular o las cualidades específicas de una variedad de mujeres, puedes buscar la perfección al desarrollar tus características tanto externas como internas y al vivir tu vida teniendo un propósito en mente.

Definir la perfección

  1. Evalúa tus modelos a seguir. Piensa en las mujeres que consideres “perfectas”. Elabora una lista de las cualidades que admiras en ellas. Considera todo lo que han hecho en la vida, su manera de pensar con respecto a esta, su filosofía de vida, sus logros, su personalidad, su apariencia física y su estilo. ¿Cuál es el facto en común que tienen todos estos aspectos?
    • Piensa en las mujeres que conoces en la vida real, en las celebridades o en los personajes históricos.
  2. Reconoce tus fortalezas. Piensa en el estado actual de tu vida, es decir, en las cosas que haces, la educación que buscas, los trabajos que tienes, tus relaciones con los demás y tu salud física. También considera tus cualidades personales. Elabora una lista de las cosas que más te enorgullezcan y piensa en algunos ejemplos que demuestren tu manera de ser.
    • Por ejemplo, piensa en lo siguiente: “Soy una buena hija. Llamo a mis padres a diario o una vez a la semana y hablo con ellos pacientemente aun cuando no tengo mucho tiempo”.
    • “Soy diligente. Continuamente hago mi mejor esfuerzo, no recurro a la procrastinación y reviso bien la calidad de mi trabajo”.
    • “Mi cabello es increíble, pues es suave, brillante y largo”.
    • Tu lista de fortalezas y pruebas será subjetiva. Además, son únicas para ti.
  3. Escribe una definición operativa de la perfección. De las fortalezas que posees, ¿cuáles consideras perfectas? Piensa en tus perfecciones y en las de tus modelos a seguir, y escribe unas cuantas oraciones o una lista que consideres que te convertirá en una mujer perfecta. ¿A qué se parece?, ¿qué metas deberás alcanzar para considerarte perfecta?, ¿qué conductas, actitudes y valores adoptarás?
    • Evita palabras tales como “siempre”, “nunca”, “debería” y “debo” (p.ej. “Siempre debo hablar con un tono de voz educado”). Si no se cumplen, estas palabras generan expectativas poco realistas así como decepción, culpa y frustración.
    • Tu definición de la mujer perfecta se aplica a ti. El objetivo del ejercicio no consiste en ser exactamente igual a otra mujer, sino en ayudarte a definir tu versión ideal de ti misma.
  4. Reconoce los puntos en los que deberás crecer como persona. Haz una lista de los aspectos de tu yo actual que creas que te impidan ser perfecta. Todos los seres humanos, incluso alguien “perfecto”, tienen algunos puntos que pueden considerarse como negativos. Recuerda que se trata de una combinación de características positivas y negativas que dan lugar a la “perfección” en una persona.
    • Ten mucho cuidado si alguna de las mujeres que consideras un modelo de perfección es una celebridad actual o una persona con quien interactúas únicamente a través de las redes sociales. Las cuentas de las redes sociales están diseñadas para reflejar únicamente lo que una persona elige revelar. Las imágenes pueden editarse y la gente escoge publicar las mejores partes de sus vidas. Los perfiles de las redes sociales son fragmentos de las vidas de las personas y solo muestran una versión sesgada de la realidad.

Cultivar una personalidad

  1. Amplia tus intereses. Infórmate sobre los diferentes temas o trabajos artesanales. Quizás poseas un talento infundado del que no tenías conocimiento. Revisa el área o escuela de tu localidad en busca de diferentes clubes o sociedades donde puedas interactuar con otras personas que puedan alentarte y enseñarte. Quizás descubras que eres realmente buena para cocinar o para realizar artesanías con madera. Si deseas, comienza con cosas que siempre hayas querido conocer mejor pero que nunca hayas tenido la oportunidad de investigar. Probablemente siempre hayas querido desarrollar tus habilidades para la fotografía o leer literatura clásica.
    • Dedica parte del día a participar en estas actividades. Recuerda que esto debe ser agradable y así tendrás algo que anheles que no te genere estrés.
    • No todos los intereses nuevos en los que te involucres necesariamente te exigirán que salgas de casa y gastar dinero. También puedes buscar documentales o videos en Internet.
  2. Exhibe una actitud positiva. Busca activamente los aspectos positivos de cada situación y persona. Recuerda que lo “positivo” no necesariamente significa “bueno”. Aprender algo de una situación negativa es un aspecto “positivo” pero no hace que tu situación sea “buena”, pues tienes derecho a considerar las cosas como negativas y malas. No obstante, las personas tienden a acercarse hacia los que exhiben una actitud positiva. Tu actitud alegre alentará a los demás a comportarse de la misma manera.
    • Pregúntate lo siguiente: “¿Qué puedo aprender de esta situación?, ¿de qué otra manera puedo actuar la próxima vez para evitar dicho resultado?, ¿qué he logrado con esto?”.
    • Una vez que te formas una opinión negativa de alguien, empiezas a notar cosas en esa persona que confirmarán tu punto de vista e ignoras cualquier cosa que demuestre lo contrario. Si te das cuenta de que piensas en cosas crueles de la otra persona, piensa deliberadamente en ejemplos que hagan que esa opinión negativa desaparezca. También puedes pensar en razones que puedan haberla impulsado a comportarse de una manera que te causó desagrado. ¿Es posible que haya estado cansada o hambrienta?, ¿quizás malinterpretó la situación?
    • Haz un esfuerzo especial por animar a otras mujeres. Es muy fácil sentir ganas de competir con otra mujer en tu camino hacia la perfección. Ignora la mezquindad y apoya a otras mujeres en lugar de intentar sabotearlas. Por ejemplo, si una compañera de trabajo que te desagrada te pregunta si sabes el plazo límite para un determinado proyecto, no la sabotees al darle la fecha incorrecta. Si otra mujer te pide la recepta para un plato que trajiste a una cena, no omitas ingredientes o des proporciones distintas a las que usaste. En lugar de eso, apoya a otras mujeres.
  3. Desarrolla habilidades sociales. Cada vez que interactúes con las demás personas, detente y ponte a pensar en lo que vas a decir y hacer. Realiza una evaluación rápida de las diferentes consecuencias de las acciones potenciales. Procura involucrarte en situaciones donde se requiera habilidades sociales. Interpreta el lenguaje corporal para que puedas evaluar mejor a los demás e interpreta las emociones para que puedas entender mejor la manera en que se transmiten.
    • Identifica los puntos donde necesitas crecer como persona al analizar tu propia conducta. ¿Tienes dificultades para mantener el contacto visual?, ¿tu discurso es demasiado rápido o tu voz, demasiado fuerte cuando te sientes nerviosa?, ¿te paras demasiado cerca de las personas cuando hablas con ellas?, ¿interrumpes cuando los demás están hablando?, ¿te cuesta decir que no?
    • Pídeles a tus amigos o familiares de confianza que sean honestos sin lastimar tus sentimientos con respecto a alguna de tus habilidades sociales que sea necesario mejorar. Los amigos generalmente se percatan de cosas relacionadas con tu conducta que no puedes detectar por tu cuenta. Asegúrate de que la persona a quien recurras tenga buenas habilidades sociales.
    • Enfócate en una o dos habilidades sociales a la vez. Cuando hayas progresado de manera significativa en ellas, prosigue con las demás.
    • También puedes pedirle a un amigo que represente un papel contigo o podrías practicar frente a un espejo.
  4. Controla tus emociones. Aprende a reconocer la forma en que se sienten las emociones en tu cuerpo. Toma en cuenta activamente la forma en que te sientes a lo largo del día. Si te sientes irritable, molesta o tienes alguna otra emoción negativa, intenta identificar la fuente de dicha emoción. Observa tus pensamientos. ¿Qué piensas que te hace sentirte de esta manera? Ten en cuenta que solo porque pienses en algo, no significa que dicho pensamiento sea cierto. Evita descargar cualquier sentimiento negativo en alguien más.
    • Si sientes que estás a punto de quebrarte, respira de manera profunda y calmada. Inhala lentamente por la nariz y exhala gradualmente por la boca. Si es posible, aléjate de la situación, sal de la habitación y busca un lugar tranquilo. Si no puedes salir, bebe un vaso de agua fría o siéntate. Esto te permitirá tranquilizarte.
    • Las emociones no son inherentemente negativas, erróneas o malas. Procesa tus emociones con regularidad a lo largo del día al escribir un diario o hablar con alguien de confianza acerca de los acontecimientos en tu vida. Reprimir las emociones aumenta tus niveles de estrés y te impide resolver los problemas.

Fomentar las relaciones

  1. Cumple las promesas. Recuerda que incluso si no agregas la frase “Lo prometo” cuando digas que harás algo, sigue siendo una promesa. Si dices que harás algo, haz todo lo posible por cumplirlo. Si te das cuenta de que no podrás hacerlo, infórmaselo a la persona con anticipación y discúlpate, explicándole las razones que te impidan llevarlo a cabo. Estas conductas demostrarán que eres confiable y honesta.
    • Fija recordatorios con alarmas en tu teléfono o en tu agenda para que puedas llevar un registro de tus compromisos. Calcula el tiempo que te tomará realizar la tarea prometida. Fija con anticipación tus recordatorios de las fechas en que debes cumplir tu problema a fin de que tengas el tiempo suficiente para recopilar todos los recursos necesarios para completar tu tarea.
  2. Sé proactiva. Esfuérzate por comunicarte con los demás primero y mantenerte en contacto con ellos. Recuerda los eventos a futuro que te mencione para luego preguntarles por ellos más adelante. Hoy en día, las personas aprecian aún más el hecho de que se comuniquen con ellas primero. Utiliza cualquier método que desees para mantenerte en contacto, pero recuerda que escuchar una voz o ver a una persona en la vida real siempre es diferente de interactuar a través de Internet.
    • Sorprende a un amigo o familiar al llamarlo por teléfono.
    • Lleva un registro de los aniversarios y cumpleaños de las personas.
    • Esfuérzate por demostrarle gratitud a alguien que ha hecho algo bueno para ti. Agradécele, envíale regalos o intenta devolverle el favor.
    • Fija un horario para llamar a los familiares y amigos que estén alejados. Quizás no sea posible hacerlo a diario o cada semana. Dedica una hora el fin de semana para que puedas comunicarte con otras personas que no estén en tu vida diaria pero que sean importantes para ti.
  3. Evita contar chismes. Habla bien de los demás a sus espaldas. No te quejes de ellas, esparzas rumores o mentiras. Si alguien más de tu empresa comienza a contar chismes, pídele directamente que se detenga o redirige la conversación hacia otro tema. Estos son algunos ejemplos:
      • “Oye, no hablemos de ella de esa manera”.
      • “Hablemos de algo más”.
      • “¿Cómo va tu proyecto?”.
    • Esto no significa que no puedas hablar de los eventos negativos. Hazlo únicamente si es de tu incumbencia, si te preocupa alguien o si quieres entender lo ocurrido.
  4. Sé confiable y mantén tu disponibilidad. Dedícales un tiempo a tus familiares y amigos. Asegúrate de mantener un equilibrio entre tu vida laboral o escolar y tu vida social. Establece límites para ti al marcarte momentos del día en los que realizarás actividades relacionadas con el trabajo y los momentos en los que estarás con tu familia y amigos. Guarda todos los secretos que te hayan confiado. Si alguien más saca el tema a colación, finge que no sabes nada al respecto.
    • Tómate el tiempo para estar al día con lo que les sucede a tus amigos y familiares en sus vidas. Al igual que necesitas confiar en otras personas, al mismo tiempo debes apoyar a tus seres queridos.

Ocuparte de tu apariencia física

  1. Desarrolla un estilo de vida activo. Mantenerte activa durante todo el día y la semana te brindará enormes beneficios en un ámbito físico y mental. Un estilo de vida activo es la mejor manera de mantener tu cuerpo de la mejor forma posible (en lugar de una gran cantidad de actividad de vez en cuando). Realiza por lo menos 30 minutos de ejercicio aeróbico al día. Debes hacerlo para que tu ritmo cardiaco aumente sin hacerlo de manera tan extenuante que te resulte difícil ejercitarte.
    • No es necesario que gastes mucho dinero para ponerte en buena forma física. Inscribirte en un gimnasio no es el único método para mantenerte sana, aunque definitivamente es una opción. Considera la posibilidad de unirte a un equipo deportivo o de pedirle a un amigo o familiar que te acompañe a trotar. Busca diferentes videos o blogs de expertos en ejercicios y síguelos.
    • Asegúrate de revisar las credenciales de cualquier “experto” a quien sigas. Verifica su sitio web para ver si tiene una capacitación, certificaciones y títulos que lo acrediten. No sigas a alguien que finja ser un experto, pues podrías lastimarte.
    • Si no estás acostumbrada a mantenerte físicamente activa, te tomará más tiempo desarrollar resistencia. ¡No te detengas!
  2. Desarrolla tu propio estilo. Prueba un peinado, maquillaje y formas de vestir diferentes. Considera a tus modelos a seguir como un punto de partida para tener una idea de la moda. Si algunos de ellos son estilistas o celebridades, observa el estilo de que tienen actualmente.
    • Busca tutoriales en Internet para diferentes tipos de maquillaje. El maquillaje mejora tu belleza natural, pero también puede servir para crear apariencias que resalten los rasgos faciales que admiras, tales como los ojos grandes o una nariz delgada.
    • Mantente dentro de tu presupuesto. No exageres ni intentes comprar una copia de cada atuendo que tenga tu modelo a seguir. Considera la posibilidad de comprar maquillaje de imitación de las grandes marcas. Solo utiliza tu modelo a seguir a modo de inspiración. La moda cambia continuamente, pero tu estilo siempre deberá ser único.
  3. Sigue una rutina de cuidado del cabello y de la piel. Experimenta con diferentes mascarillas faciales y capilares de origen natural para encontrar la que más se adecúe a ti. Por lo general, estas mascarillas contienen ingredientes que puedes encontrar en tu cocina. Investiga en Internet para encontrar los ingredientes que se adecúen a tu tipo y condición de piel.
    • Realiza una prueba de tu piel utiliza una mascarilla casera.
    • A la larga, las mascarillas comerciales pueden ser más económicas, pues las caseras probablemente no duren mucho tiempo. Solo compra productos para el cuidado de la piel que hayan sido probados en la piel humana y que estén hechos en empresas de renombre.
    • Si tu piel te causa muchos problemas, acude a un dermatólogo certificado. Este especialista podrá aconsejarte qué cremas y productos serán los más adecuados para ti, y crear una rutina especial para tu caso.
  4. Mejora tu postura. Asegúrate de sentarte con la espalda recta. Al ponerte de pie, mantén el mentón en posición recta, los hombros hacia abajo y atrás, y la espalda recta mientras mantienes alineados los talones y los dedos de los pies. Tu columna vertebral deberá crear una curva natural en forma de S. Si sientes dolor, es posible que estés esforzándote demasiado o podrías tener un problema con la espalda. En esos casos, es mejor que acudas al médico. Si debes levantar algo del suelo, flexiona las rodillas en lugar de doblar la columna para recogerlo. De esta manera, evitarás una lesión lumbar. Realiza ejercicios de estiramiento regulares en caso de que algunos de tus músculos estén tensos y te impidan corregir tu postura.
    • Mirarte al espejo puede ayudarte a adoptar una postura adecuada. Cuando veas que estás en la posición correcta, intenta analizar lo que siente tu cuerpo para que cuando no estés frente al espejo, sepas cómo modificar tu postura.
    • La forma en que te comportes representará la manera en que te sientes contigo misma y con los que te rodean.
    • Tener una postura correcta también te ayudará a mejorar y mantener tu salud, y reducirá las probabilidades de sentir cansancio.

Alcanzar tus ambiciones

  1. Identifica tus metas. Piensa en lo que quieres lograr a largo plazo. Piensa en tus metas en lo concerniente a tu educación, tu profesión y tu familia. Divídelas en pasos lógicos al pensar en cuáles tendrás que alcanzar primero con la finalidad de seguir adelante. Aplica este principio a todas tus metas al dividirlas en pasos más manejables. Asegúrate de que tus metas sean específicas, mensurables, basadas en el tiempo y alcanzables. De esta manera, podrías medir tu progreso y evitar decepcionarte en caso de que no cumplas con metas que eran poco realistas desde un principio.
    • Si te sientes especialmente inspirada por tus modelos a seguir y quieres alcanzar una meta similar a las suyas, lee sus biografías. Analiza sus metas y la forma en que las alcanzaron. Es posible que parte de esta información no esté disponible y tengas que realizar tu propia investigación. Por ejemplo, si quieres probar suerte en la industria de los cosméticos, deberás investigar los diferentes métodos para hacerlo. Considera la posibilidad de ponerte en contacto con maquilladores locales o con personas que diseñen maquillajes para que te brinden una mayor orientación.
    • En ocasiones, los planes no resultan exactamente como lo esperado debido a circunstancias que van más allá de tu control o porque surge algo más sobre la marcha que te inspira. Eso es normal; solo encuentra otra forma de alcanzar tu meta. Al elaborar tu plan, deja un margen para los contratiempos. Si investigas sobre la historia de tu modelo a seguir, descubrirás que las cosas no siempre le salieron bien en su vida.
    • Considera la posibilidad de dedicarte toda una tarde a elaborar tu plan a largo plazo.
  2. Reúne los recursos necesarios. Haz una lista de lo que necesitas para alcanzar tus metas. Calcula la cantidad de recursos que necesitarás. Ten en cuenta que la cantidad de dinero que gastes dependerá de la magnitud de la meta que te propongas. Revisa tu presupuesto y determina si hay formas de reducir los costos. Considera la posibilidad de comprar artículos de segunda mano o de alquilarlos en lugar de comprarlos. Por ejemplo, si tu presupuesto no es muy alto y quieres estudiar una carrera, considera la posibilidad de adquirir libros de segunda. Si tu meta es un proyecto a gran escala que supera tu presupuesto, como fundar una panadería, puedes solicitar un préstamo a un banco o pedirle a tu familia te que apoye financieramente.
    • Analiza tus alternativas en Internet o al consultar con otras personas que quieran alcanzar metas similares para que te den consejos acerca de cómo financiaron u obtuvieron los recursos que necesitaban. No permitas que la falta de recursos te detenga.
  3. Solicita ayuda. Podría haber algunas cosas que necesites alcanzar y en las que no tengas experiencia. Pídeles a otras personas que te ayuden en caso de que tengas dificultades para alcanzar tus metas o sepan que poseen conocimientos que podrían beneficiarte. Estas personas pueden enseñarte formas nuevas de hacer las cosas y transmitirte esas habilidades. Por ejemplo, si quieres dar un examen importante pero no estás seguro de qué material de estudio necesitas, pregúntale a alguien que haya obtenido una buena calificación en él para que te brinde algunos consejos útiles.
    • Considera la posibilidad de recurrir a amigos y familiares o a fuentes externas. Busca a personas que posean conocimientos en el campo de tu interés.
    • No olvides agradecerles y demostrarles tu gratitud, ya sea al hacer algo amable por ellas o al devolverles el favor en caso de que necesiten ayuda.
  4. Lleva a cabo tu plan. Comienza a poner en práctica tu plan ahora y evalúa tu progreso. Como tus metas están basadas en el tiempo, deberás seguir un calendario, lo que te permitirá saber si vas por el buen camino. En ocasiones, suceden cosas que están fuera de tu control y tus planes pueden retrasarse. No lo tomes como una excusa para darte por vencida, pues no significa que tu progreso se haya detenido. Busca soluciones a tus problemas y considéralas en tus planes. Recuerda la forma en que tu meta hará que tú y tu vida sean perfectas.
    • Cuéntales tus planes a las personas de confianza. Pídeles que te apoyen y te alienten moralmente.

Aceptarte

  1. Acepta el hecho de que siempre tendrás defectos. Incluso las mujeres en tu lista de “mujeres perfectas” tendrán defectos. Un defecto no es algo que te vuelva desagradable o despreciable. En lugar de eso, siempre tendrás alguna forma de desarrollarte a nivel personal. Cuando veas un defecto, busca formas de mejorar como persona.
    • Repite las siguientes afirmaciones positivas a diario y antes de salir de casa:
      • “Me acepto, y mejoro al aprender y al educarme. Me acepto a mí misma”.
      • “Me apruebo a mí misma, trabajo duro a diario para alcanzar mis metas. Me apruebo a mí misma”.
  2. Perdónate. Recuerda que el pasado es el pasado. Si cometes algunos errores, date cabida para seguir adelante. Tus actuaciones pasadas no definen tu futuro. Si actualmente estás haciendo algo que te causa dolor, comienza a sustituir esa conducta con una alternativa que te otorgue paz mental. Esto puede ser difícil, pues reemplazar los hábitos toma tiempo.
    • Habla con alguien acerca de cómo te sientes con respecto a las cosas que te cuestan dejar atrás. Otras personas pueden brindarte perspectivas diferentes y alentarte a seguir adelante.
  3. Crea un buen sistema de apoyo. Rodéate de personas que te den afirmaciones positivas y te alienten a ser la mejor versión de ti misma. Aléjate de aquellos que te desanimen y te reprendan continuamente. Es imposible evitar por completo a las personas negativas, pero haz tu mejor esfuerzo por dejar de relacionarte con ellas y limitar tus interacciones diarias, ya sea en la escuela o en el trabajo.
    • Si alguien con quien interactúas a diario te amedrenta continuamente, confróntalo sobre el tema, o discute el asunto con tu supervisor o con un colega de confianza para que te brinde un consejo acerca de cómo abordar mejor el tema.
  4. Celebra tus fortalezas. Al final del día, recuerda las cosas que has alcanzado hoy día, tanto las grandes como las pequeñas. Los logros pequeños pueden ser cosas como “Tendí mi cama antes de ir a la escuela esta mañana”. Algunos logros pueden parecer pequeños, pero podría haber requerido una gran cantidad de esfuerzo (p.ej. “No le respondí de mala manera a mi hermana pese que estaba siendo grosera conmigo”).
    • Recompénsate periódicamente por hacer las cosas bien. Ve a cenar en tu restaurante favorito en caso de que hayas hecho algo particularmente bien esa semana o compra un libro nuevo en caso de que hayas logrado mantener una rutina de ejercicios durante un par de semanas.
  5. Pon tu vida en perspectiva. Mientras intentas alcanzar la perfección, échale un vistazo a las cosas que haces diariamente y a lo mucho que cambias en el transcurso de un mes, de seis meses o de un año. Reflexiona sobre la forma en que creces. Recuerda que tu personalidad, tus metas, tu apariencia y tus relaciones no son estáticas, pues todas ellas se desarrollarán a medida que intentes mejorar tu vida.
    • Recuerda que tu definición de perfección se aplica a ti y solo a ti. En el proceso, alguien más podría inspirarte a cambiar un aspecto de tu vida. Eso no significa que anheles convertirte exactamente en otra mujer.

Advertencias

  • Todos tienen tipos de cuerpo distintos. Si una de tus “mujeres perfectas” tiene un tipo de cuerpo distinto del tuyo, no podrás alcanzar dicha figura. Aun cuando tu “mujer perfecta” tenga un tipo de cuerpo idéntico al tuyo, no lucirás igual a ella. Enfócate en mantenerte en buena forma y sana en lugar de convertirte en un clon.
  • La perfección nunca es una cualidad estática, pues cambias continuamente a medida que creces. Todos tienen altibajos y a veces podrías progresar a un ritmo más lento de lo que preferirías. Recomponte y sigue adelante.
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