Cómo dejar de temerles a los gatos

En los Estados Unidos, casi una cuarta parte de la población afirma tener un miedo extremo a un animal específico. Los gatos en particular suelen ser identificados como animales que generan un miedo intenso. Algunas personas podrían preguntarse cómo alguien puede temerle a los gatos, pero muchas afirman sentir un miedo extremo e incluso irracional a estos felinos. Si bien el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su quinta edición (DSM-V) no señala un nombre específico para una fobia a los gatos, sí reconoce que las personas pueden experimentar una “fobia específica” que puede abarcar el miedo a estos animales. Por lo tanto, si tienes fobia a los gatos, no eres el único.

Desensibilizarte con la ayuda de imágenes y videos

  1. Busca en Internet imágenes de gatos. Asegúrate de guardar en tu computadora cada imagen que encuentres. Procura encontrar una variedad de gatos de diferentes tamaños, colores, pelajes, etc. Asimismo, asegúrate de tener algunas imágenes cercanas así como fotografías que exhiban gatos en sus rutinas diarias tales como caminando, comiendo, acostados o interactuando con las personas.
    • No es necesario que limites esta búsqueda de imágenes a Internet, pues también puedes encontrar fotos similares en revistas y folletos.
  2. Elige una de las imágenes e imprímela, de preferencia a color. Mírala y determina en qué nivel de la escala de ansiedad te encuentras. Para hacerlo, debes decidir cuánta ansiedad experimentas en una escala del 1 al 10. El 1 representa básicamente una ansiedad nula mientras que el 10 refleja una ansiedad extrema.
  3. Mira la imagen durante varios minutos al día. Mientras lo haces, procura mantener la calma. Asimismo, haz tu mejor esfuerzo por no desviar la mirada. Si lo haces, asegúrate de volver a enfocarte en la imagen tan pronto como e des cuenta de eso. Repite este proceso cada día hasta que tu ansiedad baje al mirar la imagen.
    • Determina con anticipación cuánto tiempo mirarás la imagen cada día. Un periodo de 10 a 15 minutos parece ser una cantidad razonable para realizar esta actividad diaria.
    • Si te pones ansioso, respira profundamente para recuperar así la compostura. Siéntate en una silla con respaldar y respira de modo tal que el aire se desplace desde tu vientre hasta el pecho. Cuenta hasta cuatro mientras inhalas lentamente. Luego, exhala de modo que sientas que el aire se desplaza desde tu pecho y sale de tu cuerpo. Cuenta hasta siete mientras sueltas el aire y repite el proceso según sea necesario. Procura utilizar esta técnica de relajación mientras miras la imagen del gato.
    • Al cabo de algunos días, la ansiedad que experimentas debería disminuir. Asegúrate de tener siempre en cuenta el nivel en el que te encuentras dentro de la escala de ansiedad. Recuerda que tu objetivo debe ser 1 o 2 en dicha escala.
  4. Imprime las otras imágenes de gatos que guardaste en tu computadora. Utilízalas para crear un collage al pegarlas en una cartulina. Una vez que ya no tengas ansiedad por mirar la imagen de un solo gato, es momento de mirar imágenes de varios de ellos. De esta manera, podrás mejorar tu confianza gradualmente. Asegúrate de ver el collage de manera intencional durante varios minutos al día. Sigue con este proceso hasta que las imágenes ya no te produzcan ansiedad.
    • De esta manera, aumentas gradualmente tu exposición al empezar con la imagen de un solo gato y luego pasar a varias imágenes con muchos de estos felinos. No obstante, comenzar con esto último podría ser demasiado abrumador y hacerte dejar el tratamiento antes de que surta efecto. Por lo tanto, es importante que empieces con algo que puedas manejar.
    • Podrías colgar el collage en un lugar donde lo veas con frecuencia. Esto puede ayudarte a acelerar el proceso de desensibilización. No obstante, sigue dedicándole 10 a 15 específicamente a esta actividad.
    • Recuerda que el objetivo es llegar a 1 o 2 en la escala de ansiedad al ver el collage.
  5. Mira videos de gatos. Busca videos cortos de gatos en YouTube que sean agradables de ver y míralos continuamente durante algunos días. Al principio, esto podría generarte ansiedad, pero debes continuar hasta que esta desaparezca.
    • Mirar videos es una excelente forma de prepararte para pasar de las imágenes al contacto físico real con los gatos.
    • Podría ser buena idea pedirle a un amigo que mire primero los videos de YouTube antes de que tú lo hagas. De esta manera, podrás evitar uno que muestre a un gato poco amigable que pueda agravar tu fobia.
    • Sigue supervisando tu ansiedad en la escala. Cuando llegues a los valores de 1 o 2, podrás pasar al contacto físico.

Hacer contacto físico

  1. Llama a un amigo que tenga un gato y cuéntale sobre tu miedo. Explícale que e gustaría aprender a sentiré más a gusto cerca de los gatos y que necesitas su ayuda. Pregúntale si podrías ir a su casa a diario durante algunas semanas para que puedas acostumbrarte a estar cerca de un gato.
    • Quizás sea difícil visitarlo a diario, pero es importante hacer contacto con los gatos con la mayor frecuencia posible. Escoge un horario y cíñete a él. Cuando te expones gradualmente a algo que temes, el cuerpo se ajusta y a la larga deja de liberar hormonas del estrés. Por ende, mientras más tiempo pases cerca de los gatos, más rápido les perderás el miedo.
    • Asegúrate de elegir a un amigo que tenga un gato amistoso. Lo más probable es que ya sepa si su mascota es adecuada para esta actividad o no. Sin embargo, probablemente sea buena idea preguntarle si el gato es amistoso antes de comenzar con las visitas.
  2. Mira al gato desde una distancia. La primera vez que hagas contacto físico con un gato, asegúrate de encontrarte a una distancia cómoda. Pídele a tu amigo que mantenga al gato en una habitación donde puedas verlo pero sin que el animal pueda hacer contacto directo contigo. También podrías pedirle que lo sostenga mientras se para al otro lado de la habitación en la que te encuentras. Comienza esa práctica durante unos 10 a 15 minutos y luego siéntete libre de irte. Sigue haciéndolo hasta que pierdas la ansiedad.
  3. Siéntate cerca del gato. Utilizar una jaula de transporte para animales es una excelente forma de empezar. Pídele a tu amigo que ponga en gato en una jaula de transporte y que la coloque cerca de ti. Sería ideal que la jaula se encuentre a una distancia de 60 a 90 cm (2 a 3 pies). Permanece en esa proximidad durante 10 a 15 minutos y luego siéntete libre de irte. Sigue con este procedimiento hasta que ya no sientas ansiedad.
  4. Pídele a tu amigo que se siente a tu lado mientras sujeta al gato en su regazo. Esto te permitirá estar cerca de un gato sin restricciones, pero al mismo tiempo controlado gracias a tu amigo. Siéntate en ese lugar durante 10 a 15 minutos y luego siéntete libre de irte. Continúa con este procedimiento hasta que ya no sientas ansiedad.
    • Recuerda que no es necesario que toques al animal en este punto. La idea es estar cerca de él para que puedas acostumbrarte a su presencia fuera de la jaula.
    • Si bien esto podría causarte un poco de incomodidad, si comienzas a sentirte abrumado, puedes detener el proceso.
    • Siempre procura terminar con éxito. Si te sientes abrumado y decides detener el proceso, procura pedirle a tu amigo que ponga al gato de vuelta en la jaula o pídele que se aleje un poco. Espera hasta que tu ansiedad haya disminuido. De esta manera, puedes aliviar tu ansiedad sin forzar el miedo.
  5. Acaricia al gato. Siéntete libre de tocar al animal. Comienza tocándolo por unos cuantos segundos y progresa gradualmente. Asegúrate de solo tocarlo en zonas que no le generen incomodidad. Algunos expertos sugieren que hay algunos lugares donde los gatos adoran ser acariciados y uno que debes evitar:
    • A los gatos les gusta que les froten la base de la barbilla, donde la mandíbula y el cráneo se unen. La base de las orejas y las mejillas detrás de los bigotes también parecen ser zonas placenteras para la mayoría de los gatos.
    • Los gatos también parecen disfrutar las caricias suaves en el lomo con una presión ligera al llegar al coxis.
    • Evita acariciar a los gatos en el vientre. Si bien los perros adoran esto, los gatos se sienten vulnerables y podrían no reaccionar bien a este gesto.
  6. Sostén al gato en tu regazo. Después de que te hayas acostumbrado a acariciarlo, deja que se suba a tu regazo. Permite que se quede allí durante algunos segundos o minutos (dependiendo de tu grado de comodidad) y luego pídele a tu amigo que lo saque. Cuando puedas sostener al animal sin sentir ansiedad, significa que probablemente hayas superado tu miedo a los gatos.
  7. Acércate a los gatos con regularidad. Esto es muy importante porque el miedo puede volver si no eres constante. Por lo tanto, es importante que sigas exponiéndote a los gatos de manera regular para que tu miedo no resurja. Procura visitar hogares donde haya gatos de modo que puedas seguir sintiéndote a gusto con ellos.
    • También puedes ir a una tienda de mascotas en caso de que no tengas otra forma de acercarte a los gatos. Esto podría ser particularmente bueno si tus amigos que tienen gatos no se encuentran en la ciudad.

Reorganizar tus pensamientos

  1. Reconoce el hecho de que tu fobia a los gatos probablemente se vea exacerbada por pensamientos negativos. La mayoría de las personas que les temen a los gatos ya son conscientes de que estos animales son inofensivos. Sin embargo, tienen una respuesta de miedo que se inicia en el cerebro y que no pueden controlar.
    • Las fobias suelen ser un comportamiento aprendido. Una persona puede haber tenido una mala experiencia con un gato, podría haber empezado a asociarlos inconscientemente con cosas negativas (p.ej. una enfermedad) o podría haber “aprendido” a temerles al ver el comportamiento temeroso de sus padres durante su infancia.
    • Las fobias involucran a varias regiones cerebrales. Por lo tanto, te tomará cierto tiempo volver a entrenar tu cerebro para que piense y reaccione de manera diferente a los gatos.
  2. Haz una lista de todos los pensamientos negativos e inútiles que experimentas cuando estás cerca de los gatos. Cuando puedas identificarlos, comienza a analizarlos. Probablemente notes que la mayoría de ellos se encuentran en una (o más) de estas tres distorsiones cognitivas:
    • Adivinación: se produce cuando una persona asuma que sabe el resultado de una situación sin contar con alguna evidencia sólida que lo sustente. Por ejemplo, podrías pensar “Este gato me arañará” aun cuando nunca hayas presenciado ese tipo de reacción en él.
    • Sobregeneralización: se produce cuando una persona toma como ejemplo un evento específico y lo generaliza para todos los demás. Por ejemplo, podrías pensar “El gato de mi amigo me arañó hace dos años y es por eso que todos los gatos son violentos”.
    • Catastrofización: se produce cuando predices que un resultado negativo ocurrirá y crees que cuando lo haga será catastrófico. La catastrofización se produce cuando asumes que una situación será el peor escenario posible. Por ejemplo, podrías pensar “Si el gato me araña, contraeré una infección y moriré”.
  3. Reemplaza los pensamientos negativos con más pensamientos útiles. Puedes hacerlo al crear afirmaciones alternativas que contrarresten el pensamiento negativo. Al hacerlo, básicamente reentrenas a tu subconsciente para que libere las distorsiones cognitivas inútiles y las reemplace con creencias más positivas.
    • Enfócate en reemplazar el pensamiento negativo con una afirmación positiva que te ayude a enfatizar los resultados neutrales o más positivos. Por ejemplo, podrías reemplazar el pensamiento “Este gato me arañará” con una afirmación como “Muchas personas interactúan con gatos a diario sin que sufran un rasguño”.
    • Incluso puedes comenzar utilizando afirmaciones que sean menos negativas que tu pensamiento original. Por ejemplo, puedes reemplazar el pensamiento “Si el gato me araña, contraeré una infección y moriré” con una afirmación menos negativa como “Lo peor que podría ocurrirme es que el gato me arañe y luego corra. Me han arañado antes y no es tan malo. Probablemente no me pase nada”. Con el tiempo, puedes reemplazar el pensamiento menos negativo con algo aún más positivo.
    • Procura hacerlo cada vez que surja un pensamiento negativo. A la larga, comenzarás a pensar de manera más positiva sobre los gatos.

Consejos

  • La primera vez que hagas contacto físico con los gatos, procura hacerlo a diario o lo más frecuentemente posible. Elabora un horario y cíñete a él.
  • Mientras más interactúes con los gatos, más rápido podrás superar tu miedo. Con una interacción continua, comenzarás a darte cuenta de que el peor escenario probablemente no vaya a suceder. Cuando se produzca, el miedo pierde su poder.
  • Intenta determinar el factor desencadenante de tu miedo. Probablemente el origen de tu miedo no sea el gato en sí, sino lo que creas que ocurrirá en presencia de este animal. ¿Tienes miedo de que el gato te arañe, te ataque, te muerda o haga algo que te produzca un daño? Cuando lo descubras, te será mucho más fácil cambiar los pensamientos y creencias negativos.
  • Las primeras veces que hagas contacto físico con los gatos, evita hacerlo en medio de las interacciones controladas en casa de tu amigo. Esto te ayudará a evitar situaciones inesperadas que puedan causar una recaída.
  • Si ninguno de tus amigos tiene un gato, podrías ir a una tienda de mascotas local o a lugares donde haya gatos en adopción.
  • Si tu ansiedad por lo gastos es intensa, quizás debas comenzar con tiempos breves e ir aumentando gradualmente a 10 o 15 minutos por visita. También podrías considerar la posibilidad de comenzar a hacer contacto con gatitos y luego pasar a gatos adultos. Los gatitos probablemente sean menos amenazantes.
  • Recopilar información sobre los gatos también puede ayudarte a superar tu miedo. Probablemente esto te sea muy útil durante el periodo de desensibilización con imágenes.
  • Determina qué es lo que harás exactamente antes de cada visita a un gato. De esta manera, habrá menos probabilidades de que el miedo a lo desconocido te impida continuar.
  • Superar los miedos y las fobias toma tiempo, así que no te martirices si no lo logras tan rápido como te gustaría. Siéntete libre de pasar por todo el proceso, tomándote el tiempo que necesites.

Advertencias

  • Durante este proceso, no te permitas abrumarte excesivamente. Si bien es probable que sientas un poco de incomodidad, si te sientes abrumado, detén lo que estés haciendo. Debido a que quieres tener éxito en el proceso, intenta volver al último paso que no te produjo ansiedad. Por ejemplo, si te sientes abrumado por sujetar al gato, devuélveselo a su dueño.
  • Asegúrate de realizar este proceso en un entorno seguro. El gato debe pertenecer a un amigo de confianza o a una organización que lo conozca bien y que pueda asegurarte de que es sano y amigable.
  • Si tu ansiedad es demasiado abrumadora, considera la posibilidad de tratar la fobia con la ayuda de un médico. En ocasiones, podría ser necesario tomar medicamentos contra la ansiedad.
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