Cómo saber si tienes un nervio comprimido

Un nervio comprimido, o nervio pinzado, es una afección común y dolorosa. Puede afectar todas las áreas de la espalda y la columna: la zona lumbar (espalda baja), torácica (espalda media) o cervical (cuello y hombros). Una de las causas comunes es el fibrocartílago irregularmente formado debido al envejecimiento, pero hay muchas maneras de sufrir de un nervio comprimido.

Reconocer los síntomas

  1. Advierte si tienes problemas para dormir. Algunas personas que tienen un nervio comprimido presentan trastornos del sueño muy molestos debido a que el dolor empeora durante la noche. Así, las personas que sufren una compresión nerviosa tienen dificultades para encontrar una buena posición para dormir, ya que sienten dolor independientemente de cómo se acuesten.
    • Dormir boca arriba o de lado ejerce estrés y presión sobre la columna y el cuello, comprime los nervios de esa zona y como consecuencia, el pinzamiento del nervio empeora. Muchas personas duermen en una o en ambas posiciones.
  2. Presta atención a la debilidad muscular. Este síntoma se presenta debido a que los nervios son los conductores de las órdenes que el cerebro envía a los músculos. Si los nervios están comprimidos y dañados, esa función se ve afectada. Mientras más se comprime el nervio, los músculos se vuelven más débiles.
    • Este síntoma es particularmente molesto si el nervio pinzado se encuentra en la muñeca, lo cual influye en la función de los dedos pulgar, índice y medio. Por lo tanto, se afecta la capacidad y la fuerza para sujetar objetos.
    • También podrías observar desgaste muscular, o pérdida o atrofia de los músculos. Si crees tener un nervio comprimido, compara ambas zonas para ver si hay alguna pérdida de músculo. Acude a tu doctor de inmediato si sientes que hay signos de desgaste muscular.
  3. Presta atención a la sensación de hormigueo. Técnicamente, esta sensación se conoce como "parestesia", y generalmente se describe como un hormigueo o una punzada en la piel de la zona afectada. Este síntoma se presenta porque cuando los nervios están comprimidos, su función se altera originando sensaciones de hormigueo, dolor y debilidad en la zona afectada.
  4. Observa un posible dolor agudo. Este es un síntoma que no debes pasar por alto. El dolor empeora al toser, estornudar o sentarse, ya que la compresión del nervio de la zona afectada se agrava. Estas acciones intensifican la presión sobre el líquido intraespinal, sin embargo, se puede obtener alivio guardando reposo en cama (en especial la zona de la espalda baja).
    • El dolor agudo en la espalda baja puede irradiar hacia los glúteos y las piernas. Por su parte, el dolor en la parte superior de la espalda puede irradiar hacia los hombros, e inclusive hacia los brazos. Si haces un esfuerzo físico, te inclinas o levantas un peso, el dolor empeorará.
  5. Pon atención a cualquier adormecimiento. La sensación de hormigueo puede sentirse en cualquier parte del cuerpo que se encuentre afectada por un nervio pinzado. Si se tiene un nervio pinzado, su capacidad para devolver los mensajes al cerebro se altera, lo cual afecta el sentido del tacto, ocasionando el adormecimiento de la zona afectada. Simplemente el nervio no funciona, no puede hacerlo.
    • El adormecimiento de la piel de la zona donde la raíz nerviosa está comprimida y generalmente se presenta en las piernas o en los pies. Por este motivo, la marcha (la forma de caminar), la movilidad de la columna, reflejos, la longitud y la fuerza motora de las piernas y la percepción sensorial también pueden verse afectadas.
  6. Mantente atento si sientes que no puedes mantener el equilibrio. Si tienes un nervio pinzado, tu sentido del equilibrio puede verse afectado, ya que habrás perdido el sentido del tacto en algunas zonas. Esto sucede debido a la alteración existente en el envío de las señales que le ordenan a los músculos que realicen determinadas tareas. Las señales nunca llegan, por lo tanto, no hay sensaciones. Si no hay sensaciones, no se pueden sentir las cosas, por lo tanto, se pierde el equilibrio.

Evaluar el riesgo

  1. Ten presente que si tienes sobrepeso o eres obeso, corres un riesgo mayor. Las personas obesas están predispuestas a desarrollar una compresión nerviosa, ya que el peso aumenta la presión sobre los nervios (en realidad, aumenta la presión sobre todo el cuerpo).
    • Las afecciones tiroideas también pueden ser la causa del aumento de peso. Por eso, si sufres de un trastorno de la tiroides, corres un riesgo mayor. Lo mismo ocurre con la diabetes y otras enfermedades relacionadas con el peso.
  2. Toma consciencia de que el género también juega un papel en esta situación. Las mujeres corren mayor riesgo de presentar una compresión nerviosa, ya que están más propensas a desarrollar el síndrome del túnel carpiano, afección que se caracteriza por una sensación de adormecimiento y hormigueo en los dedos pulgar, índice y medio.
    • Esta afección no afecta la espalda, pero sí causa estragos en las manos y los brazos.
    • Asimismo, las mujeres embarazadas están más propensas a desarrollar una compresión nerviosa debido a que aumentan de peso considerablemente.
  3. Ten presente que la artritis reumatoide también es un factor a tener en cuenta. La artritis reumatoide se caracteriza por la inflamación de las articulaciones, ocasionando la compresión de los nervios de estas. Una vez producido el pinzamiento del nervio, todo se complica.
    • Si tu artritis empeora cada día o tienes antecedentes familiares de esta enfermedad, sería muy conveniente que empieces un tratamiento desde ahora para evitar que dicha afección devenga en un nervio pinzado. La artritis no tiene por qué ser incapacitante, sin embargo, indudablemente puede llegar a serlo si no se recibe tratamiento.
  4. Si un miembro de tu familia padece de artritis, sé consciente de que tú también estás en riesgo. Algunas personas están predipuestas a desarrollar una compresión nerviosa debido a que algún miembro de su familia tiene antecedentes. Conversa con tus familiares, ¿alguno de ustedes sufre de compresiones nerviosas? ¿conocen a algún pariente, quizás lejano, que padezca de esta afección?
    • Si tienes antecedentes familiares de enfermedades relacionadas con la obesidad y artritis, es probable que desarrolles una compresión nerviosa como síntoma de estas afecciones.
  5. Asimismo, toma en cuenta los espolones óseos. Debido a esta afección, la columna se vuelve rígida y pierde flexibilidad. Esto disminuye el espacio de la médula espinal por donde pasan los nervios, volviéndolos más angostos, lo que ocasiona finalmente la compresión de un nervio en la espalda.
    • Normalmente, los espolones óseos se forman donde se unen los huesos, es decir, en las articulaciones. Sin embargo, también pueden formarse en la unión de los huesos en la columna. Técnicamente, se denominan "osteofitos", y son pequeños crecimientos óseos que sobresalen a lo largo de los bordes de las vértebras. ¡Absolutamente perjudiciales para los nervios!
  6. Considera que el origen puede ser tu postura. Una postura inadecuada puede hacer que una persona sea propensa a desarrollar una compresión nerviosa, debido a que la presión que se ejerce sobre los nervios de la médula espinal puede irritar los nervios periféricos. Cuando no nos sentamos con la postura correcta, la espalda y los nervios también se desalinean.
    • Si crees que tu postura puede ser la culpable de tu dolor de espalda, puedes leer "Cómo mejorar tu postura" o "Cómo mejorar tu postura mientras duermes".

Utilizar remedios caseros

  1. Utiliza calor húmedo. Consigue una toalla y humedécela con agua tibia. Colócala sobre la zona afectada de 15 a 20 minutos, 3 o 4 veces al día. Cuando la toalla empiece a enfriarse, reemplázala por otra.
    • Asegúrate de usar agua tibia, pues no querrás quemarte con agua caliente, en especial si la zona está adormecida y no puedes sentir verdaderamente la temperatura.
  2. Hazte un masaje. Presionar la zona cercana al nervio comprimido por medio del masaje puede reducir el dolor y aliviar la tensión. Hazte un masaje suave (no presiones demasiado) cerca del nervio comprimido.
    • Por ejemplo, si tienes una compresión nerviosa en la muñeca, masajéate suavemente alrededor de la misma; si la compresión se localiza en la columna, masajéate suavemente alrededor de la zona y NO directamente sobre la columna. Se recomienda realizar un movimiento circular.
  3. Consume alimentos ricos en potasio. Algunas veces la deficiencia de potasio puede originar compresiones nerviosas. Para combatir la falta de potasio, asegúrate de seguir una dieta abundante en potasio.
    • Las bananas y las paltas son conocidas por ser ricas fuentes de potasio. Además, puedes consumir suplementos de potasio regularmente, pero consulta con tu médico antes de empezar a consumirlos. Los suplementos no son recomendables para todos.
  4. Aumenta tu ingesta de calcio. Incrementar tu consumo de calcio puede ser de gran ayuda para tratar una compresión nerviosa. Puedes conseguir un suplemento de calcio en la farmacia o tal como te lo indique tu médico. Pregúntale a tu médico si esto puede ayudarte.
    • Los productos lácteos como el queso y la leche también son grandes fuentes de calcio. Asimismo, puedes consumir vegetales verdes como la espinaca y la col rizada (excelente para veganos).
  5. Asegúrate de descansar lo suficiente. El estrés y el exceso de trabajo pueden empeorar la compresión nerviosa. Tomar el descanso necesario puede ayudar a calmar la tensión y el dolor ocasionado por el nervio. Muchas personas se recuperan en unos pocos días de una compresión nerviosa si se toman el descanso suficiente.
    • Evita estresarte demasiado en el trabajo para prevenir que el dolor se agudice. Si vas a levantar o jalar un objeto, utiliza una biomecánica corporal correcta para evitar ejercer demasiada tensión o esfuerzo. Si no sabes cómo moverte de manera segura, conversa con tu terapista físico.
    • Si tu caso es serio, deberás permanecer en reposo absoluto durante un tiempo breve. Las personas que sufren de dolor severo pueden restringir sus actividades por 1 o 2 días. No obstante, los periodos de inactividad más largos no suelen ser efectivos y pueden ocasionar la pérdida de la condición física.
  6. Practica ejercicios regularmente. Para empezar, se recomiendan ejercicios aeróbicos de baja intensidad como caminatas cortas o natación. Es aconsejable que te ejercites durante 30 minutos diariamente realizando actividades de bajo impacto como caminatas a paso ligero, montar en bicicleta o yoga.
    • Después de dos semanas, debes comenzar a realizar ejercicios de acondicionamiento para los músculos abdominales y del torso. Puedes consultar con tu terapista físico, ya que ellos cuentan con programas físicos específicos para incrementar la flexibilidad y disminuir la tensión en la espalda.
  7. Utiliza una biomecánica corporal adecuada y una buena postura. Estos son aspectos fundamentales para evitar la recurrencia del dolor. Existen formas adecuadas de permanecer de pie, sentarse, acostarse y de levantar objetos. Aquí te brindaremos los detalles:
    • Permanecer de pie: si vas a permanecer de pie durante largo tiempo, apoya uno de tus pies sobre una pequeña caja o taburete para aliviar el dolor lumbar.
    • Sentarse: siéntate en una silla con respaldo recto con la espalda bien apoyada y metiendo los glúteos para eliminar el hueco de la espalda. Es importante mantener la espalda apoyada. También puedes utilizar un respaldo suave detrás de la espalda.
    • Acostarse: si te acuestas de lado, coloca una almohada debajo de la cabeza y otra entre las piernas. Mantén las piernas flexionadas a la altura de la cadera y las rodillas. Si te acuestas boca arriba, usa una almohada debajo de las rodillas para reducir la lordosis.
    • Levantar objetos: cuando levantes un objeto, mantén la espalda derecha y sostén el peso lo más cerca posible de tu cuerpo. Si tienes que levantar algo del piso, ponte en cuclillas manteniendo la espalda derecha. Evita girar el tronco, cargar algo por encima de la cintura o mantener los brazos levantados no importa por cuánto tiempo.

Seguir un tratamiento médico

  1. Realizar estudios. Para observar detenidamente un nervio pinzado, tu médico tiene unas cuantas opciones. Aquí te explicaremos las pruebas que podrías realizar:
    • Prueba de conducción nerviosa: evalúa el impulso eléctrico nervioso y su funcionamiento en los músculos y los nervios. Asimismo, determina si existe daño en algún nervio.
    • Electromiografía: durante esta prueba, el médico inserta un electrodo de aguja a través de la piel dentro del músculo para detectar la actividad eléctrica de los músculos cuando se contraen y cuando permanecen en reposo. Se dice que el resultado es positivo cuando existe daño en los nervios que llegan al músculo.
    • Imágenes por resonancia magnética (IRM): esta prueba se realiza cuando existe la sospecha de una compresión de la raíz nerviosa.
  2. Si resulta que tienes un nervio comprimido, empieza una terapia física. Un terapeuta físico te enseñará los ejercicios para fortalecer y estirar los músculos de la zona afectada para aliviar la presión sobre el nervio. Es el método de rehabilitación más rápido.
    • Es fundamental que realices estos ejercicios con la ayuda de un profesional. Si no ejercitas tu espalda bajo la supervisión de una persona capacitada, podrías lesionarte aún más.
    • Un terapeuta físico también podría usar modalidades como el ultrasonido o la electroterapia para ayudar a controlar el dolor, además de los dispositivos manuales o de tracción para ayudar a abrir las articulaciones desde donde salen los nervios.
  3. Busca cuidados quiroprácticos. Si tienes un nervio comprimido, la quiropraxia puede ayudar. El quiropráctico puede mover o manipular suavemente las articulaciones, lo cual aumentará el movimiento en la zona. Esta mayor movilidad permitirá reducir cualquier inflación presente alrededor de la articulación y del nervio comprimido.
  4. Considera la posibilidad de tomar medicamentos. Concretamente analgésicos, o calmantes del dolor. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ibuprofeno (Advil, Motrin, entre otros) y el naproxeno (Aleve, Anaprox, entre otros), pueden ayudar a aliviar el dolor y a atenuar la inflamación alrededor del nervio.
    • En general, en casos de dolor agudo, los antiinflamatorios no esteroideos se toman en dosis de 200 a 400 mg cada 6 u 8 horas, o tal como sea necesario sin exceder la dosis diaria de 1.200 mg; en el caso de pacientes que pesan 60 kg o menos, la dosis diaria no debe exceder los 20 mg por día.
  5. Considera la posibilidad de aplicarte una inyección epidural de esteroides. Este tratamiento se usa principalmente en casos de compresión en el nervio ciático (piernas) para aliviar el dolor y ayudar a sanar el nervio. El procedimiento es bastante sencillo: se acude al consultorio del médico y este aplica la inyección de esteroides en la columna vertebral.
  6. Pídele a tu terapeuta que te enseñe las técnicas para proteger tu espalda. Se recomienda el uso de un colchón firme y sin hendiduras para personas que tengan un nervio comprimido en la espalda. Aquí te mostraremos algunas técnicas que probablemente tu terapeuta te enseñe para reducir el dolor:
    • Puedes realizar una flexión lumbar elevando la cabeza 30 grados con la ayuda de una almohada o de una cuña de esponja, y flexionando ligeramente las rodillas apoyadas sobre un cojín.
    • En su defecto, puedes adoptar una posición acostado de lado con las rodillas y piernas flexionadas, con una almohada entre las piernas y otra como apoyo para la cabeza.
    • Evita recostarte boca abajo, ya que de esa manera se acentúa la lordosis (curvatura hacia adentro de una parte de la columna vertebral a nivel lumbar y cervical).
  7. Ten presente que la cirugía es una alternativa si fuera necesario. En casos de compresión nerviosa crónica que no encuentra alivio ni con la medicación, ni con la terapia y que se agrava durante largo tiempo, los médicos recomiendan someterse a una cirugía. Generalmente, se sugiere la cirugía después de 6 a 12 semanas de seguir un tratamiento tradicional.
    • Asimismo, se practica una cirugía cuando se ven afectados varios nervios o cuando la función nerviosa se ve disminuida en más de una zona.
    • Esta cirugía se conoce como "discectomía". Este procedimiento quirúrgico consiste en extirpar los espolones óseos o un fragmento del disco lumbar herniado. Además, parte de la vertebras podrían retirarse o fusionarse.

Consejos

  • Limita el reposo absoluto. Sin embargo, mientras permanezcas en cama, mantén tus rodillas flexionadas para reducir la tensión en la espalda.
  • Prueba métodos no farmacológicos como la aplicación superficial de compresas calientes o el tratamiento quiropráctico.
  • Adelgaza si fuera necesario. Cambia tu alimentación para alcanzar tu peso corporal ideal.
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