Cómo ser franco

¿Te gustaría sentirte más confiado al expresar tus pensamientos y sentimientos? ¿Te gustaría que los demás tomen en consideración tus opiniones? ¿Te esfuerzas por reconocer con valentía tu punto de vista en una conversación? Ser franco es una cualidad que, cuando se usa con gran habilidad y sabiduría, te distingue de la multitud. Ser franco es decir lo que piensas, ser honesto y directo, sincero pero discreto. Ser franco no necesariamente significa que seas un libro abierto y que divulgues todos los detalles de tu vida. No significa carecer de límites ni de clase. Tampoco sacar un camión lleno de negatividad y críticas cuando surja la oportunidad. La cualidad de ser franco es una habilidad atractiva y positiva.

Encuentra tu voz

  1. Obtén conocimiento de ti mismo al escribir un diario. Conocer quién eres, en qué crees, qué piensas, sientes y quieres son los inicios de conocerte, y escribir un diario es una excelente manera de establecer ese conocimiento. Practica escribir un diario por 15 minutos o más cada noche antes de dormir. No solo podrás conocerte mejor, sino que escribir un diario es una herramienta excelente para mejorar la autoconfianza. La autoconfianza es la base de ser franco. Prueba con estos temas para tu diario y así empezar tu viaje a un conocimiento mayor de ti mismo:
    • ¿Cuál sería tu regalo ideal de cumpleaños y por qué?
    • ¿Cuál es la cosa más valiente que has realizado?
    • ¿A quién más admiras y por qué?
    • ¿Cómo te gustaría que te recuerden?
  2. Ten confianza. Para ser franco, debes creer que tu voz tiene valor. Debes creer que tu aporte mejorará cualquier conversación. ¡Y probablemente lo haga! Las opiniones diferentes hacen interesantes las conversaciones o debates.
    • Si te esfuerzas por tener confianza, una forma sencilla de empezar es con un tema específico con el que estés muy familiarizado. Cuanto mejor conozcas un tema, más cómodo estarás al hablar de él.
    • Por ejemplo, si eres un artista marcial ávido, habla sobre artes marciales. Si adoras mantener tu jardín perfecto, habla sobre jardinería. Siéntete cómodo al hablar primero sobre cosas importantes para ti.
    • Poner en práctica tu especialidad te ayudará a ampliar más los temas abstractos, como gobierno, ética o religión.
  3. Supera la timidez. Solo porque tengas confianza no significa que te guste escuchar tu propia voz. El siguiente paso es superar tu timidez. Superar una tendencia natural hacia la timidez puede parecer abrumador, pero hacer lo contrario a tu instinto natural puede abrirte a toda una nueva gama de oportunidades: oportunidades más atrevidas.
    • La comedia popular Seinfeld emitió un episodio denominado “Lo opuesto”. En este episodio, George resuelve que cada decisión que tomó fue equivocada. Él concluye que si hubiera hecho lo contrario a sus instintos naturales, hubiera obtenido mejores resultados. Después, George decide hacer todo lo contrario a lo que normalmente haría en cada situación. Al final del programa, él pasa de estar desempleado y de vivir con sus padres, a conseguir un empleo con la organización New York Yankees y a poder conseguir un lugar por su cuenta.
  4. Encuentra tus fortalezas. Por lo general, nuestras fortalezas siguen nuestros intereses, y estos revelan pasiones. Es fácil ser franco cuando hablas sobre tus intereses y pasiones. Una vez que identifiques tus fortalezas, tendrás confianza al expresar tus puntos de vista o incluso tomar la iniciativa en un proyecto o actividad donde se usen estas fortalezas. Plantéate preguntas para descubrir tus fortalezas:
    • ¿Qué me interesa?
    • ¿Cuáles son mis pasatiempos?
    • ¿Cuáles son mis mejores cursos en la escuela?
    • ¿En qué áreas sobresalgo en el trabajo?
  5. Desarrolla tus opiniones. No tienes que sonar como si no supieras lo que dices, de lo contrario muy pronto nadie te escuchará. Además, ¡el no tener nada que decir dificultará más convertirte en una persona franca! Piensa en cómo te sientes respecto a los temas candentes en tu círculo social. Después de todo, solo tú tienes la respuesta; ¡y no te puedes equivocar!
    • Si realmente no tienes una opinión acerca de algo, investiga un poco sobre eso y decide qué pensar.
    • Ten en cuenta que la falta de opinión sobre un asunto también puede ser una postura, ya que no lo consideras como importante ni como que valga la pena discutirlo.
    • Por ejemplo, puedes encontrarte desinteresado en el chisme sobre una celebridad porque simplemente no te importa. Está bien decir: “Tengo otras prioridades ahora” o “No opino sobre eso”.
  6. Respalda tus opiniones con hechos. Algunas personas se sienten incómodas por tener o expresar una opinión porque no conocen mucho el tema. Puedes combatir este sentimiento y tener más confianza en tu opinión si aprendes los hechos que puedan respaldarla.
    • Por ejemplo, si tus amigos y familiares hablan sobre la reforma de la asistencia sanitaria todo el tiempo, lee algunos artículos sobre eso y decide qué pensar. Si puedes respaldar tu opinión con hechos, te sentirás incluso más cómodo al expresarte.
  7. Escoge tus batallas. No debes ser la persona que exprese su opinión en la cara de todos en todo momento, la persona que parezca ser franca solo en aras de ser franca ni la que se enorgullezca de tener la última palabra. En su lugar, conoce lo que te apasiona y aférrate a esas cosas.
    • Espera para pronunciarte hasta que te interese un tema. Si das tus opiniones o contradicciones constantemente, es posible que parezcas beligerante y molesto. La idea es hacer que las personas te noten y les interese lo que piensas, no que se lo recalques enérgicamente.
  8. Conoce que ser preservado tiene su lugar. La sociedad occidental te empuja a ser extrovertido. El lugar de trabajo valora a la persona que dice lo que piensa, consigue iniciar una conversación y entabla relaciones de trabajo. Sin embargo, no hay de malo en ser reservado. A veces, dar un paso atrás puede ser la opción más efectiva y diplomática para comunicarse.
    • Al igual que la mayoría de cosas, es más saludable estar en un punto medio. Ser franco las veinticuatro horas de cada día no debe ser tu objetivo, trata de ser franco cuando sientas y solo cuando sientas que tu postura está infrarrepresentada o necesita que la defiendas. Si no es así, resérvala.
  9. Abre tu mente. Esta es solo una etiqueta buena para discutir. Para manifestar tu opinión, parecer racional y como alguien a quien se debe escuchar, no puedes parecer intolerante, de mente cerrada ni arrogante. Permitir que las otras partes den su opinión plenamente puede ayudarte a parecer más razonable y sensato.
    • Esto es importante antes, durante y después de decir lo que piensas. Es igual de impresionante decir: "Sabes, estás en lo correcto; no pensé en eso” como bombardear a alguien con un marco de hechos que son indiscutibles. Muchas personas pueden expresar su ira al despotricar de forma imparable, pero pocas se pueden detener y admitir que podrían estar equivocadas.

Interactúa con otros

  1. Practica con un amigo de confianza. Es fácil malinterpretar ser franco con ser grosero y obstinado. Para aprender el delicado arte de ser franco, elige un amigo que conozcas y se preocupe por ti. Practica decir lo que piensas con honestidad y sin descaro. Un amigo de confianza puede ayudarte a practicar el ser franco hasta que se sienta más natural al darte comentarios.
    • Ser franco sonaría como esto: “Me encanta la astronomía y creo que podemos aprender mucho del cielo nocturno”.
    • Ser rudo y obstinado sonaría como esto: “Cualquier persona que no pueda apreciar el cielo nocturno es un idiota”.
  2. Trata de dejar ir tus miedos. Puede ser fácil dejarse intimidar si te preocupa lo que las otras personas piensen o digan de ti. Sin embargo, tienes que dejarlo pasar. Expresarte bien cuando has investigado y has formado una opinión clara sobre algo, te hará tener más confianza en lo que digas y así no te preocuparás tanto por las opiniones de los demás.
  3. Sé discreto. Puedes ser franco, pero aún tener tacto y sensible a los sentimientos de los demás. Saber en qué momento ser franco, así como saber lo que quieres decir, a menudo puede ser un asunto de tacto.
    • Si eres un ateo ávido, un servicio conmemorativo de la iglesia para un familiar recién fallecido probablemente no sea el mejor lugar para expresar tu opinión respecto a que las personas que mueren simplemente mueren y no van a ningún lado. Mantener tu opinión en ese contexto es mucho más discreto.
  4. Sé bienhablado. Es una vergüenza dejar que un buen argumento sea socavado por una expresión inadecuada. Muchas personas se centrarán tanto en las cosas que se dicen que se olvidarán de lo que se dijo, puedes evitar ese problema al hacer lo posible en ser bienhablado. Piensa en cómo otras personas bienhabladas, como los presentadores de noticias, suelen hablar y ordenar sus pensamientos, y trata de imitarlos.
    • A veces, parte de ser bienhablado no solo es hablar con palabras largas. Puede ser igual de efectivo ser breve y preciso siempre que presentes toda la información.
    • Por ejemplo, no es suficiente decir: “La industria del atún es una abominación. Cualquiera que coma atún perjudica al ecosistema”. En su lugar, respalda lo que dices con lo siguiente: “La industria del atún es completamente inviable. Se acabará en 10 años si no nos detenemos. Los humanos están arruinando por completo el círculo de la vida”.
  5. Conoce cuándo dejar pasar algo. Junto con elegir tus batallas, debes ser capaz de evaluar cuándo dejar que una batalla termine. Cuando hayas dicho tu parte, deja que tus palabras e ideas hablen por sí mismas. ¡No necesitas hacer leña del árbol caído!
    • También toma los consejos de tus compañeros. Si alguien empieza a ofenderse, exasperarse o muestra cualquier otra emoción negativa, da marcha atrás. Puedes reconsiderar el argumento después si es necesario.
  6. Practica y repite. Cualquier rasgo de personalidad se aprende. Una vez que empieces a ser franco con regularidad, la reacción se volverá automática. Escucharte hablar no te molestará. Ver cómo los otros reaccionan a tu opinión no será aterrador. Es solo una parte natural de la socialización humana.
    • Trata de dar tu opinión una vez al día para empezar. Trabaja poco a poco en las veces que te encuentres pensando algo pertinente y no lo digas. Si vas demasiado lejos, será más fácil retractarte. Y si alguien se pregunta a qué se debe el cambio de opinión, ¡sé honesto! Estás trabajando en ser franco. Eso es todo.

Sé efectivo

  1. Sé franco en casa y en tu lugar de trabajo. Es fácil contar a tus familiares cómo te sientes realmente acerca del mundo que te rodea. Es mucho más difícil entrar a una reunión, levantar tu mano y arriesgarte. Pero en realidad lo que más importa es lo difícil. ¡Y eso podría significar el ascenso que has esperado!
    • Mientras más hagas algo, más cómodo se volverá, sin importar lo que sea. Así que empieza mañana. Cuando surja un pensamiento que podrías decir, dilo. Eso es todo lo que necesitas hacer. Hazlo una vez al día hasta que ser la parte vocal del equipo no se sienta tan aterrador. Te puedes fortalecer por ello.
  2. No trates de convencer. Los debates intelectuales y libres de prejuicios pueden ser vigorizantes y muy divertidos. Sin embargo, hablar con alguien que trata de meterte sus ideas en la cabeza continuamente hasta que admitas tu conversión de mala gana no lo es. No seas la persona que no se detiene hasta que todos en la habitación concuerden con ella. Ese no el objetivo aquí.
  3. Ten en cuenta que tu opinión no es la única. Algunas personas tienen dificultad para mantenerse sus opiniones y no tratan de convencer a la otra parte. A menudo, esto se debe a que creen firme y categóricamente que están 100 % en lo correcto. La otra persona solo es ridícula, ¿por qué no lo pueden ver? Porque la otra persona cree lo mismo.
    • Lo más probable es que si estás en esta página, no eres el tipo de persona que piensa: “Estoy en lo correcto y tú estás equivocado”. Sin embargo, es probable que tengas que lidiar con este tipo de persona una vez que seas el que contradiga su opinión. Hazle saber que su punto de vista unilateral no conduce a un debate intelectual ni divertido. No tiene sentido discutir con alguien así, por ello ¡no lo hagas!
  4. No menosprecies a los demás. Una vez que expreses tu opinión, te vas a encontrar con personas que también se sientan obligadas a expresar la suya. También te vas a encontrar con personas que den sus opiniones y en consecuencia te dejen pensando: "¿En realidad acaba de decir eso…? Debo haber escuchado mal". Cuando eso suceda, no mancilles tus razones al añadir comentarios como estos: “Actúas como loco” o “Eso es tan tonto”. No te pondrá en una mejor posición ni a ellos en una peor. Solo te hace ver malo.
    • Haz tu mayor esfuerzo para hacer tu franqueza imparcial cuando se trate de personas. Si no quieres ir a ver una película determinada con tus amigos, dilo claramente. Sin embargo, digamos que si alguien habla sobre su esfuerzo para perder peso, sé un poco más diplomático en torno al tema.
  5. Escucha a otras personas. Sigue el modelo de Nelson Mandela, quien una vez dijo: “Siempre he intentado escuchar lo que todo el mundo tenía que decir antes de aventurar mi propia opinión. A menudo, mi opinión simplemente representará un consenso de lo que he escuchado en una discusión”.
    • Es muy importante escuchar primero, ya que quizás tu argumento ya se abordó o ¡quizás alguien tuvo uno mejor! La única forma de realmente asegurarte de que tu franqueza esté cumpliendo su propósito es escuchar antes de abrir tu boca. ¡También te ahorrará mucho sufrimiento después!

Consejos

  • No digas nada racista, sexista, o de otro modo ofensivo.
  • Asegúrate de siempre ser noble en tus causas.
  • No tengas miedo. Tus opiniones son valiosas.
  • Si necesitas decirle a una persona específica que piensas que algo que hizo estuvo mal, díselo en privado.
  • Usa el menor número de palabras posible. Los mensajes concisos son más impresionantes y eficaces.

Advertencias

  • Puedes hacer más enemigos de esta manera, pero por lo general son pocos si eres una persona buena y honesta. También ganarás mucho más respeto.
  • Algunos de tus amigos solo les pueden gustar las personas cuidadosas y muy tímidas. Un buen amigo debe entender que no has cambiado, pero puedes realizar algunos cambios en torno a las personas con quienes pasas el tiempo.
  • Evita las groserías mientras manifiestes un argumento. Puedes causar que la otra persona descarte los argumentos positivos que hagas y puede socavar tus argumentos efectivos.
  • Ten cuidado al discutir con personas de autoridad como jefes, maestros, etc.
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