Cómo estudiar para la universidad

¿Tendrás exámenes pronto? ¿Estás preocupado por no saber cómo prepararlos? Tal vez pasaste los años de la preparatoria adormilado y con las manos atadas a la espalda, pero desafortunadamente la universidad tiene un nivel algo distinto. ¿Necesitas buenos consejos? ¡Entonces probablemente debas leer esto!

Antes de comenzar tu sesión de estudio

  1. Haz un calendario para todos tus exámenes. Ordénalos por fecha, de manera que el primero esté arriba, después el que le sigue, y así sucesivamente. Lee el temario que viene con tus clases.
    • Cuando los finales se acercan, tu tiempo es precioso y cada minuto cuenta. Por lo que cumplir un horario resulta esencial durante las semanas (o días) previos a los exámenes. Así que para no ir a batacazos durante este período estresante, establece un horario de estudio propio, que sea realista. Concédete un tiempo para descansos, ya que tendrás que tomarlos de cualquier forma, y asegúrate de priorizar aquellos temas según las lecciones que necesites estudiar más a fondo.
    • El temario de estudios es uno de los documentos más importantes que recibes de tu profesor. ¡Tenlo a mano! Úsalo como una especie de esquema cuando estés estudiando para tus finales.. Ciertos temas pueden aparecer más que otros y son, decididamente, con los que hay que ponerse en serio. También puede aclararte qué temas le parecen más interesantes y de mayor importancia a tu instructor. Algunos temas aparecen más que otros y esos son definitivamente sobre los que más debes insistir.
  2. Empieza por subrayar y crear. ¿Tienes que estudiar sólo palabras? En caso afirmativo, escríbelas en un procesador de texto e imprímelas. Las palabras que ya te sabes no deberían ir en la lista. ¡Asegúrate de que te las sabes totalmente antes de descartarlas!
    • Revisa tus apuntes y resalta los conceptos y palabras más importantes del vocabulario.(¡En diferentes colores!). Manipula el material a tu gusto. Crea gráficos y tarjetas de índice que te ayuden a estudiar. Haz cuadros de diferentes categorías, unos para conceptos y términos, otros para fórmulas, y otros más para las citas específicas que se leen en tus tareas.
  3. Convence a un amigo para que te acompañe. Y si es de tu clase, mucho mejor (para ambos). Aún así, asegúrate de que sea alguien que se tome el estudio en serio, ya que hacer el tonto juntos no será muy productivo. Un amigo es beneficioso si puedes permanecer concentrado.
    • Explíquense los distintos términos y conceptos uno a otro, por turnos. Lo más probable es que si puedes explicárselos a alguien más (y te entiende), tendrás una buena comprensión sobre el material y eso se verá en el examen.
  4. Busca un lugar agradable para estudiar. Si estudias en un sitio tranquilo, con una silla cómoda, no dudarás en pasar largos espacios de tiempo en él. Si encuentras la silla perfecta en un lugar no tan perfecto, cámbiala. No está pegada al suelo por alguna razón.
    • O mejor dicho, busca zonas agradables, (Sí, en plural) para estudiar. Lo creas o no, varios estudios (otra vez con el plural) han demostrado que si cambia de entorno mientras estudias, la retención se incrementa. De forma mágica, mantener tu cerebro rodeado de nuevos estímulos hace que la información sea más interesante, y por lo tanto, más fácil de recordar. Así que, si te pones nervioso, escucha tu instinto y encuentra un nuevo sillón para hundirte en él.
  5. Reúne todo el material (y también algunas golosinas). Cuando salgas de casa o de tu habitación, asegúrate de que tienes todo lo que necesitas. Coge todos los apuntes, carpetas, utensilios de escritura y libros que necesites, pero comprueba que no te olvidas de las cosas más importantes: una botella de agua, algo de dinero (si lo necesitas), tus auriculares y algún refrigerio para picar.
    • De forma mágica, el chocolate está empezando a ser reconocido como la nueva “superfruta”. Es alto en antioxidantes y compuestos de plantas saludables, incluso más que muchos zumos de fruta. De modo de que no te sientas culpable de coger tu tableta de chocolate cuando visites tu cuarto de estudio. De hecho, te harás un favor.

Durante tu sesión de estudio

  1. Empieza a escribir. Haz todo aquello que pienses que puede ayudarte. Hay docenas de técnicas de estudio por ahí; experimenta con tantas como sea posible y determina lo que resulta más efectivo.
    • Haz resúmenes. Si tienes que estudiar Ciencias o Historia, necesitarás otro sistema de estudio. Resume cada capítulo y apréndetelo.
    • Usa reglas nemotécnicas. ¿Por qué USA se transcribe como WWI? Claro, todo el mundo sabe que es por SPRENCZ. ¿Qué es SPRENCZ? Uhh, Submarinos, Propaganda, Rusos, lazos Económicos con Europa, violaciones de la Neutralidad, lazos Culturales con Gran Bretaña, y la nota de Zimmerman, obviamente. Con esta estrategia refrescarás tu memoria y podrás ampliar fácilmente tu redacción, obviamente. Con esta estrategia refrescarás tu memoria y podrás ampliar fácilmente tu redacción.
    • Si haces fichas de estudio, recítalas en voz alta. Esto te ayudará a recordar. Leer las fichas en silencio es demasiado pasivo. Llévalas contigo y revísalas cuando tengas un poco de tiempo.
  2. Toma descansos frecuentemente. No te ayudará estudiar sin parar durante 5 horas. Tu cuerpo (y a la vez tu cerebro) necesitan descanso. Come algo o toma un vaso de leche o agua. Estudia durante 30 minutos, haz un descanso de 5 minutos y luego estudia otros 30 minutos. Aprenderás mucho más.
    • Según el Centro de Prácticas de la Academia Dartmouth, debes estudiar en intervalos de 20-50 minutos y tomar un descanso de 5 a 10 minutos entre cada sesión. Para obtener mejores resultados, estudia durante una semana completa.
  3. Escucha música. La mayoría de la gente ha oído hablar del efecto Mozart. Significa que, de forma milagrosa, cuando escuchas a Mozart te vuelves más inteligente. No es de sorprender que sean tonterías en su mayor parte, pero hay un hilo de algo palpable ahí, y en todas la músicas.
    • Ese estudio original sobre Mozart se realizó con jóvenes adultos, no con bebés (así que estás de suerte). Y aunque que la música en modo alguno volvió más inteligentes a los participantes, el estado de alerta de sus cerebros aumentó durante 15 minutos después de la prueba. Cuando el estudio fue ampliado, demostró que cualquier música (siempre que agrade a los participantes) puede estimular el cerebro, no sólo Mozart. Y, en efecto, ponerse de pie y corretear o saltar puede hacer el mismo efecto. Así que sea lo que sea, encuentra la forma de que tu cerebro se ponga a correr.
  4. Ponte las pilas. No sólo lo agradecerá tu capacidad de concentración, sino que todo tu cerebro captará más fácilmente. En vez de ceñirte a tu vocabulario, tápalo y asimila los conceptos y los pasajes escritos.
    • ¿Sabías que los músicos practican con una combinación de escalas enlazadas con otras piezas y con prácticas de ritmo? ¿Y que los atletas nunca repiten dos veces el mismo ejercicio en una serie? Ellos hacen lo que tú deberías hacer: usar una panoplia de habilidades en una sola sesión. Tu cerebro estará más impresionado.
  5. Estudia en grupo. Los grupos de estudio pueden motivarte para que empieces cuando te sea duro motivarte a ti mismo, y además, explicar conceptos difíciles en voz alta te ayudará a distinguir lo que comprendes y lo que todavía necesitas revisar; y estar juntos en un grupo te permitirá dividir y dominar la definición de términos y la explicación de los conceptos. Y si consigues que cada miembro del grupo traiga un refrigerio, será un incentivo para reuniros.
    • Prepara a cada estudiante para la sesión de estudio proponiendo un par de cuestiones prácticas o avisos (quizás aquello que les resulte más confuso). El grupo trabajará unido para hallar las respuestas, resolviendo las cuestiones más apremiantes de cada uno. Y asegúrese de que todo el mundo comparte información precisa; de lo contrario, todo el grupo irá por mal camino, involuntariamente.

Antes del examen

  1. Duerme lo suficiente. Pasar la noche estudiando es arriesgado. Aunque muchos de tus compañeros de estudios piensen que estudiar toda la noche les ayudará para el examen, en realidad esto puede afectar a sus notas. Los estudiantes agotados no pueden concentrarse en los exámenes, e hincar los codos para los finales puede reducir la cantidad de información memorizada. Por otra parte, los estudiantes que han descansado bien se encuentran mucho más relajados y atentos a la hora de hacer exámenes. Tómate tiempo para dormir y más tarde lo agradecerás.
    • Empollar no vale la pena. Esto se conoce como el “engaño del novato”, lo cual significa que los estudiantes buenos y veteranos aprenden muy rápidamente lo que es inútil. Lo que ganes con un tiempo extra de estudio no te compensará por la pérdida de atención y habilidad para concentrarte, debida a la falta de sueño.
  2. Desayuna. No sólo es bueno para tu cuerpo, también es bueno para tu mente. Te costará mucho más concentrarte si tienes hambre. Pero no comas nada que pueda alterar tu estómago.
    • Evita la tentación de saturarte de cafeína. Sólo te hará sentir más ansioso. Mantén tu desayuno normal, tu rutina será lo más reconfortante.
  3. Ten confianza. Puede sonar como una tontería, pero tener confianza en ti mismo y pensar que lo harás bien te ayudará a mantener la calma, y finalmente hacerlo bien. Y seamos honestos, se hace lo que se puede. Así que haz cualquier cosa que te haga creer que lo conseguirás. Te compensará no entrar en pánico, o retorcerte los dedos por los nervios.
    • Cuando intentamos recordar algo sin tener la confianza de que podemos recordarlo, la intención se debilita y se queda en una simple esperanza. La memoria se refuerza cuando afrontas tus responsabilidades y se vuelve fiable cuando confías en ella. Intenta fomentar el hábito de confiar en tu memoria antes de acudir a tus apuntes escritos.

Consejos

  • Es necesario tener descansos regulares de 5 minutos.

Advertencias

  • No trates de estudiar todo el día. Divide el día en secciones de 4 o 5 con descansos regulares. Esto te ayudará a aprender mucho más.
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