Cómo formar una relación duradera

Todos quieren un amor que les haga sentir mariposas en el estómago y del que sigan enamorados 50 años después. Sin embargo, según investigaciones sobre las relaciones y matrimonios fallidos, no todos están dispuestos a esforzarse en conseguir este tipo de amor. Las relaciones requieren esfuerzo. Incluso las parejas más sólidas admiten que no es fácil mantener viva la llama del amor. No obstante, si estás dispuesto a esforzarte, puedes formar una relación duradera.

Comunicarte con eficacia

  1. Practica para escuchar de forma activa. Esto quiere decir prepararte para escuchar el mensaje de tu pareja y no para preparar tu defensa. Encuentra un momento y lugar en el que no haya distracciones y te concentres solo en lo que diga tu pareja. Separa tus percepciones negativas sobre sus acciones o motivos para que te puedas concentrar la conversación en tiempo real.
    • Dirígete hacia tu pareja. Establece un contacto visual. Asiente con la cabeza cuando estés de acuerdo con ella y muéstrale que le prestas atención. Cuando termine de hablar, parafrasea lo que dijo diciéndole algo como “Escuché que me dijiste que…” y formúlale cualquier pregunta para ver entendiste bien el mensaje, por ejemplo “¿Tengo razón al pensar que quieres…?”.
    • Debes conocer las señales no verbales, así como lo que se diga en voz alta. ¿El mensaje que tu pareja te transmite concuerda con sus señales no verbales? Asimismo, busca señales de tensión o frustración. Los puños, brazos cruzados y el ceño fruncido pueden demostrar que la otra persona necesita un descanso o que está demasiado molesta como para resolver cualquier problema ahora.
  2. Usa frases en primera persona. La comunicación no se debe tratar de la culpa, sino de la responsabilidad. Las frases en primera persona empiezan con cómo te sientes con respecto al comportamiento o las acciones de tu pareja. Significa que te responsabilizas de tus sentimientos y también una forma de mejorar el comportamiento. No es para decirle a tu pareja que cierta acción es mala, sino para compartir tu propia experiencia con ella.
    • Las frases en segunda persona por lo general culpan a la otra persona. No uses este tipo de frases. Podrías sonar como “¡Siempre compras bastante sin preguntarme de antemano!”.
    • Un ejemplo de una frase en primera persona podría ser “Me siento confundido cuando compras bastante sin mí, porque pensé que nos habíamos puesto de acuerdo en ir juntos. De ahora en adelante, me gustaría que vayas conmigo”.
  3. Cuando hables, utiliza un tono suave y cálido. Tu relación se debe basar en el respeto mutuo y el amor, no en el miedo. Una voz suave refleja amor, compasión y comprensión que se pierde cuando uno grita. Establece un contacto visual con tu pareja y háblale con amor y comprensión. Para solucionar un desacuerdo con alguien no es necesario enfadarse ni gritar.
    • Si por lo general, en tu relación usas nombres cariñosos, puedes usar ese tipo de nombres para mostrar que te importa aunque estén en desacuerdo. Decirle cosas como “¿Qué opinas, cariño?” o “Siento decepcionarte, bebé. ¿Cómo puedo solucionar las cosas?” puede aliviar la tensión.
  4. Siempre debes tratar a tu pareja con respeto. Ahórrate frases duras, incluso cuando discutan. No puedes retirar lo dicho. No le dices algo hiriente a tu pareja, le indicas que un desacuerdo significa la guerra. Recuerda que ambos están en el mismo barco.
    • Para no decirle cosas desagradables ni molestarte, muchas parejas usan una regla de 24 horas. En este caso, si las cosas se ponen difíciles, posponen la conversación por 24 horas para que ambos se calmen y puedan conversar. Es poco común encontrar una conversación que no se pueda posponer para que ambas personas se calmen en caso de que sea necesario be.

Resolver los conflictos y las crisis

  1. Conversen sobre los problemas de forma directa en vez de dejar que se acumulen. Es un mito la afirmación de que una relación sólida no requiere esfuerzo. Prepárate a esforzarte. Puedes conseguirlo abordando cualquier problema con tu pareja antes de que la situación empeore.
    • Por ejemplo, notas que tu pareja saca más dinero de lo normal de una cuenta compartida. En vez de reunir pruebas con el paso del tiempo, puedes abordar el problema de inmediato diciéndole “He notado que necesitas más dinero últimamente. ¿Debemos modificar nuestro presupuesto?”.
    • Nunca serás perfecto ni tampoco puedes esperar esto de tu pareja. Siempre surgirán problemas y puedes aprender a tratarlos como tratarías a cualquier otro obstáculo o puedes ocultarlos hasta que se conviertan en un gran problema.
    • Comprométete a conversar una vez por semana para que puedan hablar de cualquier problema que guarden dentro. Hablar sobre estos problemas con la idea de abordarlos en cuanto aparezcan te ayuda a establecer una base sólida.
  2. Debes estar dispuesto a comprometerte. Escoge tus batallas con prudencia. No es necesario que todos los problemas se conviertan en una batalla. Tendrán que conversar sobre algunos de ellos, pero no será necesario que hablen sobre otros y finalmente algunos no son tan importantes a comparación de lo que obtienes de esta relación.
    • El compromiso puede incluir anotar una lista de ventajas y desventajas para indicar los desacuerdos y explicar la lista de forma detallada y objetiva. Hablar en voz alta puede señalar con claridad qué opción les beneficia a ambos. También significa encontrar una manera en que ambos puedan satisfacer sus necesidades sin poner en peligro las necesidades del otro.
    • Otra forma en la que puedes comprometerte es haciendo las cosas a la manera de una persona una vez y después favoreciendo la opinión de la otra persona la próxima vez. Por ejemplo, una noche pueden ver la película favorita de una persona y la siguiente noche lo que la otra persona escoja.
    • Antes de hacerle la guerra por un problemita, evalúa la verdadera importancia de ese problema frente a la felicidad y el desarrollo de tu relación. Si no es tan importante, sigue adelante.
  3. Aborden los problemas juntos. Una relación es de dos personas, no de una sola. Concéntrense en conversar con sinceridad para que solucionen los problemas juntos, teniendo en cuenta que ambos tengan espacio para dar y recibir. Aprendan mutuamente en vez de ir en contra el uno del otro.
    • Por ejemplo, si necesitas una cantidad de dinero para pagar una compra costosa, pueden sentarse y encontrar alguna forma en que ambos contribuyan. Ambos pueden ahorrar dinero por un periodo de tiempo o reducir gastos que no sean importantes.
    • Usar frases con “nosotros” como por ejemplo “Superaremos esto” o “Encontremos juntos una solución” les ayudará a abordar el problema en equipo.
    • Toda relación tiene sus altibajos. Cuando se encuentren con un problema, abórdelo con lógica y de forma objetiva, y tomen una decisión basándose en el bienestar mutuo.
  4. Hazle conocer tus valores y necesidades. Asegúrate de definir con claridad lo que necesitas de tu pareja y lo que piensas darle. Encárgate de tus obligaciones con tu pareja y dile lo que piensas cuando no haga lo mismo de una forma constructiva.
    • Es falso la afirmación que indica que no es necesario decirle a tu pareja lo que valoras y necesitas. Te equivocas en pensar que simplemente porque tu pareja te ama, debe saber lo que necesitas. Es imposible leer la mente de otra persona y esperar que tu pareja lo haga dificulta el desarrollo de la relación.
    • Comunica tus deseos simplemente diciendo algo como “La caridad es muy importante para mí. ¿Qué podemos hacer para cumplir con esto?”.
  5. Deben compartir la misma visión con respecto a las finanzas. Este es un campo que puede ser muy peligroso si lo ignoras hasta que se convierte en un problema más grande. Asegúrate de que compartan valores financieros desde el inicio de la relación. Si quieres ahorrar para el futuro mientras que tu pareja vive el presente, tal vez la relación no sea muy duradera.
    • Siéntense y conversen sobre la situación financiera de cada uno. Preparen un presupuesto si viven bajo el mismo techo. Hablen con un asesor financiero si les cuesta ponerse de acuerdo.

Mantener una base sólida

  1. Salgan independientemente del tiempo que hayan estado juntos. Esto incluye darle a tu pareja el mismo nivel de respeto y atención que le diste al inicio. Muchas relaciones terminan porque una persona deja de respetar el valor y los sentimientos de su pareja, y repiten viejos hábitos, algo que no nunca habrían hecho anteriormente.
    • Por ejemplo, no deberías enviarle un mensaje de texto a un viejo amor después de que te has casado. Si no esperarías que una novia acepte eso, ¿por qué tu esposa debe pasarlo por alto simplemente porque están casados?
    • Trata a tu pareja con el mayor respeto. Esfuérzate por hacerla feliz. Esfuérzate por pasar tiempo de calidad con ella.
  2. Sigue siendo honesto con ella y fomentando la confianza. Nunca pierdas de vista la importancia de la confianza para mantener una buena relación. Cuando una persona no es confiable, las dudas entran en la relación. Puedes fomentar la confianza o recuperar la confianza al:
    • estar a su lado, tanto física como emocionalmente;
    • ser consecuente con tus acciones;
    • llegar a un compromiso cuando digas que lo vas a hacer;
    • guardar las confidencias;
    • respetar sus límites personales;
    • hacer lo que digas que harás.
  3. Deben tener intereses mutuos y separados. No debes esperar que otra persona te complete o que sea exactamente igual a ti. Es bueno que compartan intereses y que realicen algunas actividades por separado. Cuando ambos entran en una relación se convierten en un equipo, pero cada uno de ustedes también tiene que realizar algunas actividades aparte.
    • Una relación debe permitirte ser tú mismo, mientras que te da a alguien a quién amar y querer. No será bueno para ti ni para tu pareja si uno de ustedes depende del otro y necesita al otro para interesarse en algo.
  4. Apoyen las pasiones y sueños que tengan. Apoya sus sueños y también reconoce que no puedes volverlos realidad a todos ellos. Estás a su lado para amarla y alentar sus sueños, no para encargarte de conseguirlos.
    • Aunque ambos pueden tener sueños diferentes, también puede unirlos compartir metas por las que se esfuercen en equipo. Conversa con tu pareja y hablen sobre algunos sueños que les gustaría conseguir juntos. Puedes hablar de ellos simplemente diciéndole “Creo que sería genial si estableciéramos algunas metas compartidas. ¿Por qué metas podríamos esforzarnos juntos?”.
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