Cómo clasificar animales

El reino animal alberga un grupo extremadamente diverso de organismos, desde la medusa más modesta hasta los primates más avanzados. Se estima que existen entre 9 y 10 millones de especies únicas en la Tierra. Para organizar un rango tan amplio de diversidad, los biólogos utilizan un sistema de clasificación que implica “categorías” estratificadas que agrupan animales en función de sus similitudes. ¡Con la práctica no te será ningún problema entender este sistema!

Entender una tabla taxonómica

  1. Aprende sobre los sistemas de clasificación taxonómica que se utilizan para identificar animales. Este sistema que se basa en sus características proviene originalmente del trabajo que realizó el botánico Carl Linnaeus en el siglo XVIII. Sin embargo, generalmente cuando los biólogos hablan de las categorías taxonómicas, se refieren a las siete “principales” que se muestran en la tabla, desde la más inclusiva hasta la más exclusiva. Fíjate que los ejemplos de la última columna tienen un código de color que muestra el “camino” taxonómico para clasificar tres organismos diferentes.
    • Los ejemplos en rojo siguen el camino para clasificar al Homo sapiens o el ser humano (un animal).
    • Los ejemplos en azul son el camino para clasificar a la Rubus rosifolius o fresa de montaña (una planta).
    • Los ejemplos en verde son el camino para clasificar a la Escherichia coli, conocida comúnmente como E. coli (una bacteria).
  2. Memorízate la nemotecnia para acordarte de las categorías taxonómicas “El rey es un filósofo de mucha clase, que pone orden en su familia, reparte generosos dones de toda especie”. Hay una variedad de nemotecnias, incluyendo esta, que te serán útiles para recordar las siete categorías taxonómicas principales y su orden: reino, filo, clase, orden, familia, género y especie. La primera letra de cada palabra importante de esta nemotecnia corresponde a la primera letra de cada categoría en el orden correcto. Es decir, “rey” corresponde a “reino”, “filósofo” a “filo” y así sucesivamente.
  3. Al momento de clasificar, comienza de la categoría más inclusiva a la más exclusiva. Por ejemplo, todos los animales se pueden clasificar dentro del reino Animalia, pero solo uno muy específico entrará en la especie “sapiens”. Conforme vayas pasando de categoría en categoría, desde el reino hasta la especie, el animal que vayas a clasificar tendrá que cumplir más y más requisitos para poder entrar en una de ellas.
  4. Clasifica a un animal en base a su morfología. Una gran parte de clasificar a un animal consiste en identificar su morfología, que se refiere a sus características internas y externas. Por ejemplo, ¿este tiene pelaje o escamas? ¿Qué clase de estómago tiene? Saber las características del animal que quieres clasificar te ayudará a hacerlo correctamente.

Asignar una clasificación taxonómica

  1. Empieza con el reino Animalia. Por definición, todos los animales son miembros de este reino (a veces llamado "Metazoa"). Todos los organismos de este reino son animales y los que no pertenecen a él no lo son. Por lo tanto, al momento de clasificar animales siempre trabajarás en esta categoría “inclusiva”.
    • Además del Animalia, los otros reinos taxonómicos son Plantae (plantas), Fungi (hongos), Protista (eucariotas unicelulares) y Monera (procariotas).
    • Como ejemplo recurrente, calsificaremos a los humanos de anatomía moderna de acuerdo a las reglas de la clasificación taxonómica. Los humanos son animales que viven y respiran, por lo que comenzaremos por el reino Animalia, como se indicó anteriormente.
  2. Asígnale un filo a tu animal. El filo es la categoría que se encuentra justo después de la que incluye a todas; es decir el reino Animalia. Existen 35 filos diferentes en este reino. Hablando en líneas general, cada filo agrupa a sus miembros de acuerdo a su morfología general. Por ejemplo, todos los miembros del filo Chordata tienen una estructura rígida alargada a lo largo de su cuerpo (como la columna vertebral), con un cordón nervioso dorsal hueco arriba y un intestino abajo. Por otro lado, todos los miembros del filo Echinodermata tienen una simetría radial de cinco puntas y una característica piel “con púas”.
    • Ten en cuenta que las categorías taxonómicas se crearon antes de que surgiera la tecnología genética moderna; por lo tanto, pueden existir incongruencias entre los organismos agrupados en un filo y sus similitudes genéticas reales. Esto quiere decir que algunos filos han generado otros. Por ejemplo, los platelmintos (un tipo de gusano plano) han generado un filo animal con tubo digestivo alargado.
    • Siguiendo con el ejemplo, los humanos se clasifican en el filo Chordata porque tenemos un cordón nervioso hueco sobre la columna vertebral.
  3. Asígnale una clase a tu animal. Después de la categoría filo viene la clase del animal. Entre todos los filos, existen 111 clases diferentes en total. Normalmente los miembros de una clase se agrupan en base a sus similitudes genéticas o morfológicas. A continuación se muestran algunos ejemplos de clases del filo Chordata:
    • Mammalia (mamíferos): tienen sangre caliente, pelo, un corazón con cuatro divisiones y glándulas mamarias que segregan leche. Normalmente (pero no siempre) las crías nacen vivas.
    • Aves: ponen huevos, tienen la sangre caliente, un corazón de cuatro divisiones, además de plumas y alas.
    • Reptilia (reptiles): ponen huevos, tienen la sangre fría, escamas o caparazones y (por lo general) un corazón de tres divisiones.
    • Amphibia (anfibios): tienen la sangre fría y un corazón de tres divisiones (normalmente), un ciclo vital como larvas en el agua, huevos permeables al agua y una piel que funciona como un órgano respiratorio.
    • Además dentro el filo Chordata, existe un gran número de clases para los peces y organismos parecidos. Los peces pueden ser:
      • Osteichthyes: peces óseos (con aletas radiadas y carnosas).
      • Chondricthyes: peces cartilaginosos (tiburones, rájidos, escuálidos y rayas).
      • Agnatha: peces sin mandíbula (lampreas y mixinos).
    • En nuestro ejemplo, agruparemos a los humanos en la clase Mammalia porque muestran las características que se mencionaron anteriormente.
  4. Asígnale un orden a tu animal. Después de la categoría de clase viene el orden. Este se utiliza para clasificar animales en grupos fácilmente manejables que son más específicos que los términos más inclusivos de filo y clase, pero menos específicos que el género, la especie y así sucesivamente. Por ejemplo, las dos órdenes dentro de la clase Reptilian son:
    • Testudines: tortugas, testudínidos, etc.
    • Squamata: serpientes y lagartos
    • En nuestro ejemplo clasificaremos a los humanos en la orden Primates, juntos con los monos, simios y nuestros predecesores protohumanos extintos.
  5. Asígnale una familia a tu animal. Después de la agrupación del orden, la clasificación taxonómica de un animal empieza a volverse bastante específica. Por ejemplo, una variedad específica del nombre común de un animal podría derivarse de la raíz latina del nombre de su familia. De esta forma se les ha nombrado a los gecos (miembros de la familia Gekkonidae). Otros ejemplos de familias del orden Squamata son:
    • Chamaeleonidae: camaleones
    • Iguanidae: iguanas
    • Scincidae: escíncidos
    • En nuestro ejemplo, clasificaremos a los humanos en la familia Hominidae junto con los grandes simios y los primeros protohumanos.
  6. Asígnale un género a tu animal. El género se utiliza para diferenciarlo de otros tipos de animales que podrían parecer similares de manera superficial o que incluso comparten el mismo nombre común. Por ejemplo, todos los miembros de la familia Gekkonidae se llaman gecos, pero los miembros del género Dixonius (gecos con patas de hojas) son diferentes de los del género Lepidodactylus (gecos con patas escamosas), y así sucesivamente para los 51 géneros de la familia Gekkonidae.
    • En nuestro ejemplo, clasificaremos a los humanos dentro del género Homo, que incluye a los humanos modernos y los tipos de nuestros primeros ancestros que son familiares gracias a la cultura pop: neandertales, cromañones y demás.
  7. Asígnale una especial a tu animal. La especie de un animal es generalmente la categoría taxonómica más específica que puede tener. Una especie se define a menudo como el grupo de individuos de similar apariencia que pueden aparearse entre sí, pero que no pueden hacerlo con los miembros de otra especie. Es decir, solo los animales que pertenecen a la misma especie pueden aparearse y producir descendencia viable. Los animales que no son de la misma especie a veces pueden tener descendencia, pero esta casi siempre será estéril y no podrá reproducirse (un ejemplo conocido es la mula, que no puede reproducirse y que nace del cruce entre un caballo y un burro).
    • Ten en cuenta que los animales de una misma especie pueden tener una apariencia distinta a pesar de estar muy relacionados. Por ejemplo, un chihuahua y un gran danés se ven bastante diferentes, pero son de la misma especie.
    • Continuando con nuestro ejemplo, clasificaremos finalmente a los humanos dentro de la especie sapiens, que excluye a otras formas de vida que no sean seres humanos. Ten en cuenta que los humanos modernos del género Homo y la especie sapiens pueden tener una amplia variedad de diferencias morfológicas: tamaño, apariencia del rostro, color de piel, color de cabello, entre otros. Sin embargo, cualquier pareja de humanos saludables de sexo masculino y femenino puede producir una descendencia viable, por lo que todas las personas son humanos.
  8. Asígnale una subespecie a tu animal, si fuera necesario. La regla general es que la especie de un animal es la clasificación más específica que se le puede dar. Sin embargo, hay muchas excepciones a esta regla en las que los científicos clasifican aún más las especies de animales en dos o más subespecies. Una especie siempre tendrá de dos a más subespecies o ninguna, en ningún caso tendrá solo una. Una situación común en la que se asignan subespecies es si dentro de una especie hay grupos de organismos capaces de producir descendencia viable pero no lo hacen en la vida natural porque están separados geográficamente, tienen patrones de conducta distintos o alguna otra razón.
    • En nuestro ejemplo, si queremos referirnos a los humanos de anatomía moderna (es decir, los que habitan el mundo actualmente), se puede utilizar la subespecie sapiens para diferenciarnos más del Homo sapiens idaltu, otro tipo de protohumano de la especie Homo sapiens.

Clasificar a un animal en base a su nombre científico

  1. Empieza con el nombre científico de un animal. Las dos últimas categorías taxonómicas, es decir el género y la especie, que son las más específicas, se utilizan en su nombre científico. En otras palabras, el nombre oficial de un animal, por el que lo reconocen los científicos a nivel mundial, estará compuesto por el Género (con mayúscula) seguido de su especie (en minúsculas). Por ejemplo, el nombre científico del humano moderno es Homo sapiens porque pertenece al género Homo y a la especie sapiens. Ten en cuenta que el nombre científico de los animales se escribe en cursiva.
    • Como el género y la especie de un animal son sus categorías taxonómicas más específicas, a menudo proporcionarán la información suficiente para la mayoría de propósitos.
    • Si no sabes el nombre científico del animal que quieres clasificar, prueba con una búsqueda en Internet. Busca el nombre común del animal (por ejemplo, "perro") junto con la frase "nombre científico". Así podrás encontrarlo rápidamente.
  2. Utiliza el nombre científico del animal como tu punto de partida en la búsqueda. Como este está compuesto de su género y su especie, si lo conoces, por lo general tendrás la información necesaria para encontrar el resto de sus categorías taxonómicas a partir de estas dos.
  3. Ve retrocediendo por cada grupo utilizando la inferencia. Una vez que sepas el nombre científico del animal, también será posible determinar las clasificaciones taxonómicas por medio de la inferencia, utilizando su morfología, historia evolutiva y relaciones genéticas con otros animales a fin de seleccionar su familia, su orden, etc. Utiliza la información que tengas de la especie como ayuda para tu búsqueda. De ser posible, verifica tus inferencias en una fuente de biología adecuada o en un libro de texto.
    • Por ejemplo, en nuestro ejemplo del Homo sapiens, si sabemos que los humanos comparten un ancestro evolutivo reciente con los grandes simios, podemos ponerlos en la familia homo-sapiens con el resto de grandes simios (chimpancés, gorilas y orangutanes). Como estos son primates, también podremos colocar al Homo sapiens en la orden Primates. A partir de este punto, determinar la clase y el filo será sencillo. Obviamente todos los primates serán mamíferos, así que podemos decir que los humanos pertenecen a la clase Mammalia y todos estos animales tienen columna vertebral, así que podemos inferir que el ser humano pertenece al filo Chordata.
    • Como se mencionó al inicio del artículo, todos los animales pertenecen al reino Animalia, sin importar sus demás categorías taxonómicas.
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