Cómo saber si tu perro se encuentra feliz y saludable

¿Alguna vez te has preguntado si tu perro está realmente bien? Como su dueño, tienes la responsabilidad de ocuparte del bienestar físico y mental de tu peludo amigo. Es una excelente idea hacer una pausa de vez en cuando y preguntarte si tu mascota está feliz y saludable. Para evaluar estos aspectos, tendrás que observar su bienestar físico así como cualquier problema psicológico que podría tener, como el aburrimiento y la frustración. Puedes saber si tu compañero canino está realmente contento y en un estado óptimo por medio de chequeos frecuentes.

Evalúa el bienestar mental de tu perro

  1. Averigua qué es lo normal para tu perro. Ten en cuenta la perspectiva general y averigua qué aspectos son normales en tu perro. Familiarízate con factores como cuánto le gusta salir a caminar, cómo reacciona cuando vuelves del trabajo, cuán dulce o gruñón es, cuánta agua bebe, qué apariencia tienen sus heces, cuántas veces al día hace sus deposiciones, qué apariencia tiene la parte interior de sus orejas y qué olor tiene su aliento.
    • Por ejemplo, algunos perros son comelones mientras que otros son quisquillosos. Si el tuyo come mucho usualmente, el hecho de que rechace sus alimentos será importante. Sin embargo, si tienes un perro faldero que rechaza con desdén cualquier alimento excepto un buen bistec, el hecho de que no quiera comer su plato de comida será menos preocupante.
    • Si sabes todas estos detalles de memoria, estarás en la posición ideal para identificar cambios que podrían indicarte que tu perro no está bien.
  2. Evalúa las emociones de tu perro por medio de su comportamiento y su lenguaje corporal. Estos animales experimentan emociones como el dolor, la depresión, el aburrimiento y la frustración, y como dueño, tienes que saber reconocerlas. Con frecuencia la primera señal de la que debes ser consciente es un cambio en su comportamiento o lenguaje corporal.
    • Por ejemplo, si tu perro, que normalmente es sociable y está siempre en la puerta para saludarte, se vuelve retraído y no sale de su cama cuando vuelves a casa, debes sospechar que algo sucede.
    • Préstale atención al lenguaje corporal habitual de tu perro. ¿Tiene las orejas o la cola más bajas que de costumbre, o cuando te le acercas se retrae o adopta una actitud dominante? Estas son señas del lenguaje corporal que indican que podría estar ocurriendo algo malo.
    • Algunas señales de que tu perro podría estar aburrido o frustrado pueden ser que tenga comportamientos destructivos, escarbe, gima, ladre o llore. En este caso el perro estará adoptando un comportamiento desplazado, como morder los muebles, para canalizar su frustración.
  3. Observa la expresión facial de tu perro. Muchos de ellos son capaces de expresar emociones como la depresión en su rostro. Si el tuyo no tiene normalmente los ojos dolidos o una expresión de tristeza, pero de repente sí, entonces probablemente serán manifestaciones de sus emociones del momento.
  4. Sé consciente de cualquier cambio físico que sufra tu perro. Estos pueden ser sintomáticos del estrés mental o la depresión. Por ejemplo, presta atención si tu perro deja de lavarse. Los animales deprimidos o enfermos con frecuencia dejan de ocuparse de ellos mismos y el estado de su manto decae, por lo que se pone duro, descuidado y desordenado.
  5. Aborda las posibles causas de la infelicidad de tu perro. Si este está triste o se está portando mal, debes tratar de descubrir la razón de su malestar y, de ser posible, cambiar la situación. Obviamente, no podrás solucionar todos los problemas, ¡pero algunos sí!
    • Por ejemplo, si tu perro está estresado a causa de su nueva rutina o casa, no siempre podrás cambiar esa situación, pero sí podrás consolarlo y tratar de hacer que las transiciones sean lo más simples posibles.

Evalúa el estado físico de tu perro

  1. Acicala e inspecciona frecuentemente el cuerpo de tu perro. Uno de tus deberes como su dueño es acicalarlo con regularidad. Así como es útil para mantener su manto en buenas condiciones y sin nudos, la limpieza es un momento ideal para hacerle un pequeño examen físico en casa. Esto te ayudará a familiarizarte más con el cuerpo de tu perro saludable. Si algo cambia en su estado corporal, es probable que te des cuenta del problema a tiempo.
    • Cuando realices un examen físico, lo mejor es seguir un modelo fijo de inspección para que no te olvides de ninguna etapa. La mayoría de los veterinarios tiene una rutina en la que empiezan por la cabeza y van avanzando hacia atrás.
  2. Haz una pausa y evalúa el estado general de tu perro. Observa cómo se para o se sienta. ¿Se ve cómodo y relajado o le es difícil pararse o echarse? Préstale atención a su respiración y cuenta cuántas veces inhala en un minuto en reposo. Lo normal es entre 20 y 30 veces por minuto.
    • Si está en una habitación de temperatura normal, no en un calor tan fuerte que el perro tenga que jadear para enfriarse, su respiración debe ser calmada y difícil de observar. Los movimientos de respiración exagerados, en especial cuando esté utilizando los músculos de su estómago para arrastrar aire hacia adentro y afuera de los pulmones, son una señal de que tiene dificultades para respirar y que se le debe hacer una revisión.
    • ¿Cómo está el peso de tu perro? ¿Está subiendo o bajando de peso o este coincide con un apetito mayor o menor? Vale la pena que el veterinario lo revise por un cambio de peso pues esta podría ser una señal importante de mala salud.
    • ¿El perro está alerta, tiene los ojos brillantes y mueve la cola, o está cabizbajo y camina lentamente con el rabo entre las patas?
  3. Revisa los ojos de tu perro. Separa los párpados suavemente con la ayuda de tus dedos índice y pulgar. Si están bonitos y claros, y puedes ver tu reflejo en ellos, entonces sus ojos estarán normales. Algunas señales de una mala salud son la parte blanca del ojo amarillenta (ictericia), una inflamación de esta área (posiblemente una alergia o infección) y la superficie de los ojos borrosa (una úlcera o quizás mayor presión en el ojo).
    • Verifica si los ojos presentan alguna secreción. Una de color amarilla o verde es señal de infecciones.
    • Los ojos son estructuras delicadas y si sospechas que hay algún problema, busca atención veterinaria. Ignorar una condición grave podría ser la causa de que tu perro pierda la visión.
  4. Revisa los dientes de tu perro. Levanta sus labios para verlos. Unos que están limpios y saludables tendrán una apariencia parecida a la de los nuestros (aunque la forma es diferente) con las encías rosadas y el esmalte blanco. Busca si hay depósitos de sarro de color marrón amarillento en la superficie de los dientes, encías sangrantes o inflamadas (gingivitis) o un mal olor que provenga de la cavidad bucal. Todas estas señales indican que tu perro necesita atención dental.
  5. Observa y toca la nariz de tu perro. Se cree desde hace mucho tiempo que una nariz fría y húmeda es señal de buena salud. Sin embargo, muchos perros que están perfectamente saludables tienen narices tibias y secas, así que no entres en pánico si es el caso del tuyo. Tienes que aprender qué condición es normal para la nariz de tu perro. Por otro lado, algunos problemas autoinmunes de la piel pueden afectar la nariz así que si la parte áspera está inflamada, curtida o sangrando, busca atención veterinaria.
  6. Examina las orejas de tu perro. Mira al interior de sus orejas y compáralas entre ellas: deben verse iguales. La entrada al canal auditivo debe verse como un agujero negro. El recubrimiento de la oreja debe tener la apariencia de la piel normal y no debe estar gruesa, inflamada, roja o curtida. Si te das cuenta de que presenta alguna de estas señales o si hay secreciones (como una cera gruesa y negra o un pus maloliente), ve al veterinario.
    • ¡No te olvides de olerle las orejas a tu perro! Estas no deben oler a nada más que a “perro”. Si hay un olor desagradable que te hace retroceder, busca la ayuda de un veterinario.
  7. Inspecciona el pelaje de tu perro. Verifica que tenga un pelaje sin escamas y que esté brillante y suave (en razas que no tengan el pelaje grueso). Separa el pelaje para ver la piel. El manto no debe sentirse grasoso y en él no debe haber caspa, ni manchas negras y la piel no debe estar inflamada, decolorada, ni con costras. Todas estas señales indican que hay una enfermedad de la piel y que es necesaria una revisión del veterinario.
  8. Revisa si tu perro tiene algún bulto. Pasa tu mano sobre su cuerpo para que ver si tiene bultos. Es recomendable que el veterinario revise cualquiera que encuentres, pues incluso los que parecen inofensivos podrían ser algo siniestro.
    • Si no estás seguro de que vale la pena ir al veterinario, mide el tamaño del bulto y anótalo. Vuélvelo a revisar y medir después de un par de semanas. Si este ha cambiado con rapidez, está inflamado o es una molestia para tu perro, entonces será esencial que el veterinario lo revise.
  9. Mira debajo de la cola de tu perro. Es fácil olvidarse de esta zona, pero es importante revisarla pues es mejor identificar a tiempo posibles problemas de las glándulas anales o bultos cancerosos cerca del ano. Presta atención a la falta de simetría en el agujero anal (si un lado está más hinchado que el otro), a los conductos que estén segregando fluidos o a los bultos que sobresalgan en la piel.
  10. Revisa los testículos o las glándulas mamarias. Verifica siempre que tu perro macho tenga los testículos del mismo tamaño. Si uno de ellos crece, esta puede ser una señal de cáncer al testículo. Del mismo modo, en el caso de las hembras, pasa tus manos por ambos lados del área de las mamas para ver si tiene algún bulto. Un veterinario tendrá que revisar cualquier anormalidad.

Consejos

  • En los perros, los gemidos son una manera de expresar una necesidad que normalmente es alimento, agua, amor o afecto humano. Pero si ya le has dado todas estas cosas a tu perro, entonces probablemente tendrá que pasar una revisión con el veterinario para garantizar que no tenga ningún problema físico.
  • Si tu perro se ha contagiado de alguna enfermedad, es posible que te sientas mal por haber permitido que suceda, pero recuerda que no es tu culpa. A todos los perros les pasa algo malo en algún momento de sus vidas.
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