Cómo explorar y estudiar las intenciones

La intención es una parte sorprendentemente importante pero rara vez explorada de la mente ya que su significado es importante sólo cuándo la has estudiado. Una vez que has pasado algún tiempo observándola, puedes apreciar qué papel tiene en la vida diaria, así como aprender lo que puedes hacer con ella. La intención es la piedra fundamental de la mente, así que es importante entenderla. Aquí te explicamos cómo.

Pasos

  1.   Averigua las formas en las que puedes observar la intención mejor cuando ocurre. La meditación es excelente en este sentido, aunque la observación y la consideración de las actividades diarias también funcionan.
  2.   Intenta reconocer o identificar los dos tipos principales de intención. Los separamos en “corpo-funcional” o “emocional/psicológica”.
    •   Por ejemplo, si tienes hambre, piensas en un plato que satisfaga tus necesidades corporales, pero la elección de cómo prepararlo es más emocional o psicológica.
    • También existen prácticas de meditación destinadas a estos dos tipos de intención. La consciencia corporal y la consciencia mental.
  3.   Observa el papel que desempeña la intención en la acción. La intención se da antes de la acción.
    • La reacción no es realmente diferente ya que tiene sus propios procesos mentales que aparecen antes de la respuesta, simplemente son más rápidos debidos a la urgencia. Esto ocurre a menudo porque la mente actúa separadamente sin necesidad de análisis, preferencias o comentarios intelectuales.
  4.   Explora cómo la percepción da forma a la intención. La percepción moldea la urgencia, de forma que si percibe miedo o dolor, añade una gran importancia y urgencia a la acción.
  5. Piensa en cómo la intención afecta a los objetos. Piensa por ejemplo en un cuchillo: es sólo un artículo de metal, pero las intenciones determinarán su uso.
  6.   Considera por qué la gente generalmente no se da cuenta de la intención. La intención ocurre muchas miles de veces en miles de formas diferentes.
  7.   Intenta dividir cada acción en acciones más pequeñas y averiguar la intención detrás de cada una de ellas.
  8. Averigua cómo la intención afecta a la acción a la que se refiere. Si no tienes intención de hacer algo, el cuerpo puede forzarte a hacerlo sintiendo dolor, miedo, ansiedad o desazón, sintiendo frío o calor, etc. La intención es algo consciente. Por ejemplo, puedes manipular la forma en la que respiras, pero no puedes dejar de respirar o simplemente aguantar la respiración. De la misma forma, puedes intentar no ir al baño, pero el cuerpo en seguida comenzará a protestar.
  9.   Decide en lo que puedes influenciar la intención, ya sea de forma emocional o psicológica, o física. Cuanto más observes tus intenciones hasta que encuentres la intención que te hace pensar, también podrás intentar modificar esa intención.
  10.   Continúa evaluando la intención. Observa si hay intenciones que son más fuertes que otras.

Consejos

  • Considera estudiar cómo la intención se trata dentro de las diferentes disciplinas para poder ampliar tu comprensión sobre ella. Por ejemplo, en la ley, la “intención mental” es importante para establecer si alguien quiso hacer algo malo o no. En muchas jurisdicciones, se considera que los niños menores de una edad concreta (sobre 10), no pueden tener la intención mental para cometer un crimen.
  • La complicación, puede que el mayor desafío de todos, es el punto de cómo la intención es simplemente no obvia. Es muy difícil de ver antes, durante y después, y sobre todo en la tensión del momento. A pesar de que esto arroja responsabilidad a los individuos por sus acciones, incluso si no son conscientes de ellas, especialmente cuando dejan que su mente les lleve a hacer algo salvaje llevados por sus emociones. Pero si la persona no sabe sus intenciones por no ser consciente, ¿es realmente responsable? La emociones pueden prender muy rápidamente, demasiado rápido como para que nuestras mentes puedan reconocerlas a veces. Sin embargo, la cicatriz de la mente permanece, a veces sin curar incluso. Ese es el precio que se paga por dejarnos llevar por nuestras emociones.  
  • En última instancia, todo lo que una persona que realmente desea vivir con cuidado es observar su mente para estar atentos a sus intenciones, y así saber si desea cambiarlas.

Advertencias

  • Haz las cosas poco a poco, esto consiste en comprender una parte importante de cómo la mente trabaja y reacciona.
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