Cómo lograr todo lo que quieres en la vida

¿Qué es lo que quieres en la vida? ¿Acaricias alguna meta o ambición? ¿Quieres tener un buen trabajo, un automóvil lujoso o una casa bonita? Si bien no es posible obtener todo en la vida, literalmente, sí puedes apuntar alto, soñar y lograr mucho. Sin embargo, tendrás que formular un plan claro, actuar y demostrar compromiso, disciplina y determinación. Tus sueños no se harán realidad mediante ilusiones.

Elaborar un plan

  1. Evalúa tus necesidades y tus deseos. El primer paso es saber qué quieres en la vida. No nos referimos solo a los objetos materiales, sino a las metas, los logros y los sentimientos. Reflexiona y pregúntate qué es lo que más deseas.
    • Pregúntate qué es lo que deseas en la vida y qué es lo más importante para ti. Procura escribir las respuestas como vengan, sin meditarlas.
    • Cuando definas qué es lo que quieres, sé tan específico como puedas. "Quiero mucho dinero" es una forma de empezar, pero "quiero tener seguridad financiera y jubilarme a los cincuenta años" es más específico y mejor.
    • ¿Tus deseos son alcanzables? ¿Son realistas? ¿Tienen que ver contigo? Es necesario que lo sean. Quizá tengas un buen trabajo pero, ¿podrías manejar la jubilación anticipada? ¿Cómo lo harías?
  2. Enfócate en lo que sea más importante y alcanzable. Seamos realistas: es probable que no puedas lograr todo lo que quieres en la vida. Los automóviles, la ropa, las riquezas fabulosas y los lujos demandan mucho esfuerzo y dividen las energías. Concéntrate en lo que sea más importante para ti y esfuérzate al máximo para conseguirlo.
    • Revisa nuevamente tu lista de necesidades y deseos, y revalúala. ¿Qué es lo que está al principio de la lista? ¿Lo que más quieres en la vida, realmente, es tener seguridad financiera y jubilarte temprano?
    • Pregúntate nuevamente si eso es factible. ¿Estás seguro de que puedes manejar esa meta o corres el riesgo de fracasar?
    • Procura ser realista y comprensivo. No te embarques en un sueño demasiado ambicioso si tienes dudas de que podrás lograrlo.
  3. Establece un objetivo a largo plazo. Si tienes un objetivo a largo plazo, podrás enfocarte en tus ambiciones, tendrás una meta y serás consciente de los posibles obstáculos. Por ejemplo: ¿Dónde y cómo imaginas tu vida futura? ¿Qué estilo de vida esperas? ¿Qué cosas no quisieras hacer?
    • Identifica un objetivo a largo plazo. Intenta, una vez más, escribirlo y sé tan específico como puedas. "Quiero retirarme a los cincuenta" no es un objetivo tan específico y alcanzable como "Quiero tener una casa propia, estar libre de deudas y jubilarme a los cincuenta con un ingreso anual de, por lo menos, cincuenta mil dólares". La última parte establece metas concretas para el éxito.
    • Piensa en todas las vías posibles para alcanzar el éxito. ¿Cómo podrías lograrlo? ¿Qué tipo de trabajo necesitarías? ¿Cuánto tendrías que ahorrar anualmente?
  4. Planifica. Un objetivo a largo plazo requiere una visión a largo plazo. Debes tener una idea clara de cómo quieres llegar de un punto a otro de tu vida y considerar que posiblemente debas desviarte inesperadamente por caminos alternos. También necesitarás un calendario y metas.
    • Considera la posibilidad de dividir lo que ambicionas en partes más pequeñas. Esto hará que el plan sea menos desalentador y te ayudará a mantenerte motivado mientras trabajas para alcanzar objetivos más pequeños y graduales.
    • Una vez más, sé específico acerca de los plazos y de lo que quieras lograr en un lapso determinado. Por ejemplo, en vez de decir que quieres "jubilarte a los cincuenta", plantéalo en los siguientes términos: "Cuando tenga treinta años, quisiera tener doscientos mil dólares en inversiones estables y crecientes. A los cuarenta años, quisiera haber avanzado un 75 % de la ruta hacia mi meta financiera". ¿Ambicioso? Sí, pero concreto.
    • Incluso podrías subdividir los pasos de forma tal que cada etapa tenga su propio plan. Por ejemplo: ¿Cómo piensas invertir doscientos mil dólares antes de los treinta años? Tendrías que ahorrar dinero suficiente, hablar con un asesor financiero y desarrollar un plan de inversión.

Cumplir el plan

  1. Echa a andar el plan. Ahora es el momento de dar el primer paso. Para ello, consulta con personas que puedan ayudarte, encuentra los recursos y comienza a trabajar en tu meta a largo plazo. Todo dependerá de ti.
    • Busca ayuda de los expertos. Por ejemplo, si quieres ponerte en forma, habla con un entrenador personal. Si tu meta es financiera, habla con un asesor especializado en la materia.
    • Infórmate y utiliza los recursos disponibles. Por ejemplo, podrías aprender mucho sobre inversiones si investigas por tu cuenta o tomas un curso de planeamiento financiero.
    • Lo más importante es ser proactivo. Tus objetivos no se materializarán solo con ilusiones.
  2. Desarrolla tu fuerza de voluntad. Mantente concentrado en la visión a largo plazo. En el camino quizá debas hacer algunos sacrificios y para ello necesitarás disciplina y fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad es la capacidad de resistirse a las tentaciones de corto plazo para alcanzar metas más grandes. La pones en práctica, por ejemplo, cuando vas al gimnasio aunque tengas sueño o cuando trabajas una hora extra en lugar de ver tu programa favorito.
    • Cultiva la disciplina. Por ejemplo, las investigaciones demuestran que los estudiantes que denotan más fuerza de voluntad, por lo general, se desempeñan mejor. Evita procrastinar, ya que eso sería priorizar la satisfacción a corto plazo.
    • Adopta una rutina que te ayude a progresar hacia el logro de tus deseos. Por ejemplo, si sigues un programa de ejercicios, será más fácil que tengas un buen estado físico. Si tus objetivos son de índole financiera, ceñirte a un presupuesto te ayudará.
    • Desarrolla los hábitos que te ayuden a mantenerte en la carrera y evita los que descarrilen tu progreso. Por ejemplo, si tiendes a comprar por impulso, evita ir al centro comercial. Para cumplir con tus objetivos de ahorro, acostúmbrate a depositar inmediatamente una parte de tu sueldo.
  3. Supervisa tus progresos. Hazlo a medida que trabajes para alcanzar tus sueños y aspiraciones. ¿Has alcanzado alguna meta? ¿Sigues el cronograma? ¿Qué objetivos a corto plazo has logrado? Para llevar a cabo tu plan y mantenerte motivado es importante que sepas cuán lejos has llegado.
    • Evaluar los progresos te permitirá hacer los ajustes necesarios. ¿Qué pasaría si no pudieses alcanzar alguna de tus metas? Aunque lo intentes por todos los medios, al cumplir los treinta, quizá solo logres ahorrar cien mil dólares. Quizá tengas que modificar tu objetivo a largo plazo, ya sea retrasando la jubilación o comprometiéndote a ahorrar más.
    • Probablemente debas cambiar tus planes. Quizá tu objetivo original sea muy ambicioso. Una casa, un seguro y una familia podrían costar más de lo previsto y eso podría implicar que una jubilación anticipada sea poco práctica.
    • El progreso también es una motivación poderosa. Normalmente, cuando ves cuánto has avanzado para alcanzar un objetivo, de corto o largo plazo, recibes un impulso mental.
  4. Celebra las pequeñas victorias. En la vida, el camino hacia el logro de tus sueños será largo. Cuando supervises tu progreso, enorgullécete de alcanzar tus metas. Celebra cuando cumplas un objeto de corto o de largo plazo y te sentirás renovado y revitalizado.
    • Agradece tus logros, haz una pausa, reflexiona y concédete un capricho. ¿Finalmente corriste una maratón completa? ¡Eso merece un brindis! ¿Recibiste el ascenso que tanto esperabas? Celebra con una cena especial.
    • Esas pequeñas victorias evidencian el progreso y demuestran que avanzas, lento pero seguro, para alcanzar lo que deseas, lo cual contribuirá a que te mantengas concentrado en el largo plazo.

Superar los obstáculos

  1. Identifica los obstáculos que se presenten. Al evaluar tu progreso debes ser consciente de los obstáculos, grandes o pequeños, para el cumplimiento de tus objetivos a largo plazo. Lo importante es que reconozcas la causa de fondo y abordes el problema. La inacción solo entorpecerá tus esfuerzos.
    • Procura llegar al fondo de cualquier problema. ¿Cuál es la causa? Sé honesto contigo mismo. Digamos que no has ahorrado lo suficiente. ¿Es una cuestión de ingresos (no ganas lo suficiente) o gastas demasiado? Tal vez sea una cuestión de tiempo y necesites dedicarte un poco más.
    • Decide hacer lo necesario para lograr tus objetivos. Si enfrentas un obstáculo importante, revalúa el plan y trata de ajustarlo.
    • Algunas cosas escapan a nuestro control. Tal vez enfrentes enfermedades, dificultades laborales o problemas familiares que dificulten tu visión a largo plazo. Concéntrate en aquello que sí puedes controlar.
  2. Sé flexible. Es muy probable que se presenten contratiempos en el camino hacia tus sueños. Aunque sea desalentador, no debes dejar que eso te descarrile. La flexibilidad y la adaptación son importantes. Las personas adaptables tienen la capacidad de tomar el control, buscar alternativas y superar los contratiempos del pasado.
    • En primer lugar, no te asustes. Quizá el fracaso sea difícil, pero no es el fin del mundo. Recuerda que tus expectativas deben razonables y que debes tratar de buscar las oportunidades que surjan de los reveses.
    • Haz los ajustes adecuados. Digamos que tu sueño original no resultó y no tienes dinero suficiente para jubilarte a los cincuenta años. Pero, ¿puedes asumir un compromiso? ¿Podrías tener un trabajo extra durante diez o quince años más y ahorrar más dinero? Entonces, tendrás una edad adecuada para jubilarte y una posición acomodada.
    • Tener un plan alternativo es una buena idea. Con suerte, analizarás los diferentes escenarios y preverás los contratiempos. Es inteligente tener un plan alternativo claro ¿Podrás seguir trabajando? ¿Un cambio de carrera te ayudaría a alcanzar tu objetivo?
  3. Aprende de los fracasos. Considera el fracaso como una forma de aprendizaje. Las personas altamente motivadas son capaces de utilizar los fracasos para aprender, adaptarse, crecer y avanzar. Trata de hacer lo mismo y aprovecha al máximo los reveses.
    • Evalúa lo que salió mal. Primero, revisa tu plan. ¿No previste un obstáculo? ¿No te diste el tiempo suficiente? ¿Fue tu error o se trató de algo que estaba fuera de tu control?
    • Revisa la preparación. Digamos que perdiste terreno en relación a la planificación financiera porque tuviste que usar tus inversiones para atender una emergencia. ¿Este contratiempo era inevitable o tu fondo de emergencia era insuficiente?
    • Evalúa la ejecución. Procura juzgar honestamente tu esfuerzo. ¿Fue coherente? ¿El contratiempo se debió a algún factor externo o cometiste un error?
    • Luego de evaluar el esfuerzo, tratar de utilizar lo aprendido. En el futuro, prevé los problemas similares y asegúrate de no cometer los mismos errores.

Advertencias

  • Ten en cuenta que no todo sucede de un día para el otro. Si estás decidido, nada estará fuera de tu alcance, pero quizá te tome algún tiempo lograrlo.
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