Cómo hacer que aprender sea divertido

De seguro, como padre o educador, tienes dificultades al hacer que tus niños vean el aprendizaje como algo divertido. Sin embargo, si adaptas la experiencia de aprendizaje del niño a sus propios intereses y presentas la información en formatos entretenidos, podrías “entrenar” a los niños a asociar el aprendizaje con cosas positivas. Mientras más pronto comiences con los niños, mejor será, pero es esencial que perseveres en tus esfuerzos sin importar cuán mayor sea el niño.

Haz que el aprendizaje sea personalizado

  1. Enséñale al niño a solas. Prepara un espacio aparte y date un tiempo para enseñarle por separado. A la mayoría de los niños les gusta tener la atención solo para ellos. Eso les hace sentir importantes y al cumplir el deseo de tu hijo por afirmación, tienes mayores posibilidades de que el niño sea receptivo a la lección.
  2. Participa en las actividades. Cuando los niños estén haciendo alguna actividad educativa, únete a ellos. No asumas simplemente que puedes ir a lavar los platos mientras tus niños se toman tranquilos su hora de lectura. En lugar de eso, aprovecha la oportunidad para leer algo por tu cuenta. De esa forma, tus niños te verán como un ejemplo a seguir. Si ellos sospechan que no te gusta esa actividad, asumirán que simplemente no es algo divertido.
  3. Anima al resto de la familia a participar. Mientras que la atención personalizada es importante, la mayoría de los niños encuentran incluso más divertido las actividades cuando las hacen con el mayor número de personas que más quieren, su familia. Como padre, reserva un tiempo para que toda tu familia participe en una actividad educativa. Como educador, anima a las familias de tus estudiantes para que aprendan juntos.
    • Si los niños son pequeños, comienza a leer en voz alta como familia. Cada miembro de la familia podría leer un distinto personaje, narrar una parte distinta o narrar el libro completo de principio a fin. Si es posible, dale una copia del libro a cada miembro de la familia para que cada uno pueda seguir con la vista lo que lee el narrador.
  4. Adapta la lección a un interés en específico. Si un niño tiene dificultades al concentrarse en una lección, encuentra la forma de hacerla más llamativa al involucrar una de las cosas que le interesan. Habla sobre la lección, ya que podría relacionarse al tema de discusión.
    • Por ejemplo, si el niño está en la etapa en que le encanta todo lo que tenga que ver con los perros, formula problemas de matemáticas que involucren perros o anímalo a leer ofreciéndole libros sobre estos animales.
  5. Mantente positivo. Podrías sentir cierta frustración al encontrar dificultades mientras le enseñas al niño un tema en específico, pero hay muchas probabilidades de que el niño al que le enseñas sienta incluso más frustración que tú. Mantén la paciencia y calma. Emplea un lenguaje positivo y alentador y nunca cortes la habilidad del niño para aprender lo que se le enseña.

Crea lecciones interesantes

  1. Desarrolla lecciones prácticas. Una lección práctica estimula a los niños a poner en práctica lo que van aprendiendo y si la actividad es lo suficientemente entretenida, podrían recordar la lección de fondo después cuando recuerden la actividad en sí. Las lecciones prácticas pueden incluir cualquier actividad, desde excursiones hasta experimentos científicos. Sé creativo y encuentra algo que funcione bien para cada unidad que desarrollas.
    • Cuando se trata de aprender de aves o insectos, ve de excursión al bosque más cercano y anima a los niños a identificar el mayor número de tipos de aves e insectos posible.
    • También puedes intentar algunos experimentos clásicos de los programas de televisión de ciencia divertida como el huevo flotante o el volcán de botella de gaseosa.
  2. Sé hábil y creativo. Las lecciones que despiertan la imaginación pueden ser algunas de las más entretenidas e informativas. Cuando un niño actúa de forma creativa, la mayor parte del cerebro se involucra activamente. Por consiguiente, la mente puede absorber un mayor conocimiento. Las actividades basadas en la imaginación pueden incluir las artes y manualidades, los juego de roles, entre otras actividades similares.
    • Los niños más grandes podrían disfrutar escribiendo poesía, contando historias, escribiendo a mano una obra o haciendo collages. Los niños más pequeños por lo general disfrutan dibujar y colorear.
    • La imaginación también puede incluir un elemento activo para simular una escena. Cuando les enseñes sobre el sistema judicial a los niños grandes, pídeles que hagan un simulacro de un juicio. A los niños pequeños podrías pedirles que se vistan como los "los padres fundadores" o de otros personajes de la historia cuando te toque enseñar este tipo de lecciones.
  3. Cambia de ambiente. Ver todos los días el mismo salón de clases puede resultar aburrido. Haz una salida de estudios o algo parecido. Un paseo durante la clase de la tarde funciona bien si intentas convertir una lección en algo vivaz o podrías llevar a los estudiantes a una lugar histórico cuando te toque enseñarles sobre momentos históricos de un campo educativo determinado.
    • Los días de excursión pueden incluir visitas a museos locales, parques o a monumentos de pueblos.
    • Para unas vacaciones más largas, podrías planear una visita a un destino notablemente histórico o educativo, como Washington D.C. Alternativamente, puedes hacer que cualquier destino sea más educativo con simplemente separar un tiempo para visitar los museos locales, los mercados históricos o los atractivos turísticos.
  4. Crea un sistema de recompensas. Los premios funcionan especialmente bien con los niños pequeños. Ofréceles una recompensa si completan muchas tareas o contestan bien a varias preguntas de un examen o tarea. Lo ideal sería que los niños encuentren el aprender divertido solo por el hecho de estar aprendiendo algo, más que por el hecho de que tengan una recompensa aparte. Sin embargo, al inculcar el principio de que “aprender” es igual a “recompensa”, puedes enseñar a los niños pequeños a relacionar de forma automática la educación con experiencias y emociones positivas.
    • Ten a la mano una variedad de calcomanías, marcadores de libros divertidos, juguetes pequeños, lápices de colores y dulces.
    • Esto funciona mucho mejor con los niños más pequeños; con los niños mayores podrías encontrar dificultades ya que uno tiende a perder el interés por las cosas pequeñas a medida que crecemos.
  5. Arma una fiesta. Al final de cierta unidad educativa, haz una fiesta basada en el contenido de esa unidad. Cubre los principios y conceptos vistos durante la unidad por medio de juegos, bocadillos y premios.
    • Por ejemplo, si acabas de terminar una unidad sobre la vida marina, haz una fiesta temática sobre el océano. Haz que los niños preparen decoraciones que se vean como olas o cosas de la vida marina. Sirve galletas en forma de peces dorados o un pastel decorado con un tema del océano. En lugar de jugar a "ponerle la cola al burro" juega a "ponerle la cola al caballito de mar".

Utiliza herramientas de enseñanza para entretener a los niños

  1. Haz juegos educativos. Tanto los juegos simples como los juegos que hacen uso de la tecnología pueden funcionar, estos incluyen los juegos de computadora así como los juegos de mesa clásicos, juegos de cartas, juegos de cultura general y rompecabezas. Los juegos son divertidos por naturaleza pero si escoges un juego que también tiene un elemento educativo agregado, puedes introducir algunas enseñanzas dentro del juego sin escuchar quejas de parte de los niños.
    • Algunos juegos sí tienen como objetivo específico ciertas lecciones o unidades educativas. Mientras que otras pueden tener valor educativo incluso sin estar clasificado bajo la etiqueta de "juego educativo". Algunos ejemplos son el monopolio que enseña estrategia y matemáticas y el juego Scrabble que mejora el vocabulario. La mayoría de los juegos de cartas tradicionales también enseñan estrategia y matemáticas.
    • Los juegos de cultura general y los rompecabezas interactivos suelen llamar la atención de los niños mayores cuyas mentes ansían nuevos retos. Puedes encontrar juegos de cultura general que se enfoquen en uno de los temas que estás enseñando, pero también deberías fomentar los juegos de cultura general y rompecabezas en general ya que generan habilidades para la resolución de problemas.
  2. Encuentra software para fines educativos. La mayoría de los niños ya se encuentran inmersos dentro de la cultura digital para cuando llegan a los últimos grados de primaria. La tecnología es una forma estupenda de conectarse con estos niños y si puedes encontrar software que está diseñado para ser tanto divertido como educativo, podrías tener mayores probabilidades de usar la tecnología para bien.
    • Aparte del software, también puedes incluir otras formas de tecnología en tus lecciones. Busca postales, fotografías, videos y otras herramientas con la ayuda del internet.
  3. Mira programas educativos. La opción más obvia en este contexto son los programas de televisión educativos, pero a medida que los niños crecen se vuelve más difícil encontrar programas de televisión que sean tanto educativos como entretenidos. En lugar de eso, intenta encontrar una película u obra que se relacione con el periodo o tema que estás desarrollando. Es posible que los niños no aprendan algo que les sirva directamente del programa, sin embargo podrían tener una mejor apreciación de ese tema de estudio.
    • En especial el teatro puede ayudar a crear una apreciación del drama y la literatura. Esto resulta ser una muy buena opción si actualmente les estás haciendo leer una obra en particular durante la clase.
  4. Agrega juguetes educativos y aparatos. Ya que los juegos, juguetes y aparatos para niños están justamente diseñados para ser divertidos, actualmente existen muchos fabricantes de juguetes que intentan llamar la atención de los padres conscientes y educadores mediante juguetes educativos. Ten en cuenta el nivel de aprendizaje actual de tu niño y elige algo que sea adecuado para él o ella.
    • Los niños más pequeños pueden aprender con juguetes que les enseñan las formas, números, letras y colores. Cuando estos juguetes sean muy "básicos", eleva el nivel usando otras cosas como la plastilina. Los juegos didácticos portátiles o aparatos similares suelen ser más efectivos cuando se trata de niños a partir de 10 años.

Intenta enseñar cosas para la vida diaria

  1. Aplica los conceptos a los problemas cotidianos. Mientras los problemas de palabras son la pesadilla de muchos estudiantes de matemáticas, el principio básico en acción es el sonido. Cuando impartas una nueva lección, explica cómo impacta ese tema a las personas en su día a día. Puedes adaptar tareas en torno a esta conexión o directamente guía a los niños a través de esos problemas.
    • Por ejemplo, cuando le enseñes a un niño el tema de las fracciones, hornea un pastel o tarta y enséñales cómo cortar el postre en mitades, cuartos, etc.
  2. Crea retos dinámicos. Un reto dinámico requiere que un estudiante utilice el conocimiento que ha adquirido para abordar problemas más difíciles. Por ejemplo, podrías instruir a un niño para que te enseñe algún objeto del salón o a un compañero. Al hacer eso, estimulas a que niño aprenda los materiales los más concienzudamente posible y brinda una oportunidad para estimular su autoestima en gran medida en el momento que el niño demuestra su nuevo conocimiento.
  3. Arma una tienda. La tienda puede ser de mentira o real. Sea de una u otra forma, tienes que animar a los niños a poner precios y llevar la cuenta tanto del dinero como del inventario.
    • Para que tengan una idea de la vida real, intenta armar un puesto de limonada o hacer una venta de garaje. Asegúrate de que tu zona residencial tenga un área para este tipo de actividades y de obtener previamente los permisos necesarios.
    • Para opciones de simulación, arma una tienda de mentira con dinero de mentira en tu casa. El niño a quien estás enseñando deberá hacer de cajero, mientras que los otros miembros de la familia podrían turnarse para hacer de clientes.
  4. Asigna una tarea significativa. Dale al niño una tarea que tenga algún efecto en el resto de la familia. Por ejemplo, pídele que calcule la propina que debe darse a partir de la cuenta del restaurante y que cuente el dinero. De la misma forma, podrías decirle a un niño mayor que investigue los posibles lugares a donde la familia podría irse de vacaciones.
    • Cuando le pidas a tu niño que realice un gran esfuerzo como el de planear las vacaciones, asegúrate de brindarle fuentes que le ayuden, como los sitios web de las oficinas de turismo y otros sitios web relacionados a viajes, mientras lo guías a lo largo del proceso de investigación. El niño debe sentir que "tiene el control", pero también necesitas asegurarte de darle los parámetros necesarios y aconsejarle para que la experiencia sea todo un éxito.
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