Cómo dejar de retrasarse

Todos se retrasan para algo en algún momento u otro. Los carros se descomponen o se atoran en el tráfico, puedes quedarte dormido inesperadamente, un hijo vomita y necesita atención médica o te retrasas recogiendo tu ropa de la tintorería. Sin embargo, para algunas personas, retrasarse no es un suceso ocasional provocado por un evento casi o completamente fuera de su control. Para algunas personas, retrasarse es una manera de definirse y una forma de vida. El problema es que esa forma de ser y vivir es vista con gran sospecha en una sociedad donde la puntualidad revela tu nivel de dedicación y entusiasmo en las relaciones, el trabajo, los estudios y más. Si la tardanza crónica ha dominado tu vida y se ha vuelto un rasgo que define quién eres, es probable que estés perdiendo ofertas de trabajo, grandes oportunidades, amistades y más, todo porque estás permitiendo que la tardanza reine tu vida. Sí, estás permitiendo que suceda y es tiempo de hacer algo al respecto antes de que pierdas más oportunidades e incluso amigos. Este artículo es para personas que se retrasan crónicamente. Aborda los aspectos psicológicos más profundos de retrasarte como un hábito perpetuo. Para consejos acerca de cómo llegar a tiempo cuando es ocasional en lugar de un problema generalizado, lee cómo ser puntual.

Pasos

  1. Acepta que retrasarse casi nunca es apropiado. Aunque existen muchas culturas en las que la tardanza es considerada la norma e incluso un rasgo deseable, si vives en una cultura que valora la puntualidad y la atención al reloj, entonces tienes que darle algo de crédito a la puntualidad, al menos en esas partes de tu vida en las que llegar tarde puede afectar tus oportunidades de llevar una vida más gratificante y exitosamente interactiva. A menos que seas independientemente rico o vivas en un entorno creativo y artístico que tolere la tardanza, tienes que aceptar llegar a tiempo como norma, así que deja tu estilo de vida lánguido para tus vacaciones o para momentos en los que la tardanza sea algo sin importancia.
    • Solo date cuenta de que aunque puedas exponer tantos ejemplos como quieras de culturas que valoran la tardanza (algo que algunas personas que llegan tarde tratan de hacer para justificarse), los ejemplos no van a hacer que tu jefe, el entrevistador, el profesor de tu hijo ni nadie más que espera que llegues temprano se trague tus excusas.
  2. Precisa por qué eres una persona que siempre llega tarde. Y pregúntate por qué no has hecho nada al respecto. La tardanza puede ser una señal de varios problemas psicológicos y el doctor Keith Ablow ha condensado varias de las principales posibilidades para las personas que siempre llegan tarde como: 1) una forma de evitar la ansiedad; 2) una forma de reclamar deferencia de los demás a tu alrededor y 3) una forma de poner a prueba el amor de los demás hacia ti. También existen algunas otras razones, como ser desorganizado o demasiado optimista. En cada caso, con frecuencia existe una necesidad psicológica o fundamental que hace que veas la tardanza como una solución en lugar de lidiar con el problema subyacente real. Para entender si cualquiera de estas razones podría aplicarse en tu caso, hazte algunas preguntas:
    • Evitar la ansiedad: ¿te estresas intensamente acerca de las cosas que sientes que no puedes hacer, que no quieres hacer o que no puedes encontrar los medios para hacerlas pero, en lugar de encontrar soluciones, llegas tarde a eventos o a encontrarte con personas como una forma de intentar apagar tu ansiedad?
    • Reclamar deferencia: ¿“usas” la tardanza como una forma de garantizar que los demás estén esperándote, que esperen tus palabras o tu visto bueno? ¿Te sientes superior porque los demás deben esperar?
    • Probar el amor de alguien por ti: ¿hacer esperar a la gente te sirve como una forma de confirmar que están dispuestos a sacrificar su tiempo y presencia por ti? ¿Eso te confirma que verdaderamente te aman a pesar de lo que les haces pasar?
    • El caos es una señal de habilidad o dedicación: ¿siempre te encuentras retrasándote para cumplir con los plazos de entrega, etc. todo porque has trabajado tanto y terminaste en tal caos que eres menos eficiente para tratar las cosas que si hubieses permanecido calmado y concentrado? ¿Crees que verte extremadamente ocupado y presionado equivale a ser valorado?
    • El optimismo hará que lleguemos a tiempo: ¿siempre subestimas el tiempo de viaje, de trabajo, del plazo de entrega, etc.? ¿Siempre estás seguro de que pase lo que pase, te las ingeniarás sin tener que planear o frenar de golpe?
  3. Haz planes para disipar la ansiedad. Si la razón detrás de tu tardanza se debe a la ansiedad por el costo, el desempeño y la habilidad de llegar a un lugar o por otras razones, planear con anticipación puede ayudar a eliminar la ansiedad y hacer que llegues a tiempo. Por ejemplo, si no te gusta llegar a la clase de ejercicios a tiempo porque tienes miedo de que los demás te vean como un torpe en tu grupo de ejercicios, puedes planear resolver este problema en lugar de evadirlo. Programa algunas clases privadas por unas cuantas semanas para darte tiempo de vencer tu torpeza con nuevas rutinas de ejercicios. O habla con el instructor acerca de tus miedos o planea elegir un lugar al final de la clase en donde puedas seguir a los demás sin que sea tan obvio. Planear te permite vencer los obstáculos con soluciones. Otras formas para planear y minimizar la ansiedad que causa la tardanza incluyen:
    • Tener todas tus notas, tus materiales y otras necesidades bien organizados con antelación a un evento para que todo lo que tengas que hacer sea tomarlos e ir cuando sea el día. Si las mañanas son una lucha para ti, haz lo más que puedas para prepararte la noche anterior.
    • Habla con alguien que te haga sentir incómodo acerca del problema que esté molestándote. En lugar de evitarlos llegando tarde, planea pedirles tener una pequeña charla y discutir educadamente el comportamiento particular que hayan exhibido contigo que te haya molestado. Obviamente, sé diplomático pero es mejor lidiar con el asunto que evitarlo.
    • Si el costo es una razón para llegar tarde, dile a tus amigos que tienes un presupuesto ajustado y no puedes pagar las mismas comidas, paseos o eventos que ellos pueden en ese momento. Planea paseos o reuniones más baratos o deja en claro que solo irás para la parte que puedas pagar; de esta manera, es claro que no estás retrasado sino que estás tomando una decisión que tus amigos (u otros) están al tanto.
  4. Deja de usar tu retraso como una forma de poder sobre los demás. Si esta es la razón para que llegues tarde, es tiempo de parar antes de que tengas pocos amigos y colegas de confianza. En este caso, todos pueden ver lo que estás haciendo pero lo más probable es que toleren la tardanza por necesidad para postergar por una u otra razón, no por respecto o disposición. Considera cómo debería hacerte sentir eso cuando sepas la verdadera razón detrás del por qué consienten tu tardanza; ciertamente no es un poder ganado. Date cuenta de que no pasará mucho tiempo antes de que alguna persona firme y enérgica te rete con esta táctica y te derribe, probablemente frente a todos. Y eso no se verá bien.
    • El doctor Keith Ablow afirma que no necesitas seguir probando que eres un líder mediante la tardanza. El liderazgo se prueba a través de formas más constructivas y efectivas que manipular la obediencia esperando que los demás te esperen. En vez de dejar a la gente esperando, desafía sus procesos mentales siendo como quieres que sean y haciendo lo que quieres que hagan. En otras palabras, muestra un liderazgo efectivo en acción y no a través de dominación. Si estás luchando con esto, busca ayuda con un mentor o asiste a talleres de liderazgo.
    • Sé más respetuoso y considerado con los demás. Thomas Szasz dijo una vez que “hacer esperar a alguien es una táctica básica para definirlo como inferior y a uno mismo como superior”. El tiempo de todos es importante, no solo el tuyo y al llegar tarde efectivamente retrasas a los demás. Aunque podría no parecer mucho si estás en una posición de autoridad, es una forma de abusar del tiempo de otra persona, así que aprende a verlo de esta manera y deja de hacerlo.
    • Date cuenta de que las personas sí notan la tardanza y no les gusta, ¡y punto! Si las personas están cubriendo por tu tardanza, lo hacen por necesidad, no por respeto. Y ten en cuenta el viejo dicho que las personas cuentan las faltas de aquellas que las dejan esperando. Después de todo, no hay mucho más en qué concentrarse mientras juguetean con los dedos esperándote…
  5. Encuentra tu fuente de autoestima en el interior. Si sientes una necesidad de usar la tardanza como una forma de probar la lealtad y la determinación de tus seres queridos de quedarse contigo, hay algo que falta en tu interior, específicamente el amor propio. Recuérdate que no necesitas que los demás prueben constantemente que se preocupan por ti al renunciar a su tiempo esperándote. Con el tiempo, esperar esto se gasta, incluso si es años después y recibirás conmociones toscas cuando las personas comiencen a decirte que no esperarán más por ti. Trata de llegar a tiempo por cuestión de expresar tu amor en ello, como una invitación a ser parte de un equipo y no por cuestión de necesidad e incertidumbre. Y si tu autoestima necesita un estímulo, no dudes en darle esa oportunidad; la mejora de la autoestima realzará todos los aspectos de tu vida.
    • Para algunas ideas para elevar tu autoestima, lee cómo elevar la autoestima y cómo mejorar la autoestima.
  6. Relájate. Si llegar tarde es tu idea de una expresión de ser importante, ocupado y el eje de las operaciones, ¡entonces corres el riesgo de una sepultura temprana ocasionada por el estrés! La persona que siente que simplemente tiene que hacer un escándalo al mismo tiempo que corre detrás de su horario y se queja acerca de no ser capaz de hacer todo a tiempo pero sigue comportándose como si fuese indispensable a pesar de la tardanza, convierte lo que podría haber sido una actividad potencialmente tranquila, calmada y puntual en frenética, alocada y a menudo caótica que ocasiona su propia tardanza. Al infundir más calma en tu vida, tu tardanza para lograr cosas y cumplir los plazos de entrega se reducirá considerablemente. La elección es tuya y no hay puntos extra por tomar el camino difícil y frenético. Recuérdate que lo harás a tiempo y que mientras más calmado estés, más eficiente y concentrado estás y por lo tanto es mucho más probable que llegues a tiempo.
    • Por ejemplo, piensa en el caso cuando alguien está preparando para una cena festiva para la familia. Dicha persona está en una posición de tomar una decisión entre prepararla de una manera relajada y calmada o tomar el enfoque frenético y desorganizado. Tal vez si esta persona solo ha presenciado caos como el método usual para organizar una comida festiva, entonces así es como aborda todas las preparaciones para las comidas festivas y, desafortunadamente, se convierte en un mal hábito. En realidad, no hay necesidad de alborotarte acerca de la preparación; esto no prueba dedicación o experiencia y es mucho más fácil calmarse, seguir la corriente y permanecer relajado.
  7. Sé realísticamente optimista. Todos aman el optimismo pero incluso esta buena vibra puede ir demasiado lejos cuando entra al reino del pensamiento mágico y la esperanza a expensas de resultados realísticos. Como con una persona ansiosa, una valoración excesivamente optimista de tu habilidad para llegar de “A” a “B” en el tráfico de hora punta o para finalizar un plazo de entrega sin recursos sucede como resultado de una falta de planificación. Mantén tu optimismo intacto pero modéralo con planes sólidos que incluyan contingencias para las cosas que podrían retrasarte y causar tardanzas, como el flujo del tráfico, que se te acabe la tinta o que un artículo vital no aparezca a tiempo. Implementa planes “A”, “B” y “C” para recuperar el tiempo perdido por los desvíos potenciales evidentes. Esto no se trata acerca de imaginar el peor escenario posible cada vez sino que se trata de ser consciente de los obstáculos posibles por adelantado. Un poco de concentración innovadora puede ir muy lejos para prevenir este tipo de tardanzas.
  8. Organiza tu vida para un mejor flujo y adaptabilidad. Si eres la clase de persona que es apta para apiñar demasiadas citas en el día o que encuentra difícil decir no, este comportamiento puede ser una fuente de tardanza simplemente porque estás haciendo malabarismos con demasiado y las pelotas siguen cayéndose a pesar de tus mejores intenciones. Desafortunadamente, las mejores intenciones no son una excusa para llegar tarde, especialmente cuando la otra persona no ha sido informada de tu inhabilidad para llegar a tiempo. Es mucho más fácil reorganizar tu horario diario para minimizar la probabilidad de veces de encontrarse, de tal manera que dejes de intentar abarcar demasiado y tengas descansos entre reuniones. Ten en cuenta la importancia de la necesidad de rejuvenecer y reenfocarte en ti mismo; se lo debes tanto a ti como a aquellos a quienes les das tu atención.
    • Mira tu diario. ¿Está demasiado lleno de promesas que corres de un lado para otro para mantener? Comienza a pensar acerca de cómo puedes reorganizar las citas existentes y poner en práctica un plan para aceptar menos citas en el futuro en formas que le darán a tus contactos más tiempo de calidad contigo cuando te pongas al día.
    • Delega algunos de los mandados y tareas. Es muy probable que haya otras personas en tu vida igual de aptas para hacer algunos de tus recados y tareas, desde familiares hasta empleados. Solo haz las cosas que no te saquen de tu rumbo y que puedas hacer de forma puntual. Estirarte demasiado daña tu salud y tus interacciones con los demás. Lee cómo dejar de complacer a la gente para más información acerca de no sucumbir cuando sientas que no puedes decir no.
    • Aprende a dejar tiempo entre las tareas y reuniones. Pronto se volverá insoportable tambalearte de una reunión a otra sin espacio entre ellas. Aunque es posible que los políticos y las estrellas de cine tengan un horario demasiado lleno como este, también tienen responsables, chefs, recaderos y asesores que hacen todo por ellos; ¿y tú? No, así que no trates de ser una súper persona o todo simplemente colapsará a tu alrededor muy pronto. Así como darte espacio, este tiempo también actúa como freno entre eventos que se puede “prestar” en caso de que te retrases en una reunión previa, aún así permitiéndote llegar a la siguiente a tiempo.
  9. Honra el tiempo. Al respetar el valor de tu tiempo, comenzarás a fijar límites para hacer cosas que acaban con tu tiempo, como leer correos electrónicos en lugar de ir a dormir a tiempo, etc. Tu tiempo es valioso y debes aprender a tratarlo con mayor precisión de tal manera que aproveches al máximo tu tiempo en lugar de simplemente permitir que fluya continuamente sin planes, límites o incluso sin que lo notes. Una vez que tengas más respeto por tu tiempo, también ganarás más respeto por el de los demás, ya que comenzarás a ver cómo hacer que las otras personas esperen es un abuso de su tiempo valioso.
    • Entrar en contacto con el tiempo requiere concentrarse en él directamente. Las personas que llegan tarde con frecuencia carecen de una percepción del tiempo como un concepto que necesita emplearse para sacar el máximo provecho de la vida de uno. Es posible que la meditación sea una buena manera de abrir los canales para un mejor entendimiento del tiempo, al igual que mantener un diario de citas, hacer planes para tu día cada mañana y leer acerca del concepto del tiempo. ¡Sorpréndete aprendiendo acerca de precisamente la cosa en la que has estado evitando pensar!
    • Presta atención a las trampas del tiempo. La tecnología fácilmente puede hacernos sentir la necesidad de estar siempre en línea o disponibles. Sin embargo, al hacerte tan disponible y tan conectado, te arriesgas a reemplazar las actividades que solías hacer o gastar el tiempo que podrías usar para hacer algo más productivo y agradable. Permanecer conectado todo el tiempo podría parecer eficiente y que estás al tanto pero fácilmente puede significar que no estás notando que pasa el tiempo. Si encuentras que la tecnología chupa todo tu tiempo, recuérdate que la tecnología solo es tu herramienta y no tu ama. Si revisar correos electrónicos o jugar hace que llegues tarde a reuniones o citas o hace que te pierdas plazos de entrega u otras cosas que necesitas hacer en la vida, es tiempo de realinear tus prioridades.
    • Visita el reloj de la muerte en DeathClock.com para un recordatorio de cuánto tiempo realmente tienes. ¡Tus resultados personales podrían ser suficientes para motivarte a usar mejor el tiempo que te queda!
  10. Usa pensamientos motivacionales para disuadirte de creer que eres “una persona que siempre llega tarde”. Cada vez que alguien sugiera que “llegarías tarde a tu propio funeral”, este resumen de tu personalidad corre el riesgo de convertirse en un emblema de honor interno. Al aceptar dichos comentarios (“Ah, sí, soy una persona que siempre llega tarde y así es cómo las personas me ven”), el mensaje interno que te das es la confirmación de que llegar tarde te define. Deja de definirte como una persona que llega tarde. Internamente, usa los pensamientos motivacionales para dejar de apoyar a tu santuario interno de tardanza y comenzar a reemplazarlo con “puntualidad positiva”. Por ejemplo, repite para ti mismo lo siguiente:
    • “Siempre llego a tiempo a reuniones”.
    • “Soy una persona puntual”.
    • “Respeto el tiempo y lo aprovecho al máximo llegando a tiempo”.
    • “Aprovecho al máximo mi vida al no retrasar nada”.
    • “Soy importante precisamente porque soy puntual”.
    • “Soy un líder considerado porque siempre llego a tiempo, dejando libre a mi personal, mis colegas o compañeros de trabajo para seguir con sus tareas creativas, productivas e interesantes”.
    • “Estoy a tiempo y estoy calmado. Todo siempre está listo a tiempo cuando trabajo en ello”.
  11. Mira la puntualidad como una cuestión de buena etiqueta. Llegar tarde es desconsiderado, mientras que llegar a tiempo es una expresión obvia de respeto hacia los demás. Careces del poder para restaurar el tiempo que los demás han perdido esperándote, así que es irrespetuoso asumir que tienes el derecho de quitárselo sin una buena causa. Aunque la etiqueta de llegar a tiempo varía de acuerdo a la ocasión, rara vez tienes mucha libertad en términos de tardanza. Según Peggy Post, todas las siguientes situaciones requieren una buena puntualidad:
    • Una entrevista de trabajo: llegar tarde incluso por medio minuto es demasiado tarde. Siempre llega a tiempo para una entrevista de trabajo si quieres el puesto.
    • Una reunión de negocios: llega justo a tiempo si no más temprano para planear presentaciones, etc. Nadie debe tener que sentarse mientras configuras la computadora para el Power Point o reorganizas los asientos, lo cual podría haberse hecho antes de que todos lleguen.
    • Comidas: siempre sé puntual para una comida; el cocinero merece respeto y la comida se enfría mientras espera. En cuanto a una cita en un restaurante, intenta llegar a tiempo; es inaceptable llegar más de cinco minutos tarde. En cuanto a una cena de gala, calcula bien para no llegar temprano (el anfitrión todavía estará preparando y haciendo arreglos de último minuto) y para que no llegues más de 10 a 15 minutos tarde luego de la hora fijada. Si eres de un país en donde el tiempo corre de manera diferente, pídele consejos a los anfitriones. Y si te das cuenta de que no vas a llegar a la cena de gala a tiempo, llama al anfitrión e infórmale que dejen de calentar la comida hasta la destrucción solo por esperarte.
    • Una película o una cita en el cine con amigos u otros: si tienes que comprar entradas, llega temprano para hacer fila en lo que podrían ser colas largas. Si ya tienes las entradas, llega aproximadamente 10 minutos antes de que la obra o la película comience.
    • Citas con profesionales (doctor, dentista, peluquero, etc.): sé puntual; su tiempo es dinero como un negocio y al llegar tarde, afectas sus ingresos y a los siguientes clientes. Si vas a llegar tarde, llama con anticipación para avisarles.

Consejos

  • Fija alarmas en tu teléfono como recordatorios para llegar a tiempo a algún lugar. Cambia el sonido si comienzas a ignorarlo.
  • ¿Usas un reloj o llevas un teléfono que marque la hora? No saber la hora puede convertirse en una excusa para llegar tarde. Reorganiza tu sentido del tiempo teniendo la hora fácilmente accesible.
  • Otros miembros de tu familia o tus amigos que son puntuales pueden ayudarte haciéndote saber cuando corras el riesgo de retrasarte y te insten a llegar temprano. Asimismo, espera que se vayan sin ti si estás retrasándolos o pídeles que simplemente dejen de esperarte. Esto quita la culpa y hace que te apures un poco.
  • Ve a dormir más temprano para que también puedas despertarte más temprano.
  • Naturalmente, como con todo en la vida, hay excepciones. Llegar tarde ocasionalmente porque te retrasaste, te atoraste en el tráfico inesperadamente, tuviste un accidente, tuviste que lidiar con un hijo enfermo, etc. son excusas perdonables. Sin embargo, usar estas situaciones como excusas regulares no es aceptable. Y en esta era de teléfonos celulares, una llamada rápida para explicar lo que pasa es educado y tranquilizador para la persona que está esperándote al otro lado de la línea.
  • Cambia tu forma de pensar y reevalúa tus prioridades.
  • Siempre ten cambio para las cosas pequeñas en la vida como los parquímetros, los billetes de autobús y un café para llevar. De esta manera no te retrasarás por no tener dinero o tener que ir a buscar un cajero automático primero.
  • Tal vez puedes adelantar tu reloj 5 minutos para que pienses que es más tarde así harás todo 5 minutos antes.

Advertencias

  • Si te han advertido acerca de la tardanza en el trabajo, toma en serio la queja. Lo más probable es que tu puntualidad esté siendo evaluada de cerca desde el momento de la advertencia y tendrás muy poca libertad para meter la pata.
  • La falta de educación de llegar tarde se agrava por no saber lo que ha causado la tardanza. Para muchas personas, no saber puede ser equivalente a la posibilidad de que algo malo te ha ocurrido. Por lo menos, si eres incapaz de limitar tu tardanza, al menos sé lo suficiente educado para informarle a los demás que te retrasaste junto con una excusa válida.

Cosas que necesitarás

  • Diario, recordatorios en teléfono, calendarios, etc.
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