Cómo controlar la enfermedad de Crohn con dieta

La enfermedad de Crohn es un tipo de enfermedad intestinal inflamatoria que puede surgir a causa de una reacción autoinmune en el tracto gastrointestinal. Increíblemente, la dieta no contribuye a la causa de esta enfermedad porque se trata de un proceso netamente inflamatorio. Sin embargo, la dieta desempeña un papel importante en la digestión y la absorción de nutrientes y por ende, puede influir en los síntomas de la enfermedad de Crohn. Controlar tu dieta durante los brotes de la enfermedad ayudará a mejorar algunos de los síntomas.

Cambiar tu forma de comer

  1. Acude a un doctor o nutricionista. Ellos te ayudarán a desarrollar una dieta específicamente para ti. Ten en cuenta que tu cuerpo y síntomas no reaccionarán de la misma forma a los alimentos que otras personas que también sufren de la enfermedad de Crohn. Parte de encontrar la dieta adecuada será pasar por un proceso de ensayo y error al principio, pero el doctor o el nutricionista te ayudarán a elaborar un plan para empezar.
  2. Consume comidas más pequeñas con más frecuencia. Trata de consumir 5 a 6 comidas pequeñas por día en vez de las 3 grandes. Ciertas zonas de la superficie interna del intestino delgado resultan dañadas debido a los procesos inflamatorios. En consecuencia, la longitud efectiva del intestino se reduce (la longitud efectiva es la parte funcional del intestino que puede manejar los alimentos de forma efectiva para su digestión y absorción). Por lo tanto, el intestino enfermo no puede manejar el mismo volumen de alimentos que un intestino normal. Si consumes una comida grande, una porción significativa se quedará sin digerir y pasará al colon. Luego, las bacterias del colon se encargarán de fermentar dicha porción y producirán gases intestinales, flatulencia, hinchazón, etc. Esto a su vez te hará retener agua en el intestino, lo que te provocará diarrea.
  3. Toma suficiente agua. La mayoría de los pacientes con enfermedad de Crohn manifiestan episodios regulares de diarrea, lo que los vuelve propensos a la deshidratación. Por eso, muchos pacientes desarrollan cálculos renales debido a la concentración de la orina. La deshidratación también te vuelve débil y aletargado. Una forma sencilla de saber si estás deshidratado es la sensación de sed. Toma mínimo 2 a 3 litros (0,5 a 0,8 galones) de agua al día para evitar la deshidratación. Las bebidas deportivas que aportan electrolitos también contribuyen a reponer tu organismo tras un episodio de diarrea.

Consumir los alimentos adecuados

  1. Trata de evitar o reducir tu consumo de alimentos grasosos. La grasa pasa por el intestino y puede agravar la diarrea durante un brote. Dichas grasas sin digerir producen gases, diarrea y heces espumosas. Estos síntomas son más graves en los pacientes que han sufrido la extirpación de una porción significativa del intestino delgado.
  2. Limita tu consumo de productos lácteos. Muchas personas que sufren de la enfermedad de Crohn consideran que esto les ayuda a reducir la diarrea y los gases. Ten en cuenta que la dificultad para digerir los lácteos también podría significar que eres intolerante a la lactosa. Consulta con tu doctor si crees que este podría ser tu caso.
    • La leche de almendras es una buena alternativa a la leche de vaca. Contiene grandes cantidades de proteína, vitamina D y E, pero nada de colesterol o grasas saturadas. Puede ser fortificada con calcio para cumplir con tus requerimientos diarios.
  3. Reduce tu consumo de alimentos ricos en fibra. Las fibras en realidad son carbohidratos complejos que los humanos no pueden digerir. Estas pasan al colon intactas y agregan volumen a las heces. La fibra también retiene el agua en el intestino, lo que puede empeorar la diarrea. Si es necesario, corta los alimentos fibrosos en trozos pequeños y cocínalos bien (ablandándolos) para facilitar su paso por el intestino. Ten en cuenta que esta recomendación es específica para un brote de la enfermedad. Una vez que haya pasado el brote, lo mejor es comer una dieta saludable y rica en fibra. La enfermedad de Crohn puede provocar el estrechamiento de algunas partes del intestino debido a la inflamación y la fibrosis. Los alimentos que contienen fibra no pueden pasar con facilidad por dichas zonas estrechas. Por lo tanto, puedes experimentar cólicos y dolor abdominal debido a la contracción brusca del intestino. Estos son algunos alimentos ricos en fibra:
    • verduras de hoja verde
    • frutos secos
    • semillas
    • ciruelas pasas
    • granos enteros como avena, quinua, centeno, farro, etc.
  4. Sigue una dieta baja en residuos. Los residuos son las partes sin digerir de los alimentos que se eliminan en la forma de heces. Los alimentos bajos en residuos son blandos y se digieren fácilmente. También pasan con facilidad por las partes estrechas del intestino. De este modo, tendrás menos dolores abdominales y cólicos. Nuevamente, esta recomendación solo debe aplicarse por el tiempo que dure un brote de la enfermedad. No es saludable ingerir solo estos alimentos blandos y refinados, como la base constante de tu dieta. Prueba los siguientes alimentos:
    • cereales cocidos
    • pastas (no de granos enteros)
    • papas sin cáscara
    • pan blanco suave
    • verduras enlatadas sin semillas
  5. Consume más ácidos grasos omega 3. Puedes encontrarlos en el pescado y algunos huevos (marcados que contienen ácidos grasos omega 3). Existen pruebas que sugieren que dichos alimentos ayudan a reducir la inflamación.

Hacer un seguimiento

  1. Mantén un diario de tus alimentos y síntomas. Aunque la comida no tiene nada que ver con el origen real de la enfermedad, ciertos alimentos pueden empeorar los síntomas debido a sus efectos en la digestión, la absorción y las alergias. Esto depende de qué parte del intestino está afectada y tu sensibilidad particular a distintos alimentos (alergias alimentarias). Por lo tanto, tu dieta debe ser completamente personalizada. No existe una dieta única que funcione para todos. Prueba esta aplicación y rastreador de alimentos en línea, específicamente para la enfermedad de Crohn.
  2. Encuentra tus “alimentos desencadenantes”. Una excelente forma de descubrirlos es mediante un diario de alimentos y síntomas. Esto resulta útil sobre todo durante un brote. Al final de cada día, escribe cada alimento que has consumido bajo la fecha o día correspondiente. Asimismo, anota los síntomas de la enfermedad de Crohn que has experimentado ese día. Por ejemplo, podrías escribir: tres evacuaciones intestinales blandas, cólicos leves, moderados o intensos, sensación de gases abdominales, hinchazón por dos horas, náuseas, etc. Después de 2 o 3 semanas, podrás identificar los alimentos que desencadenan tus síntomas.
  3. Retira de tu dieta los potenciales alimentos desencadenantes, uno por uno. Trata de evitar un alimento de tu dieta (uno que te parezca un desencadenante de tus síntomas) a la vez, por 1 o 2 semanas, mientras mantienes tu diario de alimentos y síntomas. Si no percibes ningún cambio, es poco probable que dicho alimento en particular sea responsable de tus síntomas. Empieza a evitar otro alimento por 1 o 2 semanas más. De este modo, lo más seguro es que encuentres tus alimentos desencadenantes por medio de un proceso de eliminación.
  4. No evites por completo los alimentos desencadenantes. Descubrir tus alimentos desencadenantes no significa que debas excluirlos por completo de tu dieta. La eliminación total podría provocar una deficiencia de nutrientes. En vez de eso, prueba distintos métodos para preparar dichos alimentos, como cocinarlos al vapor, hervirlos o guisarlos. Familiarízate con algunos desencadenantes comunes. Entre estos figuran los productos lácteos, las verduras crudas, las frutas frescas, los panes, los cereales, los frutos secos, el café, el té, las bebidas gaseosas, las ciruelas pasas, los frijoles, los alimentos grasosos, etc.
    • Ten en cuenta que cada persona con la enfermedad de Crohn es distinta y lo que funciona para ti podría no funcionar para alguien más.

Tratar las deficiencias de vitaminas y minerales

  1. Discute con tu doctor o nutricionista sobre la posibilidad de tomar suplementos de vitaminas y minerales. Es muy común que las personas afectadas con la enfermedad de Crohn sufran de deficiencias específicas de vitaminas y minerales. Con frecuencia, esto se debe a la dieta de alimentos suaves y refinados que pueden aliviar los síntomas, pero no aportan suficientes nutrientes esenciales. Discute con tu doctor o nutricionista sobre tu dieta y pídeles que te recomienden suplementos de vitaminas y minerales y en qué forma debes tomarlos.
    • Consulta con tu doctor sobre los prebióticos y probióticos, ya que pueden estimular el crecimiento de la flora intestinal y disminuir tus síntomas.
  2. Asegúrate de consumir suficiente folato. Los medicamentos de aminosalicilato como la sulfasalazina (un desinflamatorio) que sirven para tratar la enfermedad de Crohn pueden afectar la absorción del folato. La deficiencia de folato puede dar lugar a la anemia megaloblástica. Las verduras de hoja verde son buenas fuentes de ácido fólico, pero es posible que seas intolerante a ellas debido a que contienen mucha fibra. Por lo tanto, el suplemento podría ser una mejor opción para ti. Puedes tomar una tableta de 5 mg de ácido fólico una vez al día, para evitar este tipo de anemia.
  3. Ponte inyecciones de vitamina B12. Las tabletas orales no serán eficaces debido al problema de absorción. La vitamina B12 se absorbe en la parte terminal del intestino delgado (íleon terminal). Esta parte es la más afectada en la enfermedad de Crohn. En ocasiones, se extirpa quirúrgicamente esta parte para aliviar el intestino estrecho. Con frecuencia, esto da lugar a una deficiencia de vitamina B12, lo que puede provocar anemia megaloblástica.
  4. Toma suplementos de vitamina D. Es posible que desarrolles una deficiencia de vitamina D a causa de la mala absorción (sobre todo después de someterte a una cirugía intestinal). Dicha deficiencia puede provocar una baja absorción de calcio, lo que da lugar a la debilidad de los huesos y potenciales fracturas. Toma suplementos de vitamina D en la forma de cápsulas. Una cápsula de 0,25 mg de vitamina D al día es suficiente para cumplir con tus necesidades diarias. Como alternativa, puedes tomar aceite de hígado de bacalao que está disponible en la forma de cápsula. Toma una cápsula al día para complementar tu consumo de vitamina A y D.
  5. Toma suplementos de calcio. La deficiencia de calcio puede surgir a causa de la ausencia de productos lácteos, la mala absorción y el consumo de esteroides. Esta deficiencia hace que los huesos se vuelvan frágiles y delgados. Como consecuencia, puedes sufrir fracturas con una simple caída o traumatismo leve. Para evitar esta deficiencia, debes tomar una tableta de 500 mg de calcio, dos o tres veces al día.
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