Cómo hacerle frente a un estigma

Tan solo recientemente los humanos se han dado cuenta de que "diferente" no es lo mismo que contagioso. En el pasado, sin importar si se hablaba de contacto, posesión, magia, o maldad, la ignorancia de la humanidad decía que lo mejor era alejarse. Desafortunadamente esta antigua manera de pensar se demora mucho en desaparecer y las creencias de muchas personas aún no se han puesto al día con la lógica. Sin importar si estás en una silla de ruedas o si eres obeso, gay, bipolar, ciego o autista, el estigma es algo contra lo que combates todos los días. Para lidiar con este estigma y para controlarlo, empieza por el paso 1.

Mentalizarse de manera correcta

  1. Edúcate sobre tu condición. Lee todo lo que puedas sobre la naturaleza de tu situación de manera que A) te sientas menos aislado y B) tengas el conocimiento necesario para enseñarle a los demás. Por ejemplo, ¿sabías que el 22% de estadounidenses adultos sufren de algún problema de salud mental? Y solo la mitad lo reporta. ¿Sabías que casi un tercio (33.2%) de niños y adolescentes estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos? Armarte con conocimientos puede ayudarte en una serie de situaciones.
    • Aprender sobre el tema con el que tratas puede ayudar a que no te sientas solo. Ver que millones y millones de personas tienen que lidiar con lo mismo de alguna forma o manera puede ayudar a que te des cuenta de cuán factible es. También es probable que encuentres recursos e historias inspiradoras en tu búsqueda de conocimiento.
    • Lo que es más, ser capaz de nombrar estadísticas puede desarmar una situación complicada. Si, digamos, alguien está despotricando sobre cómo la depresión "no es real," puedes hacerle saber que la depresión es la causa más importante de discapacidad en los Estados Unidos para las personas entre los 15 y los 44 años. Y que si la educación sobre trastornos del estado de ánimo estuviese disponible para personas como ellas, el suicidio podría ser un problema más reducido.
  2. Date cuenta de que no eres tu estigma. Cuando te despertaste esta mañana, ¿te lavaste los dientes tú o tu estigma? ¿Anoche cocinaste la cena tú o tu estigma? ¿Tu familia y amigos te aman a ti o a tu estigma? Así es; son dos cosas completamente diferentes. Cuando las personas te miran, te ven a ti. Así que cuando te mires, debes verte a ti mismo también.
    • Demasiadas personas se dejan absorber total y completamente por su situación. Para muchos, se trata de una estrategia de afrontamiento en la que simulan sentir orgullo por quienes son para dar la impresión de que se sienten contentos consigo mismos. En vez de perderte a ti mismo en esto, piensa en la madre, hija, hijo, hermano o amigo que eres. ¿Quién es esta persona?
  3. De ser aplicable, busca ayuda para tu situación. Aunque muchas condiciones estigmatizadas no necesitan tratamiento, algunas podrían beneficiarse de algún tipo de asistencia. No es porque la condición sea vergonzosa o esté mal, es simplemente para hacer que tu vida sea más fácil. Cualquiera de estas situaciones es difícil de manejar; si el problema puede aliviarse un poco, ¿por qué no hacerlo?
    • Por ejemplo, si eres obeso considera un programa de manejo de peso para tu salud. Si eres disléxico, considera la asesoría de un especialista de aprendizaje. Los profesionales con los que consultes pueden también aconsejarte sobre cómo hacer que tu vida o camino sea más fácil, pues ellos también lidian con esto todos los días.
  4. También prueba la terapia. Ninguna persona en la Tierra debería luchar sus batallas solo. Lidiar con una condición estigmatizada significa que no solo tienes que lidiar con algo que el mundo considera inaceptable sino que además tienes que lidiar con el mundo en general. Puede ser una gran carga para ti. Debido a esto, considera ir a terapia. Millones de personas lo prueban y millones de personas reciben ayuda cada año. No es que estés enfermo, sino que estás mejorando.
    • Si por alguna razón la terapia no va contigo, considera unirte a un grupo de apoyo. Tener una red de individuos comprensivos y con maneras de pensar similares puede tener un efecto similar a la terapia. Tendrás una plataforma en la cual hablar sobre tu condición y los problemas que surgen de ella y serás capaz de obtener fuerza de quienes te rodean. Y quizás también puedas darla.
  5. Prueba técnicas de reducción de estrés. Los estudios han mostrado que las técnicas calmantes como la meditación, yoga, e incluso ejercicios de respiración profunda pueden ayudar a que los individuos afronten el estigma. Cuando te sientes demasiado zen como para que te importe, el estigma no te afecta. Así que busca un lugar agradable, relajante y silencioso donde puedas despejar tu mente. Podría ser el comienzo de la paz interior que buscas.
    • No juzgues estos métodos hasta que los pruebes. Sin embargo, si los has probado y simplemente no parecen funcionar, separa un poco de tiempo de tu día solo para enfocarte en ti. Dedicarle 15 minutos a dejar al mundo afuera y tener un tiempo solo para ti también tiene sus beneficios.
  6. Enfócate en otros aspectos de ti mismo. Seguro, quizás eres ese tipo en una silla de ruedas. Eres esa chica sorda. Eres el chico con parálisis cerebral. Eres el compañero de clases con dos papás. Bueno, también eres ese excelente jugador de ajedrez. El primer violín. Un mago con la pelota de básquetbol. Y muy inteligente, con ojos lindos también. ¿Por qué no mejor te obsesionas con esas cosas?
    • Esto es factible, sin importar si tu condición es visible o no. Una condición visible sería estar en una silla de ruedas o ciego. Una condición invisible sería tener VIH, una enfermedad renal, esclerosis múltiple o cualquier cosa que no se proyecte a sí misma como un factor que llame la atención. Sin importar cuán aparente sea tu condición, "tú" sigues existiendo. Tu sentido del humor, tu ingenio, tu sonrisa y otros aspectos aún pueden acaparar la atención.

Lidiar con los demás

  1. Pide ayuda. Al comienzo tomará mucho valor, pero pedir ayuda es una de las maneras más taimadas de hacer que los demás se sientan cómodos contigo (por ende aliviando el estigma). Y después de todo, por lo general el problema es su comodidad y no el odio ni el miedo; simplemente no saben cómo actuar. Se sienten incómodos al no saber qué hacer o decir; cuando les das la señal suspiran con alivio. ¡Y tú que pensabas que eras el único que sentía conflictos!
    • Si estás en una silla de ruedas, pregúntales si pueden abrirte la puerta; te cuesta alcanzar el picaporte. Si eres disléxico, pregúntales si todo en tu mensaje de texto está bien escrito. Esto rompe el hielo igual que cualquier otra conversación normal del día a día.
  2. Pon el tema sobre el tapete. Pedir ayuda es una manera de hacer esto, pero no todas las condiciones lo requieren. Incluso si la tuya hace posible que requieras de ayuda de vez en cuando, siéntete libre de mencionar el tema directamente, Decir algo como "probablemente te estés preguntando cómo perdí mi pierna, me volví tartamudo, supe que era gay o me dio cáncer. La mayoría de personas lo hacen. Por lo general les digo…” les hace saber que pueden hacerte preguntas, pues la mayoría de personas son curiosas por naturaleza.
    • ¡Haz uso del humor! Si es en broma, claro. Si sientes que alguien está un poco ansioso o quiere tocar el tema, alívialo de sus preocupaciones y hazlo por él. Búrlate un poco de ti mismo para mostrarle que todo está bien. Ríe y dile "vaya, simplemente soy demasiado gay para cargar este maletín, ¿puedes ayudarme con él?" o cuando vayas a tomar un yogur de la cafetería, grita "¡aquí viene la merienda sobre ruedas!" Esto puede rápidamente romper cualquier tensión.
    • Para que quede constancia, es probable que siempre haya personas que no se sientan bien hablando sobre el tema. Lo más posible es que si has lidiando con tu condición por un tiempo, sepas automáticamente quienes son esas personas. Lo mejor es no desperdiciar tu energía con ellos. Interactúa con ellos como puedas y luego rodéate de personas que sean más tolerantes y seguras de sí mismas.
  3. Sin embargo, no sientas la necesidad de detenerte en el tema. Si has tocado el tema, probablemente tengas una buena idea de cuánto quiere saber la persona. Algunas personas estarán satisfechas sabiendo cuándo empezó la situación y cómo es, mientras que otros querrán que profundices hasta en los últimos detalles. Cuando las preguntas empiecen a reducir en frecuencia, tan solo cambia el tema. Después de todo, ¡hay muchas otras cosas sobre las cuales hablar!
    • Si empiezas a sentirte incómodo, esa es otra señal de que deberías cambiar el tema. No tienes que ser un libro abierto si no deseas serlo. Pregúntale sobre sus pasatiempos e intereses; ¡también necesitan ser el foco de atención!
    • Hablar sobre muchas cosas ayudará a que la persona entienda que tu condición no evita que seas una persona real. También le mostrará que no es obligatorio hablar de tu situación como si se tratase de un asunto ineludible. No es tan importante y es solo un tema de muchos sobre los que ambos pueden conversar.
  4. Usa la estrategia de afrontamiento de "apoyar a los demás". Hay tres estrategias generales que la gente que lidia con estigmas suele emplear. Las primeras dos, "elusiva" y "zona de confort" pueden incluso ser dañinas para el individuo. Siempre se debería intentar la tercera, "apoyar a los demás".
    • Estrategia elusiva. Estas personas son precisamente eso: elusivas. Evitan nuevas situaciones sociales con personas que no conocen su condición de manera que nunca puedan ocurrir conversaciones incómodas ni rechazos potenciales. Terminan aisladas y también solitarias a menudo porque les es imposible establecer nuevas conexiones.
    • Estrategia de zona de confort. Estas personas permanecen siempre dentro de un grupo de gente y un grupo de lugares. Solo se sienten cómodas interactuando con gente que saben que los aceptan. Debido a esto nunca toman oportunidades ni tienen nuevas experiencias. El rechazo potencial les da demasiado miedo.
    • Estrategia de apoyar a los demás. Estas son las personas que entienden que los demás a veces se sienten incómodos principalmente porque no entienden la situación o cómo ellos deberían actuar alrededor de ella. Están dispuestos a enseñarle a los demás sobre su condición y mostrarles que todo está bien. Esta es la técnica que hace que ambas partes se sientan adaptadas y cómodas.
  5. Entiende que a menudo no es odio sino una falta de entendimiento. Para la mayoría de gente (incluso aquellos que no enfrentan ningún estigma), es difícil recordar que otras personas también están luchando una batalla. Es fácil desestimarlos como ignorantes, malos o simplemente tontos. Aunque estás lidiando con la mayor parte de la carga, sé objetivo y date cuenta de que la mayoría de gente con la que lidias están luchando la batalla de la incomprensión, de no saber qué hacer o decir y en consecuencia se sienten incómodos, por más que no deberían.
    • La mayoría de personas tienen buenas intenciones, tan solo no saben cómo comportarse. Cuando no saben qué hacer, muchos de ellos eligen hacer una retirada honorable en vez de posiblemente hacer lo incorrecto. Es difícil no tomar esto de manera personal. Lo único que puedes hacer es usar la estrategia de "apoyar a los demás" para evitar que suceda.
    • Otra vez, hay personas en el mundo impulsadas por el odio y la malicia. Siéntete libre de hacer un par de comentarios mordaces pero luego déjalos solos. No hay razón por la cual ustedes tengan que compartir un espacio. No merecen el privilegio.
  6. Conoce tus derechos. Desafortunadamente, cuando lidias con una condición estigmatizada debes cuidarte tú mismo. La discriminación es una cosa que sucede demasiado a menudo; lo bueno es que hemos avanzado lo suficiente como para que tengas derechos legales protegiéndote. Si alguien se aprovecha de ti, puedes contraatacar.
    • A pesar de que no es igual con todas las situaciones estigmatizadas, muchas minusvalías y situaciones similares están protegidas. Si sientes que no obtuviste el empleo, que te despidieron, que se aprovecharon de ti, te expulsaron de tu departamento o sufriste de discriminación de cualquier otra forma debido a este estigma, considera tomar acciones legales. Es probable que tengas de tu parte los derechos de salud, derechos médicos, derechos de vivienda, derechos de trabajo y los derechos humanos en general.
  7. Si no te queda opción, aléjate. Como mencionamos previamente, hay personas en este mundo cuyas personalidades no deberían ser permitidas. Son intolerantes, no tienen disposición a escuchar y están llenas de odio y temor. Si la vida toma un giro inesperado y debes lidiar con una de estas personas miserables, aléjate. No tiene sentido reducirse a su nivel. Eres mejor que eso.
    • Conforme te alejes, hazte recordar a ti mismo que estas personas probablemente sean increíblemente inseguras. Toman su propio desagrado por ellos mismos y lo proyectan a los demás. Se sienten tan incómodos con quienes son que no hay manera en que se sientan cómodos con nadie más. Qué destino tan terrible, en realidad. No te hace falta su compasión, pero quizás ellos tengan necesidad de la tuya.

Sensibilizar a los demás

  1. Involúcrate. Si vives en un área urbana, es probable que haya grupos de apoyo o de concientización a los que te puedes unir. Podrían etiquetarse como grupos de apoyo o podrían simplemente ser un grupo de amigos que se juntan para celebrar quienes son. Sea lo que sea, busca una comunidad por la que sientas afinidad. Los fortalecerás a ellos y ellos te fortalecerán. Podría abrir muchas puertas también.
    • Lidiar con el estigma es cien veces más fácil cuando tienes un grupo de apoyo fuerte rodeándote. Tener una red de familiares y amigos es genial, pero tener un grupo de personas que han pasado por las mismas experiencias que tú es incluso mejor. Tendrás una red de consejos y recursos que pueden hacer que cada día sea mucho más brillante.
  2. No te aísles a ti mismo. Es fácil deshacerte de tus diferencias y fingir ser "normal." Es fácil quedarse en casa y decirte a ti mismo "no voy a lidiar con esto hoy". ¡Resiste! Mientras más salgas, más hagas conexiones y más le muestres al mundo que tu condición no merece estigma de ninguna clase en lo más mínimo, mejor estarán todos. Sal por ti mismo y por todos los demás. Tu comunidad lo merece.
    • Nunca pienses que hay algo que no puedes hacer debido a tu condición. Estados Unidos tiene un presidente negro, se han clonado ovejas, el matrimonio homosexual está ganando terreno y eres el siguiente paso para el próximo gran cambio. Es tentador decir "estoy en una silla de ruedas; no puedo jugar básquetbol" o "soy gay, nunca me dejarán unirme al equipo". Sin embargo, esa es la salida fácil. Cuando hay voluntad, hay una manera de hacerlo.
  3. Comparte algo de conocimiento. Contar tu historia podría ser justo lo que otros necesitan escuchar. Después de todo, la única manera de eliminar la ignorancia es que las personas aprendan. ¡No puedes criticar su ignorancia si no estás dispuesto a compartir! Usa la educación que tienes sobre tu situación y tu propia experiencia personal para contar tu historia. Gracias a ti el mundo será mejor, más sabio y quizás más tolerante.
    • Habla con tu grupo de concientización o apoyo sobre qué plataformas toman para estar en el ojo público. Tu historia podría ser parte del movimiento de igualdad del grupo.
    • Habla con tu escuela o con tu lugar de trabajo. La tolerancia y la lucha contra el acoso siempre son temas candentes por los que los superiores se aseguran de mostrar su apoyo rápidamente. Quizás tengas recursos a tu disposición que ni siquiera conoces.
  4. Ayuda a los demás a ser fuertes. Reconoce que el mismo tipo de maltrato que recibes les sucede a personas en todo el mundo por motivos de raza, género, religión, preferencia sexual, ascendencia étnica o enfermedad mental (solo para nombrar algunos). La mayoría de gente está luchando algún tipo de batalla. Aunque podría no ser exactamente igual a la tuya, quizás sea igual de difícil. Usa tu fuerza para hacer que sus batallas sean más fáciles.
    • Si te pones a sumar todas las personas que sufren por los prejuicios ajenos por ser diferentes de alguna manera, descubrirás que nosotros somos una mayoría aplastante. Esto da lugar a un "punto de vista de coalición" en el que puedes encontrar apoyo de todas partes. No eres diferente. Repentinamente eres común. ¡Imagínate eso!
  5. Lleva el tema a tu comunidad. Lidiar con un estigma es como tratar los síntomas de un problema. Al final del día, sigue estando ahí. Es como darle un pez a un hombre en vez de enseñarle cómo pescar. Una vez que hayas afrontado tu propio estigma, empieza por luchar contra el mayor problema a la mano. Lleva el tema a tu comunidad de manera que el estigma pueda empezar a desaparecer lentamente. Quizás las generaciones futuras no tengan que luchar tanto como tú lo hiciste.
    • Refina tu historia. Aprende de las historias de los demás. Escribe un libro, empieza un blog, da charlas; haz algo para que el mundo vea que la intolerancia está desactualizada y que es, francamente, ridícula. Haz que tu condición estigmatizada sea algo tan común que ya no sea notoria.
    • Poner tu condición en el ojo público es la única manera de hacer que la gente se acostumbre. No estás luchando contra la ciencia o la religión, en realidad estás luchando contra el tiempo. Mientras más pronto empieces, más pronto los demás se harán a la idea de que tu "condición", tu "minusvalía" no es algo que valga la pena notar. Todos somos diferentes y debido a eso, todos somos iguales.

Consejos

  • Recuerda que los problemas se deben a las inseguridades de los demás, no a las tuyas.
  • Los niños se quedan mirando y hacen preguntas inocentes. Deben ser respetados y apreciados por quienes son, esa es una manera de aprender.
  • Tu minusvalía no es tu culpa. Nunca lo ha sido y nunca lo será.
  • A algunas personas con minusvalías obvias o evidentes se les podría hacer difícil lidiar con las miradas, comentarios y cosas por el estilo. Afróntalos lo mejor que puedas, cambia lo que puedas y no te preocupes por el resto.

Advertencias

  • Sin importar cuánto lo intentes, las actitudes de algunas personas simplemente no pueden cambiarse.
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