Cómo recuperar la confianza

La falta de confianza podría ser agobiante. Interfiere con tu capacidad de disfrutar el trabajo, la escuela, el tiempo libre, la compañía de los demás y la vida en general. Lee los consejos a continuación para que aprendas a recobrar la confianza.

Consejos generales

  1. Examínate a ti mismo. Si careces de confianza crónica, quizá te resulte muy fácil catalogar tus defectos y fracasos, pero ese no es el objetivo principal de este paso. Si bien deberás reconocer las áreas en donde no seas muy fuerte, también necesitarás empezar a enfocarte en las áreas positivas. Conociendo lo que te gusta y lo que no te gusta, en lo que eres bueno yen lo que eres malo, podrás hacerte una idea de cómo tus rasgos personales positivos y negativos se relacionan con tus elecciones de vida y tu ambiente.
    • Observa no solo lo que sientas sino por qué te sientes así. Empieza a comprender tu verdadero yo y déjalo existir. Si no eres bueno lidiando con algunas cosas como lo eres con algunas personas o ciertas cosas te gustan o no sin razón alguna, no te sientas mal por ello: reconócelo y convive con ello. No es necesario que tengas una excusa para todo lo que pienses, digas y sientas.
  2. Deja de cargar el peso del mundo. Al entender la forma en que encajas en el mundo que te rodea, podrás empezar a ver que no todos los eventos negativos en tu vida suceden por tu culpa. Es importante comprender que a veces, sea cual sea tu nivel de destreza en algo, fracasarás; sea cual sea el amor sientas por algo, es probable que no dure para siempre. Siempre y cuando des tu mejor esfuerzo por mejorar tus defectos y aprendas de las experiencias negativas, no hay motivo alguno para castigarte cuando sucedan. Para empezar, lo más probable es que el resultado nunca haya estado bajo tu control.
  3. Reconoce tu potencial. Es fácil reconocer los defectos y las fallas, pero esta vez intenta reconocer tus méritos y habilidades. Nadie más importa en este momento; no te sientas avergonzado preocupándote de lo que la gente piense si se entera que estabas tratando de sentirte bien contigo mismo. De todos modos, de seguro pensarán que “ya era hora”. Enumera y acepta todo lo que te enorgullezca de ti mismo, aunque creas que no tengas el derecho a sentirte orgulloso. Sí tienes el derecho, sea cual sea la opinión de los demás.
    • En realidad, te podría ser muy útil sentarte y escribir una lista a medida que se te ocurran las ideas. Siéntete libre de alargar tu lista agregándole detalles a los puntos más generales. Por ejemplo, si estás orgulloso en secreto por tu capacidad deportiva (aunque no hayas hecho deporte desde hace mucho), podrías expandir ese punto escribiendo sobre los partidos y posiciones de equipo específicos para los cuales siempre hayas pensado que tenías talento.
  4. Revisa tu vida. Con los puntos de orgullo como tu guía, piensa en tu niñez temprana hasta el día de hoy. Recuerda todo lo que te hacía sentir orgulloso o emocionado y date cuenta de que nunca careciste de confianza hasta que el mundo te la absorbió lentamente. Acepta que en el pasado eras una persona segura de sí misma, con esperanza y brillante, de esta manera te resultará más fácil creer que es posible volver a ser así.
    • Quizá nunca fuiste muy extrovertido con los demás niños, pero tenías una imaginación muy rica y eras muy juguetón en casa; quizá nunca te fue muy bien en la escuela, pero practicaste muchísimo para desarrollar otras habilidades. Sea cual sea el caso, tenías confianza y lo único que te impide recobrarla es tu preocupación de la opinión de los demás.
  5. Finge ser seguro de ti mismo hasta que surja naturalmente. La confianza no sucede de la noche a la mañana, pero ahora que ya tienes una buena idea de quién eres, del alcance de tus responsabilidades y de por qué tu seguridad desapareció, podrás levantar un buen frente. Afortunadamente, el solo hecho de tratar de parecer seguro de ti mismo en realidad aumentará tu confianza a medida que empieces a observar cómo afecta a las personas a tu alrededor.
    • Haz uso de tu lenguaje corporal para proyectar confianza. Párate y siéntate derecho. Camina con soltura, con pasos grandes. Haz mucho contacto visual cuando conozcas gente nueva y si estás nervioso, sonríe en lugar de desviar la mirada.
      • Sonreír es casi tan contagioso como bostezar. Si le muestras a alguien tu mejor sonrisa, pero no te sonríe (y seamos francos, eso de no responder con una sonrisa es casi exclusivo de los hombres), entonces no merecerá tu tiempo.
    • Vístete con elegancia y mantén buenos hábitos de aseo. Nadie sobreestima el estímulo de confianza que uno gana cuando sabe que se ve de lo mejor.
    • Habla más, no menos. Deja que tu voz suene fuerte y claro cuando hables, no hables entre dientes. Si estás nervioso o eres tímido, canaliza ese estrés hablando incluso más. No importa si terminas hablando de más, porque te verás como alguien franco y participativo, lo cual te hará ver (y sentir) más seguro de ti mismo.
  6. Arriésgate. Ya sabes que algunas cosas están fuera de tu control. Acepta que el mundo a tu alrededor es un lugar grande e incierto y arriésgate a probar algo nuevo. Te sorprenderá cuán a menudo te saldrán bien las cosas cuando eres proactivo (como dice un viejo dicho: “La fortuna favorece a los valientes”) y cuando fracases, podrás ver que la vida continúa su curso normalmente. Sea cual sea tu perspectiva, tomar algunos riesgos y probar cosas nuevas probablemente sea la mejor manera de recobrar la confianza perdida.
    • Inicia una conversación con alguien del autobús, presenta una foto o un cuento para que se publique o inclusive invita a salir a esa persona que te gusta. Tan solo escoge algo que te saque un poco de la rutina y lánzate sabiendo que tu vida seguirá su curso sea cual sea el resultado.
  7. Sigue esforzándote. Forjar la confianza toma su tiempo, porque cada ráfaga de confianza que logres será temporal al principio. Tendrás que seguir proyectando confianza y arriesgarte con el fin de forjar una confianza genuina. Afortunadamente, debido a que los resultados positivos pesarán más que los negativos, esta práctica deberá volverse un hábito dentro de unos cuantos meses como mucho y no será necesario que sigas fingiendo.

Recobrar la confianza en el amor

  1. Reconoce el papel de la otra persona. Si te culpas por tu relación fallida más reciente y dudas que alguien te pueda amar de nuevo, necesitarás dar un paso atrás y volver a evaluar la situación. Sí, tienes la culpa de que la relación se haya acabado, al igual que tu ex. Él o ella es una persona como tú y ejerce el mismo nivel de influencia sobre el curso de la relación al igual que tú. No ganarás nada cargando solo el peso de la ruptura sobre tus hombros.
    • Procura recordar todo aquello que hayas hecho bien: las veces que hiciste reír a tu ex, que te abrazó por pura felicidad o que se durmió en tus brazos sin preocuparse por nada. Tus acciones conllevaron a las reacciones de tu ex, entonces obviamente tienes cualidades positivas para aportar a una relación. Asimismo, reflexiona acerca de la culpa que tu ex tuvo en cuanto a la ruptura: las cosas que dijo o hizo que te molestaron, las peleas que comenzó y claro, su indisposición para tratar de salvar la relación.
    • No optes por resentirte con tu ex ni le eches la culpa de toda la ruptura; solo admite que nunca fue enteramente tu responsabilidad. No eras la única persona que contribuyó a que la relación llegara a su fin.
  2. Date tiempo. No existe una vía rápida para recuperarse de una ruptura amorosa. Se ha demostrado que los efectos a la salud de un divorcio (y según parece de toda relación cercana a largo plazo) son drásticos y devastadores. Los divorciados padecen 20% más de enfermedades cardiovasculares, diabetes y afecciones relacionadas con la ansiedad y el estrés que el público en general. No esperes recuperarte de una ruptura de la noche a la mañana, así que toma el periodo de sanación como una oportunidad para volver a enfocarte en ti.
    • Empieza a practicar o aumenta un régimen de ejercicios. Aquellos que han pasado por una ruptura amorosa tienden a permanecer en el miedo durante meses o años y como consecuencia descuidan sus cuerpos, cosa que de por sí ya es malo para tu salud física, pero también hará que tu malhumor dure más tiempo del debido. Contrarréstalo dedicándote a ejercitarte al menos algunos días cuando tengas tiempo.
    • Pasa tiempo a solas de manera constructiva. No tiene nada de malo tener que pasar algún tiempo alejado de los demás después de una ruptura amorosa, pero no te dediques todo el tiempo a darle demasiadas vueltas, sino matarás los últimos vestigios de confianza que te queden. Lidia con tu sufrimiento dedicándote a tus pasatiempos durante el tiempo libre, en vez de embriagarte y mirar películas viejas hasta que pierdas la consciencia en el sofá. Dale a tu mente algo en que tenga que concentrarse para que culmine una tarea con éxito.
  3. Lánzate a salir con personas nuevamente. Cuando te sientas un poco más equilibrado, piensa en todo el universo de personas con el que ahora eres libre de poder salir. Procura ver tu estado de soltería como una oportunidad de conocer y salir con más gente, sin tener que estar muy comprometido de inmediato. No te preocupes por conocerla demasiado, tan solo echa tus reservas por la borda e invita a tomar un café el próximo fin de semana a cualquiera que llame tu atención.
    • Inscríbete en un servicio de búsqueda de pareja en línea como OKCupid, sino sal de casa y trata de conocer gente en fiestas y eventos. Invita a salir a cualquiera con quien creas congeniar y mira lo que pasa. Te darás cuenta de dos cosas: primero, el rechazo no duele tanto cuando proviene de personas que recién conoces; segundo, habrá más personas que acepten tu invitación de las que imaginas. No habrá mejor prueba de que todavía eres atractivo y mereces tener una compañía.
    • Muchas mujeres tienen temor de invitar a los hombres a salir. Si eres mujer y te causa risa la idea de invitar a alguien a salir, no te rías. Esta es la oportunidad para aumentar tu seguridad a nivel amoroso; deberás tomarla si puedes. Los hombres también tienen temor de invitar a las mujeres a salir, pero al final le cogen el tranquillo porque en realidad no es tan terrible cuando te lanzas y lo haces. Si los hombres pueden superar sus miedos, tú también puedes.
  4. No te rindas. Ya sea que consigas muchas citas o no, es probable que no surja nada con la mayoría de gente con quien salgas. Recuerda no cargar todo el peso de la culpa; la persona con quien salgas es igual de responsable que tú por terminar las cosas. Al final, aparecerá alguien a quien le gustes más que los demás y por quien sientas lo mismo. Hasta que llegue, deja que la culpa recaiga en su lugar: en los rasgos incompatibles, así de simple.
    • No salgas con cualquiera por desesperación; no hay prisa por encontrar a la pareja perfecta. Más bien, ten citas con el fin de disfrutar la compañía y el afecto de la gente que te atraiga, además te hará recordar que todavía tienes mucho qué ofrecer en una relación. Para cuando eches raíces, te preguntarás por qué no tenías confianza.

Recobrar la confianza en el trabajo

  1. Vuélvete a enfocar en el trabajo en sí. En ocasiones, las malas políticas de trabajo o dramas interpersonales podrían arruinar tu autoconfianza en el trabajo. Tal vez un jefe menor te haya regañado; tal vez te hayan degradado de puesto o te hayan reducido las horas (o tu salario) de trabajo. Sea cual sea el caso, la mejor manera para volver a seguir adelante es mantener un enfoque como láser en el trabajo. Ignora los cotilleos y los rumores, mantente en tus tareas y no pierdas el tiempo. No solo le demostrarás a la empresa que eres un bien valioso, también te harás recordar lo mismo.
    • Evidentemente, si has sufrido un contratiempo verdaderamente devastador en el trabajo, deberás empezar a buscarte otro empleo en donde tu talento y tu experiencia sean mejor valorados. Sin embargo, también deberás permanecer enfocado en el trabajo, de modo que la empresa en donde estés no pueda decir nada malo de tu desempeño a tu próximo empleador.
      • Si la humillación que padeces es abusiva, busca la primera: lleva un registro de incidentes y ponte en contacto con las autoridades externas de inmediato. Tienes el derecho a trabajar sin ser acosado (sexualmente u otro tipo de acoso) por los demás miembros de la empresa. Acúsalos para que los demás no tengan que sufrir como tú.
  2. Separa tus fortalezas de tus debilidades. Haz lo posible por trabajar en donde te desempeñes mejor en el trabajo. Nunca pierdas de vista el hecho de que tienes fortalezas importantes y útiles para la empresa y tu carrera. Asimismo, reconoce tus debilidades y procura mejorarlas. Siempre y cuando permanezcas enfocado, podrás progresar, lo cual deberá aumentar tu autoconfianza laboral significativamente.
  3. Apóyate en tus colegas. Es probable que te lleves bastante bien con tus colegas. Pregúntales en qué creen que eres bueno para hacerte una idea que cómo los demás en el trabajo ven tus talentos y destrezas. Utiliza sus palabras para forjar tu autoconfianza y enfócate en tus talentos más sólidos según ellos. Tampoco vendrá mal la buena impresión que les dejarás.
  4. Mantén una perspectiva amplia. En lugar de dejarte llevar por un arrebato cuando alguien parezca insultarte y menospreciarte, trata de reflexionar el porqué de su trato. Deshazte de la noción de que siempre se debe a algo que hayas hecho y toma en cuenta aspectos como el estrés y el ego. Te lo reiteramos, dejar que la culpa de una mala situación recaiga más sobre los hombros de otros participantes te enseñará una lección saludable de tus errores sin sentirte apabullado por ellos.

Consejos

  • La perseverancia es la manera más efectiva para recobrar la autoconfianza. Céntrate en desarrollar buenos hábitos en lugar de repasar movimientos buenos solamente. Entre más puedas forzarte, irás más lejos.

Advertencias

  • Existe una diferencia entre la falta de autoconfianza y las enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad crónica. Si sientes que no puedes controlar los efectos de tus niveles de estrés o humor, ve a un terapeuta para que te diagnostique lo más pronto posible. Solo porque las enfermedades mentales no son visibles como las heridas o las erupciones no quiere decir que no existan. Por lo general, son afecciones tratables, así que no deberás sentirte avergonzado de consultar con un terapeuta, porque es igual que consultar con un médico.
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