Cómo caminar por la fe

La Escritura explica que los cristianos deben “caminar por la fe, no por la vista” (2 Conrintios 5:7). Sin embargo, puede ser difícil saber qué se necesita para caminar por la fe.

Sigue los primeros pasos

  1. Ten fe en las promesas que no puedas ver. La mayoría de lo que Dios promete a aquellos que lo siguen no es tangible, así que no podrás ver una prueba de esas promesas con tus ojos. Debes creer que Dios cumplirá esas promesas como un acto de fe más que como uno de vista.
    • Como se indica en Juan 3:17-18, "Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de Él. El que cree en Él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios."
      • Dicho de manera sencilla, aceptar a Cristo como tu Salvador y el Hijo de Dios te llevará a la salvación.
    • Como se indica en Mateo 16:27, "Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho".
      • Si vives por la voluntad de Dios (en otras palabras, si vives caminando en la fe y por la fe) recibirás la salvación prometida a las personas que creen y siguen a Cristo.
  2. Considera las limitaciones de caminar por la vista. Caminar por la vista limita tu experiencia con las cosas que solo se pueden experimentar por la vista. Una vez que te des cuenta de cuán limitante es, el beneficio de caminar por la fe puede llegar a ser mucho más claro.
    • Imagina qué vida tendrías si nunca planearas viajar a ningún lugar más allá de los destinos que puedes ver desde la ventana de tu dormitorio. No llegarías muy lejos y te perderías de todo lo que el mundo tiene para ofrecerte.
    • De la misma forma, si nunca planeas viajar a ningún lugar más allá del terreno tangible, no llegarás muy lejos y te perderás de todo lo que el terreno espiritual tiene para ofrecerte.
  3. Deja tus temores. El mundo puede ser un lugar tenebroso y a veces es posible que hagas cosas por miedo que contradicen la voluntad de Dios. Si quieres caminar por la fe, debes dejarle tus miedos a Dios y aceptar el camino que te guíe.
    • Desde luego, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Es posible que no llegues a ser completamente intrépido, pero puedes ser valiente y aprender a actuar de acuerdo a la voluntad de Dios incluso cuando tienes miedo de lo que te depara.

Profundiza más

  1. Concéntrate en las cosas que tienen importancia eterna. Es fácil obsesionarse con aspectos de la vida terrenal, es decir, las finanzas, las posesiones, entre otras. Sin embargo, estas cosas desaparecen junto con el cuerpo mortal y no tienen un valor espiritual permanente.
    • Una casa grande o un carro de lujo son cosas que el mundo podría valorar, pero no son importantes en el reino de Dios.
    • El éxito terrenal no es malo por naturaleza. Puedes llevar una vida cómoda en una casa bonita con un buen trabajo y aun así caminar por la fe. El problema no es tener estas cosas; el problema es priorizar estos símbolos de éxito terrenal sobre los asuntos del Espíritu.
    • En vez de concentrarte en la vida que tienes frente a ti, concéntrate en las realidades que no se ven, como Jesús y el cielo. Centra tu vida alrededor de estas realidades en lugar de hacerlo alrededor de las realidades temporales y visibles de tu vida terrenal.
    • Guarda tesoros en el cielo al seguir la voluntad de Dios, como se ordena en Mateo 6:19-20, en vez de preocuparte por los tesoros de la Tierra.
  2. Obedece las órdenes de la Biblia y de Dios. Para vivir según tu fe en Dios, deberás seguir la ley de Dios por encima de todos los caminos de la humanidad.
    • Puedes aprender y comprender la ley de Dios estudiando Su Palabra.
    • Debes comprender que hay momentos en los que el mundo tratará de convencerte de que algo prohibido por la ley de Dios es aceptable. La inclinación de los seres humanos es seguir los caminos del mundo, pero para caminar por la fe, debes seguir los caminos de Dios. No puedes controlar las acciones de las personas que te rodean, pero en cuanto a tu vida, debes vivir de acuerdo a lo que Dios considera que es correcto y justo.
  3. Prepárate para verte tonto. Para aquellos que caminan por la vista, las acciones y creencias de una persona que camina por la fe pueden verse tontas. Tendrás que aprender a seguir caminando independientemente de cualquier crítica que recibas de aquellos que te rodean.
    • Los caminos de Dios no son los de la humanidad. Tu inclinación natural será seguir tu propia comprensión y filosofía de la sociedad, pero hacerlo no te guiará por el camino que Dios quiere que sigas. Proverbios 3:5-6 explica "Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas".
  4. Debes esperar afrontar algunas pruebas a lo largo del camino. Cada camino tiene baches y en el que estás ahora no es la excepción. Sin embargo, las pruebas que enfrentes están ahí para darle fuerza y significado a tu camino.
    • Es posible que las pruebas que enfrentes sean autoinflingidas y que no sean tu culpa en absoluto.
    • Podrías tropezar y caer en la tentación de hacer lo que sabes que está mal, y lidiar con las consecuencias de tus acciones puede dificultar las cosas por un tiempo. Aun así, Dios no te abandonará. Incluso puede usar los males de tus adversidades por tu bien si se lo permites.
    • Por otro lado, un desastre natural o alguna otra fuerza imprevista e incontrolable podría explotar tu vida. Sin embargo, Dios puede y usará esa tragedia por el mayor bien, siempre y cuando estés abierto a él.
  5. Deja de esperar una epifanía. Es posible que haya momentos en los que sientas la presencia de Dios muy vívida, pero también habrá otros en los que sientas una distancia entre tú y Él. Debes seguir caminando por la fe cuando pases por estos momentos duros esperando que alguna epifanía o milagro ilumine tu camino.
    • Debes darte cuenta de que Dios siempre está contigo, aunque no sientas su presencia ni comprendas cómo trabaja en tu vida por medio de una tragedia o desastre en particular. La sensación de estar abandonado es una cuestión de la percepción humana y no un asunto de la verdad.
    • Dios le habla al espíritu, pero aunque todavía tengas una forma corporal, habrá momentos en los que las percepciones del cuerpo silencie los del espíritu.
    • Cuando estés desesperado por sentir la presencia de Dios, pero no puedas hacerlo, confía en las promesas de la Escritura y tus experiencias de fe pasadas para que te den fuerzas. Sigue orando y haz las cosas que sepas que Dios te haría hacer.
  6. Glorifica a Dios en todo lo que hagas. No es necesario que seas un evangelista famoso para caminar por la fe y glorificar a Dios. Simplemente haz lo mejor que puedas con las tareas y las circunstancias que Dios te ha dado.
    • 1 Corintios 10:31 explica lo siguiente: “En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios".
    • Si algo tan básico como comer y beber se puede hacer para la gloria de Dios, aspectos más complejos de la vida también se pueden hacer para la gloria de Dios.
    • Si actualmente eres un estudiante, estudia en serio y sé el mejor estudiante que puedas ser. Si estás trabajando en una oficina, sé un trabajador responsable, ético y empeñoso. También sé el mejor hijo, hija, madre, padre, hermana o hermano que puedas ser con tus familiares.

Nutre tu espíritu

  1. Ora en todas las etapas de tu vida. La oración te brinda un canal directo de comunicación con Dios. Para mantenerte comprometido a caminar por la fe, debes seguir hablando con Dios tanto en los buenos como en los malos momentos.
    • Si ves que te olvidas de orar, programa un momento específico cada día para hacerlo: cuando te levantes en la mañana, en el almuerzo, antes de ir a dormir o en cualquier otro momento en que puedas tener algunos minutos de silencio y soledad.
    • Es posible que veas que te olvidas de orar y darle gracias a Dios en los buenos momentos, aunque no tengas problemas en acudir a Dios para que te ayude en los tiempos de necesidad. Es posible que también te suceda lo contrario. Si tienes un punto débil en tu vida de oración, concéntrate en fortalecerlo.
  2. Escucha atentamente su dirección. La mayoría de las veces, tendrás que caminar por la vida y tomar decisiones en base a lo que ya comprendes acerca de quién es Dios y qué quiere para ti. Sin embargo, mantén tu mente abierta para que puedas interpretar sus mensajes y señales cuando aparezcan.
    • Es posible que incluso te dé una dirección sin que ni siquiera lo sepas. Cuando pierdes tu trabajo, podría ser la manera de Dios de guiarte a un mejor camino. Cuando una relación termina, podría ser la manera de Dios de guiarte a una relación más sana o hacia una meta que podría no haber sido completada si te quedabas con esa persona.
  3. Sigue el programa de Dios. Dios responderá a tus oraciones, pero es posible que la respuesta no venga en el periodo de tiempo que esperas que lo haga. De manera similar, Dios abrirá el camino correcto para ti, pero ese camino solo se revelará cuando Dios decida que es el mejor momento para eso.
    • Esto puede ser sumamente difícil cuando las demandas de la vida cotidiana te presionan. Por ejemplo, puede ser difícil confiar en el programa de Dios cuando no puedes encontrar un trabajo y tienes cuentas que pagar. Sin embargo, independientemente de cuán difíciles se pongan las cosas, recuérdate que Dios está contigo y te llevará al lugar en el que debas estar en el momento en el que debas estar ahí de acuerdo a su plan.
  4. Agradécele. Agradece las bendiciones que Dios te ha dado. Tomarte tiempo para darte cuenta de todas las cosas buenas de tu pasado y presente puede fortalecer tu fe y hacer que te sea fácil seguir caminando cuando la ruta parece sombría.
    • Dar gracias por las cosas que son evidentemente buenas podría parecer muy simple, pero también debes dar gracias por las pruebas y los obstáculos que enfrentes. Dios solo quiere lo mejor para ti, así que incluso las dificultades que enfrentes finalmente están ahí para tu beneficio.
  5. Cuida lo que Dios te dé. Trata todas las buenas cosas de tu vida como las bendiciones que son. Recuerda que esto incluye tanto las bendiciones evidentes y aquellas que normalmente podrías dar por sentado.
    • Si has estado desempleado por un largo tiempo y el trabajo adecuado de pronto aparece en tu camino, podría ser una bendición evidente. Debes cuidarlo trabajando con esmero y haciendo lo mejor posible.
    • Sin embargo, tener un cuerpo saludable y trabajador es una gran bendición que muchas personas podrían dar por sentado. Cuida tu cuerpo comiendo sano y haciendo lo que puedas, dentro de lo razonable, para mantenerte saludable.
  6. Sirve a los demás. Como discípulo de Cristo, te han enseñado a servir y a extender el amor de Cristo a los demás. Hacerlo complace a Dios y puede ser espiritualmente enriquecedor para ti.
    • Donar dinero, alimentos, ropa y otros objetos materiales a los necesitados es una manera de servir a los demás.
    • Servir a los demás también significa donar tu tiempo para ayudar a aquellos que te rodean, es decir, seres queridos, desconocidos e incluso las personas que no te agradan.
  7. Busca la hermandad con otros creyentes. Nadie puede seguir este recorrido por ti, pero este camino puede ser mucho más fácil de seguir cuando tienes una buena compañía.
    • Ve a la iglesia y busca amigos y aliados ahí. Asiste a un estudio de la Biblia o un grupo basado en la fe si necesitas algo más que eso.
    • Otros creyentes pueden ayudarte a permanecer responsable y en el camino correcto. De la misma forma, puedes hacer lo mismo por ellos.
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