Cómo rastrear y lograr las metas con efectividad

Por lo general, cuando se trata de lograr metas solemos descuidar darles seguimiento y revisión con regularidad. Este artículo señala la importancia de rastrear tus metas y sugiere cuatro enfoques distintos para hacerlo, de acuerdo a la naturaleza de la meta misma. Lo más importante que podrás obtener de este artículo es que, sin importar el tipo de metas que establezcas, siempre encontrarás una técnica para rastrear tu avance.

Pasos

  1. Rastrea tus metas con efectividad. Una de las razones más comunes por las que no podemos lograr nuestras metas es que tendemos a distraernos; es decir, perdemos el rastro de las cosas importantes que hay que hacer consistentemente a fin de avanzar hacia su logro. Tal vez hayas establecido una meta que puedes lograr y hayas planeado cada paso detalladamente, pero si no le das seguimiento con efectividad y no conoces tu avance, lo más probable es que te desalientes cuando te encuentres con el primer obstáculo y que, con el paso del tiempo, te des por vencido.
  2. Disciplínate para mantenerte encaminado, hasta que hayas logrado cualquier meta que valga la pena. Hay varias maneras de rastrear tus metas con efectividad.
  3. Revisa tus metas con frecuencia, preferentemente todos los días.
    • Recuerda tus metas constantemente, revisándolas a una hora específica todos los días. Puede ser en la mañana, justo después de levantarte; o en la noche, justo antes de acostarte. Escribe todas tus metas en una libreta o guárdalas en la computadora. Cuando las revises, visualiza cómo te sentirás al lograr cada una de ellas.
    • Revisa tu progreso actual, comprende lo que hiciste para avanzar y averigua qué te queda por hacer. Al llevar esto a cabo con regularidad, entrenas tu mente a estar alerta a las cosas relacionadas con tus metas, así te guiará automáticamente a hacer lo necesario para lograrlas.
  4. Divide la meta en pasos prácticos.
    • Muchas personas tienden a abrumarse fácilmente con todas las cosas que deben hacer para lograr una meta. El truco consiste en dividir una meta grande en pasos prácticos más sencillos. Digamos que tu meta es iniciar tu propio negocio. Hay muchas cosas que deberás hacer, pero antes de pasar demasiado tiempo pensando en lo difícil que será el avance o en todo el tiempo que te llevará lograrla, divídela en pasos más sencillos; por ejemplo, los primeros pasos obvios hacia tu meta podrían ser: decidir una dirección general o modelo empresarial, encontrar un producto o servicio adecuado para su venta, elaborar una lista de los requisitos para lograr que este producto o servicio se mueva en el mercado, etc. Si aún así alguno de estos pasos parece demasiado extenso, divídelo en porciones aún más pequeñas. Una vez que hayas dividido tu meta en pasos más sencillos, solo debes concentrarte es en un pequeño paso a la vez. Mientras continúes cumpliendo con ellos, lograrás alcanzar la meta con facilidad.
  5. Divide una meta en resultados cuantificables.
    • Encuentra un aspecto medible de tu meta y represéntalo como un número escrito. Por ejemplo, si tu meta es bajar de peso, el número que la representa es tu peso. Si quieres terminar de leer o estudiar un libro, el número es la cantidad de páginas que debes leer. Si tu meta es ahorrar dinero para cumplir la vocación de tus sueños, el número es la cantidad de dinero que depositas en tu cuenta bancaria. Siempre y cuando sepas cuál es el número, conocerás tu avance. Todo lo que te queda es seguir haciendo las cosas que te ayudan a que ese número se acerque más a tu meta y dejar de hacer aquello que no lo modifica.
  6. Rastrea una meta considerando la cantidad de tiempo que inviertes en ella.
    • Hay cierto tipo de metas que no pueden dividirse con facilidad en pasos definidos. A menudo resulta difícil encontrar algún aspecto obvio que se pueda medir como resultado final. Se puede tratar de metas tales como permanecer en buena condición física, tener armonía mental, hablar otro idioma con fluidez, etc. Para este tipo de metas, puedes intentar rastrear la cantidad de tiempo que pasas haciendo las cosas que se requieren para su logro. Por ejemplo, para permanecer en buena condición física puedes llevar la cuenta del tiempo a la semana que dedicas a hacer ejercicio. Para tener armonía mental, mide cuánto tiempo al día pasas meditando o haciendo yoga. Para hablar otro idioma con fluidez, mide cuánto tiempo al día pasas practicando ese idioma. Haz lo mismo en cada caso similar.

Consejos

  • Sin importar qué tipo de meta establezcas, siempre debes encontrar algo que te sirva para rastrear tu avance. El beneficio de hacerlo es que siempre sabrás si estás progresando o no. Si lo estás logrando, te sentirás estimulado y aumentará tu confianza en que puedes alcanzar tu meta. Si no estás progresando, sabrás de inmediato que lo que estás haciendo no está funcionando porque no te está acercando a la meta. Así podrás ajustar tu plan y probar otras cosas, hasta que encuentres la manera correcta de hacer las cosas para finalmente lograr tu meta.
  • Establecer y lograr tu meta no será difícil una vez que hayas aprendido a rastrear tu avance con efectividad. Todo lo que tienes que recordar es revisar tus metas con regularidad, dividir las cosas en pasos prácticos, medirlas y, finalmente, rastrear el tiempo que dedicas a trabajar en ellas. Una vez que hayas dominado estos pasos, podrás lograr todo lo que quieras.
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