Cómo hacerle frente a una enfermedad

Enfermarse no es nada divertido. Cualquier padecimiento, incluso un simple resfriado, puede tener un impacto negativo no solo en tu salud física, sino también en tu salud mental. Cuando te sientes enfermo, es fácil que llegues a estar de bajón. Eso puede ocasionar que tus síntomas parezcan incluso más graves. Cuando te sientas enfermo, trata de usar algunos mecanismos de afrontamiento para mantenerte animado. También hay algunas medidas que puedes tomar para tratar tus síntomas físicos.

Enfocarte en tu salud emocional

  1. Toma un descanso. Para muchas personas puede ser difícil hacer una pausa cuando no se sienten bien. Sin embargo, tratar de seguir con tu rutina diaria cuando estás enfermo puede tener muchos impactos negativos. No solo te arriesgarás a contagiarle tu enfermedad a otros, sino podrías terminar sintiéndote incluso más estresado. Cuando estás enfermo, necesitas hacer una pausa de tus responsabilidades tanto como sea posible.
    • Repórtate enfermo. Aunque podrías tener muchas responsabilidades en tu trabajo, no le estás haciendo ningún favor a nadie cuando llegas al trabajo si estás resfriado. No podrás funcionar del todo bien, y esto podría hacerte sentir frustrado y sensible.
    • Si tienes fiebre, tu proceso de pensamiento se hará más lento. Cuando no puedes trabajar a tu ritmo normal, solo estarás tratando de mantenerte a cierto nivel todo el día.
    • Date la oportunidad de tener el día libre. Recuerda que tu cuerpo (y tu mente) funcionará mucho mejor luego de darle tiempo para que sane.
    • Date la oportunidad de hacer una pausa de otros compromisos. Por ejemplo, quizá hayas acordado ir a ver una película con un amigo o amiga. En lugar de obligarte a ir, programa otra fecha para cuando te sientas mejor.
  2. Utiliza técnicas de relajación. Estar enfermo puede hacer que te sientas irritable. Es comprensible que no vayas a estar del todo optimista si estás mal del estómago o te duele la garganta. Cuando estás enfermo, también puedes sentir mayores niveles de estrés si te preocupa retrasarte en el trabajo o no sentirte bien como para prepararle una comida saludable a tu familia. Parte del proceso de sanidad es sentirse mejor mentalmente, así que haz un esfuerzo consciente por relajarte y reducir tus niveles de estrés.
    • Prueba la relajación progresiva de los músculos. Colócate en una posición cómoda y dedica un tiempo para poner tenso y luego relajar cada grupo de músculos en tu cuerpo. Por ejemplo, aprieta la mano durante cinco segundos, luego relájala durante treinta segundos. Haz esto hasta que hayas cubierto todo tu cuerpo. Esta técnica de relajación puede ayudar a aliviar la tensión muscular.
    • Respirar profundo también es otra técnica útil. Enfócate en tu respiración y deja que tu mente divague. Respira profundo de 6 a 8 veces, y luego exhala el mismo número de veces.
    • La visualización es una excelente forma de reducir la tensión. Enfócate en algo que te parezca agradable, como estar sentado en el parque en un lindo día. Usa todos tus sentidos. Piensa en el cielo azul brillante e imagina sentir el calor del sol sobre tu piel.
    • Las técnicas de relajación tienen muchos beneficios, como aliviar el dolor y aumentar la energía.
  3. Apóyate en tus familiares y amigos. Cuando estás enfermo, puede ser abrumador terminar incluso las tareas más pequeñas. Trata de dejar que tus familiares y amigos te ayuden y así liberarás un poco de tu estrés. Si tienes pareja, pídele que te prepare una comida saludable. Si vives solo, pídele a un amigo o amiga si te pueden llegar a dejar un paquete de cuidados a tu casa.
    • No sientas temor a pedir ayuda. A menudo nos sentimos incómodos cuando tenemos que pedir ayuda. Pero si estás enfermo, las personas estarán dispuestas a ayudar. Sé específico en tus solicitudes, para que recibas lo que necesitas. Por ejemplo, pídele a tu amigo lo siguiente: “¿Te importaría ir a la farmacia en la calle 35 y recoger la receta que está a mi nombre?”
    • Trata de no aislarte completamente. Cuando estás enfermo, no quieres propagar los gérmenes. Pero eso no significa que tengas que retraerte por completo. Mándale un correo electrónico o un mensaje de texto a un buen amigo y pídele compañía virtual. Saber que no estás solo puede ayudar a animarte.
  4. Enfócate en lo positivo. Los doctores informan que las personas que practican tener pensamientos positivos generalmente estarán mejor de salud. Los estudios también muestran que los pensamientos positivos reducen los niveles de estrés y te ayudan a hacerle frente a los tiempos difíciles. Enfermarte sin duda puede ser estresante, así que tiene sentido que los pensamientos positivos pueden ayudar a que te sientas mejor.
    • Ríete. Es fácil sentirte malhumorado cuando estás enfermo, pero si algo te parece divertido, no tengas miedo de demostrarlo. Incluso si es algo tan sencillo como ver un anuncio absurdo en la televisión, reírte puede ayudar con tu estado mental.
    • Filtra los pensamientos negativos. Si te encuentras en cama y estás pensando en el montón de ropa sucia que tienes cerca, cambia tu enfoque. En lugar de esto, ve por la ventana y alégrate por el hecho de que estás adentro en un día sombrío.
    • En lugar de preocuparte por lo que te estás perdiendo, trata de enfocarte en lo bueno de tu día. Por ejemplo, si te sientes estresado por atrasarte en el trabajo, piensa en lo bueno que fue no haber estado atrapado en el terrible tráfico que viste en las noticias de la mañana.
  5. Elige un entretenimiento que te anime. Estar enfermo es un excelente momento para permitirte caer en algunos de tus placeres culpables. Quizá has dejado de ver tus programas de televisión favoritos debido a tu horario ajetreado. ¡O quizá tienes una pila de revistas junto a tu cama que aún no has leído! Solo elige con sabiduría: la idea es que hagas algo que mejore tu estado de ánimo.
    • Podrías sentirte sumamente sensible cuando estás enfermo. Esto significa que probablemente no sea el mejor momento para ver todo el día ese documental acerca del crimen en tu ciudad. Un programa deprimente o serio puede aumentar tu ansiedad.
    • Elige un programa, una película o un libro alegre que te ayude a no pensar en tu malestar de estómago. Una buena comedia puede ayudar a que el mundo parezca ser un lugar mucho mejor.

Abordar tus síntomas físicos

  1. Descansa. Dormir es una de las formas más efectivas para ayudar a que tu cuerpo sane cuando estás enfermo. Cuando estás bien de salud, necesitas dormir de 7 a 8 horas por noche. Intenta dormir al menos un par de horas más cuando estás enfermo. El sueño puede ayudar a que tu cuerpo se regenere.
    • Si tienes un resfriado o tos, dormir puede ser difícil. Intenta incorporarte y dormir a cierto ángulo. Así respirarás con mayor facilidad, lo que te ayudará a descansar.
    • Trata de dormir solo. Cuando estás enfermo, podrías voltearte y moverte más. Pídele a tu pareja que se traslade al cuarto de visitas esa noche. Necesitas tu espacio, y la paz y tranquilidad adicional te ayudará a que tengas el descanso que necesitas.
  2. Mantente hidratado. Cuando estás enfermo, tu cuerpo usa más agua que de costumbre. Por ejemplo, si tienes fiebre, podrías eliminar parte de tu ingesta de agua por medio del sudor. Si tienes diarrea o vómitos, también estás perdiendo líquidos. A tu cuerpo le costará sanar si no reabasteces los fluidos que perdiste. Asegúrate de hidratarte más cuando estás enfermo.
    • El agua es una buena opción, pero a menudo otros líquidos saben o huelen mejor cuando estás enfermo. Podrías probar té caliente con jengibre, por ejemplo, para aliviar el malestar estomacal.
    • El jugo y las sopas calientes también son una buena opción para que te mantengas hidratado.
  3. Come bien. Los alimentos saludables pueden ayudar a que tu cuerpo sane cuando estás enfermo. Comer algo que sepa bien también puede mejorar tu estado de ánimo. Come alimentos nutritivos cuando estás enfermo. Si alguien más puede cocinar, aún mejor.
    • La sopa de pollo en realidad puede ayudar a que te sientas mejor. El caldo no solo te mantendrá hidratado, sino que el calor también puede reducir la congestión.
    • La miel es una excelente manera de calmar el dolor de garganta. Prueba agregar un poco de miel al té o al yogur.
    • Las comidas picantes pueden ayudar a soltar la mucosa que ocasiona la congestión. También son una buena opción para las papilas gustativas que se ven afectadas por la cogestión nasal. Prueba una sopa mexicana o un poco de jugo de tomate picante.
    • Es importante que comas incluso si tienes malestar estomacal. Si nada te parece apetitoso, prueba a comer al menos algunas galletas. El almidón ayudará a absorber el ácido adicional que tu cuerpo está produciendo.
  4. Toma medicamentos. Las medicinas pueden hacer maravillas en muchas enfermedades distintas. Ya sea que tengas una receta de tu doctor o unas pastillas de venta libre, tomarte la medicina adecuada puede aliviar tus síntomas y acelerar tu recuperación. Asegúrate de tomar solo las dosis prescrita de cualquier medicina.
    • Habla con tu farmacólogo. Él es un excelente recurso si te sientes abrumado por la cantidad de medicinas disponibles contra el resfriado y la alergia. Pídele que te recomiende una marca de confianza.
    • Elige una medicina que trate tus síntomas. Por ejemplo, si tienes una tos que no te deja dormir, busca una medicina que también combata el insomnio.
    • Toma un analgésico. Estar enfermo a menudo implica molestias y dolores. Prueba tomar ibuprofen o aspirinas para aliviar el dolor y bajarte la fiebre.
    • Consulta a tu medico si tienes alergias u otros problemas médicos que te podrían dar una reacción a las medicinas.
  5. Prueba con remedios caseros. Si no quieres probar con medicinas, hay muchos remedios caseros sencillos que puedes utilizar para curar muchos padecimientos comunes. Por ejemplo, si sufres de dolor de garganta, intenta hacer gárgaras de agua con sal. Simplemente disuelve una cucharada de sal en 8 onzas de agua caliente y enjuágate/haz gárgaras en tu boca y garganta durante varios segundos.
    • Si te da nausea, el jengibre es un remedio natural efectivo. Prueba agregar un poco de jengibre fresco rallado a tu té caliente. O, come galletas de jengibre y toma ginger ale.
    • Agrégale humedad al aire. Prueba usar un vaporizador o humedificador en tu casa. El aire húmedo puede ayudar a aliviar la congestión.
    • Una almohadita caliente puede aliviar los síntomas de varias enfermedades. Si tienes cólicos estomacales, coloca una almohadita caliente sobre tu abdomen. Si se te han hinchado las glándulas, como con la mononucleosis, intenta colocar un paño caliente alrededor de tu cuello.

Prevenir enfermedades futuras

  1. Adopta hábitos saludables. Aunque evitar enfermarse es imposible, puedes tomar algunas medidas para asegurarte de que esto ocurra con menos frecuencia. Vivir un estilo de vida saludable puede fortalecer tu sistema inmune y hacer que tu cuerpo sea más resistente a las enfermedades. Haz que los hábitos saludables sean parte de tu rutina diaria.
    • Mantén una dieta saludable. Asegúrate de comer muchas frutas y verduras. Trata de asegurarte de que cada comida incluya varios colores. Por ejemplo, incluye verduras de hoja, una fruta colorida y un almidón saludable, como el camote. No olvides la proteína magra.
    • Haz ejercicio regularmente. El ejercicio frecuente tiene beneficios increíbles en tu salud. Puede bajar la presión sanguínea, el colesterol y los niveles de estrés. Trata de mantenerte activo durante al menos 30 minutos al día, seis días a la semana.
    • Duerme lo suficiente. Intenta dormir al menos de 7 a 8 horas todas las noches. Trata de acostarte y levantarte a la misma hora todos los días. Esto ayudará a que el sueño sea parte de tu rutina saludable.
  2. Desinfecta tus entornos. Los gérmenes son un hecho en la vida. Sin embargo, puedes tomar algunas medidas para minimizar tu exposición a ellos. Por ejemplo, limpia tu superficie de trabajo al inicio y al final de cada día. Mantén algunas toallas desinfectantes en tu escritorio para este propósito.
    • Lávate las manos. Debes lavarte las manos con agua caliente y jabón durante al menos 20 segundos varias veces al día. Lávatelas después de tener contacto con animales, alimentos o después de tocarte la boca o nariz.
  3. Minimiza el estrés. Estudios muestran que el estrés en realidad puede hacer que te enfermes. No solo ocasiona problemas de salud como presión alta, sino también puede manifestarse en dolores de cabeza tensionales y en malestar de estómago. Para vivir lo más saludable que puedas, trata de reducir tus niveles de estrés.
    • Date un tiempo cuando lo necesites. Cuando te encuentres en una situación estresante, date la oportunidad de hacer una pausa por un minuto. Por ejemplo, si estás peleando con tu compañero de habitación respecto a quién le toca limpiar el baño, discúlpate y da un paseo breve alrededor de la cuadra.
    • Haz tiempo para ti. Date permiso de relajarte todos los días. Tómate el tiempo de hacer algo que te guste, como leer un libro antes de acostarte o ver tu programa de televisión favorito.

Consejos

  • Siempre descansa lo suficiente, incluso si no te sientes tan cansado.
  • Recuerda, tu salud es tu prioridad más importante.
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