Cómo limpiar el sistema linfático

El sistema linfático actúa como un sistema de drenaje del organismo, filtrando y eliminando las sustancias de desecho. Sin el sistema linfático, los sistemas cardiovascular e inmunitario empezarían a fallar. Cuando el fluido linfático es espeso y lento en la eliminación de toxinas, los músculos no reciben la sangre que necesitan, los órganos sufren dolor y rigidez, y los niveles de energía disminuyen. Según los expertos en medicina natural, es importante limpiar el sistema linfático. Todas las partes del cuerpo se ven afectadas cuando el sistema linfático se encuentra obstruido, ya que cada célula del organismo depende del buen funcionamiento del sistema linfático para mantenerse en un estado saludable. Un sistema linfático obstruido o bloqueado puede favorecer la aparición de problemas de salud como las enfermedades cardíacas, el linfedema y el cáncer linfático.

Modificar la dieta y el estilo de vida

  1. Evita los alimentos procesados. Aunque no existen pruebas científicas de que los alimentos azucarados favorezcan la acumulación de toxinas, reducir el consumo de alimentos procesados (especialmente de aquellos que contengan azúcar) ayuda a reducir la cantidad total de toxinas en el organismo. Intenta reducir el consumo de alimentos procesados elaborados con azúcares simples y carbohidratos, o de alimentos que contengan aromas artificiales. Cuantos menos desechos tenga que filtrar el sistema linfático, mejor fluirá y limpiará tu organismo.
  2. Elimina el consumo de carne roja, marisco y grasas hidrogenadas. La carne roja y el marisco son difíciles de digerir y pueden obstruir el sistema linfático, según los expertos en medicina natural. Si necesitas ingerir proteínas de origen natural, limítate a consumir carne orgánica. Las grasas hidrogenadas se oxidan fácilmente, lo cual favorece la obstrucción de las arterias y del sistema linfático.
  3. Reduce el consumo de lácteos y harina blanca en tu dieta. Aunque no hay ninguna prueba científica que lo demuestre, estos alimentos pueden causar problemas linfáticos. Los lácteos y la harina blanca generan mucosidad en el organismo, pudiendo congestionar el sistema linfático. Limita el consumo de lácteos sustituyendo la leche común por leche de almendra o de arroz. Reduce el consumo de harina blanca empleando harina integral o incluyendo en tu dieta productos sin gluten. La harina integral es mejor porque contiene más vitaminas y nutrientes.
  4. Ingiere frutas y verduras orgánicas. Cuando compres en el supermercado, busca frutas y verduras con pegatinas que indiquen su origen orgánico. También puedes preguntarle a algún productor local del mercado sobre los productos orgánicos. El consumo de productos orgánicos te ayudará a limitar la cantidad de toxinas que tu cuerpo necesita filtrar a través del sistema linfático. Además, estos alimentos te aportarán encimas y ácidos muy eficaces a la hora de depurar el sistema linfático.
    • La etiqueta de una fruta o una verdura orgánica en el supermercado contendrá un "9" sobre el código PLU (el código de barras para identificar el producto.
    • En los Estados Unidos, se consideran orgánicos los productos agrícolas crudos o procesados y los productos de granja que proceden de animales criados orgánicamente. Estos alimentos no pueden haber sido cultivados con: fertilizantes sintéticos y pesticidas, fertilizantes de aguas residuales, ingeniería genética, hormonas de crecimiento, antibióticos, ingredientes artificiales o aditivos sintéticos.
  5. Apuesta por los cereales integrales, los frutos secos, las semillas y las legumbres. Los cereales de grano completo como el arroz integral, y los frutos secos y las semillas como las nueces, las almendras y las semillas de chía aportan vitaminas y minerales muy importantes para mantener el organismo sano y favorecer el buen funcionamiento del sistema linfático.
    • La vitamina A se debe consumir en una dosis diaria de entre 700 y 900 mcg. La vitamina A traba dentro de los intestinos, evitando que entren gérmenes y virus al organismo.
    • La cantidad diaria recomendada de vitamina C está entre 75 y 90 mg. Según las hipótesis de Linus Pauling, la vitamina C refuerza el sistema inmunitario y ayuda a evitar infecciones víricas.
    • La cantidad diaria recomendada de vitamina E es de 15 mg. Esta vitamina actúa como antioxidante y evita las reacciones redox, que pueden ser dañinas para las arterias y para el sistema linfático.
    • Las vitaminas del grupo B son un tipo de vitaminas que ayuda a aumentar el nivel de energía y a reforzar el sistema inmunitario.
    • El zinc es un mineral que funciona reforzando el sistema inmunitario mediante la producción de proteínas.
  6. Bebe al menos 8 vasos de agua al día. Tu cuerpo necesita agua para mantenerse hidratado y permitir que el fluido linfático drene y elimine las toxinas. Bebe entre 6 y 8 vasos diarios de agua filtrada o purificada. Evita el consumo de bebidas gaseosas, bebidas energéticas y jugos de frutas con azúcares añadidos.
  7. Realízate pruebas de alergias o problemas alimenticios. Si nunca te has hecho este tipo de pruebas, pídele a tu médico que te realice pruebas de sensibilidad o alergia alimentaria para averiguar si hay algún alimento que afecte a tu digestión. La habilidad del cuerpo para eliminar toxinas empieza en el sistema digestivo, y cualquier alimento que cause problemas digestivos puede causar la obstrucción del sistema linfático. Averiguar si eres alérgico a ciertos alimentos o productos, como los lácteos o el gluten, puede ser útil para eliminarlos cuanto antes de tu dieta y evitar el bloqueo del sistema linfático.
  8. Utiliza desodorante natural. Los desodorantes antitranspirantes con aluminio pueden obstruir las glándulas sudoríparas y favorecer la acumulación de toxinas en el organismo. Los expertos en medicina natural aseguran que estas sustancias químicas también pueden llegar a obstruir el sistema linfático. Hay ciertas sospechas de que la acumulación de aluminio en el organismo puede tener relación con el Alzheimer.
    • También debes evitar el uso de cosméticos para la piel cargados de productos químicos. La mayoría de los dentífricos, lociones, cremas y protecciones solares disponibles en el mercado están cargados de productos químicos que pueden acabar acumulándose en el sistema linfático.
    • Compra productos de belleza naturales y orgánicos, con una cantidad limitada de sustancias químicas o sin sustancias químicas. También puedes fabricar tus propios productos de belleza sin químicos en casa.

Recurrir al ejercicio y la terapia física

  1. Sigue regularmente una rutina de ejercicio. Practicar regularmente ejercicios que requieran mucho movimiento, como saltar y correr, estimula el funcionamiento del flujo linfático. Cuando los músculos se mueven, masajean el sistema linfático y mejoran su flujo.
    • Caminar, correr y practicar deportes que requieran mucho movimiento son actividades estupendas para estimular el flujo linfático. Intenta dedicar 150 minutos a la semana a realizar ejercicio físico moderado repartido en sesiones de entre 30 minutos y una hora por día.
  2. Pide cita con un terapeuta o certificado que realice drenajes linfáticos de forma manual. Solo los médicos, enfermeros, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, técnicos en quiromasaje y asistentes de fisioterapia profesionalmente formados pueden realizar esta modalidad de masaje de forma fiable. Los vasos linfáticos también se encuentran bajo la piel, contribuyendo a la circulación de la sangre. Cuando El flujo linfático reduce su velocidad circulatoria, la piel puede verse apagada, ligeramente amarillenta o, lo que es peor, puedes sufrir síntomas propios de las enfermedades autoinmunes. El drenaje linfático manual es una técnica suave y rítmica, muy eficaz para mejorar el flujo linfático por todo el cuerpo.
    • Prueba a pasarte un cepillo sobre la piel seca después de darte un baño caliente, durante el baño o durante la ducha. Si lo haces en la ducha, aprovecha las ventajas de la hidroterapia de contraste de frío y calor. Cuando te pases el cepillo sobre la piel seca, utiliza un cepillo para el cuerpo de cerdas naturales, preferiblemente con el mango largo. Haz barridos suaves y largos, sin frotar de forma agresiva. De esta forma, estimularás la circulación y eliminarás las células muertas de la piel.
    • Pásate el cepillo por todo el cuerpo, siguiendo el mismo recorrido que para el drenaje linfático realizado por el especialista.
    • También puedes incluir sal en el masaje aplicando sal marina y una pequeña cantidad de aceite aromático sobre el cepillo antes de comenzar. De esta forma, estimularás la circulación, favoreciendo la eliminación de toxinas a través de la piel.
  3. Practica posturas de torsión de yoga. Los expertos en yoga aseguran que ciertas posturas, como la silla con torsión o la torsión en posición sentada, pueden ayudar a eliminar las toxinas acumuladas en el organismo.
    • Para entrar en parivrtta utkatasana (la postura de la silla con torsión): ponte de pie sobre la esterilla de yoga, con los pies separados a la anchura de las caderas.
    • Coloca las manos en posición de oración a la altura del corazón, o en el centro del pecho. Flexiona las rodillas en posición de sentadilla, como si te estuvieras sentando en una silla imaginaria. Inhala, después exhala, y coloca el codo izquierdo contra la parte exterior del muslo derecho, justo por encima de la rodilla. Deberás realizar la torsión hacia la derecha, con las manos en posición de oración mirando hacia la parte derecha de la habitación.
    • Comprueba que tus rodillas estén alineadas y las caderas cuadradas, mirando hacia el frente. Utiliza el codo izquierdo para hacer presión contra la parte exterior del muslo derecho y profundizar en la torsión hacia la derecha con cada inhalación y exhalación.
    • Aguanta en esta postura durante 5 o 6 respiraciones y, después, vuelve a la posición inicial con las manos en el centro del pecho. Realiza la misma postura a la izquierda, con el codo derecho apoyado contra la parte exterior del muslo izquierdo.
    • Para hacer marichyasana 3 (torsión en posición sentada): siéntate sobre una esterilla de yoga con las piernas estiradas hacia delante y los dedos de los pies flexionados hacia ti.
    • Flexiona la rodilla derecha y dirige el pie hacia el interior del muslo izquierdo. Puedes mantener el pie derecho en la cara interior del muslo o cruzarlo por fuera del muslo izquierdo para lograr una torsión más profunda. También puedes mantener la pierna izquierda estirada o flexionarla dirigiendo el pie izquierdo hacia atrás, apuntando hacia la parte exterior de la cadera derecha.
    • Abraza la rodilla derecha llevándola hacia el pecho con el brazo izquierdo. Eleva el brazo derecho y rota el torso hacia la izquierda. Coloca la mano derecha a unos centímetros detrás de ti, sobre la esterilla.
    • Continúa abrazando la rodilla derecha hacia el pecho mientras realizas la torsión hacia la izquierda. Para profundizar en la torsión, presiona el codo izquierdo contra el exterior del muslo derecho. Inhala para alargar la columna vertebral y exhala para aumentar la rotación hacia la izquierda.
    • Aguanta en esta postura durante 5 o 6 respiraciones y repite al otro lado.
  4. Realiza ejercicios de respiración profunda. Aunque no hay pruebas científicas que demuestren que la respiración ayude a estimular el sistema linfático, los ejercicios de respiración pueden ayudar a mejorar la salud en general, incluyendo el sistema linfático. Cuando inhalas, la presión sobre el pecho disminuye y la presión sobre el abdomen aumenta. Esto puede ayudar a bombear el fluido linfático desde las piernas hacia arriba y absorber la linfa desde los brazos y la cabeza hacia ciertos puntos de drenaje que se encuentran tras las clavículas. Las clavículas son válvulas de un solo sentido, por lo que las toxinas no pueden dar marcha atrás y, básicamente, son expulsadas del cuerpo. Para practicar respiraciones profundas:
    • Túmbate sobre una superficie plana, como una cama o una esterilla de yoga extendida sobre el piso. Inhala profundamente por la nariz. Al inhalar, inclina la cabeza hacia atrás y estira los pies hacia delante. Continúa con la inhalación durante 5 cuentas, tomando tanto aire como puedas.
    • Exhala lentamente a través de la nariz y, al mismo tiempo, apunta con los dedos de los pies hacia tu cabeza. Inclina la cabeza de forma que la barbilla se acerque al pecho.
    • Repite estas inhalaciones y exhalaciones profundas hasta completar un total de entre 8 y 10 respiraciones, solo a través de la nariz. Si te mareas, no te asustes, ya que es una reacción natural a las respiraciones profundas.
    • Intenta practicar las respiraciones profundas una vez al día como mínimo, realizando entre 8 y 10 repeticiones.
  5. Métete en una sauna o date un baño de vapor. Ir a la sauna o darse un baño de vapor una vez a la semana puede ayudar a producir sudor saludable, permitiendo que las toxinas salgan del organismo. Los expertos en medicina natural aseguran que las saunas y los baños de vapor pueden ayudar a mejorar el sistema linfático.
    • Después darte una sesión larga de sauna o de baño de vapor, asegúrate de beber agua en abundancia para eliminar las toxinas que queden en el cuerpo y permitir que el sistema linfático haga su trabajo.
  6. Acude a un acupunturista licenciado para que te haga un tratamiento específico para el sistema linfático. La acupuntura es un método de curación de origen chino. La teoría general de la acupuntura se basa en el flujo de energía (Qi) a través del cuerpo, lo cual es fundamental para la salud. La interrupción de este flujo se asocia directamente con la aparición de enfermedades y otras complicaciones.
    • Uno de los mayores objetivos de la acupuntura consiste en desobstruir el sistema linfático. Antes de lanzarte con la acupuntura para tratar el sistema linfático, asegúrate de que el acupunturista tenga experiencia y un título profesional.
    • Los efectos secundarios de la acupuntura pueden incluir desde infecciones causadas por agujas no esterilizadas hasta el colapso parcial de los pulmones debido a un pinchazo accidental en la zona. Si tu acupunturista está formado profesionalmente y sigue todos los protocolos de higiene, la probabilidad de sufrir estos efectos secundarios será mínima.

Utilizar suplementos y productos depurativos

  1. Habla con tu médico sobre la posibilidad de tomar suplementos enzimáticos. Antes de tomar suplementos enzimáticos, habla con tu médico para que te explique el funcionamiento de estas sustancias en el organismo. Según los expertos en medicina natural, los suplementos enzimáticos ayudan a que el sistema linfático descomponga las grasas complejas y las proteínas, favoreciendo el funcionamiento del sistema digestivo.
    • Puedes tomar enzimas digestivas con la comida y enzimas proteolíticas entre comida y comida.
    • Las enzimas proteolíticas son las herramientas principales que el cuerpo usa para digerir los restos orgánicos en los sistemas linfático y circulatorio. Tomando suplementos proteolíticos podrás mejorar la capacidad del cuerpo para procesar restos orgánicos.
    • Las enzimas proteolíticas también ayudan a eliminar los complejos inmunes circulantes (CIC) del organismo. Cuando los CIC se acumulan en el organismo, pueden provocar una reacción alérgica del sistema inmunitario y alterarlo. Tomar suplementos de enzimas proteolíticas reduce esta carga en el organismo, permitiendo que el sistema inmunitario realice su verdadero trabajo: evitar las enfermedades y las infecciones.
  2. Haz una depuración linfática de tres días. No hay pruebas científicas que demuestren que las depuraciones linfáticas mejoren la salud. Sin embargo, algunos expertos en medicina natural aseguran que la depuración puede ayudar a activar el sistema linfático y a expulsar las toxinas del organismo. Prueba a hacer una depuración de tres días si nunca lo has hecho antes y quieres limpiar tu sistema linfático. Tres días es el periodo mínimo que se aconseja para depurar el sistema linfático. Una semana antes de la depuración, intenta ceñirte a una dieta sin carne, sin harina y sin azúcar. Uno o dos días antes de la depuración, come solo fruta fresca, semillas, frutos secos, brotes y verduras crudas.
    • Elige un jugo que te apetezca beber durante los tres días: manzana, uva o zanahoria. El único otro jugo que podrás beber durante la depuración es el jugo de pasas.
    • Por la mañana, bebe un vaso de agua, seguido de una cantidad de entre 30 y 60 ml (de 8 a 10 onzas) de jugo de pasas mezclado con el jugo de un limón. Esta mezcla favorecerá el movimiento intestinal. Bébete el jugo lentamente, dando pequeños sorbos, y mueve la boca como si estuvieras masticando para que se mezcle bien con tu saliva.
    • Bebe alternando vasos del jugo que hayas elegido y agua filtrada durante todo el día hasta que hayas consumido cerca de 3,8 litros (1 galón) de jugo y 3,8 litros (1 galón) de agua. Puedes añadir jugo de limón tanto al agua como al otro jugo.
    • Mezcla 1 cucharada de germen de trigo, linaza o borraja, 1 cucharada de vinagre de manzana, 1 cucharadita de kelp o dulse (algas marinas) en polvo y ¼ cucharadita de pimienta cayena. Toma esta mezcla entre 1 y 3 veces al día.
    • Al final de cada día, deberás haber consumido unos 7,6 litros (2 galones) de líquido. También puedes tomar hierbas antimicrobianas como el ajo y la equinácea. Deberás hacer tus necesidades a diario. Si tus intestinos se encuentran inactivos, bébete otro vaso de agua o de jugo de pasas con limón antes de acostarte para estimularlos.
    • Durante los tres días de depuración es importante que estimules el sistema linfático con una sesión de entre 30 minutos y una hora de ejercicio. Pero si te sientes cansado durante la depuración, no te esfuerces en exceso. Dado que el organismo está liberando toxinas, es posible que experimentes efectos secundarios como nauseas, dolor de cabeza, dolor de espalda o mareo. Estos síntomas son señal de que las toxinas están siendo expulsadas del organismo y deberían disminuir después del primer día de limpieza.
  3. Prueba a realizar una depuración herbal durante un periodo de entre 7 y 10 días. Los expertos en medicina natural aseguran que ciertas hierbas, como la equinácea, la hidrastis, el trébol rojo, el ombú y el regaliz pueden mejorar la función linfática. Estas hierbas también ayudan a eliminar los desechos del sistema de filtrado del sistema linfático. Busca mezclas de hierbas depurativas en una herboristería o una tienda de alimentos naturales. Evita utilizar estas mezclas depurativas durante periodos prolongados de tiempo (solo deberás tomarlas durante un periodo de entre 7 y 10 días).
    • También existe la teoría de que la equinácea ayuda a mejorar el funcionamiento del sistema inmunitario.
    • Si tomas otros medicamentos, habla con tu médico o con el herborista antes de probar a tomar una mezcla de hierbas depurativas. Si estás embarazada o en periodo de lactancia, evita las infusiones y las mezclas herbales depurativas.
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