Cómo eliminar la ansiedad con hierbas

Todos experimentan alguna forma de ansiedad leve en sus vidas cotidianas. No obstante, las personas que sufren trastornos de ansiedad suelen experimentar miedos y preocupaciones intensos, excesivos y persistentes con respecto a las situaciones de la vida diaria. Estos sentimientos de ansiedad, los cuales pueden comenzar en las primeras etapas de la vida y pueden extenderse hasta la adultez, interfieren con las actividades cotidianas. Con la ayuda de unos remedios a base de hierbas, así como algunos cambios en tu estilo de vida, apoyo y la práctica de las técnicas de relajación, podrás manejar tu ansiedad de una manera más adecuada.

Obtener un diagnóstico

  1. Reconoce los síntomas de la ansiedad. Este es el primer paso para controlar tu ansiedad y para ayudarle a tu médico a determinar si podrías tener alguna forma de trastorno de ansiedad. Existen grupos de personas que están específicamente más propensos a tener problemas de ansiedad, tales como las mujeres, aquellos que experimentan hechos traumáticos, las personas que están bajo una gran cantidad de estrés o padecen trastornos de la salud mental o incluso las que tienen antecedentes de adicción al alcohol o las drogas. Entre los síntomas comunes de ansiedad, se encuentran los siguientes:
    • Nerviosismo.
    • Sensación de que estás en peligro o de que algo siempre te ocurrirá.
    • Ritmo cardiaco elevado.
    • Hiperventilación, sudoración y temblores.
    • Sensación de debilidad o cansancio sin motivo alguno.
    • Incapacidad, falta de atención o problemas para pensar en algo que no sea la ansiedad.
  2. Comprende los tipos de ansiedad. Existen muchos tipos de trastornos que están relacionados con la ansiedad. Si bien la mayoría de ellos puede surgir de formas similares, por lo general, se produce a causa de acontecimientos diversos en la vida. El trastorno de ansiedad generalizado incluye preocupaciones persistentes e innecesarias sobre los eventos o las actividades comunes que se producen a diario, lo que puede perturbar tu concentración y dar lugar a otros problemas, como la depresión.
    • También podrías sufrir agorafobia, que es un miedo intenso e irracional a los lugares o eventos, lo que produce ansiedad, vergüenza o desesperación.
    • Otro trastorno común es el trastorno de ansiedad social, el cual implica niveles sumamente altos de ansiedad. Las personas que lo sufren también evitan las situaciones sociales debido a la vergüenza, cohibición y preocupación por que los demás las vean de mala manera.
    • El mutismo selectivo es otro trastorno de ansiedad, que consiste en un impedimento del habla continuo y duradero dentro de situaciones específicas, tales como en la escuela, el trabajo o en eventos sociales, incluso cuando puedes hablar con normalidad en otras situaciones. Este trastorno puede afectar negativamente tu rendimiento en la escuela, el trabajo y los eventos sociales.
    • El pánico también es un trastorno de ansiedad común, que implica múltiples episodios de miedo, ansiedad y pavor extremos. Estos acontecimientos se conocen como "ataques de pánico". La sensación de muerte inminente, problemas para respirar, palpitaciones cardiacas o dolores en el pecho son síntomas propios de un ataque de pánico.
    • El trastorno de ansiedad por separación es otra afección común durante la infancia que se produce cuando un niño se separa de sus padres o tutores. Este tipo de trastorno se caracteriza por una ansiedad innecesaria.
    • Si consumes drogas, podrías sufrir un trastorno de ansiedad inducido por sustancias, lo que provoca ataques de pánico y ansiedad. Este trastorno también puede producirse a causa de medicamentos, sustancias tóxicas o la abstinencia al alcohol o las drogas.
    • Algunas fobias pueden generar una mayor ansiedad ante la exposición a un objeto o situación específicos, y podrían provocar ataques de pánico en algunas personas.
  3. Diagnostica la causa. Los eventos traumáticos, los cambios extremos, los factores hereditarios o el estrés intenso pueden provocar trastornos de ansiedad. En ocasiones, la ansiedad puede surgir como una señal de advertencia o efecto secundario a un problema médico subyacente. Esto será más probable si no tienes ningún familiar que sufra de ansiedad, si nunca has experimentado este trastorno en tu infancia o si tienes un ataque repentino que parece no estar relacionado con tu vida cotidiana.
    • La ansiedad también puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos.
    • Si tu médico sospecha que tu ansiedad tiene un origen médico, podría sugerirte pruebas para buscar las señales de un problema.
    • Algunas afecciones relacionadas con la ansiedad son las enfermedades cardiacas, la diabetes, los problemas de la tiroides, el asma, la adicción o la abstinencia a las drogas y el alcohol, el síndrome del intestino irritable, el síndrome premenstrual y, en casos raros, los tumores.
  4. Acude al médico. La ansiedad puede desaparecer por sí sola. También puede empeorar con el paso del tiempo si no se recibe la atención médica adecuada. Podrás tratarla con más facilidad si recibes la atención oportuna apenas notes las primeras señales. Sométete a un examen médico para determinar si tu ansiedad es temporal o si padeces algún tipo de trastorno relacionado con esta afección.
    • Nunca tomes hierbas, suplementos o medicamentos para tratar la ansiedad sin la aprobación de tu médico, pues algunos pueden tener efectos secundarios. Si tienes un caso de ansiedad que interfiere con tu trabajo, tus relaciones y actividades cotidianas, solicita atención médica de inmediato. También habla con tu médico en caso de que sufras ataques de pánico continuamente, de que tu ansiedad te genere estrés y cansancio, te sientas deprimido, tengas problemas con el consumo de alcohol o drogas, padezcas algún problema de salud mental o creas que tu ansiedad pueda deberse a una afección de salud física.
    • Si tienes pensamientos o conductas suicidas, busca atención médica inmediatamente o comunícate con el número de emergencias.

Tomar remedios a base de hierbas

  1. Consume jengibre. El jengibre es una raíz que puede ayudar a reducir los síntomas de la ansiedad y las náuseas. El extracto de jengibre se comercializa en forma de cápsulas o aceite, de venta en diversas tiendas de nutrición. Puede ser fuerte, así que la dosis diaria recomendada es, como máximo, 4 g. Esto incluye la cantidad de jengibre que puedas obtener en las bebidas o los alimentos, así como en cualquier suplemento dietético o aceite que consumas.
    • Las embarazadas no deben consumir más de 1 g de jengibre al día. Del mismo modo, no lo ingieras si tienes algún trastorno hemorrágico o tomas anticoagulantes, como la aspirina.
    • También puedes añadir jengibre en las recetas, como las frituras, las marinadas u otros alimentos con la finalidad de consumir una mayor cantidad. En lo que respecta a su consumo, sigue las mismas indicaciones que para los suplementos.
  2. Bebe té de manzanilla. La manzanilla puede ayudar a aliviar la ansiedad, el estrés y el insomnio. Puede ser especialmente eficaz para las personas que padecen un trastorno de ansiedad leve a moderado. Para tomarla, mezcla 1 taza de agua hirviendo con 2 o 3 cucharaditas de flores secas y déjala reposar durante 10 a 15 minutos. Bebe la infusión por lo menos 2 o 3 veces al día, sobre todo antes de acostarte.
    • No se la des a un niño sin antes consultar con un médico o pediatra.
    • Evita consumir la manzanilla en caso de que tomes sedantes, anticoagulantes, pastillas anticonceptivas, estatinas o medicamentos contra la presión arterial o la diabetes.
  3. Consume toronjil. Se trata de una hierba que suele utilizarse para reducir el estrés y la ansiedad, promover el sueño y mejorar el apetito. Por lo general, también se combina con otras hierbas tranquilizantes, como la valeriana y la manzanilla, con la finalidad de aumentar la relajación. El toronjil contiene fitoquímicos, tales como los taninos, los cuales mejoran sus efectos antimicóticos y antivirales, y eugenol, el cual detiene los espasmos musculares y acaba con las bacterias dañinas. Los aceites esenciales hechos con hojas de esta hierba contienen una sustancia conocida como "terpeno", que promueve la relajación y combate los virus.
    • Puedes conseguir el toronjil como suplemento en forma de cápsula con una dosis recomendada de 300 a 500 mg, hasta 3 veces al día.
    • En el caso de las mujeres embarazadas o en estado de lactancia, es necesario consultar con un médico antes de consumir esta hierba.
  4. Prueba la hierba de San Juan. Esta hierba sirve para tratar la depresión y ansiedad leves a moderadas. Puedes conseguirla en forma de extracto líquido, cápsulas, comprimidos y té comercial. Consulta con tu médico para que te recomiende el método de consumo más adecuado para ti. Los suplementos poseen una concentración estándar de 0,3 % de hipericina, uno de los compuestos activos de la hierba, y deben tomarse 3 veces al día en dosis de 300 mg. Pueden pasar de 3 a 4 semanas para que comiences a notar mejoras significativas. No dejes de consumir la hierba de un momento a otro, pues podrías sufrir efectos secundarios. Disminuye la dosis gradualmente.
    • Si la hierba te produce dolores de cabeza, deja de consumirla.
    • Las personas que sufren un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y un trastorno bipolar no deben consumir esta hierba.
    • Si tomas antidepresivos, sedantes, pastillas anticonceptivas o medicamentos contra la alergia, no consumas la hierba de San Juan.
    • Las mujeres embarazadas o en estado de lactancia no deben consumir esta hierba.
  5. Considera la posibilidad de consumir lavanda. La lavanda es una hierba poderosa y con olor agradable conocida por sus propiedades tranquilizantes y que se utiliza ampliamente en la aromaterapia para inducir la relajación. Los estudios demuestran que el olor de la lavanda produce un efecto tranquilizante que puede ayudar a reducir el insomnio, la ansiedad y la depresión. Puedes conseguirla como aceite esencial, gel de baño, extracto, infusión, loción, jabón, té, tintura y flores secas.
    • Añade de 2 a 4 gotas de aceite esencial de lavanda en 2 o 3 tazas de agua hirviendo para preparar una solución con un vapor que puedes inhalar con la finalidad de reducir los dolores de cabeza, el insomnio, la ansiedad y la depresión. Si tienes una enfermedad respiratoria o sufres irritación en los ojos o pulmones, consulta con tu médico antes de recurrir a este método.
    • Para preparar el té, vierte 1/2 cucharadita de flores de lavanda secas en 1 taza de agua hirviendo. Cuela la solución y bébela 2 veces al día o según las indicaciones de tu médico. No añadas el aceite de lavanda en tés o alimentos, pues es tóxico si se toma por vía oral.
    • No les des esta hierba a los niños que aún no hayan llegado a la pubertad, pues puede provocar cambios hormonales. Si tienes alguna preocupación, habla con tu médico antes de darle productos a base de lavanda a tu hijo.
  6. Consume valeriana. Los estudios sugieren que la valeriana puede ayudar a aliviar la ansiedad, el insomnio y los problemas nerviosos. También puedes conseguirla en forma de tintura, extracto líquido o en polvo, o té en las farmacias y tiendas de alimentos nutritivos. Para preparar un té de valeriana 1 o 2 horas antes de acostarte, vierte 1 cucharadita de raíz seca en 1 taza de agua hirviendo. Este té te ayudará a dormir mejor y reducirá tu ansiedad. Probablemente sea necesario que esperes algunas semanas para obtener todos los beneficios de la valeriana.
    • No la consumas por más de 1 mes sin consultar primero con tu médico.
    • Debido a que la raíz de valeriana posee un olor fuerte, puedes mezclarla con otras hierbas tranquilizantes, como la pasiflora, el toronjil o el lúpulo, con la finalidad de enmascararlo.
    • No tomes la valeriana durante el día, antes de conducir, operar maquinaria pesada o realizar otras actividades que requieran que estés en un estado de alerta. No se la des a un niño sin consultar primero con tu médico o pediatra.
    • Evita consumirla antes de someterte a una cirugía, o si tomas sedantes, antihistamínicos o estatinas.
  7. Consume pasiflora. Esta es una hierba sedante que puede tranquilizarte y ayudarte a dormir mejor. Por lo general, sirve para tratar el insomnio relacionado con la ansiedad. También puede ayudar a controlar las náuseas y la sensación de agitación estomacal. Esta hierba también sirve para tratar el trastorno de ansiedad, el cual es una forma de ansiedad más grave.
    • Las embarazadas no deben consumir esta hierba, pues podría ser peligroso debido a que contiene sustancias químicas que provocan la contracción del útero.
  8. Considera la posibilidad de consumir L-teanina. La L-teanina es un aminoácido que se encuentra normalmente en el té verde y algunos suplementos. Se ha demostrado que reduce el estrés mental y físico, y que puede producir una sensación de relajación sin llegar a la somnolencia.
    • Consulta con tu médico antes de consumir la teanina o dársela a un niño, sobre todo si tomas otros medicamentos, hierbas o suplementos para tratar la ansiedad.
  9. Evita el kava kava. Anteriormente, se creía que era un buen tratamiento para la ansiedad, pero los estudios recientes muestran que puede provocar daño hepático grave, incluso a corto plazo. Si bien la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) ha presentado señales de advertencia con respecto a esta hierba, aún puede venderse en algunas tiendas de alimentos.
    • Evita consumir esta hierba si padeces problemas hepáticos o tomas medicamentos que afectan tu hígado.

Descansar lo suficiente

  1. Duerme lo suficiente. De esta manera, podrás manejar tu ansiedad. Los estudios demuestran que la falta de sueño aumenta la producción de hormonas del estrés, genera ansiedad y también podría debilitar el sistema inmunitario. Evita consumir cafeína, nicotina, alcohol y bebidas azucaradas de 4 a 6 horas antes de dormir, pues estas sustancias pueden actuar como estimulantes para mantenerte despierto. También se ha demostrado que la dependencia al alcohol aumenta el riesgo de ansiedad, la que a su vez puede causar un consumo excesivo de alcohol. Por ende, limita tu consumo diario a 1 copa de alcohol al día.
    • Evita las actividades como el trabajo o el ejercicio 3 o 4 horas antes de dormir. Las actividades física y psicológicamente estresantes pueden hacer que el cuerpo secrete la hormona del estrés conocida como "cortisol", la cual se relaciona con el aumento en el estado de alerta.
  2. Establece un horario para dormir. Esto te ayudará a garantizar un sueño constante y de mejor calidad. Establece una rutina yendo a dormir temprano y despertándote igualmente temprano con la finalidad de configurar el reloj interno de tu cuerpo. Por ejemplo, planifica levantarte a las 8 a. m. todas las mañanas y acostarte a las 11 p. m. todas las noches.
    • Procura respetar ese horario todos los días de la semana con la finalidad de hacer que tu cuerpo se acostumbre a estar despierto en determinados momentos y dormido en otros.
  3. Atenúa las luces. Antes de irte a dormir, apaga las luces para oscurecer la habitación y prepararte para dormir. Crea un ambiente que te ayude a conciliar el sueño. Reduce lo más posible la cantidad de luz y ruido que ingresa en tu habitación. Cierra las cortinas o persianas para oscurecer la habitación. Asimismo, si no te es posible limitar toda la luz, procura utilizar un antifaz para bloquearla. Cuando estés en un entorno oscuro, el cuerpo produce melatonina, hormona que regula el sueño.
    • También mantén la temperatura a un nivel cómodamente fresco de entre 18 y 23 °C (65 y 75 °F). Además, procura hacer que el aire entre y salga continuamente para evitar que la habitación se cargue.
  4. Procura relajarte. Si te cuesta conciliar el sueño, practica las técnicas de relajación para aliviar el estrés físico y psicológico. Las actividades estresantes pueden hacer que el cuerpo secrete cortisol, la hormona del estrés relacionada con el estado de alerta y la ansiedad. Busca las cosas que te ayuden a relajarte y conviértelas en un ritual antes de dormir. Lee un libro, escucha música tranquila o practica ejercicios de respiración con la finalidad de relajarte.
    • Tener dificultades para dormir puede provocar frustración. Si te cuesta quedarte dormido durante mucho tiempo, ve a otro lugar. Haz algo relajante durante un tiempo y luego vuelve a la cama.
  5. Evita utilizar dispositivos antes de acostarte. Las luces provenientes de los dispositivos electrónicos pueden reducir la cantidad de melatonina que secreta el cerebro. Esta carencia de melatonina puede dificultarte la conciliación del sueño.
    • Es necesario que, por lo menos 2 horas antes de acostarte, evites exponerte a ciertos dispositivos como los teléfonos celulares, los smartphones, las televisiones y las computadoras.

Practicar las técnicas de relajación

  1. Evita el estrés. El estrés extremo o la incapacidad para controlar las situaciones estresantes generalmente pueden producir ansiedad, depresión y muchas otras enfermedades. A medida que las personas envejecen, cada vez se hace más complicado lograr una respuesta relajante ante un evento estresante. Si quieres evitar el estrés, tómate un tiempo para practicar actividades recreativas, respirar profundamente en un entorno tranquilo, concentrarte en los resultados positivos, reestructurar tus prioridades y eliminar las tareas innecesarias.
    • Prueba el humor a modo de técnica de relajación. Los estudios han descubierto que el humor es eficaz para lidiar con el estrés agudo.
  2. Practica yoga. El yoga puede promover la relajación, reducir el estrés y la ansiedad, y también mejorar la condición física, salud y autoestima. Las personas que realizan esta práctica suelen tener una buena postura, rango de movimiento, flexibilidad, concentración, hábitos de sueño y digestión. Puedes aprender a practicarlo en casa con la ayuda de un DVD o en una clase grupal con un instructor experimentado. Por lo general, estas clases duran de 45 a 90 minutos.
    • Después de aprender los movimientos en clase, también puedes practicar en casa por cuenta propia. Si quieres obtener mayores beneficios del yoga, practícalo durante por lo menos 10 a 15 minutos al día.
    • Si te inscribes en una clase, asegúrate de que el instructor esté capacitado para enseñarte el yoga.
  3. Practica tai chi. El tai chi es un ejercicio disciplinado que se deriva de las artes marciales. La mayoría de los movimientos son lentos y deliberados, lo que promueve la meditación. Por lo general, estos movimientos se llevan a cabo mientras se respira profundamente con la finalidad de producir una reacción de calma. El tai chi también ayuda a mejorar la salud, el estado físico y el bienestar general. Todos pueden aprenderlo, ya sea en una clase o en casa, con la ayuda de un video. Si te inscribes en una clase, la cual probablemente se realice únicamente un par de veces a la semana, presta atención a los movimientos para que puedas realizarlos en casa. Procura practicar el tai chi durante 15 a 20 minutos al día para relajarte y reducir tus niveles de ansiedad.
    • Los ejercicios musculares le proporcionan al cuerpo una sensación general de calma. La respiración no solo es útil en la relajación, sino que también le brinda al cuerpo un aumento de oxígeno y la mejora de la circulación.

Buscar atención médica

  1. Consulta con tu médico sobre el consumo de medicamentos. Tu médico puede recomendarte medicamentos para tratar la ansiedad. Dile qué alimentos, suplementos, hierbas y otros medicamentos consumes actualmente, pues pueden tener efectos secundarios en combinación con los medicamentos contra la ansiedad. Si crees que tus síntomas están empeorando o experimentas síntomas que crees que puedan relacionarte con el consumo de medicamentos para tratar la ansiedad, díselo a tu médico de inmediato. Entre los medicamentos que sirven para tratar la ansiedad, se encuentran los siguientes:
    • Los antidepresivos (p.ej., fluoxetina, imipramina, paroxetina, sertralina y venlafaxina) que influyen en la actividad de las sustancias químicas en el cerebro conocidas como "neurotransmisores", ayudan a controlar la ansiedad y depresión. Algunos de ellos (p.ej., citalopram o escitalopram) no deben consumirse en dosis mayores a 20 mg diarios.
    • La buspirona es un medicamento contra la depresión que funciona de manera similar a los antidepresivos pero puede tardar varias semanas en mostrar todos sus efectos.
    • En casos poco frecuentes, tu médico podría recetarte benzodiacepinas, las cuales son sedantes que ayudan a aliviar la ansiedad a corto plazo. Las personas que tienen un historial de abuso de sustancias deben evitarlas, pues podrían generar adicción.
  2. Acude a un terapeuta. Tu médico podría derivarte con un psicólogo terapeuta licenciado que te someta a psicoterapia, conocida también como "terapia de conversación" o "asesoría psicológica", la cual puede ser un tratamiento eficaz contra la ansiedad. La terapia cognitivo-conductual es una de las formas más eficaces de psicoterapia para el tratamiento de trastornos de ansiedad. Por lo general, los psicólogos y psiquiatras la emplean, pues se enfoca en la enseñanza de habilidades específicas para retomar gradualmente las actividades que se evitaban a causa de la ansiedad. Por medio de este proceso, tus síntomas mejorarán según tu éxito inicial.
    • Si no puedes encontrar a un psicólogo o psiquiatra, puedes acudir a enfermeras psiquiátricas, trabajadores sociales licenciados, terapeutas conyugales y familiares, y consejeros profesionales con licencia.
  3. Ejercítate con regularidad. Tu médico o instructor de ejercicios pueden ayudarte a elaborar un plan de ejercicios personalizado para tratar tu ansiedad. Según los estudios, el ejercicio regular ayuda a reducir los síntomas de ansiedad y depresión; además, las personas que se ejercitan con frecuencia son menos propensas a sufrir estas afecciones. Una sesión de ejercicios vigorosa puede ayudar a aliviar los síntomas durante horas, mientras que un programa regular podría reducirlos considerablemente en tu vida diaria. Procura ejercitarte durante al menos 2,5 horas a la semana a una intensidad moderada, por ejemplo, haciendo una caminata ligera o trotando. También puedes ejercitarte durante la mitad de este tiempo a una intensidad alta, por ejemplo, haciendo un entrenamiento de fuerza o practicando un deporte.
    • Ejercítate moderadamente durante al menos 30 minutos, por lo menos 5 veces a la semana. Puedes hacer caminatas, trotar, nadar o realizar cualquier otra actividad de tu preferencia que aumente tu ritmo cardiaco. Si te cuesta hacer todos estos ejercicios de una sola vez, divídelos en entrenamientos más pequeños a lo largo del día.
    • Establece metas diarias y procura cumplirlas continuamente. Caminar durante un tiempo corto al día es mejor que realizar todos los ejercicios 1 o 2 días durante la semana, sin importar su duración.
    • Busca un compañero con quien ejercitarte. Te será mucho más fácil seguir una rutina de ejercicios si cuentas con alguien que te ayude a mantener la motivación. Además, será una actividad más divertida.
    • Mientras te ejercitas, escucha música, un audiolibro o un podcast. De esta manera, te mantendrás motivado y distraído de la dureza del ejercicio.
  4. Ve al exterior. Cada vez hay más pruebas que indican lo saludable que es estar en un entorno natural. Un estudio reveló que vivir en un entorno verde ayuda a mantenerse en forma, reducir los niveles de estrés y manejar los síntomas de la ansiedad. También se ha demostrado que la exposición a la contaminación en las casas y oficinas es mayor que en exteriores. Las actividades como la jardinería, el senderismo y el tenis pueden ayudar a reducir los niveles de estrés y a promover el bienestar general.
    • Procura reservar un tiempo para realizar actividades recreativas al aire libre durante al menos 1 o 2 horas a la semana.
  5. Prueba la biorretroalimentación. Este es un método de control corporal donde se aprende a regular los procesos corporales normales, entre los que se encuentran el ritmo cardiaco, la rigidez muscular, la temperatura corporal y, en ocasiones, la presión arterial. Se puede mantener un registro de todos ellos con el uso de electrodos, los cuales se adhieren al cuerpo con la finalidad de supervisar lo bien que se regulan los propios procesos corporales. Si quieres aprender este método, probablemente debas buscar la ayuda de un terapeuta en biorretroalimentación, quien te ayudará a aprender las técnicas de regulación de cada proceso corporal. Se ha demostrado que ayuda a tratar la ansiedad, así como los dolores de cabeza y el dolor crónico.
    • Los psiquiatras, psicólogos y médicos pueden estar capacitados para realizar esta terapia.
  6. Prueba la acupuntura. Esta práctica ayuda a estimular los puntos específicos del cuerpo por medio de la introducción de agujas en la piel. Los estudios revelan que la acupuntura puede ayudar a reducir la ansiedad, aliviar los dolores de cabeza y disminuir el estrés. Por lo general, si se realiza por un experto, no presenta efectos secundarios. No obstante, el uso inadecuado de agujas puede provocar efectos potencialmente peligrosos en el cuerpo.
    • Asegúrate de que tu médico tenga una autorización para practicar la acupuntura.
    • Es recomendable evitar la actividad física extenuante, las comidas pesadas, el consumo de alcohol o la actividad sexual durante al menos 8 horas después de someterte a este tratamiento.
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